*Si todavía no has visto todos los capítulos de esta primera parte: alerta 'spoilers'.

Querida lectora. Después de una larga espera, me complace anunciar que una de nuestras series favoritas de Netflix acaba de regresar a la pantalla y seguro que no has tardado en adivinar su título. Efectivamente, nos referimos a 'Los Bridgerton', cuyos nuevos capítulos ya hemos visto en COSMOPOLITAN gracias a que Lady Whistledown nos dio acceso durante las Navidades para que la disfrutásemos antes que nadie y con la idea de que reflexionásemos durante estas pasadas semanas sobre lo visto y así poder contaros con detalle lo que nos ha parecido esta primera parte. No olvidemos que el 26 de febrero llegará el desenlace.

Antes de esa fecha, que ya tenemos marcada en nuestro calendario, toca digerir todo lo visto en esta primera parte de 'Los Bridgerton 4', que a nuestro juicio tiene un montón de tramas y detalles que harán que se convierta en una de las favoritas de los fans. Recordemos que cuando Netflix anunció que se saltaba el orden de los libros de Julia Quinn para dar prioridad al romance de Penelope y Colin, por delante del de Benedict y Sophie, los seguidores de la saga se mostraron bastante disconformes y es que, a juzgar por el enfado generalizado, a estos parece que les convencía más la trama que acaba de estrenarse y ese es un punto que juega a su favor.

a ballroom scene with guests in elegant historical attire dancing
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Como fans incondicionales de esta serie, diremos que cada entrega tiene su encanto, pero esta cuarta es distinta porque viene marcada por un misterio que no vimos en anteriores y que hace que la historia de amor entre los protagonistas se vaya cocinando a fuego lento y se disfrute de otra forma. Por contextualizar, al comienzo, Benedict Bridgerton (Luke Thompson) está más centrado en sus dibujos, sus fiestas y amantes casuales, que en buscar una relación formal, algo que saca de sus casillas a su madre Lady Violet (Ruth Gemmell). Sin embargo, todo da un giro cuando en el famosos baile de máscaras organizado en la mansión familiar, el joven descubre a una chica con un brillo especial que le llama la atención. Después de coquetear con ella, la muchacha, llamada Sophie (Yerin Ha) sale corriendo porque en realidad se ha colado y es la doncella de su madrastra, Araminta (Katie Leung). Con la llegada de la medianoche, como la famosa princesa Disney, debe estar en casa y en su huída, en lugar de un zapato se olvida un guante de seda.

Esa será la única pista que tendrá Benedict para dar con ella. Esta noche de cuento, evidentemente, le sale cara a la muchacha que es despedida y debe buscarse la vida. Y como el destino es caprichoso, acabará cruzándose y salvándole la vida a su futuro amor. Todo ese cortejo, con los tiras y aflojas, siempre resulta fascinante y en la serie han vuelto a conseguir que los protagonistas tengan una química especial, basada más en la ternura que en los arrebatos pasionales que suponemos llegarán más adelante, aunque en el desenlace ya vimos uno de los más importantes y que acabó mal por culpa de un nefasto comentario de Benedict que rompió con toda la magia.

a young person seated at a desk with candles surrounded by antique items
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Él nos encanta, pero después de esa secuencia es innegable que necesita un cambio de mentalidad, como afirma Jess Brownell, 'showrunner' de la serie, en esta interesante reflexión: "Benedict es un romántico. Pero una de las cosas en las que profundizamos al perfilar su personaje esta temporada es que el amor hay que trabajarlo, que exige compromiso y que no se limita al sentimiento. El amor es algo que construyes y con lo que te comprometes a diario. Los guionistas y yo estamos muy orgullosos de haber incluido esa lección sobre ese trabajo en una serie que es todo un espectáculo y romántica a más no poder. La serie debería percibirse como un cuento de hadas, pero espero que, por debajo de ese cuento, se inocule también algo de medicina disimulada: Este cuento de hadas sólo funciona si haces terapia de pareja y hablas con tu compañero o compañera y te lo trabajas de verdad. Esta temporada, Benedict pasa por la versión Regencia de la terapia de pareja".

