Llevábamos algún tiempo sin saber mucho sobre Ana Guerra. La canaria (1997) quedó quinta en ‘Operación Triunfo’, el ‘talent show’ que la presentó al mundo en 2017. Un año más tarde, no paramos de escuchar ‘Lo Malo’, su colaboración junto a Aitana. En 2019 lanzó ‘Reflexión’, su primer álbum de estudio, que se componía de temas como ‘Ni la hora’ con Juan Magán o ‘Bajito’. Y, después, nada. Un silencio casi absoluto, roto por uniones musicales con Lérica, Bombai o Lasso, pero que no llegaron a alcanzar los primeros puestos de las ‘charts’. La pandemia tuvo mucha responsabilidad. Aunque también el hecho de que algo en el interior de la artista estaba cambiando, con sus consecuencias emocionales correspondientes, y la realidad de que no estaba haciendo la música que deseaba o con la que se sentía identificada. ‘‘Ahora soy la Ana que siempre he querido ser, pero que nunca sabía que terminaría en este punto. He insistido mucho en mi búsqueda personal, hasta el punto de casi desesperarme cuando oía la palabra identidad o esencia. Sí es verdad que sabía que no estaba encontrando algo en mí y, bueno, ahora no me come el personaje’’.
Este crecimiento e inicio de nueva etapa vital se ha culminado con un disco titulado ‘La luz del Martes’, como homenaje al día en el que se dio cuenta de que no estaba bien. Lleva dos años yendo a terapia, lo que le ayudó a ser capaz de reunirse con su discográfica y decirles que no quería lanzar un álbum que ya estaba terminado. Hemos charlado con la ‘nueva Ana’ y te va a emocionar tanto como a nosotras.
Hablamos de la Ana de ahora pero, ¿en qué se diferencia de la de antes?
La de antes estaba en una búsqueda constante. Era feliz, nadie me obligó a hacer nada que no quisiese y siempre he estado a gusto cantando lo que he cantado. Encantada, pero siempre en esa constante exploración de lo que soy hoy en día.
También comentas que el personaje se había comido a la persona. ¿Cómo se formó ese personaje?
Se forma porque te pones una coraza que te protege ante el dolor, las cosas que todavía tenemos que aprender y también porque aún no terminaba de entender esta profesión. Si al personaje le iba bien, tenía éxito y la canción que sacabas estaba funcionando, significa que estás triunfando y la persona es feliz. El problema estaba cuando al personaje quizá no le iba tan bien o no llegaba a la meta que se había marcado, entonces, la persona empezaba a ser más insegura, tener miedos, a plantearse cosas innecesarias de pensar... No era capaz de diferenciar la vida personal de la persona y la del personaje.
¿Qué has estado haciendo este último tiempo?
He tenido la suerte de no haber parado desde la salida de ‘OT’. Tenía un disco que ya estaba hecho y tomé la decisión de no sacarlo, porque no estaba del todo segura de que estas eran las historias que quería contar y la forma musical en la que quería contarlas. Entonces, ahí ha habido como una especie de parón, donde he tenido que dejar ese disco y plantearme hacer uno nuevo, con todo lo que conlleva: sesiones de composición, arreglos, producción, grabar, videoclips, portadas, estética... Me ha llevado un año extra de trabajo, pero ha merecido la pena.
Ahora llegas con tu segundo álbum, ‘La Luz del Martes’. Supongo que no tiene nada que ver con el primero.
Nada que ver. Para empezar, a la salida del album ‘Inflexión’ ya se conocían el 80% de las canciones. Pero tenía muchas ganas de girar y, para poder hacerlo, necesitábamos tener un álbum bajo el brazo. Así que casi que fue un recopilatorio de todas las canciones que habían salido. Este no tiene casi nada que ver. El proceso ha sido completamente diferente. Desde el punto de estar con los productores y que todo fuera como muy programado, los sonidos digo, todo muy poco analógico, hasta vivir en este disco, irme al estudio a grabar baterías, pianos, bajos, guitarras, un montón de tiempo grabando voces... Ha sido diferente y la música que tengo en este disco no tiene nada que ver.
¿Qué es lo que más te gusta del mismo?
