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Las series o películas de época funcionan como una máquina del tiempo capaz de llevarnos directamente al pasado. A través de ellas podemos descubrir otra realidad que, aunque resulta muy distinta a la nuestra, habla de temas con los que somos capaces de conectar y, además, nos atrapan con su envoltorio de lujo que incluye vestuarios primorosos, jardines llenos de coloridas flores en los que nos encantaría perdernos y salones que invitan a tomar el té en taza de porcelana. Cuando estas ficciones están bien recreadas son como cuadros capaces de hipnotizar a cualquiera. No es una novedad que estas fascinan a la audiencia, siempre ha sido así, y existen innumerables títulos en cine y televisión que son auténticos iconos, aunque resulta innegable que la aparición de ‘Los Bridgerton’ en escena ha influido en que el interés sea mayor.
Aprovechando que acaba de estrenarse la cuarta temporada de ‘Los Bridgerton’ en Netflix y empujadas por el ‘hype’ reinante, decidimos dar respuesta a la pregunta con la que arrancamos hablando con varias voces expertas. ¿Por qué nos gustan tanto a las mujeres las series y películas de época? “En el caso concreto de ‘Los Bridgerton’ se ha juntado que ya tenía un ‘fandom’ por los libros, detrás están los increíbles creativos de Shonda Rhimes y muestra una visión fresca de la época, rompedora en muchos casos, que ha recogido a todos los fans que han visto mil veces ‘Orgullo y prejuicio’ de Jane Austen y ha abierto más la audiencia gracias esa frescura”, nos cuenta Verónica Fernández, directora de ficción de Netflix en España, que durante una premier de este título en Nueva York también detectó otro de los motivos por el que ha conectado con el público: “Esperando en la cola para entrar, vi a muchas chicas vestidas como en la serie de origen afroamericano y asiático y entendí que ha hecho soñar a muchas de ellas que se veían fuera de ese universo de época. Esa representación, tengas la raza que tengas y seas de donde seas, te hace sentir que puedes pertenecer a ese mundo tan bonito y con unos códigos que, si somos muy fieles a la realidad, no tendrían que estar. Les ha enseñado a soñar de otra manera y les ha abierto un mundo que estaba vetado para ellas”.
Este es un claro ejemplo de que la época no es sólo cosa de generaciones adultas, sino que también seduce a la Generación Z que está ‘in love’ con lo que cuentan. Muchas de nosotras arrancamos a verlas seducidas por su belleza y luego las seguimos por sus adictivas tramas. “Efectivamente está esa parte estética y de soñar con vestidos maravillosos y espacios preciosos, pero creo que lo más importante es que todas las historias tienen más épica cuando tiramos para atrás en el tiempo, especialmente en las de amor. Para empezar, las diferencias de clases eran un impedimento esencial, las mujeres estaban atrapadas en la casa, tenían que pedir permiso a sus padres para poder casarse. Eso le añade dramatismo a cualquier historia”, nos cuenta Gema R. Neira, directora de desarrollo de Bambú Producciones y artífice en la parte de guión de títulos maravillosos como ‘Velvet’ y ‘Las chicas del cable’ y creadora de ‘Manual para señoritas’.
Como guionista, el mayor reto, según R. Neira, está en “cómo de fiel va a ser tu historia. Creo que esa es una decisión importante a la hora de escribir. Toda la parte de documentación, de meterte en cómo eran las cosas en ese momento es quizás lo más complejo, pero a la vez divertidísimo porque no haces otra cosa que aprender sobre historia al leer, ver documentales y películas”. Verónica Fernández, que también ha estado en esas lides, opina que el gran desafío está en “liberarse de la historia con ‘H’ mayúscula. No estás haciendo un documental, ni un proyecto histórico con rigor, es ficción. Creo que la actualización de muchos temas y desprenderte de esa carga de la historia es lo que te hace libre y te permite meterte en los mundos que te dé la gana y a la vez coger los elementos que te interesan”. Además, “sería muy complicado escribir una serie de este tipo siendo absolutamente fiel a la época porque no nos sentiríamos nada representados, por lo que se actualiza la manera de hablar, no se habla como en se momento, porque hay términos que sonarían extraños y generaría distancia con el espectador”, añade R. Neira. Sus palabras explican el motivo por el que muchas veces este tipo de producciones muestran anacronismos en sus expresiones o la introducción de elementos como música actual. Esas licencias permiten que entremos de una forma más directa, que el público acabe siendo fiel y que se pidan a gritos más proyectos de este tipo.
