Joven, encantadora, de voz (y sonrisa) angelical y con un don especial para moverse en las redes. Así es Bely Basarte (Madrid, 1991), la artista que cuando tenía que meterse a una oficina tras finalizar sus estudios (Administración y Dirección de Empresas), decidió lanzarse a la piscina y apostar por la herramienta clave para su éxito: YouTube.
La primera canción que subió fue "una de Celine Dion", nos cuenta. Así estrenó a los 18 años y bajo pseudónimo su propio canal, "porque no quería que los de mi clase me vieran. Tampoco iban a buscar una canción de Celine, por eso la escogí", aclara entre risas.
Era su forma de sentir que podía empezar a volar con libertad.
Hoy, a sus 26, está a punto de conseguir medio millón de suscriptores en su canal, ha sido la voz de la BSO de La Bella y la Bestia (escúchala aquí), y ha sacado su primer disco, Desde mi otro cuarto, con una firma discográfica como Universal.
En el espacio de Casa Corona, ese oasis que la marca de cerveza ha creado en el centro de Madrid, hablamos con esta cantautuber, un buen ejemplo de que los sueños, a veces, se cumplen.
- ¿Cómo se te ocurrió grabar y subir el primer vídeo?
Siempre con el gusanillo, veía hacerlo a algunas chicas americanas como Mia Rose o Christina Grimmie. Ahí me di cuenta de que era una forma de dar a conocer esta faceta mía que tanto necesitaba y además, a cualquier parte del mundo.
- ¿Y cómo grababas tus primeros vídeos, hace unos ocho años?
Todo empezaba con el móvil: cogía enciclopedias de mi padre para hacer un trípode, y me grababa "a pelo". El siguiente paso fue pedir ayuda, para grabar a dos planos. Después me centré en aprender cómo funcionaban programas como Final Cut, o iMovie, que son muy intuitivos. Y el audio igual: pasé de grabar por línea –con la guitarra enchufada–, a poner un micrófono aquí o allá.
- Tenías una norma: no faltar a tu cita semanal de los viernes a las tres de la tarde, donde subías un nuevo tema o versión. ¿Era una estrategia?
Es cierto que tener esa “cita" ayudó muchísimo a que el público creciera de manera exponencial. Pero más que una estrategia, fue algo que vimos claro que había que hacer, por intuición, desde el principio. Fue además un proceso para mí de aprendizaje brutal, pues identificaba algo que no me gustaba y lo corregía para la siguiente. Elegí ese día y hora porque el fin de semana es cuando más música se consume, así que era un buen momento para lanzar mi nuevo tema. También pensaba en Latinoamérica, que se levanta a esa hora.
- ¿Cuánto te llevaba realizar ese vídeo?
Prácticamente toda la semana. El finde iba pensando en mi siguiente canción, y el lunes empezaba a grabar las guitarras. Un guitarrista profesional te lo hacía en una hora, pero yo en ese momento, no. Al día siguiente metía arreglos, punteos, percusión, pianos... Después grababa las voces, los coros… Luego había que realizar el vídeo y editarlo, al igual que el audio. Ahora consigo hacer todo este proceso en dos días.
- Para que luego digan que ser youtuber no tiene curro.
Sí, lo sé, y es algo que me da mucha rabia. Sí que lo tiene. Para mí ha sido desde el principio un trabajo, una apuesta. Entiendo que haya gente que no se lo pueda permitir, yo estuve meses dedicándome solo a esto, donde no hay apenas ingresos. Pero de lunes a viernes me volcaba en mi canal de vídeos y en mis redes, y los fines de semana no salía porque me quedaba sin voz para el vídeo siguiente.
- En todo lo que me has contado hay una buena dosis de aprendizaje autodidacta. ¿Te sientes orgullosa?
Conseguí crear un sonido propio. Me daba cuenta de que por ejemplo, prefiero que haya guitarras acústicas, o de que mi voz suene más aguda. En ese proceso encontré mi esencia, y eso es muy importante.
- ¿En qué momento pasas de estar en tu cuarto entregada al vídeo semanal, a que te llamen para subirte a un escenario?
