"¡Más es más!", dice Mar riendo mientras agita su larga melena para que se vean bien unos pendientes grandes, a conjunto con el icónico vestido de discos dorados de Rabanne. Esta creadora de contenido y cantante (Sitges, 2002) conoce bien los destellos de la fama, pero también sabe que a veces duran poco. Bajo la fulgurante estela que le proveen sus redes sociales –acumula 2,7 millones de seguidores en Instagram y 15,2 en TikTok–, hoy tiene el foco puesto en su carrera musical siguiendo el mejor consejo de su madre: "Construye tu propio imperio y haz lo que quieras hacer".

Es una mujer de mirada risueña, de las que enseguida achina los ojos, creando un simpático arco repleto de pestañas. Y sonríe. Mucho. También parece serena, pese a las horas de trabajo, su dedicación en redes o sus viajes inacabables. Hoy está en Madrid, pero a los pocos días pasó por la gala de 'LOS40 Music Awards' en Valencia, donde pudo abrazar a Rosalía, y viajó luego a Las Vegas para asistir a los Latin Grammy. Era la segunda vez que asistía –ya estuvo en la edición de 2023, que se celebró en Sevilla–, pero esta vez ha podido disfrutar de la ciudad del juego con la promesa a su familia de no apostar en ningún casino. Su vida es un juego serio, asume, porque, después de muchos años dedicada a la creación de contenido, su salto a la música con temas como 'Tú sí', 'Llorando en el Lambo' o 'Rota' le ha dado muchas alegrías... y la convicción de que está donde tiene que estar.

Hoy, vestida con esos icónicos looks de Rabanne, forma parte de los embajadores de la fragancia 'One Million Gold' de la marca, y se reconoce como parte de una pequeña familia fascinada por el glam. "Todos desprenden una energía muy bonita. Y me encanta el perfume. Tiene presencia, fuerza. Lo uso en todas las situaciones importantes, por no decir que cada día", dice riendo de nuevo. Y añade más: "Siempre, desde pequeña, me ha gustado este estilo 'rockstar' y el 'brilli-brilli'. Soy como una urraca".

mar lucas, portada enerofebrero de cosmopolitan
Hervas & Archer
Vestido dorado y pendientes, Rabanne.

Empezaste a estudiar arquitectura, como también lo hizo, por cierto, el diseñador Paco Rabanne.

¿En serio? Me encanta.

No se dedicó a ello, aunque, de algún modo, marcó su manera de abordar el mundo de la moda. También produjo películas, entre otras muchas cosas.

Cuando te dedicas a algo, tienden a ponerte etiquetas. Sin embargo, en cuanto te sales de ello te desprestigian. Y es lo que me está pasando. La gente ya me ha visto con una etiqueta: creadora de contenido. Pero reivindico poder hacer más cosas. Y a día de hoy siento que hay mucho prejuicio ante lo que quiero hacer y me hace feliz: música.

Pero no es nuevo: tú haces música desde hace tiempo.

Sí, llevo ya unos cuantos años luchando por ello. Sólo pienso que, cuando empiezas en algo diferente, la gente tiene que entender que nunca se empieza por el final.

Image no longer available

Explícame, por favor, a qué te refieres.

Pues me refiero a que siempre se empieza por el principio. Y a veces eso conlleva cometer algunos errores o que te entre el síndrome del impostor, ya que te sientes un poco fuera de tu zona de confort. Pero hay que entender que ese es el camino: al principio todo cuesta, y, a medida que avanzas y tienes un recorrido, vas aprendiendo. Porque los errores te permiten aprender, aprender una y otra vez. Eso no es fracasar, ¿sabes? Siento que una puede ser muchas cosas en la vida. Y que, si algún día quiero hacer una película o volver a estudiar otra cosa que no sea arquitectura, ¿por qué no puedo hacerlo?

fashion model showcasing a stylish outfit
Hervas & Archer
Minivestido de encaje blanco y gargantilla de eslabones dorados, Rabanne. Botas, Tod’s. Abrigo de pelo blanco, Sfera. Nota de belleza: maquillaje ‘Fresh Touch Foundation’, en tono 30N. Corrector ‘Everywear Concealer’, tono 5. Todo de Rabanne.