Álvaro Onieva, crítico especializado en series y colaborador de 'Fotogramas', cree que hay ciertos elementos que nos empujan a verlas. “La época tiene algo cautivador que nos permite proyectarnos en una realidad donde la belleza es clave. Podemos romantizar sus espacios [palacios o fiestas] porque desde nuestro sofá no sufrimos la parte negativa de aquellas épocas, los autoritarismos, las condiciones insalubres, la falta de derechos… Hay época que también entra en eso, por supuesto, pero las ficciones más comunes que nos vienen a la mente, lo que solemos llamar ‘series de tacitas’, apuestan por lo evocador”. El experto piensa también que para que un título de este tipo triunfe debe contar con “una buena historia de amor o conspiración con vestidos espectaculares. Eso siempre funciona. De hecho, la reciente ‘Agatha Christie: Las siete esferas’ no valdría nada sin su ambientación. La época también se presta a hablar de diferencias de clases o de machismo, dos elementos con los que es muy fácil trazar paralelismos con el presente y buscar una identificación en el espectador. Por supuesto, como cualquier ficción, necesita que los personajes sean interesantes para sujetar todo”.
Coincidimos, por tanto, en la importancia de los escenarios y del vestuario y en este último aspecto Peris Costumes es todo un referente. Entre algunos de sus proyectos más recientes destacan ‘Frankenstein’, de Guillermo del Toro, filme para el que confeccionaron el vestuario de los extras, o la segunda entrega de la serie ‘Cien años de soledad’, junto a la figurinista Catherine Rodríguez. De la relevancia de esta parte en los dramas de época nos habló Myriam Wais, Directora de Comunicación y RP de Peris Costumes. “El vestuario de época es una herramienta narrativa fundamental. Más allá de una reproducción exacta, en las series y películas, el vestuario se crea para vestir y caracterizar a cada personaje, ayudando a contar la historia y a definir su personalidad, estatus social y evolución dentro del relato. Probablemente esto es lo que más valora el espectador: que el vestuario sea coherente, creíble y emocional, que acompañe a los personajes y les dé vida dentro del universo de la serie. En producciones como ‘Los Bridgerton’ sería impensable situar sus historias en ese contexto sin el vestuario adecuado; perdería toda su fuerza narrativa”.
Evidentemente, las series de época requieren de un despliegue de medios importantes lo que eleva su coste, de ahí que sea necesario un buen presupuesto para que luzcan como merecen. “Hace falta hacerlas bien, con recursos. A la vista está en ‘Los Bridgerton’ donde vemos esos grandísimos bailes y esos palacetes enormes. Esto requiere de espacios que no siempre existen. Además, los carruajes necesitan caballos y una seguridad y todo esto dificulta las producciones”, asegura Gema. R. Neira. Sin embargo, en nuestro país tenemos el mismo poderío que fuera de nuestras fronteras, según confirma Verónica Fernández: “No tenemos nada que envidiar a ‘Los Bridgerton’ ni a todas esas series maravillosas que se hacen en Reino Unido porque desde valor de producción y vestuario con Peris estamos en el top. Para cualquier cosa de época, España tiene el mayor nivel. Por ejemplo, ‘Los secretos de la cortesana’, una nuestras próximas series de época, lo tiene”.
Este título está basado también en otro fenómeno literario superventas que salió de la pluma de Estefanía Ruiz. “Ver como tu libro se hace realidad y tus personajes tienen voz y piel es un sueño. He vivido el proceso desde el agradecimiento y soltando mi historia para que ellos pudieran hacerla suya. El cariño con el que han tratado mi libro se puede apreciar claramente en el resultado”, nos cuenta la autora para la que este tipo de ficciones triunfan porque “la distancia histórica nos permite vivir emociones con mayor intensidad, sin la fricción ideológica del presente. Es decir, nos permite observar y reflexionar sobre temas incómodos desde otra perspectiva. Además, la historia de época construye el deseo desde la espera, la represión y el riesgo social, devolviéndole al amor y al conflicto un peso que en la sociedad actual hemos diluido. Y precisamente es lo que quise recuperar al escribir la historia de Julia Ponce en ‘Los secretos de la cortesana’”.
