Encontrar una nueva lectura después de unos días de vacaciones siempre es un reto. Los ánimos están más bajos de lo habitual porque los días de descanso se quedan atrás y cuesta volver a la rutina; más después de esta Semana Santa, que nos ha traído el buen tiempo y sólo apetece vivir fuera de casa y de la oficina. Sin embargo, hay lecturas capaces de alargar esa sensación de evasión, de mantenernos atrapados incluso cuando todo a nuestro alrededor entra de nuevo en la espiral de la normalidad.

Precisamente, la literatura surcoreana se ha convertido en una de las herramientas infalibles para combatir esta especie de ansiedad y de depresión posvacacional. Es una literatura pausada, que echa raíces en la sencillez y en la cotidianidad de lo humano, pero siempre desde una perspectiva no contemplada anteriormente. Se habla del día a día de los personajes, pero con interrogantes sobrevolando sobre ellos. En este sentido, son miles los títulos que forman parte de este tipo de escritura, como el que la escritora Katie Kitamura ha calificado como “Una novela extraordinaria”. Así es el fenómeno literario que la crítica ha encumbrado en 2026 y las lectoras están agotando en La Casa del Libro.

Y es que Han Kang, la escritora surcoreana ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2024 por ‘La vegetariana’ y reconocida por otras obras como ‘La clase de griego’ o ‘Actos humanos’, está de vuelta en el mundo literario con una propuesta que aterrizó en España a principios de marzo: ‘Tinta y sangre’. Una obra que mezcla misterio, memoria y reflexión sobre la propia existencia.

La novela arranca con la inesperada muerte de Inju, una pintora de prestigio, que oficialmente se atribuye a un accidente, aunque comienzan a surgir dudas sobre lo ocurrido realmente. Su amiga Cheonghee, incapaz de aceptar esta versión, decide indagar por su cuenta, iniciando una investigación que la llevará a reconstruir la vida de la artista. A medida que se adentra cada vez más en esa búsqueda, no sólo se enfrentará a posibles peligros, sino también a su propio pasado. ¿Qué sucede cuando conoces a una persona desde su intimidad más secreta?

Si algo es capaz de demostrar Han Kang es su don de surcar las profundidades de cada persona; esas capas invisibles, pero que conforman nuestro ser. Esas que sólo se revelan ante los ojos de aquellos que aprenden a mirar diferente. La escritora traza las dos caras de una misma moneda –en este caso, de un mismo ser– a través de los elementos del título: la tinta, ese mecanismo que se emplea para narrar, para dejar por escrito lo que no se quiere olvidar; y la sangre, como el pasado, como esos pasos que hemos transitado y que conforman nuestro camino.

Random House Books for Young Readers 'Tinta y sangre', de Han Kang

'Tinta y sangre', de Han Kang

Es una lectura pausada, tranquila, que queda fuera de esas prisas que nos inundan siempre. Quizá por eso, si aprendemos a disfrutarla lento, llegaremos a comprender a cada uno de los personajes que conforman ‘Tinta y sangre’. Especialmente a Inju y Cheonghee, dos protagonistas que, entre la vida y la muerte, aprenderán a reencontrarse y a descubrirse de nuevo. Soledad y duelo se dan la mano, y como lectoras viviremos en ese limbo de contemplación como si formáramos parte del patio de butacas de una fascinante obra de teatro.

En estos tiempos donde todo parece ir demasiado rápido, la pluma de Han Kang es una invitación a detenerse, a mirar hacia dentro y a dejarse atravesar por una historia que no busca respuestas fáciles. Porque más allá de su trama, ‘Tinta y sangre’ plantea una experiencia: la de habitar la duda, la memoria y aquello que no siempre sabemos nombrar.