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*Este artículo contiene ‘Spoilers’ sobre el final de la serie.
Cuando sigues una serie durante muchos años suele producirse una mágica conexión entre nosotros y sus personajes, un vínculo que hace que sintamos en nuestra propia piel algunas de sus sensaciones, que nos alegremos o suframos con sus victorias y derrotas. A lo largo de mi vida sólo he experimentado esta sensación con títulos muy concretos y uno de ellos es ‘Stranger Things’, una de las mejores ficciones de la historia de Netflix a la que acabo de despedir, como millones de fans en todo el mundo, después de una década en la que me ha acompañado durante distintas etapas. A lo largo de este tiempo, he sido testigo del crecimiento, tanto físico como personal, de sus protagonistas, he empatizado con ellos y les he cogido cariño. Y es que esta sensación inexplicable hace que los sientas casi como si fueran tus amigos, esos a los que les deseas que no les ocurra nada malo, a los que les deseas que les vaya bien en el futuro.
Por eso, el anuncio de una nueva entrega siempre es motivo de celebración, de reencuentro con esa pandilla de la que 'formas parte' y con la que quieres disfrutar de más aventuras. Sin embargo, un día llega ese temido final que no deseas y cuando aparece esa última secuencia ya sólo queda el recuerdo y una sensación de vacío. Los hermanos Duffer le han dado un desenlace digno a ‘Stranger Things’ y no era sencillo, pues había demasiadas preguntas sin respuesta. En el camino nos regalaron unos últimos capítulos llenos de tensión y de acción frenética en los que el malo acabó derrotado, aunque para ello Once, Eleven, C se sacrificara. Lo hizo para que sus amigos tuvieran una existencia en calma, a pesar de la tristeza que les/nos produciría su supuesta pérdida porque yo sí decido creer.
En medio de toda esa locura, de luchas encarnizadas contra Vecna, el Azotamentes y los militares, la serie nos dejó instantes cargados de ternura y es que la mayoría de los personajes de ‘Stranger Things’ han tenido momentos de confesiones y de ellas hemos sacado grandes enseñanzas para aplicarlas en el mundo real. A continuación, analizamos las más destacadas.
El verdadero amor, a veces, es dejar ir. Jonathan y Nancy
La relación entre Jonathan y Nancy hacía tiempo que no terminaba de cuajar, a pesar del empeño de él. Jonathan quería que funcionase e incluso estaba dispuesto a pedirle matrimonio. Lo supimos durante uno de los momentos más tensos de esta temporada, justo cuando estaban subidos a una mesa dando por hecho que iban a ser engullidos por una masa viscosa. Cuando pensaban que iban a morir, ambos decidieron ser sinceros, se dijeron las cosas que odiaban el uno del otro, algunas de las mentiras que llegaron a contarse. Pero, sobre todo abrieron sus corazones y, a pesar de tener una conexión eterna y un amor profundo, supieron en ese instante que no podrían estar juntos, enseñándonos que puedes amar profundamente a alguien con el que no terminas de encajar y que dejarlo marchar puede ser el mayor acto de cariño.
La importancia de creer en uno mismo. Holly y Max
Cuando Holly y Max encuentran la salida de Camazotz hay un momento en el que la pelirroja debe tomar su camino hacia el otro lado en el que la espera Lucas, mientras que la niña no sabe la ubicación del suyo. En ese instante de desconfianza, Max le dice que busque algo especial que la ancle a casa. La niña piensa en esa maga que le regaló su hermano y su nueva amiga le hace ver que no es sólo una muñeca y que puede convertirse en esa heroína. “Holly la heroica no es un juguete, eres tú”, le dice resaltando su inteligencia y enseñándole que tirando de nuestra fuerza interior podemos salir adelante, una lección de empoderamiento en la que la confianza en nosotros mismo puede ser el arma más poderosa.
El valor de la amistad. Steve y Dustin
Después de tener algún encontronazo y cierto distanciamiento, dos de los personajes más entrañables de la serie deciden hablar tranquilamente y decirse lo mucho que se necesitan y se quieren. Ambos no temen demostrarse el cariño que sienten el uno por el otro y dejan patente ese vínculo en una frase: “Si tú caes, yo caigo”. Nos dejan así un mensaje maravilloso sobre la importancia de tener un buen amigo y de cuidarlo.
El sacrificio por el bien colectivo. Kali y Eleven
Las hermanas tuvieron una de las conversaciones más incómodas de la temporada. Kali le abrió los ojos a Eleven asegurándole que ambas viven en un círculo vicioso terrible que sólo ellas pueden parar. La salida está en su desaparición junto al mundo del revés. Nos enseñan con esta charla una lección de sacrificio por el bien común, un acto total de amor y de entrega en el que el egoísmo queda a un lado.
