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Natalia de Molina se esconde detrás de unas gafas de sol 'cool' cuando nos encontramos con ella una mañana en la frenética Gran Vía madrileña. Tras esos cristales oscuros se intuye el brillo que desprenden sus ojos cuando habla de su verdadera pasión: la actuación. Comenzó a trabajar sobre las tablas allá por 2009 y hoy se ha convertido en una de las actrices más reconocidas de nuestro país.
Su amor por el séptimo arte se consolidaría cuatro años más tarde con ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’, película dirigida por David Trueba, con la ganó su primer Goya, como ‘Mejor Actriz Revelación’. La segunda estatuilla llegaría en 2016 con ‘Techo y comida’, como ‘Mejor Actriz Protagonista’. Desde entonces, su carrera artística ha estado marcada por una variedad de títulos que demuestran su gran versatilidad a la hora de adaptarse a proyectos diferentes y que siempre suponen un reto.
Su última aventura llega de la mano de Movistar Plus+ gracias a la segunda temporada de la serie ‘Marbella. Expediente judicial’, estrenada ya en la plataforma de ‘streaming’. Interpreta a Carmen Leal, una fiscal antidrogas que, en un ambiente dominado por las mafias y cargado de suspense, deberá hacer frente a las injusticias judiciales que se viven en la ciudad marbellí. Una mujer fuerte y valiente, como ella.
¿Cómo fue la acogida en un reparto ya consolidado?
Siempre da cosa entrar en un proyecto nuevo cuando todo el mundo ya se conoce de antes por lo que vas con dudas sobre los compañeros o si te integrarás bien. Sin embargo, trabajar con Dani de la Torre, el director, ha sido todo un descubrimiento, pues lo hace todo muy fácil y confía mucho en el equipo. En general, ha sido increíble formar parte de la serie.
¿Qué tiene de diferente este proyecto respecto a otros que hayas hecho antes?
Cada proyecto tiene una cosa nueva y a mí me gusta intentar no repetirme. ‘Marbella. Expediente judicial’ es una aventura porque Carmen es como una olla a presión, muy lista y siempre va veinte pasos por delante de todo lo que le rodea. Este ha sido el gran reto. Destacaría también su humor dentro de la seriedad con la que se trata el tema principal de la trama.
¿Hay algún desafío más al que te hayas tenido que enfrentar a la hora de interpretar a este personaje?
He tenido que aprender a montar a caballo, por ejemplo, que ha sido una experiencia increíble. Me encantan los animales, así que me encontré rápido con Carmen en ese sentido. Además, es la primera vez que hago un personaje que habla tanto, pues tiene muchos monólogos y muchos de ellos son a cámara, con un vocabulario del ámbito muy complejo. Ha sido un reto, pero lo he pasado muy bien.
Hablamos de desafíos, pero probablemente el mayor haya sido prepararte para interpretar a una fiscal antidrogas, ¿no? ¿Has descubierto algo de esta profesión que te sorprendiera?
Totalmente de acuerdo, es una profesión con mucho peligro. Puedes ser objetivo de muchas personas y hay que tener unos ovarios bien puestos para estar por encima del miedo que te puedan generar ciertos ambientes. También debes tener muy claro que tu trabajo es defender el bien común, sirves a una causa que está por encima de ti.
¿Qué más esconde este personaje?
Sentí a Carmen como un personaje demasiado contradictorio, una mujer muy compleja que vive por y para su trabajo, pero con una ética muy firme. Me gustaba mucho la idea de una mujer haciendo justicia y rodeándose de otras mujeres para conseguirlo.
El mundo del derecho siempre ha sido una de las esferas más masculinas, ahora parece que esto comienza a cambiar. ¿Cómo de importante es dar voz a personajes que rompen con estereotipos y fomentan la diversidad?
Las mujeres somos la mitad de la población. Tenemos que estar, debemos ocupar nuestros lugares y formar parte del sistema desde los puestos más altos. Como actriz y como mujer, me hace ilusión trabajar con profesionales como Elvira Mínguez o Ana Wagener, a las que admiro mucho y que representan una generación que reivindica la necesidad de personajes femeninos interesantes como mujeres que no dependen de un hombre.
Poniendo la vista en el futuro, formas parte de ‘La bola negra’, la nueva película dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi y basada en un relato inacabado de Lorca. ¿Cómo ha sido trabajar con un elenco con iconos como Penélope Cruz o Glenn Close?
Si te soy sincera, todavía no me creo que forme parte de este reparto. Aunque no puedo hablar de la película, puedo asegurar que es una cosa preciosa. Es muy importante lo que van a contar y cómo lo van a contar. Se rodean de gente muy buena porque ellos son muy buenos. Me siento muy agradecida de poder aportar mi granito de arena a este proyecto.
El pasado año también te vimos en ‘Superestar’, que recupera un icono de la cultura pop, Tamara (o Yurena). Tu personaje es Loly Álvarez. ¿Cómo ha sido formar parte de la serie de Nacho Vigalondo?
‘Superestar’ ha sido una cosa muy loca, pero me lo he pasado genial. Empecé el proyecto asustada, tuve insomnio y ansiedad los primeros días, pero en el momento en el que Loly Álvarez se apoderó de mí, lo disfruté mucho. Todo el equipo estábamos entregados a la locura, al surrealismo, a pasárnoslo bien y a disfrutar. Y todo con mucho respeto y amor hacia esos personajes. Los mirábamos en igualdad, no por encima, porque no queríamos caer en ese juicio que ya se les hizo.
Uno de los temas que se tratan en la trama es esa rivalidad que hubo entre Tamara y Loly Álvarez. ¿Sientes que entre las actrices del país hay mucha competencia?
Creo que, en la sociedad, en general, hay mucha competencia, pero en cualquier ámbito, no sólo en nuestra profesión. Sí creo que, y me atrevo a decir que motivado por una mayor presencia de mujeres directoras y guionistas, se está produciendo un cambio de perspectiva. Estamos haciendo piña, apoyándonos, cuidándonos y valorándonos las unas a las otras. Durante mucho tiempo interesaba que entre nosotras hubiera esa rivalidad, ese enfrentamiento, como pasó con Tamara y Loly Álvarez. No hay cosa más antigua que poner a dos mujeres a pelearse entre ellas para no tener que plantearse el verdadero problema: los hombres a su alrededor que tenían el poder y que hacían esto con ellas. Sin embargo, el hecho de que las mujeres estén ocupando los lugares que les pertenecen está haciendo que la perspectiva cambie. Cada vez hay más sororidad entre las actrices. Yo al menos lo siento así con mis compañeras.
Después de tantos años en la profesión y habiendo ganado dos Goya, ¿qué te mantiene en centrada?
Mi familia. Además, vivo bastante alejada de todo lo que hay alrededor. No estoy muy metida en la industria, aunque trabaje en ella. Las personas de mi círculo más cercano se dedican a otras profesiones y eso lo agradezco mucho porque es fácil perderse cuando alcanzas un determinado punto.
¿Qué consejo le darías a aquella Natalia de Molina que comenzaba en el teatro y que, años después daba el salto a la gran pantalla?
Como ha ido todo tan rodado y natural, le diría que disfrutara de todo un poco más. Que tenga menos miedo.
¿Qué proyectos tienes para este 2026?
No puedo adelantar nada por el momento, pero sí que hay rodajes y puedo decir que son proyectos bonitos. Los propósitos de este año estarán marcados por los personajes que interpretaré.














