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Su personaje de Briar en la saga ‘Culpables’ es mala malísima, pero en la vida real Álex Béjar (Madrid, 1999) es amable, dulce y profesional. La actriz de 26 años recién cumplidos llega a la sesión de fotos antes de la hora prevista y, aunque se desenvuelve con soltura delante de la cámara, sigue las pautas de la estilista a la hora de posar.
Mientras la maquillan, nos cuenta que es bastante indecisa, como buena Libra. “Me preguntas qué quiero y me quedo todo el día rayada”, comenta entre risas. Sin embargo, su trayectoria confirma justo lo contrario. No dudó ni un segundo en irse sola a Perú con 22 años para apostar por su carrera de interpretación. Allí rodó una película y, casi seguido, la ficharon para ‘Al fondo hay sitio’, una serie que la catapultó a la fama en ese país.
Béjar es la confirmación de que quien la sigue, la consigue. Ha utilizado todas las herramientas que estaban en su mano para crecer profesionalmente. Entre ellas, las redes sociales: desde escribir por Instagram a productores o directores de cine para acceder a un casting hasta subir contenido a TikTok, donde hoy acumula un millón de seguidores. “Empecé colgando vídeos actuando y, gracias a eso, un director me vio y me llamó para un casting. La oportunidad nunca sabes dónde va a estar”, afirma decidida.
Hiciste un corto con 7 años, ¿qué te llevó a comenzar a actuar desde niña?
Un amigo de mi tía acababa de estudiar en la ECAM (la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid) y su proyecto de fin de grado era un cortometraje para el que necesitaba a una niña de 7 años. Y mi tía le dijo: “Anda, mira, pues yo tengo una sobrina de esa edad, hazle un casting”. Me dieron el papel y yo no entendía mucho lo que estaba haciendo, pero me pareció muy divertido. Recuerdo que le dije a mi madre: “Esto me gusta”.
Tu vocación es ser actriz, pero también has estudiado la carrera de Comunicación Audiovisual, ¿te planteas estar detrás de las cámaras?
Me encantaría poder compaginarlo. Me acuerdo de que las prácticas las hice en Mediapro en el rodaje de ‘El Ministerio del Tiempo’ en el departamento de Producción y me he dado cuenta de que esa faceta no me gusta. Los pobres se comen todos los marrones (se ríe). Probaría en Dirección. Más trato con actores, eso me gustaría más creo.
Te defines como “dramática” en tu biografía de Insta. ¿Cómo se refleja esto en tu día a día?
Todo lo que me pasa lo magnifico para bien o para mal. Si me pasa algo bueno, estoy superemocionada, pero a la mínima que ocurre algo un poquito malo ya es como: “Dios mío, el mundo es una mierda todo está fatal…”. Entonces es como que tengo que detenerme a ver la realidad y valorar si de verdad es para tanto o no.
¿Qué signo eres?
Soy Libra. Soy muy indecisa, además. Me preguntas qué quiero y me quedo todo el día rayada.
Haces mucho deporte. ¿Cuál es tu rutina de autocuidado tanto físico como emocional?
Desde hace un tiempo, no hago deporte sólo por el físico, sino por un estado de salud mental porque me ayuda muchísimo a liberarme. Si tengo un mal día, el deporte es mi refugio. Además, me gusta ponerme retos: apuntarme a competiciones, practicar deportes que de primeras pienso que no se me van a dar bien… Me encanta probar cosas nuevas, aunque he encontrado la disciplina que me encanta, que es el CrossFit y mi rutina es ir todas las mañanas al box muy prontito.
Tu debut televisivo fue en ‘Centro Médico’ en 2018. ¿Cómo viviste esos primeros pasos?
Yo tenía 17 o 18 años y ni siquiera tenía ‘videobook’. Mi repre de aquel momento me intentó vender como pudo al director de casting. La primera prueba no salió, pero me abrió puertas y muy pronto me llamaron para otros castings. De hecho, acabé rodando dos personajes casi seguidos, algo que me pareció rarísimo entonces.
Más tarde saliste en ‘Élite’ y creo que pusiste empeño en conseguir ese papel, ¿cómo fue ese proceso?
Fue una locura porque no tenía representante y me tocaba buscarme la vida: presentarme a los directores de casting, generar contactos… Llegué a escribir por Instagram a todo el equipo: producción, dirección, incluso al ejecutivo. Al final me contestó Diego Betancor, productor de la serie. Me dijo que los papeles principales ya estaban cerrados, pero aún había personajes pequeños y que podía presentarme.