La importancia de aceptarte. Will y el resto
Siempre intuimos que Will llevaba algo en su interior que no era capaz de sacar y, al fin, en esta temporada se abrió y confesó que desde hace tiempo se siente diferente y que esa sensación lo tortura. Se refería a que no le gustan las chicas y que nunca lo había expuesto por miedo a quedarse solo. Por supuesto, todos lo abrazaron y le prometieron que eso jamás ocurriría. Ese apoyo hizo que respirara tranquilo, que se aceptase y dejara el temor de lado y empezase a ser feliz. El soporte y la aceptación son claves en situaciones así.
La tolerancia frente al odio. Steve y Jonathan
Tras el accidente en la torre en la que Steve casi pierde la vida, este le da las gracias a Jonathan por ayudarle, a pesar de que nunca ha tenido una relación demasiado cordial por Nancy. En ese momento, nos demuestran que, aunque no se caigan demasiado bien, son capaces de dialogar y nos dan una lección de que la tolerancia es el mejor camino, a pesar de las diferencias.
El respeto hacia las decisiones del resto. Hopper y Eleven
Eleven se coloca frente a su padre al que le recuerda cómo fueron sus inicios en los que era una niña llena de miedos y le agradece sus cuidados, aunque también le recuerda que ha crecido y que aquella pequeña ya no está. Eleven le pide que confíe en ella y en que la decisión que tome será la correcta. En ese pequeño instante enseña la importancia creer y de respetar las decisiones de los demás, aunque no estemos de acuerdo con ellas o nos produzcan tristeza.
La relevancia de mostrar lo que sentimos. Eleven y Mike
Fue uno de los momentos más emocionales y catárticos de toda la temporada. Mike descubre que Eleven se destruirá con el mundo del revés, pero antes ella le expresa sus sentimientos dejando patente la importancia de decir siempre a la gente que quieres lo que sientes por ellos.
Asumir la pérdida. Hopper y Mike
Años después de la pérdida de Eleven, Mike tiene un encuentro con Hopper. No asume la marcha de esta y el policía le explica que en esta situación sólo hay dos salidas: sufrir y pensar que es lo que te mereces o aceptar lo ocurrido, aceptar su elección, aunque no te guste. Por tanto, nos invita a aceptar la realidad, aunque sea dolorosa, y a asumir de la mejor forma posible la pérdida y la ausencia.
La esperanza como faro. Mike, Lucas, Max, Will y Dustin
En esa última partida en el sótano, el lugar en el que empezó todo y donde termina todo, Mike les cuenta a Lucas, Max, Dustin y a Will su teoría sobre que Eleven está viva gracias a un truco final y que se encuentra en ese lugar que imaginaron con tres cascadas. No tiene certeza real de que sea así, pero él y el resto dejan claro que quieren creer, pues la esperanza siempre puede arrojar luz hasta en los momentos más oscuros y siempre nos hará la vida mucho mejor.

Marieta Taibó es editora de actualidad y cultura en Cosmopolitan y experta cine y series de televisión desde hace más de una década. Cuando no está escribiendo, la encontrarás delante de la pantalla analizando los últimos estrenos de Netflix, Prime Video, HBO Max, Disney+ y el resto de plataformas en ‘streaming’ para recomendar aquellos títulos interesantes o que lo van a petar. Entre crítica y noticias de ficción televisiva, entrevista a actores. En su grabadora encontrarás charlas de sus entrevistas con Blanca Suárez, Mario Casas, Úrsula Corberó, Ana de Armas, Miguel Ángel Silvestre, Leonardo Sbaraglia, Lily Collins, sí, ‘Emily in Paris’ o Christina Hendricks, la pelirroja de ‘Mad Men’, por citar algunos nombres. Fuera de la pantalla, además, te recomendará los mejores planes de ocio y gastro. En otras etapas profesionales, también ha escrito de moda y belleza. De hecho, es autora del ensayo ‘La cara secreta del negocio de la belleza’, de la editorial Almuzara. Marieta Taibo es Licenciada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con el Curso Superior de Marketing y Comunicación de Moda y Lujo de la revista Elle y la Universidad Complutense. Sus primeros pasos como redactora fueron en la sección de economía de La revista de actualidad La Clave hasta que dio el salto a la de sociedad y cultura, su verdadera pasión. Posteriormente, trabajó en El Confidencial, y luego en la revista femenina AR como coordinadora de la agenda cultural y cabeza de la sección de cine. De ahí, dio el salto a las revistas Supertele y TP y en ellas estuvo diez años escribiendo de películas y series, labor que compaginaba como colaboradora de la revista Babylon Magazine haciendo reportajes en profundidad sobre cultura, hasta que llegó a Cosmopolitan hace seis años.






















