- Anna Castillo: "Qué trabajo tan raro, qué suerte"
- Joaquina: “Mi sueño es crecer como cantante”
- Anna Castillo, Joaquina y Dulceida & Alba Paul, portadas del número de julio/agosto de COSMOPOLITAN
Están pletóricas. Tras ocho años de relación con un paréntesis de dos en los que estuvieron separadas, Aida Domenech (Badalona, 1989), más conocida por su 'alter ego' (Dulceida), y Alba Paul (Girona, 1987) coronan esta nueva etapa con su futura maternidad. A sus 34 años, la empresaria y creadora de contenido espera una niña que nacerá el próximo mes de octubre, y ha querido compartir este momento tan especial posando en exclusiva con su pareja para COSMOPOLITAN.
"Siempre hemos deseado ser madres y tampoco queríamos perder mucho tiempo porque nos gustaría tener dos", nos revelan mientras comparten con nosotros sus ilusiones, como la elección del nombre del bebé ("aún no lo tenemos decidido, dudamos entre dos", apostillan) y sus temores. "A mí me produce vértigo saber si estaré a la altura porque educar a un hijo es muy difícil. Y me da miedo no estar al cien por cien en el posparto. También me preocupa cómo puede influir esto en la pareja", señala Dulceida. "Nadie nace sabiendo ser madre, es un cambio de vida radical y eso asusta", añade Alba. Lo que sí tienen claro es que "no nos queremos olvidar ni de la relación ni del trabajo".
A pesar de haber reducido su agenda para vivir plenamente este momento, han dejado hueco para ciertos proyectos que las tienen emocionadas. Alba va a participar en el concurso Pekín Express: "La grabación coincide con el embarazo pero me voy tranquila, porque está muy bien cuidada y esto es un reto para mí", nos cuenta. Por su parte, Dulceida ha sido elegida como 'ambassador' de la 'app' de citas Bumble para colaborar en una campaña que trata de fomentar las muestras públicas de afecto en el colectivo LGTB+. "Es un honor trabajar con ellos porque compartimos los mismos valores –cuenta–. ¿Por qué unas personas pueden darse un beso en la calle y otras no? Si a ti te molesta ver a dos chicas en actitud cariñosa, el problema no lo tienen ellas, lo tienes tú".
Como colofón, el 6 de julio, con motivo de la celebración del Orgullo, ambas desfilarán en una carroza de la marca «para pasarlo bien, pero también para reivindicar nuestros derechos –matizan–. Hacemos una fiesta porque hace falta hacerla. Y es una manifestación divertida porque en este colectivo somos muy divertidos, pero seguiremos manifestándonos hasta que la gente vea normal que nos morreemos (se dan un beso) y no haya nadie que nos juzgue».
Ambas protagonizan nuestra portada de julio/agosto, un número que también tiene otras dos 'cover girls': la actriz Anna Castillo y la cantante Joaquina. Puro 'girl power'.
Vuestra fiesta de 'gender reveal', en la que revelasteis el sexo del bebé, recibió bastantes críticas por parte del colectivo. ¿Os esperabais ese revuelo?
Dulceida: A mí me da igual, yo de ese día me quedo con lo bonito y con los tropecientos mil comentarios buenos. Nuestra hija va a tener muchísima suerte porque va a nacer con el sexo femenino y luego será lo que quiera ser y se sentirá como se quiera sentir, porque la educaremos en libertad. Además, como somos parte del colectivo y todo nuestro alrededor también lo es, desde el principio va a ver a todo tipo de personas libres y eso es lo realmente importante.
Alba: A mí sí me sorprendió un poco porque nosotras siempre hemos tenido el lema del amor y la libertad, pero también es cierto que, hagamos lo que hagamos, se va a criticar. Pero si nos hace ilusión saber o celebrar el sexo del bebé, ¿por qué no lo vamos a hacer?
¿Os condiciona el "qué dirán"?
A: Depende del día, porque la misma cosa te sienta de un modo distinto si te la dicen hoy que si te la dicen mañana. A mí me duele más cuando la atacan a ella (señala a Dulceida), que cuando van contra mí. También me da miedo que se metan con nuestra hija.
D: Cuando yo no he estado bien y me han atacado mucho, lo he pasado mal, pero si no, me da igual.