¿Te consideras perseverante?
Me considero perseverante, pero es verdad que mucha gente cuando me va a presentar recuerda mucho la parte de ‘Élite’ y fue algo muy guay de conseguir, pero dentro de lo que he hecho es de las cosas más pequeñitas. Como es una serie muy conocida, lo remarcan mucho, pero he tenido personajes que me gustan más. Por ejemplo, ‘Centro Médico’ fue mi segunda experiencia y la recuerdo con muchísimo cariño. Estaba nerviosa y, además, era divertido porque yo estudiaba en Julián Romea y justo al lado grababan la serie: salía de clase y me iba directa al rodaje. Lo recuerdo como algo muy bonito.
Tu primer papel estelar fue en ‘Un retiro para enamorarse’. ¿Cómo surge ese salto a Perú?
Un amigo que tenía una productora, que es con quien me hice mis dos primeros ‘videobooks’, me avisó: “Va a haber una coproducción España-Perú, buscan una chica española de 22 o 23 años, ¿quieres hacer el casting?”. Lo hice, le gusté al director y me dijo que me tenía que ir un mes y pico a Perú a grabar. Mi padre no entendía nada, me decía: “Pero si no conoces a nadie, ¿cómo vas a trabajar? ¿Y el tema legal?”. Y yo: “Papá, tú déjame gestionarlo. Tengo la oportunidad de hacer mi primera película en otro país, ¿cómo no voy a hacerla?”. Entonces, me fui a la locura y ya casi que me quedé allí.
Se llegó a rumorear que estabas saliendo con tu compañera de reparto de esa serie...
Si, con Merly Morello (se ríe). En la ficción, nuestros personajes eran pareja y ella en redes dijo: “Mi novia española”. Entonces los medios se lo tomaron al pie de la letra, pero era solo una broma.
Luego interpretaste a Laia en ‘Al fondo hay sitio’. ¿Qué aprendiste al integrarte en un set internacional tan grande y con tanta repercusión?
Estaba ‘acojonada’ porque es un equipo supergrande de gente que lleva 10 años en esa serie y de repente llega una chica nueva. Encima, yo nunca había estado en un rodaje de una serie diaria y es una rutina que cuesta cogerla. Cuando me llegaban los textos de un montón de páginas que tienes que estudiar todos los días, me agobiaba. Tenía que estudiar más que en Selectividad, ahí aprendí a estudiar de verdad. Pero los guionistas me tenían mucho en cuenta. Además, yo cambiaba todas las palabras porque ponían mucho “hostia“ o “joder”, que parecía medio vasco mi personaje. Entonces les dije que me dejasen expresarme como yo hablo y me dieron mucha libertad para crear mi personaje. Eso lo agradezco mucho. Fue la mejor escuela. Ahí aprendí todo.
Imagino que fue una oportunidad, pero también sería duro estar lejos de tu familia, adaptarte a otra cultura... ¿Cómo recuerdas esa etapa?
Recuerdo que lo pasé muy mal al principio porque yo me moría de ganas de trabajar como actriz, pero todo estaba un poco en mi contra. Los papeles legales se me complicaron muchísimo, además allí no hay un convenio de actores, tú tienes que luchar por tu caché. Y yo no tenía ni caché, entonces tenía que conformarme con muy poquito y no me daba ni para vivir, le tuve que pedir ayuda a mi padre confiando en poder pedir un aumento con el tiempo.
¿Qué es lo mejor que te llevas de Perú?
Lo más bonito que me llevo de Perú es la gente y la comida, la verdad. Volví con unos kilos de más, pero supercontenta porque aprendí de verdad lo que es comer rico y ahora es de mis gastronomías favoritas. Siempre que puedo, voy a un restaurante peruano.
En ‘Culpables’, Briar no es una villana común. ¿Cómo te preparaste para encarnar un personaje tan intenso, vulnerable y emocional?
Lo fundamental fue leerme los libros para comparar su perspectiva con la del guion y ver qué tenían en común o en qué se diferenciaban. Y luego, preguntar mucho al director cómo lo ve él, cómo lo quieren llevar a pantalla… Investigando un poco por qué hacía cada cosa. También me ayuda preguntar al personaje y que él te responda.
Dijiste que tu personaje no es una mala persona, sólo necesita ayuda psicológica. ¿Qué mensaje esperas que retenga el público?
