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Su pasión por la lectura comenzó cuando era sólo una niña. "Mis padres decían de broma que yo aprendí a leer antes que a hablar, porque cuando tenía 3 añitos estaba superobsesionada con las palabras difíciles. Iba por ahí diciendo: “Ay, mamá, esto es espléndido, es apabullante…”, nos cuenta Inma Rubiales con tono grandilocuente. A los 8 años escribió su primera novela. "Me saltaba las clases del conservatorio porque no me gustaba nada y me iba a escribir a la biblioteca. Cuando la terminé, le dije a la bibliotecaria: “A mí me gustaría que usted pusiera esto aquí para que la gente lo leyera. Y ya ahí empezó a surgir el gusanillo de “me gusta escribir y me gustaría dedicarme a esto", dice emocionada.
De ahí dio el salto a Wattpad, donde llegó a acumular 12 millones de lecturas. "Yo era mi propia publicista y hacía mucha promoción en redes sociales, subía capítulos constantemente, estaba muy en contacto con las lectoras... –relata recordando aquella época–. De pronto la gente comienza a fijarse en tu novela, el primer capítulo engancha, y cuando te quieres dar cuenta tienes un montón de comentarios y un montón de gente que te sigue. Pero no sólo captó la atención de los fans de la plataforma, sino también de las editoriales. Con 17 años publicó su primera novela en papel, y con 19 fichó por Planeta, sello con el que ha lanzado 'Hasta que nos quedemos sin estrellas' (2022), 'El arte de ser nosotros' (2023) y 'Todos los lugares que mantuvimos en secreto' (2024).
Si te gustó esta última novela, y vibraste con la historia de Connor y Maeve, ahora puedes seguir haciéndolo con la de Luka y Nora, hermano y amiga respectivamente de dichos personajes, ya que Inma acaba de lanzar 'Nuestro lugar en el mundo', que es un 'spin off' de dicho relato. En él, Luka y Nora, que no se soportan, tendrán que acabar conviviendo y fingiendo que son pareja mientras lidian con sus miedos e inseguridades particulares. Pero el odio, poco a poco, dará paso al amor. Un 'enemies to lovers' que promete atraparte desde la primera página.
¿Cómo acometes el proceso de creación de una novela? ¿Tienes toda la historia en tu cabeza antes de escribir o van apareciendo giros de guión?
Hago un 50/50. Antes iba completamente a lo loco, me sentaba a escribir y decía: “Ya he terminado el capítulo 2, del 3 ya se preocupará la Inma del futuro. Ahora planifico de 10 a 15 capítulos, divido la novela en distintas partes y me voy organizando. Tengo un método de escritura muy curioso que aprendí en un libro que se titula 'Pájaro a pájaro', de Anne Lamott. Ella dice que los escritores somos como mecanógrafos que vamos escuchando la voz de un niño en nuestra cabeza. Y tú cuando haces un dictado te confundes, dices palabras que no son, repites términos... Si estás escuchando al niño, a tu inspiración, e intentas que tenga completo sentido, llega un momento en que el niño sigue hablando y tú te has perdido porque te has quedado enfrascada en lo anterior. Lo que viene a decir es que el perfeccionismo muchas veces es la antítesis de la creatividad. Yo me propongo escribir una semana del capítulo 1 al 10. Y me dedico a escuchar a los personajes, que en mi caso muchos se crean a sí mismos. Una vez que llego al capítulo 10, sin haberme preocupado de si he escrito todo fatal o genial, vuelvo a reescribirlo todo y a ponerlo bien.
¿Y trazas algún boceto de los personajes? Por ejemplo, ¿en 'Nuestro lugar en el mundo' estableciste cómo iban a ser Nora y Luka?
La verdad es que no, empiezo siempre con algún adjetivo que los describa. Luka es el típico malote y Nora es intensa. Y poco a poco llega un momento en el que se encuentran sus voces y ya son ellos los que se van creando, les surgen inseguridades y problemas que a lo mejor no tenías al principio en tu cabeza. Para mí la magia empieza cuando empiezo a escribir, no planificando.
¿Cuando escribiste 'Todos los lugares que mantuvimos en secreto' ya tenías claro que harías este 'spin off' o surgió después?
Sí, yo siempre concebí que iban a ser dos historias, una de cada hermano, y primero quería escribir la de Luka y luego la de Connor. Pero cuando empecé con ello, notaba que había algo que no encajaba y de pronto me puse con ‘Todos los lugares’ y me di cuenta de que la personalidad que le estaba creando a Luka y los problemas que él tenía eran tan profundos que necesitábamos verlos en dos libros. Entonces decidí escribir primero a Connor para que durante el libro pudiéramos ver toda la evolución que va teniendo su hermano, que al principio de ‘Todos los lugares’ es insoportable y luego ya le vamos queriendo.
¿Y por qué Finlandia?
