La chispa encima del escenario se encendió con Anastasia o Christina Aguilera. “Nos poníamos canciones con las amigas y hacíamos cada una una coreo y la presentábamos. A mí me gustaban mucho las mujeres ‘iconics’”, cuenta la cantante Queralt Lahoz que, para quienes no la conozcan (todavía,) acaba de lanzar su nuevo disco, ‘9:30 PM’, el segundo de su carrera y todo un tributo a su identidad desde lo más honesto de su persona hacia el mundo. Esa Queralt Lahoz niña, presente desde el mismo título, la hora de su nacimiento, es también la que se reivindica, en temas como ‘La fe’ —una canción que destaca por tener una melodía que pone las cosas difíciles para no dejarse llevar—, a través de su cabezonería para dedicarse a la música y hacerlo, además, desde el orgullo de barrio y de tradición llevada por bandera.

Es por ello que no olvida, al recordar los juegos de la infancia, la raíz más pura, la heredada como nieta de una granadina que migró a Cataluña, con voces como Lola Flores o Rocío Jurado, sin dejar atrás el género urbano que ha aupado también su propio sello folclórico: “Escuchaba a mujeres como Janis Joplin, que mi madre me ponía ese tipo de música, y luego ya ‘rappers’ total como Missy Elliott, Queen Latifah, Lauryn Hill… Me he fijado mucho en cómo ellas se expresaban, comunicaban, vestían… yo me proyectaba en esos vestidos de lentejuelas enormes y esos ‘shorts’ increíbles, y en bailar así. Me proyectaba ahí porque es hermoso, son unos referentes que por suerte hemos podido tener”.

De ahí ha crecido su fuero interno, con la seguridad y la garantía de que estaba “destinada” a curtirse en la música y encima de un escenario. Cuando decidió mentar a las “intuiciones” en uno de los temas de su nuevo álbum, “pensaba en todas esas ideas que tienes de chiquita cuando sabes lo que vas a hacer y uno te va diciendo ‘sigue por ahí’ y otros te dicen ‘olvídate’. Y cómo la gente puede llegar a hacerte pensar que no es tu camino con algo que realmente está destinado para ti”. Ese tema va sobre “no perder la fe hacia donde quieres ir”, sentencia mientras saca músculo y marca los bíceps en la videollamada en la que charla con COSMOPOLITAN desde su casa. “Y darte cuenta de lo que te vas a encontrar en el camino, ser ágil para seguir pensando en tu talento y en lo que puedes llegar a generar, en tu obra y tu alma”, prosigue.

Después de la publicación de ‘Pureza’, su primer álbum, del que han salido temas incombustibles que mantiene en sus conciertos como ‘Con poco’ o ‘De la cueva a los olivos’, Queralt Lahoz sigue ampliando con este nuevo trabajo su estela de mezclar los géneros musicales del cante más profundo con melodías apegadas al hip hop o el rap. Todo ello en un recorrido por un álbum que siente que le va a traer “cosas muy ricas”: “Van a pasar muchas más cosas en cuanto a programaciones o a las 'collabs' que están ahí, por cerrar”.

Antes de lo que se viene en la gira de Queralt Lahoz, con parada, hasta la fecha de publicación de este artículo, en Barcelona este 17 de mayo para el Festival Maleducats o en Madrid el 5 de julio como parte del festival Río Babel, entre otras muchas fechas, Queralt Lahoz ha servido en bandeja un disco que, para ella, se presenta ante sus seguidores y toda la sociedad como “un mapa cronológico de las emociones”, tal y como lo describe la propia artista desde su perfil en Instagram. “Siento que hablo en primera persona todo el rato, entonces es una reafirmación de identidad”, comenta al charlar sobre sus nuevas canciones. “Para mí este álbum ha sido autoregalarme el disco que me habría gustado sentir de pequeña para poder sentirme acompañada”, añade asimismo, al hacer repaso de lo que ha compuesto en ‘9:30 PM’.

