"Somos demasiado jóvenes para estar tan tristes". Eso decía la galleta de la fortuna de una de las ilustraciones más virales de Sara Herranz. Fue en ese momento, en el año 2015, cuando las redes sociales la catapultaron a la fama y, a partir de ahí, su trayectoria ha ido viento en popa. Ha publicado dos libros ('Todo lo que nunca te dije lo guardo aquí' y 'La persona incorrecta') y ha colaborado con festivales, revistas y firmas de la talla de Chanel. Ahora lleva un año trabajando en un nuevo proyecto: "es una colaboración muy especial con una marca de joyas, pero no os puedo contar mucho más, pronto lo descubriréis", nos adelanta durante un evento de Etam por el Día de la Mujer.
Todas tus ilustraciones transmiten algún sentimiento, ¿dibujar es tu terapia particular?
Sí, sobre todo cuando empecé a compartir mi trabajo era una válvula de escape, porque no estaba pasando por un buen momento personal ni profesional y dibujar me servía para evadirme de mi realidad y vivir otra vida a través de mis protagonistas.
Las que no tenemos ese don para el dibujo, recurrimos a Instagram buscando imágenes con las que nos sintamos identificadas. ¿Cómo ha influido el impacto de las redes sociales en tu carrera?
Han sido sin duda mi gran impulso. Yo empecé a compartir mi trabajo a través de un blog y las redes sociales son plataformas que te exponen a nivel mundial, entonces para mí funcionan como una pequeña galería a la que cualquier persona puede acceder.
Aunque también tienen el 'handicap' de la gente que comparte obras sin etiquetar al artista. ¿Te suele ocurrir?
Sí, pero aceptas que es el precio que hay pagar por compartir tu trabajo. Aún así, creo que cada vez hay mayor concienciación en ese sentido. Yo he notado un gran cambio, ahora lo normal es que te mencionen o te etiqueten y creo que eso viene dado porque estamos aprendiendo a utilizar cada vez mejor las redes sociales e Internet. Somos más conscientes de que una ilustración o un texto que pertenece a un autor necesita ser reconocido, así como no se nos ocurriría no citar en un trabajo escrito.
En una de tus columnas de ‘The Pocket Magazine’ dices que los ‘millennials’ “hemos interiorizado que ser mejor significa única y exclusivamente alcanzar el éxito, sin saber siquiera qué significa eso”. ¿Crees que el éxito debería tener un significado diferente para cada persona según sus prioridades en la vida?
Bueno, a esta generación nos ha tocado pasar por una crisis y por trabajos precarios (sigue pasando), así que creo que lo más importante después de eso es no obsesionarnos con el éxito. Yo estoy poniendo empeño en eso porque me cuesta mucho no centrar mi vida en el trabajo. Al final es mi mayor pasión y le dedico todo el tiempo del mundo, pero me estoy dando cuenta de que es solo una parte más de mi vida. Creo que el éxito se vincula socialmente a lo laboral y quizás es más importante centrarnos en lo personal.
¿Entonces para ti el éxito reside en el equilibrio entre ambas cosas?
Sí, antes pensaba más en conseguirlo de una forma puramente vinculada a lo profesional y ahora intento disfrutar más del proceso, de mi madurez, de cómo estoy creciendo... e intentar ser mi mejor versión en todos los aspectos de mi vida, no solo en el trabajo. Creo que hay que liberarnos de esa presión por conseguir éxitos profesionales o económicos.
En el mismo texto dices que eres la eterna insatisfecha, la “nunca es suficiente”. ¿Qué está pasando en la sociedad para que tantas personas nos sintamos así?
Creo que hay dos problemas, el primero es que tenemos las expectativas muy altas. A mí me cuesta mucho celebrar mis logros porque inmediatamente estoy pensando en el siguiente paso para ser mejor. Y eso es muy poco saludable para tener cierta estabilidad mental. Y lo segundo es que vivimos demasiado rápido. Ha habido un increíble avance tecnológico en los últimos diez años y ahora todo es inmediato, todo se necesita para ayer, y eso nos hace vivir apresurados. No tenemos tiempo para parar, descansar, ver las cosas con perspectiva y así poder analizar lo que has conseguido y, más importante aún, pensar hacia dónde quieres ir.
Y para la mujer todavía es más complicado sentirse satisfecha o alcanzar el éxito porque, como dices en tu columna ‘El estigma de la mujer soltera’, a nosotras se nos ha inculcado que no estaremos completas si no tenemos una pareja, nos casamos y tenemos hijos. ¿Crees que, aunque ahora todas seamos muy abiertas e independientes, ese patrón social sigue condicionando nuestra felicidad?