Este es uno de los estrenos que está en el horizonte de Netflix, así como la nueva serie que adaptará el clásico ‘Orgullo y prejuicio’. Ambas seguirán el camino de otras más recientes como ‘Los Bridgerton’, ‘La promesa’, ‘Valle salvaje’, ‘Manual para señoritas’ o ‘La Favorita 1922’, ficciones que a su vez tomaron el testigo de otras míticas como ‘Gran Hotel’, ‘Velvet’ o ‘Las chicas del cable’. Esta última es una de las que Gema R. Neira guarda mejores recuerdos: “Fue muy importante porque se trata de la primera serie para Netflix aquí, tuvo un recorrido internacional muy interesante y, además, representó muy bien el movimiento feminista en un momento en el que logró aunar a tres generaciones delante de la pantalla y no necesariamente feminista, pero que se sintieron identificadas con los conflictos de estas chicas. Fue una serie bonita para mí”.
Fuera de su casa Bambú, nos recomienda ‘The Great’, mientras que Verónica Fernández se queda con los clásicos de TVE como “'La Regenta' o ‘Fortunata y Jacinta’ y también con ‘El perro del hortelano’, de Pilar Miró. Muchas de estas producciones de época se hicieron muy bien en España y con mucha ambición y nos marcaron de alguna manera a los que nos hemos dedicado después a esto”. Por su parte, Álvaro Onieva nos invita a ver ‘Mary & George’: “Tiene todo lo que le puedes pedir a una serie de época: una historia jugosa [una mujer que intenta liar a su hijo con el rey], personajes con luces y sombras, buenos intérpretes [Julianne Moore y Nicholas Galitzine, que, además, sale guapísimo] y una ambientación exquisita”.
El furor que generan estas historias no parece que vaya a esfumarse, nos confirma Verónica Fernández: “No tengo duda de que va a seguir, aunque, en realidad, nunca ha desaparecido. Es una tendencia que siempre va a existir con picos y ahora estamos en uno. Creo que debajo de las historias de época hay mucho corazón”. Y en esa capacidad de tocarnos el nuestro reside para nosotras el secreto de su éxito.

Marieta Taibó es editora de actualidad y cultura en Cosmopolitan y experta cine y series de televisión desde hace más de una década. Cuando no está escribiendo, la encontrarás delante de la pantalla analizando los últimos estrenos de Netflix, Prime Video, HBO Max, Disney+ y el resto de plataformas en ‘streaming’ para recomendar aquellos títulos interesantes o que lo van a petar. Entre crítica y noticias de ficción televisiva, entrevista a actores. En su grabadora encontrarás charlas de sus entrevistas con Blanca Suárez, Mario Casas, Úrsula Corberó, Ana de Armas, Miguel Ángel Silvestre, Leonardo Sbaraglia, Lily Collins, sí, ‘Emily in Paris’ o Christina Hendricks, la pelirroja de ‘Mad Men’, por citar algunos nombres. Fuera de la pantalla, además, te recomendará los mejores planes de ocio y gastro. En otras etapas profesionales, también ha escrito de moda y belleza. De hecho, es autora del ensayo ‘La cara secreta del negocio de la belleza’, de la editorial Almuzara. Marieta Taibo es Licenciada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con el Curso Superior de Marketing y Comunicación de Moda y Lujo de la revista Elle y la Universidad Complutense. Sus primeros pasos como redactora fueron en la sección de economía de La revista de actualidad La Clave hasta que dio el salto a la de sociedad y cultura, su verdadera pasión. Posteriormente, trabajó en El Confidencial, y luego en la revista femenina AR como coordinadora de la agenda cultural y cabeza de la sección de cine. De ahí, dio el salto a las revistas Supertele y TP y en ellas estuvo diez años escribiendo de películas y series, labor que compaginaba como colaboradora de la revista Babylon Magazine haciendo reportajes en profundidad sobre cultura, hasta que llegó a Cosmopolitan hace seis años.



















