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Hacía tiempo que una película no desataba semejante conversación estética antes incluso de estrenarse, y a nosotras nos encanta que gran parte del foco este puesto en la moda. Desde que aparecieron las primeras imágenes del rodaje de 'Cumbres Borrascosas', las redes ardieron en opiniones de lo más variadas. No sólo por la elección de reparto, sino por el vestuario. Las creaciones de Jacqueline Durran, ganadora de dos Oscar y responsable de joyas visuales como los 'looks' de 'Spencer', 'Mujercitas', 'Anna Karenina', 'Orgullo y prejuicio' o 'Expiación' (sí, el vestido verde que nos sigue obsesionando), generaron polémica, fascinación y análisis milimétricos plano a plano.
En esta versión dirigida por Emerald Fennell, el romanticismo no es delicado, es intenso. Y la Cathy de Margot Robbie es magnética. Por ello las superficies brillantes, los tejidos satinados, los volúmenes dramáticos y los colores vibrantes construyen un universo visual que se aleja del historicismo académico para abrazar una estética estilizada, casi artificial, que muestra los sentimientos de los protagonistas.
Vuelven las faldas princesas gracias a la gran pantalla
Quizá en parte, por toda esta expectación, la primavera-verano 2026 tiene una silueta indiscutible —larga, voluminosa, teatral— y un detonante cultural muy concreto: el regreso del romanticismo épico a través de 'Cumbres Borrascosas' con Margot Robbie y el fenómeno imparable de 'Los Bridgerton'.
Las faldas princesa vuelven a ser tendencia en un momento en el que la moda parece cansada del minimalista lujo silencioso. Frente a la contención, dramatismo. Frente al neutro eterno, color. Frente a la discreción, volumen.
Desde las primeras imágenes filtradas del rodaje, el debate fue inmediato: ¿demasiado estilizado? ¿Inexactitudes históricas? ¿Exceso? Pero ahí está precisamente la clave: no estamos ante reconstrucción, sino ante reinterpretación. Y esa reinterpretación conecta de forma directa con lo que estamos viendo en las colecciones de primavera-verano 2026.
En pasarela, el consenso es claro: Chanel y Givenchy proponen versiones y esponjosas; Giambattista Valli apuesta por rosas chicle y bordados; Nina Ricci, Simone Rocha o Zimmermann abrazan las flores y Balenciaga reivindica el volumen globo.
La industria ha hablado: la fantasía vuelve a ser necesaria. La falda voluminosa nació hace siglos como símbolo de estatus y teatralidad. Más tarde, el New Look de Christian Dior en los años 50 consolidó la silueta reloj de arena: cinturas marcadas, cuerpos ceñidos y amplias faldas. Iconos como Grace Kelly o Audrey Hepburn la elevaron a icono absoluto.
Hoy, sin embargo, ya no pertenece sólo a red carpets o a armarios reales. En 2026 se democratiza y se reinterpreta. El volumen convive con códigos más relajados, la teatralidad se adapta al día a día y la fantasía se mezcla con pragmatismo.
El rojo en 'Cumbres Borrascosas': deseo y peligro
Si hay un color que resume esta nueva era de la falda princesa es el rojo y de su estrellato después de este estreno. En la película, el rojo acompaña a Cathy como un hilo conductor de sus sentimientos. No es un rojo discreto; es brillante, casi artificial, intensamente saturado.
En una de las escenas más comentadas, vestido y decorado se funden: suelo rojo engomado, superficies brillantes, una atmósfera casi irreal donde el personaje parece diluirse en el espacio. El color no es un detalle estético: es narrativa visual.
El rojo en esta versión de Cathy simboliza deseo desbordado, rebeldía, pulsión romántica llevada al límite. Es pasión, pero también advertencia. Es belleza y es herida.
Y ese simbolismo no es ajeno a la moda. Las faldas princesa en rojo carmesí, granate brillante o escarlata profundo no evocan solo romanticismo; evocan intensidad. En clave contemporánea, ese rojo se convierte en una declaración: feminidad poderosa, no complaciente.
Flores maximalistas: romanticismo con carácter
Si el rojo es emoción pura, los maxiestampados florales son la traducción más evidente del furor regency que ya anticipábamos con ‘Los Bridgerton’. Pero en 2026 las flores no son delicadas ni tímidas. Son tapices, claveles sobredimensionados, rosas casi barrocas.
Firmas como Carolina Herrera reinterpretan el clavel con acento dramático; Erdem lo convierte en jardín victoriano; Fendi, Chloé o MSGM exploran versiones retro con intención pictórica.
Estas flores no buscan ingenuidad. Son románticas, sí, pero con carácter. Dialogan directamente con el 'poetcore' y con esa estética victoriana reinterpretada que conecta tanto con la narrativa de 'Cumbres Borrascosas' como con el universo visual 'Los Bridgerton'.
Del cine a la calle (y del 'street style' al armario)
Las imágenes de street style ya lo confirman: las insiders están adoptando esta silueta con naturalidad estratégica. Volúmenes combinados con piezas relajadas, dramatismo suavizado con elementos cotidianos, fantasía reinterpretada con actitud urbana. Y lo mejor es que también aterriza en versión comprable. Desde interpretaciones más contenidas hasta modelos verdaderamente teatrales, la oferta se adapta a distintos niveles de riesgo estilístico.
Fuera de la pantalla, triunfa el 'method dressing'
Si algo ha demostrado Margot en las premieres es que el romanticismo victoriano no se quedó en el 'set'. En alfombras rojas y 'photocalls', la actriz ha seguido explorando corsetería, volúmenes amplios, siluetas estructuradas y una paleta cromática que dialoga directamente con el universo de la película. Ya lo hizo con Barbie. Ahora lo repite con Cathy.
A este fenómeno se suma el impacto continuado de 'Los Bridgerton'. La estética 'regency' —cinturas marcadas, mangas abullonadas, faldas amplias y una hiperfeminidad— lleva varias temporadas infiltrándose en las pasarelas. Pero en 2026 deja de ser guiño para ser el hilo conductor de cualquier colección. El resultado es claro: el romanticismo vuelve a ocupar espacio.
Paula Crespo es experta en moda y tendencias. Su principal fuente de inspiración viene de las pasarelas internacionales y las marcas españolas con mucha personalidad. No se pierde ninguna de las tendencias que nacen en las redes sociales de la mano de sus ‘it girl’ favoritas como Sarah Jessica Parker, Nieves Álvarez o Kate Moss.
Le fascina la fotografía y el mundo audiovisual, por eso adora perder la noción del tiempo entre revistas de fotografía de moda de sus modelos y firmas de lujo favoritas. El cine es otra de sus pasiones, podría pasarse horas viendo las mejores películas desde el nacimiento del cine, porque adora los clásicos y se conoce a las actrices más estilosas de todos los tiempos. Es una enamorada de encontrar firmas nuevas en las que encontrar joyas que la hagan sentirse especial, aunque también controla al milímetro las nuevas colecciones de las grandes marcas, como Zara o Massimo Dutti. Lo que más le gusta de su trabajo es acudir a todos los eventos con expertos de moda y descubrir nuevas tendencias. Además, se pasa el día imaginado el visual de las nuevas colecciones de las firmas que le vuelven loca y se pierde en un estudio sacando fotos a las modelos del momento.
Paula estudia el doble grado en Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Recién estrenada en la redacción de Cosmopolitan, ya ha pasado por otros medios como El Generacional como redactora y fotógrafa de moda.
































