- Clara Alvarado, la actriz de 'La casa de papel', se pone la bata de enfermera para ayudar contra el coronavirus y nos habla de la experiencia en esta entrevista.
- La Vecina Rubia se une a la iniciativa de hacer llegar tablets a los enfermos de coronavirus que están en hospitales para que contacten con sus familias.
Hace unas horas, Clara Alvarado compartió una imagen suya en la que aparecía con mascarilla y bata de enfermera. Podría ser el vestuario de un futuro personaje, pero no. La actriz de 'La casa de papel' estudió enfermería y ha decidido ayudar con sus conocimientos en esta crisis sanitaria que el coronavirus ha provocado en España.
Acaba de salir del hospital, situado a las afueras de Madrid y dependiente de La Paz, después de una jornada agotadora. A pesar del cansancio, Clara nos atiende para contarnos cómo esta viviendo esta nueva misión que podría haber salido del guión de una película de miedo. Por desgracia es una realidad y toca luchar. Fuerza y ánimo no le faltan...
¿Habías ejercido antes esta segunda profesión?
¡No, y voy y me meto en la guerra del coronavirus!
¿Te costó tomar la decisión?
Evidentemente. No es una decisión liviana. La primera persona que debe ser responsable consigo misma debo ser yo. Dada la situación de Madrid estuve viendo lugares en los podría trabajar y pregunté a varias enfermeras. Finalmente, tras varias entrevistas, conseguí dar con un centro en el que más o menos me garantizaban un hueco en el que iba a poder ayudar.
¿La situación es tan grave como vemos en las noticias?
En mi caso, trabajo en un hospital que no está tan desbordado como los que vemos en televisión, pero que sí está por encima de sus posibilidades, respecto a pacientes y profesionales sanitarios. Ninguno damos abasto desde que entramos hasta que salimos y tenemos que ayudarnos los unos a los otros, cuando entramos en contacto con los pacientes de coronavirus, con todo el sistema de aislamiento. Estamos muy limitados en recursos.
¿Trabajáis desprotegidos?
Sí, llevamos el cuello al aire, no hay gorros, tenemos una mascarilla al día y las gafas las limpiamos nosotros mismos para reutilizarlas. No hay un sistema que ofrezca garantías. Hacemos el protocolo de manera rigurosa, pero no terminas de estar tranquila porque siempre existe la posibilidad de contagio.
¿Os van a dar material en breve?
Sinceramente no lo sé, pero necesitamos que alguien nos ampare desde el Gobierno central o desde las donaciones. Yo misma he pedido recursos a Amazon y acabo de comprar gorros de quirófano.
¿Qué otras carencias existen?
Hay una carencia global porque los hospitales no están preparados para esta situación. Hay falta de espacio, de personal, de muchas cosas... Se están implantando protocolos para que las plantas tengan un correcto funcionamiento, dentro de todo lo bien que lo podemos hacer, y tengo que aplaudir a todo el personal, especialmente al supervisor, que hace todo lo posible para que funcione. Supongo que cada hospital es un mundo.
¿Qué es lo que más te impresionó cuando entraste en el hospital?
Yo sentí que estaba viviendo una película, de verdad, todos parecíamos Minions. Visualmente me impactó mucho ver las habitaciones y los pacientes. Fue un golpe de realidad. Siempre entras mejor de lo que sales.
En medio del horror, ¿algo bonito?
Sí, a nivel personal me ha pasado algo bonito. Mi padre es enfermero, se acaba de jubilar, tiene asma y no puede volver a trabajar, y me dijo que se sentía muy orgulloso de que estuviera ejerciendo porque es una profesión preciosa, algo que he comprobado con los halagos de los pacientes. Pese a estar mal son los primeros que te animan. Es emocionante ver cómo las personas que peor lo están pasando son las más positivas.
¿Sientes miedo al contagio?
Sí, todos los días. Es muy raro porque estamos todos con la misma sensación. Hay miedo, pero toco madera confiando en mi juventud y sistema inmune fuerte. Sin embargo, en el hospital hay profesionales de todas las edades con problemas y es increíble ver la entrega humana que hay de todo el personal, de ponerse primeros ellos. Estamos en un momento en el que nos viene bien dejar de pensar en uno mismo.
¿Os están haciendo test con todo lo que ha pasado con los falsos?
Lo acabo de ver y ha sido desalentador. Yo pensé que el primer día me harían un test antes de entrar y no. Estoy trabajando sin saber si lo tengo y los que trabajan conmigo igual.