Cuando comencé a escribir ‘Todos los lugares’, tenía claro que quería que se ambientara en un pueblo pequeño con nieve, con casitas, con bosque, como escenario un poco de cuento. Estuve buscando durante un montón de tiempo y, de pronto, una amiga que había estado en Finlandia me dijo que le había encantado. Yo no conocía nada del país, salvo que estaba por ahí la casa de Papá Noel. Y esa noche, por curiosidad, abrí Google maps, solté el muñequito en un punto aleatorio de Finlandia y cayó en Sarkola, un pueblo de 400 habitantes con casitas de madera, y dije: “Esto es lo que llevo un mes y medio buscando”. Después, a raíz de publicar los libros, he estado varias veces en el país.
¿En ‘Nuestro lugar en el mundo’ hay algo autobiográfico?
Creo que en todas las novelas siempre se escapa algo. La verdad es que yo me suelo parecer un poco más a mis personajes masculinos que a mis personajes femeninos. Supongo que así marco un poco de distancia, que el lector no piense que, como es chica, escribo sobre mí, sino que meto más cosas mías en el chico. Pero la verdad es que creo que hay un poco de mí y de todos en los dos. Y creo que esto es clave para que luego el lector pueda conectar con los personajes. Escribo sobre cosas muy mundanas y muy sinceras que me han ocurrido a mí, pero que también te podrían haber ocurrido a ti o a cualquier persona que lo lea. Y esto es lo que hace que digan: “Ostras, este personaje encaja conmigo y me siento muy identificado”.
La música tiene un gran protagonismo en la novela. ¿Tienen algún significado especial para ti las canciones que mencionas?
Me encantan todas, soy un poco Nora en el sentido de que voy a todas partes con mis auriculares. De hecho, no soy capaz de escribir sin música. Y hay muchas que he metido en la 'playlist' y que igual son de momentos concretos de la novela; también hay varias de cantantes que me gustan mucho como Gracie Abrams, grupos que les flipan a mis padres como Coldplay o U2, música de mi infancia como los Jonas Brothers que me volvían loca...
¿Qué canción escuchas en bucle últimamente?
Soy una loca de Taylor Swift, así que estoy ahora muy enganchada otra vez a ‘So Long, London’, que siempre me hace llorar mucho. Y a Gracie Abrams la tengo en bucle todo el rato (se ríe), me encanta el último disco que ha sacado.
También has puesto el foco en el miedo al fracaso, algo que preocupa a los dos protagonistas…
Sí, porque creo que es algo que, sobre todo a la edad que tienen Luka y Nora, y a la que tengo yo también, es algo que te golpea mucho. En la novela anterior también hablaba mucho del miedo al fracaso en el sentido del miedo a equivocarse. Del miedo a escoger un camino cuando acabas de terminar la carrera y tienes que decidir hacia dónde va tu vida. Creo que es algo que se aplica mucho en esta novela, también cuando a Luka le dan la noticia de que le han vuelto a rechazar en la escuela y su sueño de dedicarse a la música se ve truncado completamente y ya no sabe muy bien qué hacer.
Retratas la inseguridad en las mujeres, sobre todo en el personaje de Nora. ¿Crees que ganar seguridad y dejar de compararnos entre nosotras es una asignatura pendiente?
Totalmente. Además, en Nora se ve muy bien cómo una puede ser feminista y, en el fondo, seguir teniendo ciertos pensamientos que es muy difícil dejar de interiorizar. Y es complicado pararse y decir: “Oye, que estas chicas no son mi competencia, no hay ninguna razón por la que yo tenga que competir ni compararme con ellas. Es un mensaje que me está mandando la sociedad". También dice mucho de Nora el que ella sea capaz de frenarse a sí misma y entender que esas inseguridades que tiene no son culpa de las chicas, sino de lo que ella tiene interiorizado. Me parecía importante mandar ese mensaje de amistad femenina, de que los grandes amores de la vida también pueden ser las amigas. Yo siento un amor inmenso por las mías, no sé qué haría sin ellas. En las firmas se ve mucho, cuando viene todo el grupo de chicas ilusionadas por el libro y ves la experiencia que están viviendo juntas y cómo lo celebran unas con otras.
Nora, la protagonista, se siente sola. ¿Crees que la soledad es uno de los males que acucia a las nuevas generaciones?
Sí, yo hablo mucho con mis amigas de cómo se hacen amigos una vez que terminas la universidad, es decir, en la vida adulta. A pesar de que estamos superconectados unos con otros a través de las redes sociales, luego en el día a día creo que la gente siente esta sensación de soledad que también tortura a nuestros personajes. Ellos, en este caso, acaban encontrando su lugar en el mundo. Espero que todas las personas que se sienten solas también logran encontrar su rinconcito.
Nora sigue siendo amiga de su antiguo novio, Sam, después de romper. ¿Se puede ser amiga de tu ex después de la ruptura?
