A estas alturas, ya es innegable que Meghan Markle se ha convertido en todo un icono de estilo al que seguir y en el que inspirarse. Sorprende con todos y cada uno de sus looks, pero sin duda, el de su 37 cumpleaños se llevó la palma. Sí, nos referimos a ese vestido camisero de Club Monaco, con cuerpo negro y de falda plisada multicolor, que lució ayer en la boda de Charlie van Straubenzee, uno de los mejores amigos del príncipe Harry.

A pesar de que con este vestido Meghan consiguió reinventar el look de invitada con una apuesta de lo más atrevida, en lo que al color se refiere, no todos alabaron su elección, sobre todo, cuando, en cierto momento, uno de los botones del escote se desabrochó y dejó a la vista el sujetador negro y lencero de Meghan. Algo que cualquier otra VIP podría haber hecho de forma consciente para aportar personalidad al diseño y nadie se hubiera inmutado e incluso se hubiera aplaudido el gesto, aún siendo un accidente, como en el caso de Meghan.

Charlie Van Straubenzee Weddingpinterest
Karwai Tang//Getty Images

Pero, sin duda, las royals, mucho más discretas, esto es algo a lo que no nos tienen nada acostumbrados y, por supuesto, en Internet han saltado todas las alarmas llenándose de críticas como esta:

"Meghan fue vestida en tono oscuro, como alguien que asiste a un funeral y ella, ¿enseñó deliberadamente su sujetador ante la cámara?", comenzó, criticando el atuendo de Meghan. "La novia, de 27 años, y el novio, de 30, son jóvenes y muy monos, pero Meghan robó la atención con su accidente estilísitico deliberado", terminaba el hater.

Pero, seamos serios, ¿a quién no le ha pasado esto alguna vez? A pesar de todo, tanto Meghan como cualquiera debería vestirse sólo según su propio criterio.

Headshot of María Muñiz

María Muñiz es experta en belleza. No hay tendencia en manicuras y pedicuras, truco de maquillaje o corte de pelo de moda que se le resista. Lo que más le gusta en el mundo es un pintalabios rojo que se pueda sumar a su colección de más de 100, además de probar lo nuevo en tratamientos para el pelo fino, aceites para labios, cremas de todo tipo, sérums y contornos de ojos posibles. Eso sin contar cada perfume que ve la luz. Si pueden ser perfumes florales y frescos, mejor.

Por eso, no puede vivir sin redes sociales, en las que bucea hasta que da con lo último que se lleva en cada espejo y neceser del mundo (hasta lo que pasa más desapercibido). Internet es su medio natural, se siente como pez en el agua después de una trayectoria de casi diez años en medios digitales, que comenzó cuando se graduó en Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

Desde entonces, María Muñiz ha pasado por cabeceras de moda y belleza como Harper’s Bazaar o Cosmopolitan como redactora de belleza. Ahora ha vuelto a ELLE, uno de los primeros medios donde pudo especializarse en la comunicación digital, para tomar las riendas de la sección de belleza, contarte todo lo que necesitas saber sobre novedades y tendencias y crearte alguna que otra necesidad.