Para muchas 'millennials', presentar a Paula Ordovás apenas es necesario. Esta veterana del entorno digital lleva publicando contenido desde 2009, reinventándose a lo largo de todo este tiempo –y siempre vinculada al universo 3.0–, por lo que si eres usuaria de redes sociales, seguramente la tengas bien fichada. Desde sus primeros pasos como 'egoblogger' (con su blog 'My Peeptoes'), hasta hoy, la empresaria y creadora de contenido ha conseguido 'amasar' más de medio millón de seguidores en Instagram, entre otros logros, como llegar a tener su propia tienda online, una aplicación de entrenamiento, un alojamiento/espacio de lujo (Casa Manuela) que gestiona como alquiler, junto a su marido... Pero, como ella dice: "Se me conoce por ser maratoniana, empresaria de éxito, 'influencer'..., aunque eso es mi currículum, y mucha gente no conoce a la Paula de verdad".

Con ese arranque, comenzamos a charlar sobre el lanzamiento de su nuevo libro 'La chica de los ojos marrones', una autobiografía en la que se abre sobre una 'parcela' de su vida hasta hace poco privada, y que hace dos años decidió mostrar para que su comunidad y otras personas a las que pudiera ayudar conectaran con esa 'otra' Paula: "Para quien no conozca mi historia, soy superviviente de ASI (Abuso Sexual Infantil). La 'Paula Ordovás de verdad' sufrió maltrato físico y psicológico en su infancia, fue también superviviente de una madre narcisista y ahora, con 39 años, puedo decir que estoy viviendo, no sobreviviendo".

Paula desarrolló en COSMOPOLITAN, por primera vez en un medio, su historia en relación a los abusos sexuales que sufrió de niña, y hace un año decidió plasmarlo en un libro que acaba de ver la luz (y que ya es número 1 en ventas en Amazon). Con ella hemos hablado de su proceso de sanación, sobre cómo ha vivido estos dos últimos años y cómo se siente ahora.

ESPASA La chica de los ojos marrones

La chica de los ojos marrones
Crédito: D.R.

Nos vimos aquí en 2023, cuando decidiste dar visibilidad a tu historia, ¿cómo describirías tu evolución emocional en este tiempo?

Ha sido algo muy duro, muy difícil, pero muy enriquecedor, porque estoy orgullosa de decir que he sido muy valiente por volver al pasado, enfrentarme a todos mis monstruos y poder volver sana y salva. He sido capaz de cerrar un ciclo, de tratar y curar mis traumas.

¿En qué momento decidiste plasmar todo en un libro?

Me impulsó mi editora, la editora de mi primer libro, que nada tiene que ver con este. Yo estaba en un momento de resurgimiento personal, tenía depresión todavía, y me pareció una forma de contar mis tablas de salvación al mundo. Ya no sólo hablar de dolor, sino contar qué hacer con el dolor cuando existe. No es un libro para que la gente esté triste o sienta de alguna forma una tristeza hacia mí, sino que es un libro de resurgimiento, lo que yo llamo: 'kintsuji'. El 'kintsuji' es una técnica japonesa de reparación en la que se usa oro para reparar la cerámica y la porcelana, y con ello se anima a mostrar las 'cicatrices', en este caso, las heridas, como parte de tu reconstrucción. Yo no quiero tapar más ni huir de todo lo que he vivido, sino decir: esto forma parte de mí. Gracias también a eso, estoy donde estoy hoy y soy la mujer que soy.

No quiero tapar más ni huir de todo lo que he vivido, sino decir: esto forma parte de mí

¿Cómo es el momento de terminar el libro y sentir que has cumplido el objetivo que tenías?

Cuando lo terminé, pensé que si mi historia sirve para decir a alguien: "Puedes salir y sólo depende de ti", con eso ya habré cumplido mi misión, yo creo. Se puede pasar por dolor, pero puedes transformarlo y puedes salir de él sin perder tu luz. Lo comencé con mi padre en vida y sin estar embarazada, no tenía una relación sana con mi padre y, aunque ya no estaba cuando lo terminé, siento que no perdí a un padre, sino que lo gané (y que también lo he podido plasmar en este libro). También sané la maternidad que yo he vivido y pude maternar. Escribirlo con mi hija en mi vientre ha sido un trabajo también duro, porque no puedo entender muchas cosas ahora que lo he escrito, sobre cómo he vivido yo la maternidad con mi madre. Y sí que es cierto que puedo decir que estoy más preparada que nunca, porque no hubiese podido enfrentarme a la maternidad años atrás, ya que no sabía ni siquiera maternarme a mí misma.

Dices que maternar para ti es más fácil ahora, entonces, digamos que ¿escribir el libro también ha sido un proceso de terapia?

Escribir este libro ha sido un proceso de sanación, la culminación de mi sanación, diría yo. Porque es cierto que al releerlo una vez que había dado a luz a mi hija, lloré tanto... Ha habido capítulos que han sido tan difíciles para mí... La terapia para mí ha sido fundamental, el deporte, la nutrición (porque una nutrición saludable te ayuda a reducir esos niveles de cortisol, que yo vivía en un estado de ansiedad constante...) y, por supuesto, el apoyo familiar. Sin mi marido nada hubiera sido posible.