La tranquilidad que estoy teniendo. No tengo la necesidad de convencer absolutamente a nadie de nada. Esta es mi esencia, mi verdad y estoy muy tranquila con lo que he hecho. Es una gran diferencia con respecto al primero, porque he tenido tiempo de pensar, de conocerme, de saber qué historias contar y cómo cantarlas. Me gusta todo. Es como mi bebé. De la primera canción a la última, las fotos que hicimos con Valerio Rioja... Además, tuvimos que sacarlas en cuarenta minutos, porque era la hora mágica, y estábamos jugando con la luz natural. También estoy supercontenta con los QR que están dentro del álbum... Tenemos un contenido de dos horas y media donde explicamos la historia de las canciones, las localizaciones... Nada es porque sí: todo tiene una explicación.
Se compone de doce canciones que hablan sobre doce heridas. ¿Cuál es la que más te ha afectado?
Quizá, la que más me ha costado componer y grabar es ‘Planes’. Fue una canción en la que, a pesar de que yo no creo en las medias canciones, la empecé a componer con Andrés de Dvicio en un momento de mi vida en el que, personalmente, no lo estaba pasando nada bien. Arrancamos con ella y llegamos hasta el final del primer estribillo. Después, paso un tiempo. Al final se convirtió en un tema que, al expresar dolor, yo no quería volver a retomar. Pero en una sesión de composición, acabamos de crear y, entonces, propuse acabarlo. Comenzamos las segundas estrofas y la terminamos. Lloré con ellos. Hay una frase en la canción que dice: ‘‘y se me caen las lágrimas en mi papel’’, justamente por esto, porque rompí a llorar en el estudio, aunque ya estaba en otro momento de mi vida.
También dices que te has desprendido de muchas sombras y que no hay marcha atrás. ¿La música te ha ayudado a superar esta mala época?
Sí, claro. Al final, la música siempre me ha salvado la vida. En los momentos duros que cualquier humano tiene, siempre había sido mi salvavidas, a lo que agarrarme y a lo que apoyarme. Durante la pandemia, por supuesto, todos lo pasamos super mal, pero me di cuenta de que no me estaba pudiendo agarrar a mi pilar. No lo sentía estable como para ejercer de punto de amarre. Fue ese momento en el que decido dar el cambio musical. Ahora sí tengo una relación con la música, me apoyo mucho en ella y, al final, es una terapia.
Te preocupas mucho por tu salud mental.
Mucho, sí. Hago terapia desde hace dos años, porque mantener los pies en el suelo a veces es muy complicado. Y también por lo que comentaba antes: para que el personaje no se coma a la persona, ya que es muy complicado tener siempre claro el punto en el horizonte al que tienes que mirar, cuál es tu objetivo y por qué estás aquí. Hay que dejar de lado los egos, envidias y lo que te hace mal para poder hacer tu música de manera feliz. El deporte me ayuda a despejarme. También llamar a un amigo para desahogarte. Incluso yéndome al Retiro con mi perrete, Dumbo, que cuando le veo jugar, se me quitan todas las preocupaciones que pueda tener.
¿Qué te ha inspirado en este nuevo disco?
Muchísimas cosas. Sobre todo, el hecho de por fin haber podido hacer la música que escucho. Me inspiran artistas como Rosana, Vanesa Martín, Alejandro Sanz o Juan Luis Guerra. Creo que soy un mestizaje de ellos. Al final, todos lo somos, ¿no? Cuando una ya es adulta, se da cuenta de que tiene un pedacito de cada una de las personas que le rodea. Además, como bien decía Rosalía en una entrevista: ‘‘Ya está todo inventado’’.
¿Cómo lo definirías?
El título lo hace muy bien. Se llama ‘Luz de Martes’ porque las luces apagan sombras y es lo que ha hecho este disco: iluminarme. Lo veo como una luz. La gira se titula ‘Lo que nunca te dije’ y es que no podíamos haber sido más literales en contarle a las personas lo que nunca había dicho sobre mí. Es abrirme, hasta tal punto, que puede darme hasta vergüenza.
Todo este cambio en ti, que significa tu nuevo disco, surgió de un punto de inflexión. Un martes de octubre en el que tú dices: "hasta aquí". Cuéntanos qué ocurrió ese día.
