- La actriz Robin Tunney, sobre Nicolas Cage en su película en 2018: "No tenía problemas en hablar de sí mismo y de su vida conmigo"
- Kate Winslet, sobre su película con Kenneth Branagh en los años 90: "Te recuerdo de rodillas hablando con mucha tranquilidad"
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En la industria del cine casi nadie se hace famoso de la noche a la mañana. Detrás de muchas estrellas hay años de 'castings', papeles pequeños, teatro y trabajos que hoy casi hemos olvidado. Brad Pitt, por ejemplo, apareció en anuncios y tuvo algunas pequeñas intervenciones televisivas antes de convertirse en un rostro casi imprescindible de Hollywood. Jennifer Aniston encadenó pilotos fallidos y series de menor duración antes de alcanzar el estrellato gracias a 'Friends'. Incluso otras intérpretes como Viola Davis emplearon su talento durante años en los escenarios teatrales antes de que el público asociara su nombre a la cultura pop. El éxito rara vez es inmediato, pues suele ser el resultado de un camino más largo y silencioso de lo que imaginamos.
Algo similar ocurrió con Julia Roberts. Aunque su salto definitivo llegó con 'Pretty Woman' (1990), convertida ya en uno de los mejores clásicos modernos, su carrera no empezó allí. Antes había participado en títulos como 'Mystic Pizza' o 'Satisfacción', películas que hoy muchos espectadores revisitan con curiosidad para descubrir a la actriz antes del fenómeno mundial. En esos primeros trabajos ya se intuía esa mezcla de naturalidad, carisma y vulnerabilidad que terminaría definiendo su imagen pública, además de una sonrisa que aún sigue robando corazones.
La película que la unió profesionalmente a John Malkovich fue 'Mary Reilly' (1996), una nueva visión gótica del mito de 'Jekyll y Hyde' contada desde el punto de vista de la criada del doctor. Lejos de las comedias románticas que dominaban la taquilla en los noventa, esta producción apostaba por una atmósfera muchísimo más oscura, introspectiva y psicológica. Roberts encarnaba a una mujer marcada por los traumas del pasado, mientras Malkovich asumía el complejo reto de dar vida tanto al doctor Henry Jekyll como a su 'alter ego', Edward Hyde. No era un proyecto sencillo, pues se alejaba del brillo y el optimismo de otras producciones contemporáneas para explorar los altos y bajos del deseo, la represión y la identidad.
En una entrevista concedida en 1996 a la periodista Bobbie Wygant, John Malkovich (72) contó sobre su relación con Julia Roberts (58) en los años 90 lo siguiente: "Ella hizo una audición conmigo antes de ser famosa y no, no puedo decir que me sorprendiera”. Explicó que no era un gran espectador de cine y que apenas había visto su trabajo “más que de pasada”. El actor contó que la conoció a través de esa prueba y que, aunque coincidieron alguna vez con los años, realmente no sabía más su filmografía. Cuando más tarde vio algunas de sus películas, su opinión no cambió: “En aquello que audicionó conmigo estuvo increíble, y creo que probablemente se ha desarrollado mucho más desde entonces”.
Cuando la entrevistadora le preguntó por ese proyecto, Malkovich explicó que “era una película titulada ‘Crazy People’, que terminé dejando”. Añadió que el papel acabó en manos de Dudley Moore y comentó con cierta ironía que a menudo los consideraban para los mismos personajes. Incluso bromeó sobre el habitual juego de “primeras y segundas opciones” en Hollywood. Más allá de la anécdota, insistió en su admiración por Roberts: “No estaba sorprendido porque es extremadamente hábil en lo que hace, tiene un acceso muy rápido a sus emociones”. Y concluyó con una valoración clara: “Su trabajo es muy impresionante y lo pasamos muy bien”. Unas palabras que no solo reconocen su talento temprano, sino también la profesionalidad y la química que compartieron en pantalla.
Lo que ahora escuchamos que reconoce Malkovich no es una opinión aislada de un actor concreto, pues, a lo largo de su carrera, muchos de sus coprotagonistas (incluídos Dermot Mulroney o Hugh Grant) han destacado su generosidad en el 'set', su ética de trabajo y su facilidad para conectar con los demás. Quizá por eso, más allá de premios y cifras de taquilla que ha recogido a lo largo de su triunfante y larga carrera de más de 30 años, Julia Roberts mantiene intacta una reputación construida no sólo sobre el éxito, sino también sobre el respeto de quienes han compartido escena con ella.
Álvaro Alonso es redactor de actualidad y ‘celebrities’ en Cosmopolitan y experto en famosas y cultura Y2K desde hace varios años. Si no está escribiendo, seguramente esté encontrando las mejores anécdotas y contenidos en redes sociales sobre los años 2000s y las tendencias de moda que vuelven a llevarse hoy en día. Es un apasionado de los realities show, por lo que conoce al detalle las vidas de las hermanas Kardashian y todas esas palabras y expresiones de la cultura pop que la Generación Z utiliza.
En su día a día en Cosmopolitan, Álvaro Alonso está enfocado a la redacción de contenidos de celebrities y actualidad, siempre con tilde ‘fashion’, pues es un apasionado de las pasarelas. No se le escapa ningún contenido que se haga viral en Instagram, Twitter y TikTok. Conoce muy bien las redes, pues compagina la redacción con la creación de contenidos, sobre todo en TikTok, donde comparte vídeos non-stop. Álvaro Alonso está graduado en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos y estudia un Máster en Comunicación Audiovisual en la Nueva Era Digital por la Universidad Complutense de Madrid.
Comenzó a escribir como redactor en una agencia de comunicación sobre contenido de actualidad en la Comunidad de Madrid, pasando por varios medios digitales e impresos como Togayther, donde escribe cada vez que puede sobre moda, televisión, ‘celebrities’ y contenido enfocado desde la perspectiva LGTBI. De la misma forma, en Why Not Magazine colabora de manera frecuente, hablando sobre temas de cultura, música y televisión.