¿Tus compañeros ven luz en medio de esta oscuridad?
Hoy sí la vemos, pese a la situación. Llegará el final, no sabemos cuándo, pero nos da aliento escuchar al médico dar altas. Es guay porque la gente se recupera.
¿Cambiarías tu otra profesión de actriz por esta?
No, no voy a dejar la interpretación, pero no descarto compatibilizar por etapas y trabajar como enfermera en los momentos en los que no tenga tanto volumen de trabajo como actriz. Me planteo no dejarlo tan de lado como lo he hecho durante todos estos años.
¿P0r qué te decantaste por la interpretación en su momento?
Yo estudié música e hice teatro en el cole. De pequeña estaba muy ligada a las artes escénicas, pero cuando eres adulto te dicen que estudies y elegí por influencia familiar esa carrera, ya que hay muchos sanitarios. La enfermería también me hace sentir bien y siempre fue mi plan b, aunque ahora es el a.
Hay gente que se salta el confinamiento, ¿qué les dirías?
Esto se trata de un acto de amor y de dejar de pensar en uno mismo. Les diría que cuando salgan a la calle piensen que el día de mañana el que puede necesitar ayuda o puede contagiarse puede ser su madre, abuelo, hermano, cualquier ser querido. Dejemos de pensar en nuestro beneficio y con nuestras acciones ayudemos a que esto pare.
¿Cómo descargas tensión?
Cuando llego a casa me ducho e intento estar tranquila. Esto me está viniendo bien para poner el foco en lo que quiero hacer. No pierdo el tiempo, pienso en mi grupo de música, Biuti Bambú. Nos estrenamos hace un mes el Café Comercial (Madrid) y luego pasó todo esto. Íbamos a grabar el disco, pero por la situación ahora hemos tenido que comprar un micro y tarjeta de sonido para grabarnos desde casa e ir subiendo contenido y soltando las canciones. Mi terapia es la música, un libro, tocar la guitarra y hablar con mis seres queridos.
¿Alguna reclamación o crítica?
Sanidad pública, por favor. Se está viendo el plumero por todos los datos. Se dice que las personas con fama somos una inspiración, pero no, los médicos y los enfermeros sí que son héroes, salvan vidas y se ha demostrado. Están en la sombra y se merecen todo nuestro respeto.
¿Y cuándo esto pase?
Tengo pendiente de estrenar la serie 'Madres', un corto titulado 'Salvo El crepúsculo' y he hecho alguna prueba online. Cruzando dedos.

Marieta Taibó es editora de actualidad y cultura en Cosmopolitan y experta cine y series de televisión desde hace más de una década. Cuando no está escribiendo, la encontrarás delante de la pantalla analizando los últimos estrenos de Netflix, Prime Video, HBO Max, Disney+ y el resto de plataformas en ‘streaming’ para recomendar aquellos títulos interesantes o que lo van a petar. Entre crítica y noticias de ficción televisiva, entrevista a actores. En su grabadora encontrarás charlas de sus entrevistas con Blanca Suárez, Mario Casas, Úrsula Corberó, Ana de Armas, Miguel Ángel Silvestre, Leonardo Sbaraglia, Lily Collins, sí, ‘Emily in Paris’ o Christina Hendricks, la pelirroja de ‘Mad Men’, por citar algunos nombres. Fuera de la pantalla, además, te recomendará los mejores planes de ocio y gastro. En otras etapas profesionales, también ha escrito de moda y belleza. De hecho, es autora del ensayo ‘La cara secreta del negocio de la belleza’, de la editorial Almuzara. Marieta Taibo es Licenciada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con el Curso Superior de Marketing y Comunicación de Moda y Lujo de la revista Elle y la Universidad Complutense. Sus primeros pasos como redactora fueron en la sección de economía de La revista de actualidad La Clave hasta que dio el salto a la de sociedad y cultura, su verdadera pasión. Posteriormente, trabajó en El Confidencial, y luego en la revista femenina AR como coordinadora de la agenda cultural y cabeza de la sección de cine. De ahí, dio el salto a las revistas Supertele y TP y en ellas estuvo diez años escribiendo de películas y series, labor que compaginaba como colaboradora de la revista Babylon Magazine haciendo reportajes en profundidad sobre cultura, hasta que llegó a Cosmopolitan hace seis años.