“No cambio mi vida por una perfecta, si es que eso existiera, yo prefiero esta. Si no, ¿quién sería yo? Seguramente no sería Queralt Lahoz”, entona la catalana en ‘QL’, el segundo ‘track’ de su álbum, una canción que habla de las veces que, en la niñez o en la adolescencia, llegamos a ansiar otra vida. “Poco me duraba esa idea en mi cabeza cuando, de pronto, me sentía afortunada por mi familia y por mis amigos, ¿no? Por tener esa cosa tan valiosa que es el amor, pero sí que alguna vez hemos deseado no ser nosotros y vivir esa vida de Disney Channel que tanto nos han puesto en los 2000. Sí ha pasado, pero creo que este álbum ha sido un álbum muy terapéutico que necesitaba hacer”, deja claro.

En este álbum hay, por eso, distintas invitaciones. Las que la cantante hace para que cada uno interprete lo que quiera, como en la canción ‘Favorosa’, que lleva por título una palabra inventada por ella misma, así como aquellas para sentirse identificada con una emoción. “Creo que todos hemos vivido un capítulo de este álbum. Si no es la traición, va a ser el primer amor de verano, ese amor a tu madre, ese orgullo de barrio o esa cosa de saber quién eres y no tener duda porque ya te afincaste en tu propia personalidad”, cuenta a este respecto.

la cantante queralt lahoz
Javier West/UMO agency

Así, “todas las caras que tenemos los seres humanos”, en este caso, todas las Queralt, se cruzan en la portada del disco. “Las mujeres, cada vez que nos descubrimos y nos permitimos descubrirnos, es cuando realmente sabemos quiénes somos en cada instante y en cada emoción, sobre todo, porque cada emoción nos hace ser otra persona”, explica en este sentido. Un abordaje que recuerda, por ejemplo, a otra forma de abrirse en canal, como la que ha hecho Aitana en su documental para Netflix ‘Metamorfosis’: “Lo he visto, me he sentido muy identificada porque justamente habla también de la depresión, y este álbum también trata sobre la depresión. El último tema sobre todo, ‘Me dolía igual’. Te juro que a veces cuando la escuchaba hablar pensaba: ‘Podría ser yo’, y quizá no sólo en el ámbito musical, sino que se puede llevar a otros ámbitos de la vida”.

Sobre el proceso de creación de su nuevo trabajo, Queralt Lahoz expresa que, cuando acabó ‘Pureza’, su primer disco, ya tenía claro que quería hacer “un álbum que hablase de emociones”, de sus propias emociones. “Y desnudarme como nunca lo había hecho”, concreta. “Sentía que estaba siendo, no cobarde, pero sí sentía que me estaba refugiando muchas veces en la retórica, la poesía.. Y todas esas formas de esconder ciertos detalles, que a veces son necesarios para que la gente pueda conectar contigo sin el miedo a qué pensarán. Me decidí a hacerlo poco a poco y ha sido un trabajo de ‘laburo’ lento, con calma para poder reaccionar a esos episodios, que era un trabajo terapéutico 100 %; para no dañarme a mí y, sobre todo, para tener mucho cuidado con lo que decía porque no sólo me afecta a mí, sino también a mi familia. Porque la vida no es sólo mía, también le pertenece a mi familia”, manifiesta asimismo la intérprete.

A pesar de dar vértigo ese vulnerabilizarse y darle la oportunidad al mundo de hablar de ti cuando, además de hacer música y mostrarte de forma pública, hablas encima de tu vida, ‘9:30 PM’ se convirtió en una realidad en la que vuelven a tener cabida los orígenes y el eclecticismo, del bolero al trap. “A mí me gusta mucho la música de raíz, en cualquier lugar hay folclore, sobre todo en Latinoamérica. Me gusta mucho descubrirlo porque siento que se esconde algo cultural muy fuerte y me parece muy hermoso”, introduce Queralt Lahoz, para hablar, por ejemplo, de ‘Ya no estoy pa nadie’, ‘YNEPN’, “un guiño a las bulerías”. “Hay una parte del flamenco que me gusta mucho, que se intuye en [la parte que dice] ‘a ti te dolía…’, que es lo que hacían los cantaores antiguos con el ‘bibibi’, que se está perdiendo mucho. Es mucho más probable que suceda en Cádiz o en según qué zonas de Andalucía. Eso era ese guiño en el estribillo, a poder transformarlo y hacerlo desde el cariño y desde el respeto”, explica con respecto a la estructura musical de esa canción.

