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Seamos sinceras: encontrar trabajo hoy en día es una auténtica pesadilla. Los correos de rechazo se acumulan como si fueran 'spam' y las ofertas para un puesto júnior exigen ¡cinco años de experiencia! Envías 20, incluso 30 currículums... y lo más probable es que no recibas ni un mísero "gracias". Frustrante. Agotador. Y sí, eso es justo lo que me pasaba a mí. Buscaba trabajo en el agitado mundo de la moda, el marketing y las relaciones públicas, intentando encontrar un lugar donde mi creatividad no sólo fuera valorada, sino también recompensada.
Pero digamos que el mundo empresarial no me recibió con los brazos abiertos, precisamente. ¿Mi CV? Demasiado estrafalario. Muy colorido. Vamos, que lo que ellos querían era algo plano y monocromático. Un día, entre tantos correos con el típico "lamentamos informarle…", me saltó uno distinto. Un mensaje generado por inteligencia artificial. Normalmente los ignoro, pero esta vez fue diferente: "Actualice su currículum con IA y consiga el trabajo de sus sueños". Si la IA podía convertirse en mi salvavidas en este mercado laboral, ¿por qué no darle una oportunidad? Y decidí dársela.
Un perfil más atractivo
Lo primero que hizo la IA fue pulir mi perfil de LinkedIn. En el mundo corporativo, esta plataforma es tu identidad social ('bye bye', Instagram). No sirve sólo para que muestres tu experiencia, es donde tus logros tienen que brillar más que los selfies de una 'influencer' en la 'golden hour'. Para conseguirlo, usé la plataforma Careerflow, que me propuso añadir una foto con un fondo profesional a fin de que mi perfil resultara más atractivo, incluir en el encabezamiento 'keywords' relacionadas con mi sector laboral y hablar de mis habilidades en el apartado 'Acerca de.'
También me recomendó publicar contenido de forma constante para generar interacción y contactos. Incluso creó algunos 'posts' donde compartía ideas sobre eventos, contaba lo que yo había aprendido en algunos cursos y debatía sobre temas de actualidad. Después utilicé Rezi para mejorar mi bio profesional, y la adaptó muy bien a las descripciones de los puestos. Por fin empecé a recibir las primeras llamadas para entrevistas. Aunque el verdadero reto era superar el proceso de selección. Mi primer campo de batalla fue una agencia de marketing digital. La entrevista fue de todo menos fácil, pero yo seguí las indicaciones que me había dado la IA: mencioné 'SEMrush' y 'Google Analytics' y hablé del comportamiento de los usuarios. El reclutador quedó impresionado. De hecho, me dijo: "Nos ha encantado tu enfoque, pero aún estamos valorando candidatos".
Oportunidad en la moda
Después de haber trabajado entre bastidores en importantes eventos de moda, me sentí muy feliz cuando me llamaron de una consultora de moda. Esta era mi oportunidad de pasar a primera fila. Durante mi encuentro hablé sobre cómo crear confianza con los diseñadores, la logística previa a los eventos y el arte de hacer que todo funcionase. La IA me había entrenado bien y el entrevistador mostraba interés. Fue una conversación prometedora, aunque finalmente no me escogieron.
El mundo de la publicidad
Mi tercera cita fue para un puesto de 'copywriter' en una agencia de publicidad. La reunión fue una clase magistral de pensar rápido y escribir aún más rápido. Me tocó preparar una campaña de fragancias evitando clichés y opté por una narrativa sensorial, evocadora y directa. Días después, llegó un correo: "Tu creatividad y tus ideas son fascinantes, pero hemos elegido a un candidato de Bombay". No había sido seleccionado ni por falta de habilidad ni de estrategia. ¿Habría conseguido el trabajo si hubiese estado en Bombay? Quizás sí… o no.