Yo creo que tienen una situación un poco rara ellos dos que acaba estallando. Hablando idílicamente me parece muy feo que después de haber compartido tanto tiempo con una persona se borre de tu vida completamente, pero todo depende de las circunstancias en las que termine y de lo que haya hecho la otra persona y de lo que hayas hecho tú. Yo no sé si sería capaz, la verdad.
También has tratado en la novela el tema de las adicciones con el alcoholismo de Luka. ¿Por qué?
Esto va ligado a la novela anterior porque quería ver cómo Connor y Luka, siendo hermanos, reaccionaban a una situación de pérdida de manera distinta. Connor se entrega a los demás y no quiere que nadie más sufra, y Luka, sin embargo, se encierra en sí mismo y recurre al alcohol y a las fiestas como manera de huir de sus pensamientos. A raíz de esto, yo decido tratar este tema en ‘Nuestro lugar en el mundo’. Me daba mucho respeto, por eso he consultado a profesionales, fui incluso a una asociación de personas alcohólicas rehabilitadas que estuvieron contándome cosas. También he querido transmitir lo importante que es la salud mental. Luka, por ejemplo, acaba descubriendo con su psicóloga que el alcohol era una manera que tenía de huir de los problemas y acaba encontrando otras formas de sentirse mejor cuando le dan estos ataques de ansiedad y tiene estos momentos más vulnerables.
En el libro hay bastante tensión sexual. ¿Cómo se consigue escribir una escena erótica sin caer en lo burdo? Porque tú lo has hecho muy bien.
Esto es un supercumplido porque antes me costaba muchísimo escribir esas escenas y lo pasaba muy mal (se ríe). De hecho no podía ni corregirlas. Pero ahora ya lo voy normalizando y, al igual que en una novela de ciencia ficción o de terror hay gente que destripa a otra gente, aquí tiene que haber escenas de sexo porque es algo natural. El truco está en insinuar más que en decir las cosas bastas; creo que es algo que me sale solo, porque también escojo mis lecturas mucho en función de eso. No me gusta tampoco leer escenas que son excesivamente explícitas hasta el punto de hacerte sentir incómoda. Insinuando se puede conseguir el mismo efecto o mejor.
Me ha sorprendido mucho que describes un sexo seguro, es decir, utilizan preservativo, cosa que no suele ser habitual en la ficción.
Sí, por supuesto, lo hice así porque creo que es como debería ser y soy consciente de que hay muchísima gente joven que lee estos libros. Yo no escribo para educar a nadie, faltaría más, escribo para entretener y para que la gente se lo pase bien y se sienta identificada, pero si hay algún mensaje que yo pueda lanzar y se le queda a alguien, está bien. Y ya no solamente seguro a nivel de protección, sino que también hay un total consentimiento, basado en el respeto, en el cariño, o sea, que sea algo mutuo, que es algo que pasa en muchas películas y libros, que todo se centra siempre en él. Quería mostrar a quienes leen el libro que no se conformen con dar solamente, que tiene que ser un intercambio.
Inma Rubiales versus Nora
Descubre qué tienen en común (o no) la autora y la protagonista de su novela 'Nuestro lugar en el mundo'.
- Marcar los libros. “No los subrayo como Nora porque soy un desastre para las artes plásticas y estoy segura de que me los cargaría, pero sí que pongo muchos ‘post-its’.
- ¿Loca por Zac Efron en 'High School Musical'? “A mí me gustaba al amigo del pelo rizado, era más mi rollo".
- Fijarse en las manos de los hombres. “Yo creo que es el placer culpable de todas. Quien diga que no miente”.
- Encontrar su lugar en el mundo. “Estoy en proceso de construcción todavía, pero estoy segura de que me va a quedar un lugar muy chulo”.
Redactora jefe de COSMOPOLITAN, Ana M. Jiménez es experta en sexo y relaciones de pareja, temas de los que lleva escribiendo desde hace dos décadas. En su agenda figuran los nombres de los sexólogos más reputados (una vez uno le dijo que su tema sobre el orgasmo femenino era digno de una tesis doctoral, ojo al dato). Y en su ‘portfolio’ abundan los artículos sobre nuevas técnicas sexuales, las posturas más placenteras o lo último en juguetes eróticos (por supuesto, los prueba antes, profesionalidad ante todo). Los entendidos piensan que se le da bastante bien, tanto que cuando trabajaba en la revista ‘Quo’ recibió el primer Premio Periodístico Daphne por un reportaje sobre anticonceptivos. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, su trayectoria profesional ha estado ligada a cabeceras como ‘Elle’, ‘Ragazza’ y ‘Elle Decor’ antes de llegar a COSMOPOLITAN, donde también crea contenidos sobre viajes, gastronomía y libros. Si ya lo estabas pensando, te lo confirmamos: su especialidad son los pequeños (y grandes) placeres de la vida. Quédate con su nombre si buscas información sobre cuestiones amorosas, ideas para hacer una escapada o los nuevos restaurantes de moda.













