“Me tiene enganchada”, dijo Henar Álvarez sobre 'Mammalia' (Lava, 2025), el libro en el que Elisenda Solsona relata el recorrido de su protagonista en la exploración de sus propios orígenes. A medida que avanza, va encajando fragmentos dispersos de su historia, como si armara un rompecabezas, enmarcado en un escenario distópico que reflexiona sobre la maternidad, la ausencia de ella y las distintas formas del vínculo afectivo. Todo conduce a una revelación final que le permite entender de qué manera se forjó su identidad.

Solsona habla en el escrito de un futuro no demasiado lejano en el que únicamente el 1% de las mujeres es capaz de concebir sin intervención médica. “Pasé por un proceso de infertilidad y sufrí tanto violencia obstétrica como una acusada infantilización. Fue tan tremendo que pensé que tenía que escribir al respecto, así como acerca de la culpa que sentía. Entonces no se hablaba mucho sobre estos temas”, explica a COSMOPOLITAN. “Sentía mucha vergüenza y cuando pasé todo ese proceso, pensé que como no soy periodista, lo oportuno no era escribir un ensayo, sino contarlo a través de la ciencia ficción”, asegura Solsona, una de las escritoras catalanas de ciencia ficción y terror más destacadas de su generación.

El problema con las distopías y con la ciencia ficción es que la realidad es tan desquiciada que a veces, parece más sci-fi que la propia ciencia ficción…

Sin duda. En los escritos de ciencia ficción se juega a añadir una capa de ficción para hablar de la realidad. De hecho, es peor que lo que está ocurriendo con los vientres de alquiler que lo que se narra en 'Mammalia'. Existe una realidad mucho más asfixiante que da mucho más miedo que esta capa de ciencia ficción. Me gusta algo que dice Stephen King: que el terror y la ciencia ficción edulcoran la realidad y le ponen esta capa de ficción para que podamos leerlo sin que sea tan duro. Para escribir el libro leí muchísimos muchísimos casos de vientres de alquiler que eran mucho más terroríficos que lo que pasa en la novela.

"Al creer que tienes derecho a ser madre entra la mercantilización de otro cuerpo"

En el libro hay una indudable crítica a la mercantilización del cuerpo de las mujeres.

Porque yo la viví. Supongo que si te quedas embarazada muy rápido y tienes tu bebé en brazos, no te replanteas tantas cosas, pero en mi caso, durante cuatro años, tuve un discurso interno grande en el que me planteaba cosas como si ese deseo que tenía de ser madre tan irrefrenable era real o se estaba potenciando porque no podía serlo y sentía una presión social muy bestia. Y aquí empieza la importancia de saber cuál es el límite del deseo y el derecho a ser madre. No existe tal derecho a ser madre, sino el deseo. En el momento que piensas que tú crees que tienes derecho a ser madre es cuando entra la mercantilización de otro cuerpo.

Como comentaba, leí casos horribles. Tengo muchas amigas que han pasado por procesos de ovodonación pero para mí el límite son los vientres de alquiler. Supone estar comprando un ser humano.

"Por tener un cuerpo femenino se inmiscuyen en tus decisiones"

En los procesos de reproducción asistida cada vez empiezan a salir más voces alertando acerca de la infantilización y del peso del capitalismo en el proceso.

Lo cierto es que hay ginecólogas que te tratan a través de la empatía y te acompañan. Tuve que ir a una clínica de fertilidad privada porque me desahuciaron de la seguridad social. Así que con 28 años, tuve que ir a una privada y para hacerlo, tuvimos que pedir dinero. Solo pude hacer un proceso de in vitro. De ahí la alegoría de 'Mammalia', que solo puedes hacer un intento. Me sentí horriblemente infantilizada, porque además yo tenía 30 años cuando me hice la in vitro, y era la más joven en la sala de espera. Yo me quedaba embarazada pero los perdía a las semanas 6 o 7 y recuerdo que el ginecólogo me decía que como era muy joven, podía ir intentando, abortando… Como siempre, solo por tener un cuerpo femenino, se inmiscuyen en tus decisiones.

¿Cómo afecta la manera en la que construimos nuestra identidad el recuerdo de la infancia?

Yo quería que el telón de fondo fuera esa crítica a la violencia hacia nuestros cuerpos, pero al final me salió una historia de cuán manipulada puede estar la memoria de la primera infancia y lo importante que es conocer qué pasó en tu tierna infancia para poder construir tu propia identidad. La protagonista necesita conocer quién es su madre, qué pasó desde los seis años para saber qué tipo de familia quiere formar, qué identidad tiene, si quiere o no ser madre… Y para hacerlo tiene que unir todas las piezas del puzzle para conocer esas memorias que están totalmente manipuladas.