Si con 23 años no sueñas con realizar millones de cosas, ¿cuándo vas a hacerlo si no?

Claro. Es normal ir pasando por diferentes etapas y querer probar otras cosas. Pero siento que la gente a veces se cierra mucho. Yo he crecido viendo a todas las estrellas de Disney Channel y han sido de todo: cantantes, actrices... Si ellas pueden, ¿por qué yo no? Me parece hipócrita que la gente te corte las alas. Y aunque en ocasiones me duelan los comentarios, intento no tomármelos como algo personal. Dicen que cuando señalas a alguien hay tres dedos señalándote a ti, y es algo muy cierto. Aunque son cosas que no puedo controlar.

¿Y personal y profesionalmente qué puedes controlar?

Lo que yo haga. Por eso trabajo constantemente por mejorar, nutrirme de mil cosas, aprender en la música y en todo lo que pueda. Eso no me lo va a quitar nadie.

He crecido viendo a las estrellas de Disney Channel y han sido cantantes, actrices... Si ellas pueden, ¿por qué yo no?

Cuéntanos cómo lo consigues, cómo es tu día a día.

Para mí, cada día nuevo es un mundo diferente, y eso es lo que me encanta de mi vida. Aunque normalmente, o estoy en el estudio haciendo música o grabando voces, o tengo reuniones con todo el equipo. Procuro inspirarme con cualquier cosa que hago, desde practicar mucho ejercicio, porque siento que me mantiene saludable tanto física como mentalmente, a mis clases de canto, baile, piano, guitarra... Y voy al psicólogo un montón. Creo que soy adicta. ¿Cómo se llamaría esto? ¿'Psicohólica'?

Podría ser. Pero, ¿recuerdas cuándo fue la primera vez que tuviste que recurrir a alguna sesión de terapia?

Cuando tenía unos 14 años, en mi época de instituto. En el mío había un psicólogo al que podías recurrir si te sentías mal o tenías problemas. Te atendía entre clase y clase o durante el recreo. En esa época mis padres se divorciaron, y yo estaba en una situación muy mala. Así que empecé a ir, y la verdad es que me encantó. Más tarde, estuve unos años sin asistir, pero regresé cuando era un poco más mayor, como a los 19 años. Y me enamoré.

Has hablado mucho, e incluso cantado, sobre haber sido víctima de una relación complicada y tóxica. Una situación por la que lamentablemente pasan muchas mujeres, incluso aquellas que jamás imaginarían que eso les podría pasar. Y, sin duda, conviene recordarlo.

Una de las cosas que he aprendido en terapia es que mucha gente piensa que es impenetrable y que sus principios o su estabilidad emocional no le va a permitir que nada malo le pase, pero es algo en lo que puede caer cualquiera. Es decir, siento que uno nunca puede decir "a mí eso no me pasaría", porque en ocasiones la vida cambia mucho y te tienes que ver en la situación para hablar de ello. Nunca puedes juzgar a una persona que está pasando por algo así porque no sabes lo que está viviendo ni por lo que ha pasado o qué ha sentido. Y ponerte en la piel de esa persona también es complicado, porque no todo depende de uno mismo.

mar lucas, portada enero/febrero de cosmopolitan
Hervas & Archer
Cazadora de pelo, Bimba y Lola. Top de tirantes, American Vintage. Pantalones acampanados de lentejuelas, bolso y gargantilla de eslabones dorados, Rabanne. Anillos, Briana. Nota de belleza: colorete ‘Mini Blushy Palette’, en tono ’Incompatibles’, Rabanne.

En las relaciones, desde luego: siempre hay otro.