Creo que fue todo en 2017. Me ayudó mucho hacer versiones, como una de Dani Martín, que él la compartió, y a mí me dio mucha visibilidad. Se juntó con el mashup que hice junto a David Rees y se hizo súper viral (si aún no lo has visto, no te lo pierdas). Unos meses después estaba grabando para La bella y la bestia, y luego firmando por Universal para grabar un disco…
- Y ahora que eres famosa, ¿vas a estar con el móvil pegada en el escenario?
(Risas). Pues alguna vez lo que he hecho y ha funcionado muy bien. El año pasado en Casa Corona creé un hashtag, con el que se sorteaban cosas. Gracias a él la gente que no estaba podía ver qué estaba pasando aquí, conseguimos ser trending topic y yo ahora tengo un álbum online de fotos maravilloso de ese día. Y dentro de cinco años, ¡también lo tendré!
- Y en esta fase en la que ya eres más conocida, ¿te da más miedo la exposición que se produce con las redes?
Comparto mi vida pero sé hasta donde. Y siempre que han ocurrido cosas personales, me han respetado muchísimo. Por ejemplo, si se huelen que lo he dejado con mi pareja, y alguien pone en comentarios “¿qué ha pasado?”, enseguida sale un montón de gente defendiendo mi privacidad. Me considero muy afortunada porque no veo haters.
- Algo bueno habrás hecho.
Mira, creo que lo mejor es que no interpreto un personaje, soy yo, me grabo en pijama. Y cuando me veas en un escenario soy la misma. Eso es lo bonito, comparto mi vida, la gente ha crecido en estos años conmigo.
- Y esa convivencia con tu público, ¿te ha inspirado para alguna canción?
¡Claro! Celebré los 50.000 seguidores con el vídeo 50 cosas sobre mí, donde hablo de precisamente eso, 50 cosas sobre mí. También respondí a las preguntas de mis seguidores con una canción, y con otra, y con otra... La primera tuvo muchísimo éxito.
- Tus seguidores son, por regla general, jóvenes. ¿Te sientes responsable de los mensajes que lanzas?
Sí, totalmente. Por eso procuro trasmitir unos valores, con los que yo estoy de acuerdo y como a mí me han educado. Uno fundamental es la cultura del trabajo. Hemos visto muchas pelis, como Una rubia muy legal, y en un par de secuencias ya estudia y se hace abogada. Así, de repente. Y la realidad no es así. Hay que trabajar.
- ¿Qué hay del futuro de tu pasión, la música? ¿Está en la red?
A mi pesar, supongo que el formato CD no va a seguir por mucho tiempo y en unos años se comprarán como hoy los vinilos, para ponerlo en la estantería. Pero si sabemos utilizar bien las nuevas tecnologías hay cosas muy positivas. Por ejemplo, tienes acceso a mucha más música y también la opción de descubrir por ti misma (en Spotify, por ejemplo). Eso es maravilloso.
- Eres cantante y youtuber, pero en tu Instagram te defines como una art maker.
Sí, porque también hago dibujos. Ahora no los subo, pero quiero volver a hacerlo.
-¿Te olvidarás de la cita de los viernes?
¡No! (Risas). Sigue ahí, pero ahora la hago viernes alternos. Quiero mantener la calidad y con los compromisos actuales era imposible seguir el mismo ritmo. Pero me debo a ella, soy plenamente consciente de que mi comunidad es clave, y la quiero cuidar. Hay gente que me ha recomendado que tengo que retirarme un poco de redes, que se me vea menos. Y yo pienso, '¡qué dices!'. Vengo de ahí, ¡ahí está mi gente!

Tras una década escribiendo y entrevistando sobre viajes, cultura y gastronomía en distintas revistas femeninas, ahora dirige el equipo digital de Cosmopolitan. A su especialidad del buen comer o del buen hacer en cualquier recoveco del mundo, ahora se suma la gestión de otros campos como la moda, la belleza o las ‘celebrities’. Adicta al chocolate y a su Navarra natal, estudió Humanidades y Comunicación en la Universidad de Deusto, además de cursar un Máster Oficial de Periodismo de Investigación en la Universidad Complutense de Madrid.













