Después de disfrutar en modo maratón los primeros capítulos de la temporada 4 de 'Los Bridgerton' toca revisar algunos de los elementos más llamativos de esta entrega. La larga espera terminó y, al fin, pudimos asistir al baile de máscaras en el que se conocieron los nuevos protagonistas: Benedict y Sophie. El apuesto artista se queda prendado de la dama plateada que, en realidad, es una doncella con la que en aquella época no estaría bien visto que tuviera una relación.

Cuesta creer que él no la reconozca y que ella sea tan sumamente discreta que no se arriesgue a confesar su identidad, pero, claro, si lo hiciera se acabaría la serie, así que toca enredar las cosas entre ellos para dar juego. Esta pareja es el centro de esta tanda, pero en torno a ellos ocurren otras tramas incluso más interesantes. Por ejemplo, las confesiones sexuales entre Francesca y Penelope son maravillosas y la liberación de Lady Violet nos resulta apasionante. Para que la matriarca pueda tener su momento de intimidad con Marcus se alía con la gobernanta, una pieza clave en la trama de estos episodios y ahora hablaremos del motivo...

los bridgerton 4
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Y es que Netflix ha conectado la temporada 4 de 'Los Brigerton' con 'Downton Abbey' y casi nadie se ha dado cuenta. La serie de época de Shonda Rhimes ha decidido poner el foco en los de abajo, como la otra gran ficción del género ha hecho siempre. El personal de servicio cobra especial relevancia y se gana un gran protagonismo en esta entrega más allá de Sophie.

two individuals in a historical setting engaging in a conversation
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"Durante las tres primeras temporadas, hemos vivido en el mundo de la alta sociedad, y el público se ha familiarizado con las personas que la forman y con sus reglas. Al final de la tercera temporada, nos pareció que la gente ya conocía a fondo esas reglas. Así que ahora toca ampliar ese mundo, ir abajo y ver lo diferente que es todo allí", dice Jess Brownell, 'showrunner' de la serie. De esta forma vemos la realidad de los sirvientes y las diferencias de clases.

group of people seated around a dining table in a historical setting
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De esta forma y como ya anticipamos, La Sra. Wilson tiene un papel relevante que se seguirá desarrollando en lo que falta y junto a ella destacan también Oli Higginson como el lacayo John; Gracie McGonigal, como Hazel, una de las mejores amigas de Sophie y Lorraine Ashbourne, como Varley. Por supuesto, no podemos olvidar a los Crabtree de la casa de campo. "Es divertidísimo enseñar este tipo de matrimonios. Esta pareja que salta a la vista que llevan décadas juntos y que han desarrollado su propio lenguaje, amplía la visión de lo que puede ser el amor", añade Brownell. Sin duda, la aparición de todos ellos en escena ha sido un soplo de aire fresco y estamos seguras de que como el servicio de 'Downton Abbey' logró hacerse con el cariño de todos sus fans.

Headshot of Marieta Taibo

Marieta Taibó es editora de actualidad y cultura en Cosmopolitan y experta cine y series de televisión desde hace más de una década. Cuando no está escribiendo, la encontrarás delante de la pantalla analizando los últimos estrenos de Netflix, Prime Video, HBO Max, Disney+ y el resto de plataformas en ‘streaming’ para recomendar aquellos títulos interesantes o que lo van a petar. Entre crítica y noticias de ficción televisiva, entrevista a actores. En su grabadora encontrarás charlas de sus entrevistas con Blanca Suárez, Mario Casas, Úrsula Corberó, Ana de Armas, Miguel Ángel Silvestre, Leonardo Sbaraglia, Lily Collins, sí, ‘Emily in Paris’ o Christina Hendricks, la pelirroja de ‘Mad Men’, por citar algunos nombres. Fuera de la pantalla, además, te recomendará los mejores planes de ocio y gastro. En otras etapas profesionales, también ha escrito de moda y belleza. De hecho, es autora del ensayo ‘La cara secreta del negocio de la belleza’, de la editorial Almuzara. Marieta Taibo es Licenciada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con el Curso Superior de Marketing y Comunicación de Moda y Lujo de la revista Elle y la Universidad Complutense. Sus primeros pasos como redactora fueron en la sección de economía de La revista de actualidad La Clave hasta que dio el salto a la de sociedad y cultura, su verdadera pasión. Posteriormente, trabajó en El Confidencial, y luego en la revista femenina AR como coordinadora de la agenda cultural y cabeza de la sección de cine. De ahí, dio el salto a las revistas Supertele y TP y en ellas estuvo diez años escribiendo de películas y series, labor que compaginaba como colaboradora de la revista Babylon Magazine haciendo reportajes en profundidad sobre cultura, hasta que llegó a Cosmopolitan hace seis años.