Cuando era pequeña, en su Sevilla natal, concretamente en el municipio de Los Palacios y Villafranca, Lorena Durán (1993) decía con acento andaluz y los ojos brillantes de ilusión: “De mayor quiero ser modelo”. En los años 90, cualquier madre española podría haberle contestado que se dejara de tonterías, pero no, la suya siempre la animó a seguir sus sueños. Hoy, con 31 años, esa niña es una mujer fuerte y decidida que ha logrado lo que deseaba y pisa las pasarelas internacionales con firmeza. Aunque su éxito va mucho más allá: con unas medidas poco comunes en el modelaje, se ha posicionado en la industria y es hoy un referente en diversidad. Fue la primera chica con curvas que desfiló para Victoria’s Secret, derribando así los estereotipos físicos femeninos y consolidándose como una de las modelos más codiciadas por los diseñadores.
Tras el ritmo ajetreado de las Semanas de la Moda y antes de volar de regreso a Nueva York, donde vive ahora, nos encontramos con ella en la paradisíaca isla de Gran Canaria para dar la bienvenida al verano y lucir los bikinis de la firma francesa Etam. Si desde el ‘front row’ la ‘top model’ impone, de cerca la sevillana es alegre, natural, habladora y muy profesional. Su voz pausada transmite calma y, frente a la cámara, su magnetismo se intensifica. Entre foto y foto, nos comparte con gracia un secreto: “Cuando mi madre estaba embarazada, mi abuela le dijo: “Si sale todo bien, tienes que ponerle a la niña Lorena Valme porque se lo he pedido a la Virgen de Valme”. Cuando nací, mi madre pensó: “¿Y si no la llamo así y pasa algo? Esto es muy andaluz””. Y me puso el nombre compuesto, pero nunca lo digo, confiesa entre risas.
¿Crees tú también en las energías? Después de lo que has conseguido, ¿dirías que todo pasa por algo?
Soy muy sensible, siento muchas cosas… Si empiezo el día mal, pongo todo de mi parte para que vaya bien, pero ya pienso: “Si está empezando mal, por algo será”. Y cuando me va bien, lo mismo. Entonces, sí, creo que todo pasa por algo, pero también he manifestado mucho para que se cumpla lo que hoy tengo.
¿Y qué has manifestado para este año?
Continuar mi carrera como modelo, seguir reivindicando la diversidad, que todas tengamos un hueco en el mundo de la moda. Además, siempre siendo feliz, que es lo más importante.
A tus 16 años, pasaste de una 36 a una 42 por un problema hormonal. En una etapa tan vulnerable como la adolescencia, ¿cómo asimilaste ese cambio?
Lo acepté gracias a mi familia y amigos. Crecer en un entorno que te sube la autoestima y que tiene todo el rato palabras bonitas para impulsarte, te da fuerza. Entonces, lo llevé genial porque tenía al lado a mi madre, que me decía todos los días lo guapa que era y que persiguiera mis sueños. Creo que es muy necesario e importante rodearte de gente buena, que te inspire y que te apoye para luchar por la vida que deseas.
¿Cuál fue el punto de inflexión en tu carrera?
Recuerdo aquel momento en el que todo el mundo me decía que no y ahí es cuando yo dije: “¿Que no? ¿Cómo? Pues yo digo que sí y voy a por todas ahora más que nunca”. ¿Por qué no va a haber cabida para mujeres de diferente talla? En algún momento va a aparecer el «sí» en alguna parte o va a haber alguien que diga: “Necesito a esta chica para vestirla y que represente mi marca”. Estaba convencida, por eso nunca tiré la toalla y lo perseguí a muerte.
¿Recuerdas ese momento concreto en el que pensaste: “Ahora sí, voy a ser modelo”?
Yo soy técnico de laboratorio químico, estudié para ello. Luego fui pastelera durante dos años. Hice de todo –vendí hasta tornillos en una ferretería–, pero tenía claro que quería ser modelo. Desde muy pequeñita ya me ponía los zapatos de mi madre y mi abuela, pero por aquel entonces no entendía que se podía desfilar con la talla que yo tenía. Un buen día, cuando tenía 19 años, una chica me dijo: “Vente a mi agencia, el mundo de la diversidad ha llegado”. Acepté sin dudarlo y me monté en un tren camino a Barcelona. Fue ahí cuando me dieron la oportunidad y empecé mi carrera.
¿Es tan idílica la vida de modelo como parece desde fuera? Ropa, dinero, fiestas…
Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Después de muchas horas en un avión, de cambiarte todo el rato de ciudad, no es tan idílica ni tan bonita. Hay horas de cansancio, de sueño, de echar de menos. Es verdad que conoces lugares en los que nunca te hubieras imaginado estar y eso se agradece. Es una vida preciosa, pero tiene una parte cruel que es 100% real.
