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Si hablamos de música, resiliencia y cariño, hay un nombre que resuena en el imaginario colectivo de toda España: Leire Martínez. Hace 19 años que la vimos cantar por primera vez en Factor X. Sin embargo, fue meses más tarde, en 2008, cuando empezó a poner voz a muchos de los momentos vitales más importantes de la generación Z y ‘millennial’ de la mano de La Oreja de Van Gogh, donde permaneció durante 17 intensos años. A pesar de los intentos de enfrentarla con Amaia Montero o el resto de los integrantes del grupo, la artista se ha mantenido por encima de la situación, evitando la polémica y hablando claro. "Sostener mi verdad no me cuesta, es mi vida", nos cuenta.
‘Cometas por el cielo’, ‘Inmortal’ o ‘El último vals’, son algunas de las canciones que nunca saltamos cuando aparecen en modo aleatorio y que siempre cantamos a pleno pulmón en un concierto. Por ejemplo, como el que ha dado este fin de semana en el marco de Nevalia, el planazo de invierno organizado por Ron Barceló en Formigal. Nos sentamos a charlar con Leire Martínez sobre esta etapa, su nuevo disco y mucho más.
¿Cómo estás?
¡Muy contenta! Ha sido muy chulo lo de esta mañana.
Has dado un concierto en plena pista de nieve. ¿Te gustan los planes de esquí como Nevalia?
¡Sí! De cría, en mi casa no había costumbre de ir a la nieve, pero de más mayor he estado en distintos viajes y es muy guay, un mundo. Hay casi una filosofía de vida aquí.
Hoy ha quedado claro lo mucho que el público te quiere. ¿Cómo estás viviendo esta nueva etapa?
Desde el disfrute más absoluto, todo va a favor. Es difícil ponerle peros, porque estoy disfrutando de cada cosa.
Además, acabas de sacar nuevo disco, ‘Historias de Aquella Niña’. ¿Cómo ha sido el proceso de creación?
Ha sido muy coral. Gran parte la he hecho sola, pero he estado muy acompañada y arropada, me han ayudado, aconsejado y enseñado maneras de hacer las cosas. Ha sido muy enriquecedor, un proceso de aprendizaje increíble. Yo pensaba que todo me iba a costar mucho más, pero ha fluido más rápido de lo que creía, entonces es una sensación de ‘¿ya está?’. Pero muy bien, todo el mundo ha querido estar y ha aportado, ha sido increíble.
Te acompañan unos musicazos…
La verdad es que sí. Hoy en el concierto faltaba gente porque era un formato acústico. Pero somos seis ahora sobre el escenario, tres mujeres y tres hombres.
¿Cómo está yendo tu primera gira en solitario?
¡Muy bien! Estamos haciendo los primeros conciertos de presentación: hicimos La Riviera en Madrid, también en Bilbao, en la sala Santana 27, nos vamos a Barcelona, a Sevilla… Y luego estaremos en un montón de festivales.
Después de tantos años en el mundo de la música, ¿sigues sintiendo esos nervios antes de sacar nuevo disco?
Sí, me pongo muy nerviosa o, más bien, me viene una emoción incontrolada. Estoy sobreexcitada, hay parte de nervios… Lo que está por encima no es la ansiedad, sino la emoción.
Desde que empezaste hasta ahora, ¿has cambiado mucho?
He madurado muchísimo. Sobre todo, he aprendido, lo que me permite tener herramientas para gestionar todo de forma distinta, tomar otro tipo de decisiones… Me he ido enriqueciendo en el camino.
Durante el último año te ha tocado ser resiliente y sobreponerte a una situación complicada. ¿Qué es lo que más te ha ayudado a gestionar esta vorágine?
Sobre todo, estar al margen del ruido y poner el foco en lo que a mí me importa. Me fui a mi casa, a mi zona de confort, donde me he sentido protegida, y me he enfocado en empezar a trabajar, ponerme a escribir letras, crear un nuevo equipo, buscar gente… A centrarme en lo que, para mí, era lo importante.
O sea, que no lees los comentarios…
No leo muchos. Sí estoy pendiente de mis redes sociales pero, en general, la gente que entra en mis perfiles es de buen rollo y todo está bien.
¿Cuál es el mayor aprendizaje que te has llevado de esto?
He aprendido a tener mucha mano izquierda, a quitar mucho hierro a las cosas, a no dramatizar y no magnificar lo que no tiene por qué ser magnificado. Sobre todo, a respetar mis tiempos. Esta cosa de escucharte a ti misma, a tus ritmos e incomodidades… Sabes dónde estás bien y dónde no.
¿Qué consejo darías a la Leire de hace 20 años que empezaba a hacerse conocida con la música?
Que se lo tome con mucha calma y que esté atenta.
¿Crees que la industria de la música en España es agradecida?
Creo que han cambiado las cosas. No a todo el mundo que ha querido le ha ido bien nunca… Pero ahora todo va mucho más rápido, el margen de tiempo que damos a que algo nos guste se ha reducido. Si algo no te seduce a primera vista, ya ni lo miras. Antes se cuidaban más las cosas. Hoy, o sorprendes con algo o cuesta más. Es todo un poco más cruel, porque se te puede prestar poca atención y eso es doloroso.
¿Te da pena que haya cambiado el modelo de descubrir nueva música?