Yo también pensaba que eso a mí no me podía pasar, pero puedes dar con personas que son muy buenas manipuladoras. Sin embargo, yo siempre intento sacar todo lo positivo a las cosas que llegan a mi vida y esta, pese a todo, me ha aportado mucho también en aprendizaje, en inteligencia emocional, en conocerme a mí misma, en saber qué es lo que quiero, qué es lo que no quiero. Y, sobre todo, me ha pasado joven. Así que, al menos, lo he podido aprender pronto.

Empezaste dedicándote a crear contenido siendo una niña y luego como adolescente, pero ya eres una mujer.

Sí, aunque muchas veces me siento un poco niña todavía. Cuando llegan cosas a mi vida adulta, en algunos momentos siento que todo me viene un poco grande y que no sé muy bien cómo gestionar muchas cosas.

¿Y cómo lo resuelves cuando eso sucede?

Con frecuencia llamo a mi madre para pedirle ayuda. No es nada concreto, de vez en cuando simplemente siento que algo me está superando. Ahora me he mudado a mi casa y vivo sola, y esto para mí esto ha supuesto un desgaste mental enorme.

¿Ese desgaste es por el hecho de vivir sola?

No exactamente. Me refiero más bien a lo que significa crear un hogar. ¡Es mucho más complicado de lo que parece! Si no hubiera tenido a mi madre y a mis amigos, habría sido todo muy complicado. En ocasiones me daba miedo apagar la luz o pensar que podía haber un fantasma o que venía alguien a robar.... Son tonterías, pero los míos me han ayudado a domesticar mis miedos. Poco a poco voy aprendiendo a vivir en un mundo mucho más adulto. Y es algo que hablo mucho con mi psicóloga.

¿Y sobre qué otros temas conversas con ella?

Últimamente hablo mucho de cómo poner límites. A corto plazo, hacerlo me resulta incómodo y, de forma recurrente, simplemente prefiero quedarme callada y dejar que pase lo que tenga que pasar y... ya está. Sin embargo, a largo plazo, que es lo que me interesa, eso siempre me acaba pasando factura. Porque tú das la mano y la gente, si no pones límites, se va aprovechando de ti. Es cierto que, en algunos momentos, mi cuerpo y mi mente me hacen creer que, por ponerlos, soy mala persona.

woman posing stylishly on a modern balcony with a cityscape in the background
Hervas & Archer
Top y falda en malla metálica dorada y brazalete de eslabones, Rabanne. Pantalón, Zara. Sandalias de ante, Elisabetta Franchi. Cuello de pelo, Bimba y Lola. Nota de belleza: gloss ‘Glowie’, en tono Pick-me girl, Rabanne.

No lo creo. Crecer es el fin de la inocencia.

A mí, de forma habitual, todavía me ven como a una niña, y por eso me toca tener que poner ciertos límites para dejar claro que, aunque lo parezca, ya no lo soy. Incluso siento que, en cierto sentido, eso ha matado un poco esa inocencia de la que ya hablaba en mi disco ('La inocente', 2024). Hay gente que suele aprovecharse de la bondad de otros para su propio interés. Y uno aprende que, aunque resulte incómodo, a largo plazo marcar distancia fortalece tu autoestima, y que hacerlo no significa ser mala persona, sino que te permite quererte, respetarte, saber qué es lo que quieres y lo que no.

¿Esa manera de entender los límites ha conseguido cambiar también tu idea del amor romántico?

Ese es uno de mis temas favoritos y más odiados. Con las relaciones tengo un amor-odio enorme, porque lo he pasado muy mal y siempre he tendido a querer incondicionalmente. Pero es lo que me ha enseñado mi madre y lo que he visto siempre en casa. Por eso me cuesta mucho verlo de otra manera. Aunque la vida me ha hecho entender de algún modo que no hay que querer tanto así. Porque sí hay una condición, y es que la otra persona también te cuide, te quiera y te respete. Me costó mucho entender que en ese sentido el amor no es incondicional, como entender la dependencia o los límites.

En definitiva, ser conscientes de otra realidad.