En la industria de la moda se habla mucho del físico, pero menos de la salud mental. ¿Qué herramientas usas tú para mantenerte en equilibrio?
Mi principal herramienta es ir a terapia. He ido a la psicóloga desde que era muy pequeñita, creo que el estar fuerte mentalmente lo es todo. Y también, rodearme, como decía antes, de personas que me inspiren y que me protejan, me quieran y me cuiden. Creo que eso es esencial. No voy a negar que en ocasiones me encuentro con situaciones muy desagradables y siempre pienso que las gestiono bien porque me he criado con unos valores que me refuerzan. Pero lo que yo oigo ahora –y lo que he escuchado a lo largo de mi carrera– se lo dices a una chica que está empezando y no se encuentra fuerte y la hundes para el resto de su vida. No hay que opinar del cuerpo ajeno porque no sabes en qué punto está esa persona y lo que le puede afectar. Deberíamos darnos un puntito en la boca muchas veces.
De hecho, has contado en una entrevista que algunos diseñadores todavía te dicen que no hacen ropa para gordas. ¿Cómo gestionas ese tipo de comentarios y cómo respondes ante ellos?
Bueno, creo que al final nunca llueve a gusto de todos. Respeto totalmente que un diseñador no quiera crear tallaje para chicas de otras medidas. Lo respeto, no lo comparto. Porque creo que todas deberíamos tener la posibilidad de ir a la moda si queremos, ¿no? A quien no haga colecciones para mujeres con una talla más grande, le invitaría a que lo hiciera porque somos muy felices cuando encontramos ropa y nos sentimos bien.
Entonces, ¿todo el movimiento de ‘body positive’ es hipocresía? ¿No hay un cambio real en la moda?
Queda mucho camino todavía por recorrer. El momento actual me da miedo porque siento que estamos retrocediendo. Lo veo en los desfiles. Hace unos años había mucha más diversidad y ahora hay muy poquita. Me da terror, pero junto a mis compañeras, lo vamos a seguir reivindicando y defendiendo aún más. Que no se pierdan todos los pasos que hemos dado.
¿Notas que hay diferencias según el país?
Sí. Sobre todo en Nueva York, donde este año me han dicho: “No te quedes aquí, vete a Londres”. Y yo sé que antes era una ciudad con mucha más diversidad. De una plantilla de, por ejemplo, cuarenta modelos, diez de ellas –que ya es decir– eran chicas de diferentes tallas. Pero es que ahora solamente hay una.
Vives en Estados Unidos desde hace nueve años. ¿Cómo llevas la distancia y qué es lo primero que haces cuando vuelves a tu casa en España?
Tengo que agradecer a la tecnología por mantenerme conectada con videollamadas. Gracias a eso, les siento muy cerca, pero no voy a negar que les echo de menos. A veces me levanto triste, como cualquier ser humano, o no me ha ido bien un día y necesito esa charla con mi madre o ese café con mi amiga, y no lo tengo. La distancia es muy dura. Pero bueno, al final me enfoco en mi trabajo y cuando vuelvo paso mucho tiempo con los míos. Cuando llego a casa, lo que más me apetece es disfrutar de la comida. No sabemos lo que tenemos aquí en España, no lo valoramos lo suficiente.
¿Te cuestan las despedidas?
Sí, la última vez que me despedí de mi madre después de estar con ella unos días en Madrid, lloré mucho. Cada vez que se va o nos separamos, lo paso muy mal. Me doy cuenta de la falta que me hace.
¿Y cómo lidias con la soledad?
Me ha tocado aprender a vivir con ello. Tengo mis momentos de melancolía, pero me he acostumbrado tanto a estar sola que a veces, cuando estoy durante un buen rato con mucha gente, me agobio. Ahora valoro mucho más mis momentos conmigo misma, haciendo lo que a mí me gusta, es algo que he tenido que aprender a llevarlo de la mejor manera. Quien algo quiere, algo le cuesta. Por perseguir mi carrera como modelo, me ha tocado tener relaciones a distancia con mi pareja, con mi familia, con mis amigos, con todo el mundo. Pero ellos lo entienden y siempre están apoyándome desde la distancia. Eso me alivia y me llena el corazoncito.
¿Tienes amigas en el gremio?
Muchísimas. Por suerte, desde que empecé mi carrera como modelo he encontrado a gente maravillosa, superprofesional. Tengo colegas maquilladores, estilistas... y, por supuesto, modelos que son un amor, las admiro muchísimo y son mujeres increíbles. De hecho, mi compañera de piso en Nueva York es Nuria Rothschild, quien es un gran apoyo.