benedict y sophie en la temporada 4 de 'los bridgerton'
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Además de esa invitación a pensar profundamente sobre determinados comportamientos a través de su protagonista masculino, resulta también interesante que se se ponga sobre la mesa todo el conflicto de las clases sociales, de la imposibilidad de que exista algo serio entre un señor y una doncella y que ese corsé sea el que impide a Sophie hablar claramente de su identidad hasta que se sienta segura de poder quitárselo. Esto enlaza también con una novedad que apreciamos esta temporada: la presentación del servicio, de sus necesidades y pensamientos al más puro estilo 'Downton Abbey'. Nace así un nuevo mundo dentro del ya existente que aporta nuevos matices a la historia.

group of people seated around a dining table in a historical setting
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Otro de los puntos claves de esta temporada 4 es la exploración del placer femenino. Es cierto que 'Los Bridgerton' no es una serie mojigata, ahí tenemos escenas como las del carruaje, entre otras, pero en estos nuevos capítulos sentimos que se ha puesto el foco directamente en las necesidades de las mujeres, en decirles que vayan en busca de su propio disfrute. Ahí tenemos las lecciones de Pe a Francesca y el momento Lady Violet sacando su lado más sexy y priorizándose por delante de su familia y de las apariencias. Que una serie de época aborde este asunto y de esta forma resulta maravilloso.

romantic interaction between two individuals dressed in elaborate costumes inside an opulent setting
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Toda esta narrativa se construye, además, en torno a ellas, porque 'Los Bridgerton' es una historia de amor principalmente, pero también de sororidad y empoderamiento. En esta entrega tenemos a Penelope siendo el soporte de su cuñada, a lady Danbury como la compañera inseparable de una reina Carlota que a pesar de su dureza se siente sola, a Lady Violet compincharse con su sirvienta para volver a vivir la pasión de nuevo, a Eloise escuchando a Hyacinth hablar sobre el matrimonio como algo que puede ser bueno y a Sophie aliándose con otras doncellas para vivir su propio cuento. Y, lo cierto, es que sin haber visto su final, podemos decir que 'Los Bridgerton' logran mantener su frescura, su colorido y sus 'salseos' en la receta que le ha dado el éxito, pero no se conforma y añade nuevos ingredientes con los que ha logrado elevar la emoción y dejarnos con ganas de más.

Headshot of Marieta Taibo

Marieta Taibó es editora de actualidad y cultura en Cosmopolitan y experta cine y series de televisión desde hace más de una década. Cuando no está escribiendo, la encontrarás delante de la pantalla analizando los últimos estrenos de Netflix, Prime Video, HBO Max, Disney+ y el resto de plataformas en ‘streaming’ para recomendar aquellos títulos interesantes o que lo van a petar. Entre crítica y noticias de ficción televisiva, entrevista a actores. En su grabadora encontrarás charlas de sus entrevistas con Blanca Suárez, Mario Casas, Úrsula Corberó, Ana de Armas, Miguel Ángel Silvestre, Leonardo Sbaraglia, Lily Collins, sí, ‘Emily in Paris’ o Christina Hendricks, la pelirroja de ‘Mad Men’, por citar algunos nombres. Fuera de la pantalla, además, te recomendará los mejores planes de ocio y gastro. En otras etapas profesionales, también ha escrito de moda y belleza. De hecho, es autora del ensayo ‘La cara secreta del negocio de la belleza’, de la editorial Almuzara. Marieta Taibo es Licenciada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con el Curso Superior de Marketing y Comunicación de Moda y Lujo de la revista Elle y la Universidad Complutense. Sus primeros pasos como redactora fueron en la sección de economía de La revista de actualidad La Clave hasta que dio el salto a la de sociedad y cultura, su verdadera pasión. Posteriormente, trabajó en El Confidencial, y luego en la revista femenina AR como coordinadora de la agenda cultural y cabeza de la sección de cine. De ahí, dio el salto a las revistas Supertele y TP y en ellas estuvo diez años escribiendo de películas y series, labor que compaginaba como colaboradora de la revista Babylon Magazine haciendo reportajes en profundidad sobre cultura, hasta que llegó a Cosmopolitan hace seis años.