Lo ideal sería buscar un equilibrio entre lo que valorábamos hace años y la difusión. Para mí, es maravillosa. Antes, para poder acceder a determinados artistas, era una locura: o tenía un contacto que me enseñaba su música o era imposible. Hoy en día, las plataformas sí permiten la difusión, y eso es positivo, pero creo que deberíamos tratar esta herramienta de información a raudales con cierto mimo o gusto por descubrir.
Ahora mismo, hay una marea de fans con el corazón dividido entre el enfado y la nostalgia. ¿Qué les dirías?
A los fans con el corazón dividido les diría que disfruten porque esto no va de bandos, sino de música. Les diría que no hay que crear equipos. Afortunadamente, pueden disfrutar de la música de ellos y de mí, y eso lo único que hace es sumar. Hay que estar abierto a lo que te apetezca hacer sin sentirte mal por ello, ¡solo faltaba! Yo les animo a que disfruten de todo.
En momentos en los que necesitas un chute de energía, ¿cuál es la canción que siempre te salva?
Siempre he recurrido a Janet Jackson, también ‘Let’s Get Loud’, de Jennifer Lopez, me pone las pilas. De Kylie Minogue, te podría decir discografías enteras, ‘Viva la vida’, de Coldplay, también es un himno... Hay muchas que me salvan.
En tus entrevistas, hablas sin tapujos de todos los temas. ¿Tienes miedo al qué dirán?
A todos les importa el qué dirán, pero intento que no me condicione, porque asumo que no a todo el mundo le va a gustar lo que diga. Y convivo con ello y lo abrazo, no tengo inconveniente. Soy de las que creen que cuando más claro se hablen las cosas, mejor. Y, además, sostener mi verdad no me cuesta, es mi vida. El día que no sepa sostenerla, tendré un problema.
Mucha gente sueña con colaborar contigo pero, ¿con quien te gustaría trabajar a ti?
Me voy a ir a un clásico, pero Luz Casal o Ana Belén han marcado etapas de mi vida. Haber podido compartir escenario con las grandes divas del ‘soul’ como Aretha Franklin habría sido algo mágico, Freddie Mercury… Me encantaría colaborar con Coldplay, también.
En la última edición de OT también te hemos visto en la faceta de jurado, un fenómeno con un ‘fandom’ muy intenso, con todo lo que eso conlleva. ¿Repetirías la experiencia?
¡Con los ojos cerrados! Al final, es inevitable y un proceso. El primer día no hay tanta pasión, porque no conocemos a los concursantes y aún no hay favoritismos. Según se van afianzando estos cariños es cuando empieza a despertar todo. Eso es algo que he tenido que aprender, porque me habían hablado del ‘fandom’ de OT y al principio pensaba que era muy fácil. Claro, ¡yo también tenía que conocerlos! Pero, en general, aunque ha habido momentos en los que la gente ha descontrolado sus impulsos, porque las redes sociales tienen esta facilidad a la hora de verter todo lo que queremos, todo corresponde a una pasión del momento que no va más allá. Ha sido curioso, la verdad.
¿Qué es para ti el éxito?
Más allá de lo que mucha gente podría traducir en dinero y cifras, para mí, es dormir tranquila. Tener paz interior, sentir satisfacción en cuanto a cosas vividas, crecer, seguir teniendo ganas, ilusiones, sueños… Y, sobre todo, ser feliz, estar tranquila y tener tiempo para ti.
¿Con qué mensaje de tu nuevo disco te gustaría que se queden tus fans?
Es difícil, porque soy muy de mensajes y el álbum está cargado. Hay dos cosas fundamentales. La primera es agradecer a mí misma y a quienes han estado ahí: gracias es una palabra muy importante dentro del disco. Luego, el amor. Está hecho desde el cariño más absoluto.
¿Qué sueno te queda por cumplir?
¡Que me den un Oscar! O, mejor, ¡empiezo por un Goya!
Berta de Miguel es experta en moda y tendencias. Se inspira a diario en el ‘street style’ de las ‘fashion weeks’ internacionales y no se pierde ninguna de las ‘aesthetics’ que nacen en las redes sociales de la mano de sus ‘insiders’ favoritas, como Camille Charrière o Sofia Coelho.
Le fascina el discurso de Bella Hadid y adora perder la noción del tiempo entre imágenes de las tops de los 90, una de sus décadas favoritas en cuanto a estilo. De hecho, nada le hace más ilusión que localizar una chaqueta joya ‘vintage’ y ‘rockera’ con la que elevar un buen ‘look’. Le encanta descubrir marcas nuevas y especiales, aunque también controla al milímetro las nuevas colecciones de las grandes tiendas, como Zara o Bimba y Lola. La parte que más le gusta de su trabajo es la de entrevistar a diseñadores, expertos y ‘celebs’ que admira.
Berta se graduó en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Más tarde, se especializó con un máster en Comunicación Cultural y Nuevas Tendencias. Escribe en Cosmopolitan desde hace cinco años y ha pasado por otros medios como InStyle y Clara. Además, compagina su trabajo como editora de moda con su faceta musical: es violinista profesional. Toca con orquesta en salas como el Teatro Real, el Auditorio Nacional o el Palau de la Música y tiene su propio grupo, con el que hace conciertos por toda España.














