- Anna Castillo, Joaquina y Dulceida & Alba Paul, portadas del número de julio/agosto de COSMOPOLITAN
- Dulceida y Alba Paul: "Estábamos predestinadas"
- Joaquina: "Mi sueño es crecer como cantante"
La primera vez que hablé con Anna Castillo (Barcelona, 1993), aún no había publicado mi primer libro. Nos encontramos en la puerta del teatro Lara, en Madrid, después de una función de 'La llamada'. Cruzó una mirada tímida con nosotros y le dimos la enhorabuena. Ella sonrió y, con expresión pilla, nos preguntó si no seríamos los del palco que se reían a carcajadas. Lo éramos. Y ahí quedó la cosa... hasta que, diez años después, nos reencontramos en Atenas, en el rodaje de 'Un cuento perfecto', la adaptación audiovisual de mi vigésimo libro. La vida puede ser maravillosa.
Tal y como me ocurrió cuando me la presentaron oficialmente como la actriz que daría vida a Margot, el día de esta entrevista, Anna deshizo el nudo de nervios que presionaba mi estómago con la facilidad de una sonrisa. Porque es de esas mujeres que sonríen bonito, honesto y que te hacen sentir siempre cómoda. No te haces a la idea de lo divertida e inteligente que es, además de preciosa.
Mientras terminan de maquillarla, charlamos sobre 'Sexo en Nueva York' y astrología; habla de Carrie, Miranda, Charlotte y Samantha, entremezclando los personajes con los signos del zodiaco, la carta astral y los ascendentes... y todo tiene sentido. Nos reímos, me relajo y, cuando quiero darme cuenta, empieza la entrevista. Anna se encuentra en uno de esos momentos en los que hablar de los proyectos que están por venir implica una larga lista de títulos: estamos esperando el estreno de 'Su majestad', una serie de Prime Video para la que dice haber invertido muchísima energía e ilusión, y 'Escape', la última película de Rodrigo Cortés, donde nos comenta que ha disfrutado muchísimo. Además, se cuenta, se dice, se rumorea... que está a punto de rodar 'Que muera el amor', junto a Ester Expósito, donde podríamos verla zambullirse en el universo vampírico. Esta agenda, quizás, resulta abrumadora, pero ella asegura que se trata de procesos lentos: "Lo vivo desde un sitio donde todo va muy despacito. He podido estar grabando una película y preparando una serie, pero en un año, ese volumen de trabajo no es tanto". Sin embargo, construir una carrera puede llegar a ser duro.
Anna Castillo es la protagonista de la portada de julio/agosto de COSMOPOLITAN, un número que, en realidad, tiene portada triple (Anna comparte lanzamiento junto a dos 'covers' más: la de las 'influencers' Dulceida y Alba Paul y la de la cantante Joaquina).
Si te hubieran preguntado al inicio de tu carrera cómo querías que fuera, ¿se parecería a tu realidad?
Cuando era muy pequeña, mi meta era ser como Julia Roberts, pero si a mis 19, cuando empecé a currar como actriz en serio, alguien me hubiera dicho lo que me esperaba en los siguientes diez años, me hubiese muerto de ilusión. No me imaginaba que pasarían tantas cosas ni que fuera a trabajar en proyectos que me hicieran tan feliz.
¿Sigue siendo Julia Roberts tu inspiración?
De niña, mis ídolas eran las actrices que veía en las películas de los noventa y principios de los 2000: Nicole Kidman, Sandra Bullock, Julia Roberts... Las he ido desmitificando al hacerme mayor. Las adoraré siempre, pero ahora valoro mucho más a directoras u otro tipo de perfiles. Mis referentes cambian al ritmo al que lo hacen mis intereses como intérprete y espectadora.
¿Crees que ser actriz tiene algún hándicap?
Sí, creo que cuando te expones, te conviertes en alguien vulnerable. Cada uno lleva esta parte de la profesión como puede; depende de las herramientas que tiene. Te acabas validando a través de los ojos de los demás y esto supone estar revisándote siempre, pero tengo la suerte de que me castigo poco. Lo importante es tener una base sólida y entender que tu trabajo y tu exposición no te definen.