El final de esa misma canción recoge otro legado, más relacionado con el rap y la poesía en este caso, ya que se ‘samplea’ la canción ‘Banzai’, de la desaparecida Gata Cattana, una artista a la que versionó reinterpretando ‘La prueba’. “En aquella época, antes de que muriese, yo iba mucho a ‘poetry slams’ y a quedadas de poetas de Barcelona, y había un club maravilloso al que yo iba, escribí gran parte de ‘1917’ ahí: Club Cronopios. Contactaron con Ana [Gata Cattana] para poder traerla y yo estaba deseosa de conocerla porque, sobre todo, a parte de la rapera, estaba enamoradísima de la poeta, porque sabía que era rapera por algo diferente a todo lo de los demás. Tenía una forma distinta de rapear con respecto a todo lo que estaba sucediendo en la escena del país y para mí siempre va a ser hermoso poder hablar… poder poner su voz, poder rapearla o poder interpretarla de alguna manera porque la respeto muchísimo y por su familia tengo mucho cariño”, cuenta con emoción Queralt Lahoz, justo después de buscar en el escritorio en el que está sentada el poemario que le ha enviado el hermano de Gata Cattana, Antonio, junto con una foto de ellos dos después de un ‘show’ y una carta escrita por detrás.

Con esos ojos de admiración, habla también de la que, para ella, siempre va a ser legado para muchísimas mujeres y una artista muy necesaria. “Quería rendirle un homenaje en este álbum que es tan personal y que también ha sido tan importante en mi historia para poder encontrar referentes actuales que me hayan acompañado a sanar heridas que tenía en mi adolescencia”, agrega. Ambas, enlazadas con Granada, han cantado sobre sus raíces y han usado su proyección como altavoz. “Durante mucho tiempo he nombrado la memoria histórica sobre el escenario porque cantaba una canción que se la escribía a mi abuela”, expresa la cantante. En su nuevo disco, concretamente en ‘Sntk’, podemos escuchar versos como “aunque no estoy en mi tierra, me siento como en la mía” o “recuerdo el aire del sur, de esos pueblos tan flamencos”, palabras arropadas con la guitarra que se escucha a su vez, antes de pronunciar “Barcelona está llena de arte, Andalucía le vino a cantar. El nuestro duende ya está en todas partes, en los alrededores de la gran ciudad”.

“Pensaba en mis vecinos, en mi familia, en los abuelos de mis amigos... Pensaba en esa otra Andalucía que es la que vivimos muchos catalanes de las afueras de Barcelona, en otras ciudades que colindan”, comenta la artista sobre lo que se ‘esconde’ detrás de esa letra. “A mí se me pregunta mucho por mi acento, es lo que más se me pregunta y se me critica, porque es como ¿por qué habla tan raro? Pues yo qué sé, amor, también me gustaría saberlo. Pero yo también creo que es porque me he criado con un montón de vecinas, familiares que hablaban en andaluz, se practicaban las costumbres andaluzas... Al final nosotros, por mucho que seamos de donde seamos, en este caso catalana... Yo me siento muy andaluza también porque son las tradiciones que me han inculcado, es la migración que ha tenido mi familia y es parte de mi cultura”, añade.

“‘Sntk’ es un brindis a toda esa migración, que me da pena que muera pero está pasando a otras generaciones, y de la que me siento muy orgullosa de pertenecer”, expresa sobre ese canto, a la par que hace un reclamo a la sociedad para dejar de poner el estigma de catetismo sobre las personas andaluzas. “Es muy triste porque el cateto no es por la ciudad de la que venga, es por la poca cultura que quiera adquirir. Y no hay más, porque vivimos en una sociedad en la que hay muchísimos medios y muchísimas maneras de poder leer libros… ‘Sntk’ es un brindis a ese orgullo que se puede sentir a tu tierra lejos de ella y por todo lo que no se puede olvidar, vaya”, sentencia.

la cantante queralt lahoz en una imagen promocional de su nuevo disco, '930 pm'
Javier West/UMO agency