¿Cómo decidís qué aspectos de vuestra vida compartir y cuáles guardaros para vosotras?
D: No lo pensamos mucho porque somos muy naturales. Yo comparto lo que me apetece, aunque ahora tengo más control porque en cuanto digo algo se me tiran encima. Si subiese los vídeos que subía hace años, cuando no existía el 'hate', me cancelarían.
En un ecosistema como el vuestro, con tanta competencia, ¿ser natural es clave para el éxito?
A: Sí, porque al final la gente empatiza contigo y te convierte en su amiga, en su referente. Nosotras hemos tratado con mucha naturalidad el tema de ser lesbianas y eso ha hecho que haya una comunidad de niñas que nos han seguido porque han percibido una normalidad que quizá en la calle no veían.
¿Qué les diríais a aquellas que lo llevan por dentro y que aún no han dado el paso para decir que son bisexuales u homosexuales?
D: Antes era muy radical con esto y no podía entender que alguien no se atreviera a decírselo a su familia. Ahora creo que todo el mundo necesita sus tiempos, que cada familia es un mundo, pero que independientemente de esto, tenemos que luchar por nuestra felicidad. El amor no hace daño a nadie.
¿Cuál crees que es tu mayor triunfo tras llevar más de diez años usando tu altavoz?
D: Que muchas personas me digan que, gracias a mí, se lo han dicho a sus padres o a sus amigas, o se han lanzado a la chica que les gustaba, o se han dado cuenta de que no estaban en el cuerpo correcto…
Como pareja lésbica, ¿habéis sufrido homofobia?
D: Justo hace poco íbamos las dos andando de la mano por la noche y vimos a tres chicos detrás que nos hicieron sentir incómodas y nos separamos.
A: Fue por sus comentarios y sus miradas.
El rechazo familiar es otro de los problemas del colectivo. ¿Cómo aceptaron vuestras familias vuestra orientación y la relación que tenéis?
D: Se lo tomaron genial.
A: Ella a sus padres se lo tuvo que contar porque había estado antes con chicos, pero yo a los míos no les tuve que explicar nada. Esa también es otra cosa que tendríamos que eliminar, el tener que sentar a tus padres en un sofá y decirles: "Hola, papá. Soy lesbiana. Me gustan las mujeres". Eso es horrible, te hace pasar un rato muy incómodo y desagradable.
Alba, ¿cuál fue el mayor reto cuando empezaste a salir con una persona tan pública?
Que fuese 'taaan' pública (se ríe). Me creó un poco de agobio salir del anonimato y que, de repente, me parasen 20 niños por la calle. No entendía su trabajo, ¡ni siquiera conocía las redes sociales!
Cuando os conocisteis no os caísteis muy bien, ¿no?
No (dicen las dos a la vez riéndose).
D: Nos conocimos en una exposición. Sus amigas eran muy simpáticas y ella me pareció superborde.
A: ¡Estaba sentada con el brazo enyesado! Ella llegó sonriendo a todo el mundo y a mí ni me miró. Yo dije: "Es una maleducada. Es guapa, pero idiota".
¿Cómo pasaste de eso a "me gusta"?
A: La segunda vez que nos vimos fue más simpática y me dijo 18 millones de veces lo guapa que era.
D: Empezamos a coincidir en fiestas y surgió.
¿Quién dio el primer paso?
A: Aida dejó ver que yo le hacía un poco de gracia…
D: El primer beso me lo dio ella.
¿Y quién movió ficha para la reconciliación?
A: Fue mutuo, pero hubo mucho tira y afloja. Unas veces estábamos convencidas, otras veces no…
¿Cómo vivisteis ese periodo en el que estuvisteis separadas? ¿Os echabais de menos?
D: Ha sido el peor momento de mi vida.
A: Fue difícil, yo también lo pasé mal.
¿Cuál es la fórmula para que volver con tu ex funcione?
D: Yo pienso que estábamos predestinadas. Lo que tenemos nosotras no lo he visto nunca.
A: No nos soltamos nunca del todo porque teníamos sentimientos todavía, y eso es lo importante para volver con alguien. Eso, e intentar entender qué es lo que falló en el pasado para que no vuelva a suceder.
¿Qué errores habéis tratado de corregir?
