El otro día volví a colgar en mis redes la entrevista que le hice a Julia Quinn, la súper simpática autora de la saga que nos mantiene en vilo desde su estreno: 'Los Bridgerton'. En cuanto la subí, amigas y lectoras empezaron a contarme que ya habían visto la segunda parte entera ¡en un día! Yo las leía muerta de envidia. El sábado no me daba la vida para engancharme. Lo que no sabía es que no me iba a gustar tanto la segunda temporada de 'Los Bridgerton', como me flipó la primera.

‘Olé mis niñas, qué suerte tienen’, pensaba yo mientras leía los mensajes destripándome –sólo un poco, fueron buenas– parte de la serie. Yo intentaba cumplir con mis compromisos familiares como si el espíritu de Daphne me hubiera poseído, pero mi cabeza estaba, sin duda, en las mansiones bridgertonianas. Cuando al fin llegué el domingo a casa, no lo dudé un segundo: me planté los cascos –esta serie no la comparto con mi novio, no me compra el rollo Regencia-romántica-con-chulazos– y empecé el atracón.

Pese a la algarabía feliz con el estreno, un par de mis amigas y alguna lectora me habían dicho que no les había entusiasmado tanto esta parte. Daba igual, esto era como la segunda de ‘Sexo en Nueva York’, caía seguro. Le di al play y me conecté. Y, el primer capítulo, me enganchó. Se llama ‘Vividor’, lo que ya es toda una traviesa declaración de intenciones. Y, ojo, ¡a partir de aquí es terreno minado de spoilers! Advertida quedas, amiga.

Me gustó, y mucho, el comienzo, muy diferente al del libro que adapta, ‘El vizconde que me amó’. La serie ‘Los Bridgerton’, está basada en los libros de Quinn, uno por cada hermano, más uno de regalo en plan epílogos más algo de salseo del pasado de la matriarca, nuestra querida Violet. Esto ya es algo que sabe media humanidad, en COSMO incluso contamos el orden de los libros, para no perderse nada. En este, el que corresponde a la segunda temporada, se cuenta cómo Anthony Bridgerton, el mayor de los hermanos y heredero del título de Lord, decide sentar la cabeza y buscar esposa.

Como ya se sabe de la primera, él ha decidido cerrar su corazón al amor. Nadie le culpa. El pobre tenía solo 18 años cuando asistió en primera fila a la muerte de su padre –de la que comprendemos muchas cosas en esta temporada– y vio los estragos que hacía en su madre el dolor de la pérdida, por el profundo amor que se tenían. Por eso, él decidió echar el candado y tirar la llave al Támesis. Lo que no sabía él es que un terremoto estaba a punto de soltar todos sus cierres.

Ese seísmo se llama Kate Sharma, a la que interpreta la actriz británica de origen indio Simone Ashley. Aunque nos lo esperábamos, porque ya éramos sus fans desde ‘Sex Education’, Ashley supera todas las expectativas e, incluso, hace más brillante al personaje del libro. El juego de miradas, ahora te toco, ahora no, que se trae en la serie con Anthony Bridgerton, interpretado de diez por Jonathan Bailey, echa tantas chispas en la pantalla que, aunque el actor se ha declarado homosexual, ha habido quien ha creído que el romance era real. No lo es, pero Bailey sí que ha dicho en su Instagram que ella es su “perfecta cómplice”.

Hasta aquí, bien. Los dos actores protagonistas están geniales. El primer capítulo engancha. La atracción de la pareja es más que creíble y detallista, y saltan rayos y truenos cuando se casi tocan en la pantalla. Entonces, ¿qué falla? Empecemos a enumerar las seis razones por las que no me ha gustando (tanto) la segunda temporada de 'Los Bridgerton'.

1. Eso no se le hace a una hermana

Mientras en el libro, Edwina, interpretada con mucho arte por Charithra Chandran, mantiene otras relaciones y 'shippeos' paralelos y, en realidad, quien más le gusta es otro, en la serie los guionistas han apostado porque se enamore de Anthony y, lo peor no es eso, sino que Kate, su hermana, que sabe del amor de la pequeña por el vizconde... sigue a lo suyo, pasteleando y mintiendo a su 'sister'. La verdad, se hace incómodo porque tú sabes todo el rato que le están mintiendo. Tampoco parece muy lógico, por mucho que te guste un chico, que te dejes así cuando tu hermana está enamorada... ¡Y lo sabes! Con esto se han cargado la sororidad más pura: la que existe entre tú y tu hermana. Pero, además, le cortan el rollo a la menor, lo que nos lleva al siguiente punto…

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Lia Toby//Getty Images
Los actores que interpretan al trío protagonista de la segunda temporada de

2. …Edwina se merecía ligar y pasárselo bomba.