Sí, yo creo que es muy difícil 'desprogramarte'. Aparentemente ahora todas sentimos que somos más libres, pero luego cuando escarbas un poco y te enfrentas a determinadas conversaciones, te das cuenta de que no, que falta mucho por conseguir. Hay muchos prejuicios que seguimos manteniendo.
¿Puede que todos esos prejuicios nos lleven a muchas a estar con 'la persona incorrecta' aún a sabiendas de que no nos conviene?
Sí, a mí me ha pasado. Yo hasta hace no mucho vivía el amor romántico como algo sublime y aceptaba todas esas relaciones tóxicas que hoy en día digo: "¿cómo pude yo con 20 años estar con esta persona?". Afortunadamente, creo que ha habido un despertar en la mujer y ahora somos más críticas con el tipo de relaciones que mantenemos, pero creo que todavía falta mucho. Yo intento aprender cada día a liberarme de esa educación y de esos cuentos de princesas con los que hemos crecido.
¿Cuál crees que es el camino para mejorar esta situación?
No me gusta dar consejos porque, por decirlo de alguna manera, soy una feminista principiante que trata de aprender cada día, me equivoco mucho y soy muy crítica conmigo misma. Pero considero que estamos en el camino y que ha habido un antes y un después de las manifestaciones del 8 de marzo del año pasado. Creo que lo importante es eso, mantenernos unidas y reaccionar ante comentarios machistas (aunque sea ignorándolos), deconstruirnos para no tolerar determinadas actitudes que antes se pasaban por alto y hablar mucho entre nosotras, cuestionarnos las cosas.
Tras la entrevista, Sara ahonda más en este tema durante un debate organizado por Etam junto a la poeta Loreto Sesma, la cantante Brisa Fenoy y la actriz Bárbara Lennie. ¿Las mujeres somos ya libres? ¿Seguimos teniendo miedos? ¿Cuáles son nuestras armas? Cada una aporta algo especial: Brisa quiere romper con la sexualización del cuerpo femenino en las canciones de 'reggaeton' y anima a las cantantes a poner límites a las discográficas. Loreto habla de aceptarse a una misma y propone que te mires al espejo, analices todos tus ángulos y te sonrías, "luego haz lo mismo mirando tu interior", sugiere. Bárbara habla de dejar de ser tan críticas entre nosotras. Y Sara nos anima a superar nuestros miedos, "yo antes tenía pavor a viajar sola y aún lo sigo teniendo en algunos países", admite. Juntas llegan a la conclusión de que el poder está dentro de cada una de nosotras, que hay que poner empeño en conocerte a ti misma, despacio, sin presión y aceptándote tal y como eres. Solo así dejaremos de ver a las demás como rivales y pondremos toda la energía en lo importante: luchar juntas por un futuro en el que reine la igualdad entre hombres y mujeres.
Antes de irme, me acerco a Sara para hacerle la última pregunta:
¿Vas a ir a la manifestación del viernes?
Por supuesto, allí estaré.
Allí estaremos todas.

Carmen Pita es experta en moda. Está siempre al día de las tendencias, no se pierde ningún desfile de los diseñadores más ‘top’ de las ‘fashion weeks’ internacionales y encuentra los mejores estilismos del ‘street style’ de París, Milán, Nueva York, Copenhague o Madrid.
En su día a día, asiste a presentaciones y viaja a diferentes ciudades europeas para descubrir y probar los últimos lanzamientos de las marcas. Conoce las colecciones de Zara, Stradivarius o Pull&Bear como la palma de su mano, pero también es muy fan de pequeñas firmas españolas o tiendas ‘vintage’ donde comprar ropa o accesorios de segunda mano. La sostenibilidad en el sector textil es una de sus preocupaciones, por lo que estudia qué tejidos o procesos de producción son más respetuosos con el planeta, así como los certificados que lo acreditan.
Carmen Pita se graduó en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y ha pasado por revistas femeninas de renombre, como Yo Dona y ELLE. En 2017, aterrizó Cosmopolitan, donde no sólo escribe de moda, también ha entrevistado a cantantes, actrices, modelos o ‘influencers’ de la talla de Becky G, Maluma, Isabeli Fontana, Milena Smit, Hajar Brown o Addison Rae.
Además de su experiencia profesional, esta periodista ha vivido en Londres y en Perú. Dos aventuras muy diferentes que le han aportado una visión más amplia de la cultura y la moda. ¿Su pasión? Escribir poemas y relatos cortos en su cuenta de Instagram.