A: Yo creo que, cuando se llevan muchos años, a veces uno, sin darse cuenta, descuida los detalles y se acomoda. A ti te pasó (dice mirando a Dulceida).
D: Ir a terapia nos ayudó mucho. Sigo siendo una persona con millones de fallos, porque si no sería aburridísimo, pero me veo mucho más madura a la hora, por ejemplo, de entablar conversaciones.
Bumble promueve las relaciones saludables y equitativas. ¿Cuáles son las claves para vosotras?
D: Comunicación, respeto y ponerte en la piel del otro.
A: La confianza con tu pareja también es básica. Si no la hay, pasas a las inseguridades, de ahí a los enfados y a los ataques, y se convierte en una rueda tóxica.
¿Sois muy discutidoras?
D: Ella es más guerrera. Yo tengo mucha más paciencia, aunque cuando me enfado soy peor.
A: Es que tú me das motivos para ser así (se ríe). En el fondo, discutimos por tonterías, cosas de convivencia.
¿Quién quiere más a quién?
D: Cada persona ama y siente de un modo diferente. Desde mi punto de vista, yo la quiero mucho más, porque no sé cómo me quiere ella.
¿Qué habéis aprendido la una de la otra?
D: Cada día aprendo algo de ella, pero lo más guay es que nos complementamos un montón (se abrazan). En situaciones en las que yo soy más floja ella es…
A: La que da paz. Igual por dentro estoy acojonada pero…
D: Por ejemplo, los tres primeros meses del embarazo, yo casi cada día decía: "Ay, que se ha muerto el bebé". Y Alba, en cambio, mantenía la calma.
A: Admiro la capacidad que tiene Aida de abarcar muchos trabajos sin estresarse. Yo soy incapaz.
D: En realidad, el agobio se lo crea ella en su cabeza (afirma mirándola), porque luego lo hace increíble.
¿Cuál es el mayor desafío que os habéis visto obligadas a superar como pareja?
La ruptura y la vuelta (contestan al unísono).
Ambas presumís de tener buen rollo con vuestros ex. ¿Cómo se consigue eso?
D: No es que seamos amigos, pero sí que tenemos muy buena relación. Fue una persona superimportante en mi vida. Siempre voy a estar para lo que necesite, y sé que él piensa exactamente lo mismo.
A: Cuando no hay uno que tenga más sentimientos que el otro, se puede llegar a tener una amistad.
D: Yo nunca me imaginé siendo tu amiga…
A: No, yo no pretendía ser tu amiga (se ríen).
¿Qué es lo que más valoráis en los amigos?
D: Que estén ahí y sean leales.
A: Eso, y que te digan lo que piensan. A mí no me gusta la gente que te 'baila el agua' y está todo el rato dándote caricias y diciéndote lo maravillosa y perfecta que eres, porque no me lo creo ni yo.
Maquillaje y peluquería: Alex Saint /Mar Cardona / Pablo Macías (Prima Talent). Asistente de estilismo: Elisa Sanz. Producción: Marta Sánchez.
Redactora jefe de COSMOPOLITAN, Ana M. Jiménez es experta en sexo y relaciones de pareja, temas de los que lleva escribiendo desde hace dos décadas. En su agenda figuran los nombres de los sexólogos más reputados (una vez uno le dijo que su tema sobre el orgasmo femenino era digno de una tesis doctoral, ojo al dato). Y en su ‘portfolio’ abundan los artículos sobre nuevas técnicas sexuales, las posturas más placenteras o lo último en juguetes eróticos (por supuesto, los prueba antes, profesionalidad ante todo). Los entendidos piensan que se le da bastante bien, tanto que cuando trabajaba en la revista ‘Quo’ recibió el primer Premio Periodístico Daphne por un reportaje sobre anticonceptivos. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, su trayectoria profesional ha estado ligada a cabeceras como ‘Elle’, ‘Ragazza’ y ‘Elle Decor’ antes de llegar a COSMOPOLITAN, donde también crea contenidos sobre viajes, gastronomía y libros. Si ya lo estabas pensando, te lo confirmamos: su especialidad son los pequeños (y grandes) placeres de la vida. Quédate con su nombre si buscas información sobre cuestiones amorosas, ideas para hacer una escapada o los nuevos restaurantes de moda.