La no maternidad por deseo propio ha estado siempre estigmatizada. Se nos otorga el papel de brujas y villanas.

Tenía muchas ganas de hablar de esto, tanto por las que no quieren ser madres como por las que quieren ser madres y no pueden y se encuentran con ese señalamiento que te perfila como alguien raro porque no está haciendo lo que la sociedad espera de ti y de tu cuerpo. Solo por tener útero se espera que tengas que ser madre. Tengo muchas amigas que no quieren ser madres y tienen que escuchar barbaridades.

La infertilidad también ha estado estigmatizada. ¿Crees que estamos avanzando en este campo?

Tengo esperanza, porque sí que he visto un cambio muy grande. La mayoría de mis amigas han sido madres a los 38-40 años. A algunas les ha costado más y sí he visto el cambio de saber cuándo no tienes que preguntar acerca de cuándo alguien va a ser madre. Hay más conciencia y muchos círculos de mujeres para hablar de la no maternidad y pasar el duelo juntas. Yo no tuve eso y me daba vergüenza incluso hablar con mis mejores amigas cuando tuve los abortos. Lo vivía como un secreto y no contaba el proceso. Tengo la esperanza de que las mujeres que están pasando por ese proceso puedan hablar más.

"Mammalia es un canto a la no maternidad"

¿Hasta dónde somos capaces de llegar por ese deseo irrefrenable de la maternidad?

Es un deseo tan fuerte que te empiezas a plantear si tú lo tenías realmente. Quería ser madre, pero el deseo cambió cuando ya sabía que sería muy complicado. Por eso 'Mammalia' es un canto a la no maternidad para hablar a esa Elisenda de 29-30 años y decirle: ‘Si no eres madre, vas a tener la escritura y vas a tener amigas’. El libro es como un abrazo a esa Elisenda. El final feliz es 'Mammalia' y haber pasado este proceso. Pero te dan a entender que tienes que pasar por clínicas de fertilidad y emprender una lucha para conseguir este deseo, el bebé. Y, ¿sabes qué? Puede que no tengas este bebé y tendrás que pasar un duelo.

"No vas a poder vivir todas las vidas que querrías y tendrás que tachar algunas"

Ahora que tengo un hijo y una hija, también tendré que hacer un duelo por no vivir en otra ciudad, por ejemplo, durante mucho tiempo, o por no tener más libertad. Siempre vas a tener que hacer duelos en tu vida porque no vas a poder vivir todas las vidas que querrías y tendrás que tachar algunas. Al final es un duelo más, pero no tiene que ser un duelo como lo que sentía yo, sintiendo que si no soy madre, mi vida será miserable. Porque no es verdad y es horrible que nos hayan metido en la cabeza que ese sea el único camino.

¿Cómo ha sido crear este puzle que es 'Mammalia'?

Tenía muy claro el final, porque es lo primero que me vino a la cabeza. Pero pensé que ese giro no podía estar al final de la novela, sino en el final del segundo acto para que el tercero fuera más reposado, tranquilo y sereno. Pero para llegar a este final tenía que ir poniendo pistas y quitando otras. Quería un final que nadie se esperara pero que estuviera integrado dentro de la historia. Escribí el esqueleto en dos años, pero después vinieron tres años de muchísima reescritura.

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Marita Alonso es experta en cultura pop y estilo de vida. Escribe acerca de fenómenos culturales desde una mirada feminista en la que la reflexión está siempre presente. No tiene miedo de darle una pincelada de humor a las tendencias que nos rodean e intenta que el lector ría y reflexione a partes iguales. Cuando escribe sobre relaciones, su objetivo es que la toxicidad desaparezca y que las parejas sean tan saludables como las recetas que intenta cocinar... Con dramáticos resultados, claro. Los fogones no son lo suyo.

Ha publicado dos libros ("Antimanual de autodestrucción amorosa" y "Si echas de menos el principio, vuelve a empezar") y colabora en diversos medios y programas de radio y televisión luchando por ver las cosas siempre de una manera diferente. Cree que la normalidad está sobrevalorada y por eso no teme buscar reacciones de sorpresa/shock mediante sus textos y/o declaraciones.

Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense, imparte master classes de cultura pop, estilo de vida y moda en diversas universidades. En Cosmopolitan, analiza tendencias, noticias y fenómenos desde un prisma empoderador.