Preguntada por si considera que tiene algún género musical ‘enquistado’ y pendiente por trabajar, contesta rotunda que, por el momento, no tiene ninguna espinita clavada porque va haciendo todo el rato cosas nuevas. El bolero, por ejemplo, vuelve a tener cabida en este disco, en forma de canción, titulada ‘Vuelves’, y de guiño hacia La Lupe, a quien también se nombra en ‘La Fe’. “Me parece una reina del bugalú y del bolero, ahí bien dolida. Y me parecía un género muy hermoso para poder hablar del maltrato y de ese dolor”, concreta. “Hace poco estuve en Tenerife, me fui a un guachinche y estuve con unos señores, que tendrían sus 70 ‘palos’, cantando folías, que son un canto muy de arraigo y de tradición canaria, y me flipa. Me puse a cantar con ellos, me puse a cantar también boleros. Y me parece muy bonito, porque es lo que se tiene que mantener un poco”, expresa recordando sus otros acercamientos a cantes de arraigo.

Mientras ‘Me dolía igual’, la última canción del disco, salió de una improvisación y de un proceso de creación “doloroso” porque “viajas a esa tristeza y recuerdas muchas cosas”, así como “es difícil expresarlo de una forma ‘bonita’, por así decirlo, sin que suene tan descriptivamente explícita”, hay otros ‘easter eggs’ en el disco ‘9:30 PM’ de Queralt Lahoz, como los recortes de marchas de Semana Santa que también se pueden escuchar en ‘La fe’. “Ojalá algún día cantar una saeta, me parecería mortal”, responde a la pregunta de si le gustaría hacerlo en el contexto de esta efeméride. “A mí me encanta, es un ritual maravilloso: la gente sale a la calle, hay un silencio brutal... Es visual: los tejidos, las luces, las velas, el encuentro, la música… Yo tengo ‘playlists’ de Semana Santa, este es mi rollo. Hay composiciones que te juro que pienso: ‘Esto es una barbaridad, esto no se puede aguantar, es brillante’. Y voy por la calle y es puro ‘hip hop’ porque se podría ‘samplear’ cualquier cosa”, argumenta.

De ‘reggaeton’, como no podría ser de otra forma, también hablamos con Queralt Lahoz, especialmente teniendo en cuenta que es otra influencia de su música y que, ahora que se acerca también San Isidro, la fiesta al patrón de Madrid, es inevitable pensar en esa versión que hizo en directo de ‘Fanática sensual’, de Plan B, el año pasado en los conciertos de los Jardines de las Vistillas. “Me fliparía hacer una [canción de ‘reggaeton’] bien guay. Es que aparte tienen algunos arreglos que son brutales… Sí, me gustaría muchísimo. Y ojalá con algún artista de ‘reggaeton’. Por apuntar, apunto a Chencho Corleone”, cuenta, sin olvidarse de artistas actuales como RaiNao que, sin ir más lejos, cofirma uno de los temas de colaboración que ha lanzado Bad Bunny en su último álbum.

“Es posible que antes tuviera una imagen mucho más ‘sweet’”, reflexiona sobre cómo se ha transformado, a la par que ha ido avanzando su carrera musical, su forma de vestir sobre el escenario y como artista. “Yo creo que al final lo que nunca voy a dejar de llevar por bandera es la elegancia y la cosa de saber en qué situación tienes que mostrar cada personalidad que tú tienes, que eso es muy importante porque es posible que en los vídeos haya habido algo más salvaje, sobre todo en ‘La fe’, que era muy reivindicativo”, explica asimismo, para añadir que, aunque no deja de lado esa vulnerabilidad que recorre todo su nuevo álbum, también ha destapado “un poco más esa fuerza, ese poderío, ese salvajismo con los ‘outfits’”. En definitiva, esa imagen de mujer ‘iconic’ que comentaba al principio, la misma que se inventa la figura de la ‘favorosa’ o toma por sí misma la de la ‘abusadora’, tan nombrada en el ‘reggaeton’. Ya lo dice Queralt Lahoz en el comienzo de ‘La fe’: “Demasiada chispa, soy alto voltaje, llamen a un electricista. Muchos tienen arte, pero yo soy una artista”.