Siempre digo que Briar no es una mala al uso, se comporta así porque es una mujer rota, con el corazón partido. Necesita ayuda, entonces vive una realidad en su cabeza muy diferente. Aparte, está en un momento tan vulnerable que se deja influenciar por un montón de personajes. Por ejemplo, por Michael, que él es más consciente de lo que está haciendo. A Briar le dicen cómo actuar y ella lo hace, sin preguntarse por qué. Se deja llevar por sentimientos muy negativos.
¿Es difícil interpretar a un personaje antagónico?
Creo que es de lo más divertido que he hecho. Se puede jugar mucho, tienes más libertad de salirte de lo normativo, puedes exagerar todo mucho más… que ahí me vino muy bien mi experiencia de Perú, porque ahí se dramatiza todo mucho más. Me gustaría hacer más antagónicos.
¿Qué tal ha sido trabajar con Nicole Wallace y Gabriel Guevara?
Trabajar con Nicole y con Gabriel me gustó mucho porque, a pesar de que son más jóvenes que yo, tienen una experiencia personal y laboral que me ha enseñado muchísimo. He aprendido más de ellos que de gente más mayor. Nicole fue un gran apoyo. Hacían “acción” y ella entraba al personaje muy rápido, cosa que yo no. Ella me enseñó cómo relajarme. También Javi Morgade, que tiene mucha experiencia y me parece de los mejores actores de los proyectos.
¿Qué reflexión final te llevas de la saga ‘Culpables’?
Que la salud mental es muy importante, que hay que fijarse un poco más en la gente que nos rodea, porque a veces está mal. Intentar empatizar mucho más.
¿Qué consejo le darías a jóvenes actrices que sueñan con la pantalla pero tienen dudas o miedos?
Que la vergüenza no te da de comer. Si quieres ser actriz, debes buscar la manera de llegar a los directores de casting, como colgar tu talento en las redes sociales porque ahora son un escaparate. Es una herramienta muy accesible, entonces hay que utilizarla para algo positivo. Y no te cohibas por si la gente se ríe de ti. Hay que intentarlo hasta el final y quizás al final eres tú la que se ríe. Hay que ir a por todas.
Si tu vida fuera una película, ¿qué banda sonora tendría?
Este verano he conocido a Carlos Ares en un festival ‘indie’ en Galicia al que fui con mis amigas. Yo no me sabía ni una canción y me enamoré de él, de su música, de la puesta en escena. Ahora estoy en bucle con ‘Peregrino’, que es su tema más conocido, ‘Importante’ que me parece increíble y ‘Verde botella’, que es de las primeras que sacó. Cualquiera de esas me identifica ahora mismo.
¿Qué proyectos te gustaría hacer en el futuro?
Me encantaría probar películas o series de acción, series de deporte... Y volver a hacer telenovela. De pequeña era muy fan de ‘Pasión de Gavilanes’, sería feliz haciendo algo de eso.
Maquillaje y peluquería: María Verano. Producción: Marta Sánchez. Agradecimientos: Hotel CoolRooms Palacio de Atocha.

Carmen Pita es experta en moda. Está siempre al día de las tendencias, no se pierde ningún desfile de los diseñadores más ‘top’ de las ‘fashion weeks’ internacionales y encuentra los mejores estilismos del ‘street style’ de París, Milán, Nueva York, Copenhague o Madrid.
En su día a día, asiste a presentaciones y viaja a diferentes ciudades europeas para descubrir y probar los últimos lanzamientos de las marcas. Conoce las colecciones de Zara, Stradivarius o Pull&Bear como la palma de su mano, pero también es muy fan de pequeñas firmas españolas o tiendas ‘vintage’ donde comprar ropa o accesorios de segunda mano. La sostenibilidad en el sector textil es una de sus preocupaciones, por lo que estudia qué tejidos o procesos de producción son más respetuosos con el planeta, así como los certificados que lo acreditan.
Carmen Pita se graduó en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y ha pasado por revistas femeninas de renombre, como Yo Dona y ELLE. En 2017, aterrizó Cosmopolitan, donde no sólo escribe de moda, también ha entrevistado a cantantes, actrices, modelos o ‘influencers’ de la talla de Becky G, Maluma, Isabeli Fontana, Milena Smit, Hajar Brown o Addison Rae.
Además de su experiencia profesional, esta periodista ha vivido en Londres y en Perú. Dos aventuras muy diferentes que le han aportado una visión más amplia de la cultura y la moda. ¿Su pasión? Escribir poemas y relatos cortos en su cuenta de Instagram.


