Claro, supongo que también es por todo eso que nos meten inconscientemente en la cabeza. Por eso, ahora sigo las enseñanzas de mi madre: que sea una mujer independiente, fuerte. Y a partir de ahí, quien tenga que venir, que te sume; pero nunca dependas de otra persona... ni económicamente ni para ser feliz. Hazte fuerte, sé independiente y luego ya llegarás a todo lo demás.

mar lucas, portada enero/febrero de cosmopolitan
Hervas & Archer
Chaleco de malla metálica y top con incrustaciones de flores en paillettes, Rabanne. Nota de belleza: máscara de pestañas ‘Rockstar’, Rabanne.

La música, ¿cuándo llegó a tu vida?

En realidad ha estado siempre, pero me daba mucha vergüenza cantar. Sólo lo hacía cuando sentía que nadie me escuchaba, en la ducha, por ejemplo. Creía que yo misma me cortaba las alas diciéndome que era algo imposible y que nunca podría llegar a lograr.

¡Pero si te formaste para ello! Estudiaste solfeo, piano...

Sí, de pequeña estuve años tocando el piano y amaba la música como espectadora, pero nunca me atrevía a dar el paso a decir: "Hey, si es posible, quiero hacer esto".

¿Y qué es lo que te hizo cambiar de idea?

Solía escribir poesía y, con los años, se me presentó la oportunidad de pasar esos poemas a melodías y letras de canciones, aunque más para otros que para mí. Sin embargo, un día alguien me propuso cantar y me dijeron que tenía un buen timbre, así que pensé: ¿Por qué no grabar una canción? Hoy lo recuerdo y no entiendo cómo fui tan dura conmigo misma como para creer que era imposible. Si lo intentas y pones tu foco y tu energía en algo y caminas todos los días por lograrlo, lo más probable es que llegue. Y que la suerte te pille trabajando.

Mucha gente daría un brazo por tener toda la audiencia que tú tienes. Sin embargo, ¿lo ves más como una ventaja o como un inconveniente?

Mira, a mí la verdad es que me afecta bastante el 'hate'. Intento que me influya lo mínimo posible y procuro pensar que es fruto de las inseguridades de otros que, o bien tienen una vida muy aburrida, o bien necesitan meterse en la mía para sentirse un poco mejor. No lo sé. Pero es algo que va por etapas. Hay días en los que estoy supersegura y todo me da igual y otros en los que, de repente, no. Aunque en la música, el número de seguidores que tienes en redes sociales no se traduce necesariamente en oyentes mensuales en Spotify.

Entonces, ahí tienes que empezar desde cero, ¿no?

Relativamente. Hay quien cree que sólo por tener seguidores ya tiene una carrera musical garantizada. Sin embargo, no es así, cuesta muchísimo. Cuando lancé mis primeros temas, las plataformas como TikTok o Instagram me ayudaron a promocionar mi música. Pero eso no te asegura para nada que una canción vaya a funcionar. Y precisamente debido a esa razón, he trabajado mucho desde abajo, procurando ir pasito a pasito, construyendo ladrillito a ladrillito mi carrera.

Ahora que se acercan las Navidades, ¿qué deseos o sueños tienes para el próximo año?

La verdad es que, más que en deseos, pienso en objetivos, pero no pongo una fecha límite porque si luego no se cumple puede generar frustración. Aunque si tengo que destacar algo, lo primero sería acabar mi casa y así poder disfrutar plenamente de mi hogar. Y luego, lanzar muchísima música y también tener la oportunidad de colaborar con gente a la que admiro.

Soñar es gratis, ¿con quién te gustaría colaborar?

Con Lola Índigo. Aunque sé que está en otro nivel y a mí me queda muchísimo trabajo todavía por hacer para llegar a su altura, para mí Lola es un ejemplo a seguir... en todo. Ojalá algún día tengamos la oportunidad de trabajar juntas. La amedo, la amo.

Asistente de fotografía: Rafa de las Heras. Producción: Marta Sánchez. Agradecimientos: Hotel VP Plaza España Design (Madrid).