Hoy nos despertábamos con una grata noticia: Chenoa se (nos) casa. Así, sin anestesia. La noticia saltaba de los principales titulares a nuestra cama y nos azotaba mientras nos quitábamos las legañas de la cara. Lo reconocemos: teníamos que releer el titular dos veces para creérnoslo. La canaria contraerá nupcias con Miguel Ángel Encinas, urólogo con el que mantiene una relación desde el pasado mes de marzo —cuando confirmó a los medios el discreto romance—.
Atrás quedan las polémicas cobras, sus rupturas mediáticas y las declaraciones en chandal que marcaban su andadura amorosa. Chenoa hoy es feliz y nosotros, por ende, también. Además, lo decimos abiertamente: Laurita nos cae bien. ¿Por qué? Porque es natural, de simpatía selectiva y, sobre todo, ‘humana’ (😉). Y es que no te dejes engañar, lo que decimos no va en vano: la gente lista es chenoista.
Y esto es algo que desde hace más de 15 años ha calado en la sociedad española, un público devoto del chenoísmo que hoy se ha lanzado a internet y ha reaccionado eufórico ante las inminentes campanas de boda —enlace al que, si se cumple el sueño millennial, acudirán sus compañeros de ‘OT’—.
Ha habido mucho drama. Como se esperaba.
No faltó la típica amiga que se niega a pronunciar al "que no debe ser nombrado":
Tampoco faltaba el típico mensaje 'despistao'...
(Hemos comprobado el tweet anterior y es cierto, wow).

Periodista. Sé de buena tinta que la hermana gemela de Lindsay Lohan existió. Esta es mi historia, Patricia.












