Hay directores que ruedan películas y hay directores que construyen universos. Wes Anderson pertenece, sin duda, a la segunda categoría. Desde que debutó en los noventa con 'Bottle Rocket' (1996), fue puliendo un estilo que hoy resulta inconfundible, gracias a sus paletas de colores imposibles o sus inolvidables personajes excéntricos. Títulos como 'The Tenenbaums. Una familia de genios' (2001), 'Moonrise Kingdom' (2012) o 'Fantástico Sr. Fox' (2009) no sólo consolidaron su prestigio entre la crítica, sino que también le permitieron hacerse un hueco propio en una industria dominada por fórmulas similares.

Y, sin embargo, el cine (como casi todo en la vida) es caprichoso. A veces las películas que parecen pequeñas, raras o excesivamente estilizadas son las que terminan ocupando titulares, liderando listas de lo mejor del año y acumulando nominaciones inesperadas. Ocurrió con 'Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia)', que transformó un arriesgado experimento en un fenómeno muy reconocido por la crítica; con 'The Artist', que apostó por el blanco y negro y el cine mudo en pleno siglo XXI; o incluso con 'Parásitos', una sátira social coreana que terminó haciendo historia en Hollywood. Son recordatorios de que el riesgo, cuando está bien llevado a cabo, puede transformarse en todo un acontecimiento.

el gran hotel budapest
Netflix

Eso fue exactamente lo que sucedió con la cinta de la que vamos a hablarte. Y es que acaba de llegar a Netflix la mejor película de Wes Anderson: fue nominada a 9 premios Oscar y es una obra maestra del cine actual. 'El gran hotel Butapest', que así se titula, se desarrolla en una Europa ficticia de entreguerras, la historia sigue las aventuras del conserje Monsieur Gustave H. (interpretado por el actor Ralph Fiennes) y su protegido, Zero Moustafa (Tony Revolori), envueltos en el robo de un valioso cuadro renacentista y en una conspiración familiar que desata persecuciones, fugas de prisión y duelos dialécticos memorables. Más allá de su argumento, la película supuso un punto de inflexión en la manera de entender las posibilidades que hay para contar visualmente una historia, pues cada plano parecía un dibujo perfecto. El resultado fue arrollador, pues recibió 9 nominaciones a los premios Oscar, llevándose 4 estatuillas.

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El propio Fiennes reconoció en una entrevista con la revista 'Collider' que el rodaje fue una experiencia única: "Siempre estábamos todos juntos tomando café y sándwiches, esperando a las diferentes tomas. Era una maravillosa sensación de amistad, pues no hubo un trato especial para nadie y eso crea un ambiente estupendo; todos somos iguales". Por su lado, su compañero Jude Law comentó en otra entrevista para 'Vanity Fair', que pidió trabajar en la película: "Era muy fan del trabajo de Wes, así que le hablé y le dije: 'Quiero entrar en ese mundo'. Así que cuando empezamos a rodar, fue increíble, porque era algo que siempre había admirado".

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Hoy, más de una década después de su estreno, la película no sólo mantiene intacto su encanto, sino que también se ha convertido en una de las mejores producciones de la historia, considerada por muchos como una obra de culto. Es el tipo de cinta que se revisita para descubrir nuevos detalles en el encuadre o nuevos matices en los diálogos, tal y como defiende en su crítica la revista 'Variety', con la que coincidimos totalmente: "Sus innumerables placeres en la superficie puede que te seduzcan tanto que pases por alto su sutil inteligencia y la profundidad de sus sentimientos".

Headshot of Álvaro Alonso de la Fuente

Álvaro Alonso es redactor de actualidad y ‘celebrities’ en Cosmopolitan y experto en famosas y cultura Y2K desde hace varios años. Si no está escribiendo, seguramente esté encontrando las mejores anécdotas y contenidos en redes sociales sobre los años 2000s y las tendencias de moda que vuelven a llevarse hoy en día. Es un apasionado de los realities show, por lo que conoce al detalle las vidas de las hermanas Kardashian y todas esas palabras y expresiones de la cultura pop que la Generación Z utiliza. 

En su día a día en Cosmopolitan, Álvaro Alonso está enfocado a la redacción de contenidos de celebrities y actualidad, siempre con tilde ‘fashion’, pues es un apasionado de las pasarelas. No se le escapa ningún contenido que se haga viral en Instagram, Twitter y TikTok. Conoce muy bien las redes, pues compagina la redacción con la creación de contenidos, sobre todo en TikTok, donde comparte vídeos non-stop. Álvaro Alonso está graduado en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos y estudia un Máster en Comunicación Audiovisual en la Nueva Era Digital por la Universidad Complutense de Madrid. 

Comenzó a escribir como redactor en una agencia de comunicación sobre contenido de actualidad en la Comunidad de Madrid, pasando por varios medios digitales e impresos como Togayther, donde escribe cada vez que puede sobre moda, televisión, ‘celebrities’ y contenido enfocado desde la perspectiva LGTBI. De la misma forma, en Why Not Magazine colabora de manera frecuente, hablando sobre temas de cultura, música y televisión.