¿Con qué mensaje te gustaría que se quedaran tus lectores?

Con uno concretamente: la actitud es lo único que nada ni nadie puede arrebatarle al ser humano. Y creo que es nuestro poder, entonces, tenemos que saber usarlo de la forma correcta. La actitud ante la vida, ante las adversidades, ante lo bueno y ante lo humano, nos hace más fuertes.

¿Crees que deberías haberlo contado antes?

Yo creo que he contado mi trauma infantil cuando correspondía. No siento rabia por no haberlo contado antes, porque es que lo había normalizado (porque en mi casa se normalizó), entonces, yo he crecido pensando que en la vida pasan cosas y hay que salir adelante, que a cada uno le pasa algo, tiene su mochila y debemos salir con todo. Y esa normalización que yo viví en mi entorno, en mi hogar, me hizo que yo lo normalizase en mi día a día y creciese sin poner nombre ni a mis sentimientos ni a mis emociones, sin escucharme, como he dicho antes: sobreviviendo, en vez de viviendo.

Llevaba un piloto automático de velocidad extrema en todo y no disfrutaba ni de mis propios éxitos, ni profesionales ni personales. Me acuerdo de que, a los seis meses de comenzar la terapia, tuve un ataque de ansiedad impresionante y, como había estado unos meses sin tener esa ansiedad constante, dije: 'Guau, he estado viviendo así 36 años de mi vida y había normalizado esa emoción y ese sentimiento como algo normal'. Vivía con ansiedad y con depresión y yo seguía con mi sonrisa, con mi trabajo, con mi actitud siempre positiva ante la vida, porque pensaba que lo que me había tocado vivir pues que yo debía sanarlo de una forma supernatural. Y bueno, hubo un momento que dije: 'yo no puedo seguir, no puedo seguir porque hay veces que me gustaría incluso desaparecer'. Y ya, cuando sientes que teniendo muchas cosas en tu vida, éxito en el amor, éxito en lo profesional..., quieres desaparecer, algo en tu interior no está funcionando, pero es que yo no me escuchaba.

Vivía con ansiedad y con depresión y yo seguía con mi sonrisa, con mi trabajo...

¿Por qué no te escuchabas?

Porque no quería sentir, porque si sentía, a lo mejor podrían volver a hacerme daño. Porque cuando más vulnerable fui, que era una niña de cuatro años, me destrozaron la vida. Entonces, dices: "No puedo mostrarme vulnerable", pero me he dado cuenta de que la vulnerabilidad me hace conectar con el mundo y con la gente, y que mostrarme vulnerable ya no me da miedo. Y bueno, también creo que tengo un poder en mi voz de trabajar en la prevención y el acompañamiento del abuso sexual infantil, que es un abuso silenciado, pero uno de cada cinco niños ha sufrido, sufre o sufrirá abuso sexual infantil. Son unas cifras aterradoras y siempre pensamos: "A mí no me va a pasar, en mi entorno no pasa...", pero sí, desgraciadamente, pasa y mucho (y tristemente, el abuso sexual infantil suele suceder en entornos familiares).

El abuso sexual infantil es un abuso silenciado, porque uno de cada cinco niños lo ha sufrido, lo sufre o lo sufrirá

¿Qué reflexión te gustaría compartir con quien se está sintiendo identificada porque ha vivido lo mismo que tú o similar?

Una reflexión para compartir con todas las mujeres que me estén viendo es que: se puede salir. Yo recuerdo que, cuando conté mi historia, me escribió una avalancha de mujeres diciéndome que habían pasado por lo mismo y que, hasta que no me escucharon, no habían sido conscientes de que habían pasado por eso, porque lo normalizas y lo dejas guardado en tu subconsciente. Incluso hay veces que, como lo has vivido siendo tan pequeña, piensas que hay cosas que son fruto de tu imaginación y que no han sucedido. Pero sí, sí han sucedido.

El camino no es fácil, no voy a engañar a nadie, pero cuando has salido de él, puedes vivir tu vida de una forma en la que conectas con tu yo interior y con tu niña interior. Este proceso de sanación es lo más duro que he vivido y lo más bonito al mismo tiempo.

No te pierdas su testimonio en vídeo dando 'play' en la parte superior de este artículo.

Headshot of Silvia Lorente

Silvia Lorente es experta en estilo de vida, 'celebrities' y sexualidad y especializada en cultura pop 'millennial'.

Se licenció en Periodismo en la URJC de Madrid, estudió un módulo de doblaje, un máster de DJ y tiene más de 10 años de experiencia en el manejo de plataformas digitales y redes sociales (escribió y ganó premios con su blog de moda y 'celebrities', 'La Otra Horma del Zapato', y coordinó el equipo de moda y belleza en el departamento digital de la agencia Globally durante dos años). Colaboró con InStyle, Harper's Bazaar y GQ, y genera contenido para Cosmopolitan desde 2015.

En sus ratos libres, pincha como DJ en eventos y echa las cartas del Tarot a quien tiene dudas sobre su futuro.

'Pss': Si te apetece jugar con ella al Trivial de 'Friends' o 'Sexo en Nueva York', has de saber que tienes las de perder.