Con mucho salseo y aunque eligiera mal, en vez de todo ese rollo de mentiras de tu propia hermana, en lugar de ‘enamorarla’ del prota, Edwina se merecía mantener su ánimo y el amor por su ‘sister’ intactos, seguir creyendo en la humanidad y, sobre todo, pasárselo bien ligando. Mal dolor le de a los guionistas que decidieron que, en lugar de enamorarse de lo que habría sido un ‘crush’ de Tinder tipo cuadro, pero con el que disfrutar un rato de tonteo y quizá hasta pensarse una fuga con la que escandalizar a la sociedad bienpensante, la pobre tiene que sacar toda la dignidad posible de su carnet de baile, alzar la barbilla para tratar de perdonar a los ‘protas’. Esta parte de la historia me parece, además, la menos creíble, dentro de lo increíble que es, 'per se', todo este cuento de hadas romántico bridgertoniano.

3. ¿Darías plantón a una reina?

Otro de los puntos que me sacaron durante un rato de la serie es cuando se organiza todo el bodorrio de Edwina y Anthony, mientras tú te repites, ‘esto no puede ser’. Pero ahí van hasta, casi, llegar hasta el altar, cuando todo explota y –yo me moría de ganas, no sé vosotras–, la hermana menor se entera del salseo que ha estado pasando delante de sus narices. Y, entonces, se pira. O sea, plantón a la ‘queen’. Ejem, por un momento pensé que iban a mandar cortarle la cabeza o algo. Menos mal que la traviesa y juguetona reina de Inglaterra creada solo para la serie, es un personaje con mucha más retranca de lo que parece y no solo perdona la espantá de Edwina, sino que igual la vemos casada en breve con el príncipe-un-poco-pagafantas con el que ya tonteó la mismísima Dahpne hace una temporada.

4. La boda entre los protas se alarga ¿demasiado?

Cada capítulo de 'Los Bridgerton' tiene su miga, pero, y aunque es cierto que la caída del caballo de Kate nos deja en vilo y hace que le des al botón de siguiente capítulo con una velocidad nunca vista, también es cierto que en el libro algo similar ocurre y te lo comes con más interés porque la acción ya ha avanzado. La pareja ya está casada y el dolor-horror del Anthony esposo te parte el corazón. En fin, tampoco haremos sangre, porque los personajes lo salvan con ese amor de novelón que desprenden en los últimos capítulos que contienen no una, sino cuatro declaraciones de amor, dos de cada uno de ellos. Venga, os perdonamos.

5. La pelea de BBF, ¿en serio?

¿Tú también, Shonda? Vale que Penélope anda más ‘stalkeadora’ que nunca y tiene algún ‘fail’ bastante serio con Eloise, por mucho que lo hace porque intentaba salvarla de la reina en modo chungo. Pero, con todo, ¿acabar peleándose y tirándose al barro –que poco se ha hablando de cómo se ponen la una a la otra– y hacerlo por culpa de un tío -el ‘shippeo’ de El–? Eso es lo menos feminista y sororo que se podían haber inventando. Aunque nos quedan las declaraciones de Claudia Jessie, la actriz que interpreta a Eloise, y que lo achaca al dramatismo adolescente, por favor, hay que levantarlo cuanto antes. Necesitamos esa tercera temporada en que la serie vuelva a ser ese feminismo romántico único que tanto nos enamoró en la primera entrega. Shonda, please!

6. ¿Dónde está Él?

En el ambiente de la segunda emporada flota, y mucho, la no-presencia del Duque de Hastings. Ya, el actor Regé-Jean Page está feliz rodando 'Dungeons & Dragons’ y no piensa volver ni por un montón de pasta, la vida es así y no es culpa de nadie. Además, hasta las fans más acérrimas reconocemos que sustituirlo era labor imposible. Pero, creo, lo que nadie esperaba era que su espíritu se quedara de ese modo, tan insistente. Eso que dice mucho del actor protagonista y, también, del personaje de interpreta. Por eso, los guionistas van a tener que estrujar bien sus cerebros para la tercera temporada hasta convertir a Benedic y a su pareja –¿quién será, será?– En esta segunda parte, cada vez que aparecía Daphne en escena, se sentía aun más la ausencia del Duque aunque, por otra parte, tenerla a ella era como hacer regresar la magia de esa primera temporada inolvidable de 'Los Bridgerton'. Ella sigue tan ideal y tan buena hermana como recordábamos, y tan bien queda que nos trajo a Archie, su precioso bebé con Simon, y hasta tuvo un detallazo con sus fans y se hizo un ‘selfie’ con él y el resto de su familia de ficción. Por supuesto, se viralizó en cuestión de minutos. Es lo que tienen estos Bridgerton, que nos gustan tanto, incluso cuando nos gustan menos que antes.

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Periodista, guionista y escritora especializada en feminismo y cualquier tema que tenga que ver con los derechos humanos y la igualdad de género y el colectivo LGTB+. Además de viajar, sus otras pasiones son los libros, el cine, la música. La podéis encontrar de festivales y conciertos, dándolo todo bailando. Coautora con Mabel Lozano del libro ‘Te invito a un mojito', sobre el cáncer de mama. Le encanta entrevistar a mujeres 'power' y se motiva en 3, 2, 1...