¿Hay rivalidad entre vosotras?
En mi caso, yo no contemplo la competencia ni la rivalidad, creo que no sirve de nada. Al final tú vas a un casting, hay 300 modelos y la decisión la tiene el cliente. Entonces, ¿de qué vale competir? Es algo que no va conmigo ni lo comparto. Aunque tengo que admitir que alrededor de mí sí que he visto muchísima envidia de gente que quiere lo que tú tienes o lo que tú haces. Es algo inevitable, pero tanto en la moda como en cualquier otro trabajo. Es ley de vida.
¿Alguna vez te has sentido juzgada por tus compañeras?
Para nada, siempre he recibido muchísimo apoyo. En mi grupo de amigas modelos nos damos mucho support cuando lo necesitamos cada una, siempre con buenas palabras y compañerismo. En los desfiles, cuando se presenta el ‘line up’, nunca me han mirado diferente, siempre me han tratado como una más porque es lo que soy, una más.
Eres Escorpio, uno de los signos más temidos del zodiaco. Se dice que son intensos y con mucho carácter. ¿Te sientes identificada?
Sí, soy muy escorpiona. Soy intensa y cabezota (se ríe). Soy blanco o negro, no tengo punto intermedio, pero cuando amo, amo de verdad. Lo que sí hacemos los escorpio es querer con todo el corazón y proteger mucho a nuestra gente.
Si no te hubieras dedicado al modelaje, ¿qué otra profesión crees que habrías elegido?
Diría que algo relacionado con la moda. Y si no, sería técnico de laboratorio químico porque es lo que estudié y me encantó, me gusta analizar todo y experimentar. Me llama mucho la rama sanitaria.
¿Te gustaría lanzar tu propia marca de moda?
Sí, me genera mucha curiosidad. Me gustaría crear una línea que sea unisex y para todo tipo de personas, de talla... que se la ponga quien quiera. Me encantaría.
¿Qué consejo darías a las nuevas generaciones de modelos que quieren abrirse camino en la moda sin encajar en los estándares tradicionales?
Les diría que la salud mental es muy importante para empezar en este mundo. También que busquen una buena agencia y alguien que les represente, y, sobre todo, que sean constantes. Con esfuerzo, al final, en algún momento, recoges lo que siembras.
Si pudieras hablar con aquella Lorena que daba sus primeros pasos en la industria, ¿qué le dirías?
Yo a la Lorena de hace muchos años le diría que no tirara nunca la toalla, creo que no rendirme me ha llevado al punto donde estoy ahora. Y que no perdiera esa fortaleza para perseguir sus sueños.
¿Qué canción representa tu vida en este momento?
‘Te regalo’, de Rels B.
MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA: HELENA LIEBANAS (COOL PRODUCCIONES). ASISTENTE DE FOTOGRAFÍA: PABLO RODRÍGUEZ. PRODUCCIÓN: MARTA SÁNCHEZ. AGRADECIMIENTOS: TURISMO DE GRAN CANARIA/HOTEL LOPESAN BAOBAB.

Carmen Pita es experta en moda. Está siempre al día de las tendencias, no se pierde ningún desfile de los diseñadores más ‘top’ de las ‘fashion weeks’ internacionales y encuentra los mejores estilismos del ‘street style’ de París, Milán, Nueva York, Copenhague o Madrid.
En su día a día, asiste a presentaciones y viaja a diferentes ciudades europeas para descubrir y probar los últimos lanzamientos de las marcas. Conoce las colecciones de Zara, Stradivarius o Pull&Bear como la palma de su mano, pero también es muy fan de pequeñas firmas españolas o tiendas ‘vintage’ donde comprar ropa o accesorios de segunda mano. La sostenibilidad en el sector textil es una de sus preocupaciones, por lo que estudia qué tejidos o procesos de producción son más respetuosos con el planeta, así como los certificados que lo acreditan.
Carmen Pita se graduó en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y ha pasado por revistas femeninas de renombre, como Yo Dona y ELLE. En 2017, aterrizó Cosmopolitan, donde no sólo escribe de moda, también ha entrevistado a cantantes, actrices, modelos o ‘influencers’ de la talla de Becky G, Maluma, Isabeli Fontana, Milena Smit, Hajar Brown o Addison Rae.
Además de su experiencia profesional, esta periodista ha vivido en Londres y en Perú. Dos aventuras muy diferentes que le han aportado una visión más amplia de la cultura y la moda. ¿Su pasión? Escribir poemas y relatos cortos en su cuenta de Instagram.



