Yo no estaba en un buen momento. Me encontraba grabando unas cosas con mi guitarrista, a quien tengo mucho cariño, después me iba a ir al gimnasio y a cenar por ahí. ¿Qué ocurrió? Pues que la ansiedad me paralizó hasta tal punto que no me pude ir al gimnasio y me quedé con el equipo. Entonces, la rabia que aquella parálisis me supuso, me hizo hablar, hablar y hablar. Los pobres que estaban conmigo me miraban, y yo hablaba y hablaba. Al final, llegué a la conclusion de que tenía que cambiar mi ritmo musical. Porque yo no era la misma y, citando a Mercedes Sosa: ‘‘Si el mundo cambia constantemente, lo raro sería que yo no cambiara’’. Este fue el principio de mi cambio. Después tuve una reunión con la discográfica para presentarles el disco que estaba grabando pero lo que no sabían era que se iban a encontrar con otra cosa totalmente diferente. Quería cambiar de rumbo.
El proyecto ‘Qué sabrán’ es toda una inspiración. ¿Cómo surgió?
Desde que salí de la academia, me he sentido querida por el colectivo. Más tarde, teniendo relaciones cercanas con ellos, me di cuenta de que había sido una privilegiada por mi condición sexual. Nunca había pasado miedo por ir por la calle con una apariencia que no esta permitida socialmente o me he tenido que enfrentar a mi familia para decirles que era de una condición sexual diferente a la que se pensaban. Hay una serie de experiencias que no he tenido que vivir nunca. Este colectivo me ha reeducado y sentí que era un momento en el que necesitábamos golpear con un puño fuerte sobre la mesa y decir: ‘Qué está pasando, aquí cada uno puede ser quién quiera ser y amar a quién quiera amar’. Esta canción se propuso antes de que empezasen todos los ataques homófobos que ha habido este año y, parecerá una casualidad aunque no crea en ellas, pero considero que estaba escrito que saliera ahora. También, en el vídeo, he sido una mera narradora del mismo y, a pesar de que no me abandere, estoy en esta lucha, quiero que esto cambie y he dado mi altavoz para que suceda.
¿Qué más has aprendido de esta experiencia, aparte de la reeducación?
Se han grabado una serie de testimonios, que saldrán más adelante, donde he charlado con algunas de las personas que aparecen en el videoclip. Hay desde aceptación y amor libre hasta gente que lleva siente palizas en este año. Me han reeducado y he aprendido un montón. Me he reforzado y estos mensajes son supernecesarios.
¿Cuál es el siguiente paso en tu carrera y en tu vida?
Como me ha pasado lo que me ha pasado, a corto plazo sí te puedo contar que mi siguiente paso profesional es hacer firmas, promoción, tocar, vivir experiencias. Pero, a nivel personal, no tengo ni idea y lo mejor es que eso me parece maravilloso. Soy muy controladora y perfeccionista, y tenemos que dejarnos sorprender.
Nerea Panicello es experta en música, series y redes sociales. No hay canción pop que no haya pasado por los auriculares que siempre lleva puestos, entrega de premios Grammy o MTV VMA’s que no haya cubierto en directo o festival al que se haya quedado con ganas de ir. Tampoco ficción (serie o película) de Netflix o HBO Max de la que no se obsesione con el reparto y busque todas las teorías de los fans. Ni reel de Instagram o vídeo de TikTok viral que no haya recibido su ‘iike’. Su carpeta de guardados en IG está repleta de ideas para crear contenido.
Su momento favorito de la jornada laboral es cuando se sienta frente al artista o intérprete de turno para someterle a sus preguntas o a unos de los retos en vídeo de COSMOPOLITAN. Ha entrevistado a cantantes como Lola Índigo, Rauw Alejandro, Camilo o la banda Morat. También a actrices como Claudia Jessie (‘Bridgerton’), Kristen Stewart o Maisie Williams. Aunque siempre recordará sus cinco minutos de gloria con los Jonas Brothers.
Nerea se graduó en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos en 2018. Antes de colocarse el birrete, realizó prácticas durante 2017 en la Revista de Ana Rosa Quintana. Lleva formando parte de Cosmopolitan desde 2018. Actualmente está terminando un Máster de Periodismo Digital y Nuevos Perfiles en la Universidad Rey Juan Carlos. En sus ratos libre, recibe clases de lengua musical y batería para seguir mostrando lo que no se ve las canciones.
Acumula seis años de experiencia, en los que ha elaborado temas para sus versiones ’print’, diariamente en digital y ejercido de Community Manager en cuantiosas ocasiones.