Cuando eras pequeña, ¿qué querías ser de mayor?
Una vez le dije a mi madre: "Mami, ya lo tengo. De mayor quiero ser: los lunes, abogada; los martes, policía; los miércoles, cantante; los jueves, médico...", y ella me contestó: "Uy, a lo mejor es que quieres ser actriz". Me queda la espinita porque he sido policía en la ficción y se me da fatal y, aunque me encanta cantar, no es lo mío. Pero, ¿y jurista? Encajaría conmigo porque soy muy justiciera e intento ser siempre la abogada del diablo.
¿Qué le dirías a tu yo de 12 años?
Que no se alisara el flequillo, que no hace falta tener pecho... En realidad, pobrecita, lo ha hecho genial. Le diría que esté tranquila, que va a ir todo muy bien.
¿Qué pensabas que sería superimportante en tu vida y al final no lo ha sido?
Siempre he sido muy torpe en matemáticas y de pequeña sentía que no me iba a saber manejar en el mundo. Creía que todo lo que tuviera que ver con los números era vital para hacerse mayor.
¿Y al contrario?
Nunca tuve animales en casa y, a los 23, adopté un gato. Me sigue sorprendiendo cómo ha podido abrir una puerta tan grande al amor que yo ni siquiera sabía que existía. Ahora ya no podría vivir sin ello.
Ya que nombras el amor: defínelo con tres palabras.
Reír, cuidar y sexo.
¿Qué experiencias ansía la Anna actriz y cuáles la mujer que hay detrás de ella?
La actriz ansía personajes de moralidad dudosa, porque siempre se confía en mí para roles bondadosos y tiernos, aunque sean fuertes. A la Anna que hay detrás, le gustaría pasar una temporada en otro país para trabajar en otro idioma y en otro tipo de industria.
¿Te has planteado alguna vez abandonar tu carrera?
Sería injusto decir que en algún momento he sentido que debería renunciar a mi carrera, porque durante la última década he sido muy privilegiada y he tenido la suerte de embarcarme en proyectos que me han gustado muchísimo. Aunque alguna vez me he preguntado si voy a pasar toda mi vida esperando que sean los demás quienes decidan dónde encajo. Por eso, me he planteado contar mis propias historias.
¿Y qué momentos han sido más enriquecedores?
Por ejemplo, cuando nos fuimos a Grecia a rodar 'Un cuento perfecto' o cuando un proyecto me exige... no sé, que aprenda a tocar el acordeón, sacarme el 'Open Water'... Cuando hago cosas que no hubiera hecho de no ser porque el papel lo exigía. En esos momentos, pienso: "Qué raro es este trabajo y... qué suerte".
¿Se puede hacer vida social durante un rodaje?
A veces, es difícil, sobre todo, cuando eres protagonista y tienes que rodar todos los días, entonces, me paso tres o cuatro meses abducida por el proyecto. Pero le doy tanta importancia a mi vida personal que me obligo. Ya me puedo estar cayendo de sueño que, si mis amigas han quedado, voy a ir. Necesito sentir que no desaparezco, que sigo existiendo como persona.
¿Qué papel tienen las redes sociales en tu vida?
Aparte del enganche de mirar Reels (porque TikTok no tengo), las redes sociales me divierten. Tengo tres cuentas de Instagram: en una recomiendo restaurantes (@conceptdate), otra para mis amigas y @nanitita, que es la que todo el mundo conoce y la que más uso.
¿Qué planes tienes este verano?
Tengo una casa cerca de Barcelona y voy a estar allí algunos días. También iré a festivales de música, he organizado un viaje a Panamá y ya veremos qué más.
Mi reto de este año es saber decir que no sin sentirme culpable, ¿cuál es el tuyo?
Cuidarme físicamente, por ejemplo, siendo constante con el deporte, que nunca lo consigo. Eso y aprovechar el tiempo. A veces, me obsesiono tanto con no hacerlo que no disfruto, así que este año quiero estar presente.
Producción: Marta Sánchez.
Maquillaje: Carmen de Juan (Another Artist Management).
Agradecimientos: El jardín de la máquina.


















