Es un hecho: la generación Z se ha desenamorado del trabajo. Ya nadie piensa que va a realizarse en su vocación o que encontrará algo parecido a la felicidad en la oficina. Y las empresas son las primeras damnificadas del fin de este romanticismo: de ellas surgen diagnósticos como que los 'zoomers' carecen de motivación o no son profesionales, como encuentra un reciente estudio de la consultora Intelligent. Pero, un momento, ¿de verdad es creíble que sean tan perezosos?

Sarah Jaffe, autora de 'Trabajar. Un amor no correspondido' (ed. Capitán Swing), enumera los motivos por los que los 'centennials' prefieren que su vida no gire alrededor de su empleo. Y lo hace desde su propia experiencia: "Soy flexible. Trabajo sobre la marcha desde el portátil en cafeterías de todo el país. Nadie me paga un seguro médico y olvidaos de la pensión. ¿Vacaciones? ¿Eso qué es? Carezco de todo lo que solía indicar una vida adulta estable: sin familia, sin piso en propiedad, sólo estamos mi perro y yo". No exagera: en España, el salario medio de los jóvenes se sitúa en 1048 euros y el precio medio de alquiler, en 1.072. Nada menos.

"Si no está cubierto el básico de un salario o las condiciones laborales son precarias, ¿qué compromiso se les puede pedir?", aduce Mónica Pérez, directora de Comunicación de Infojobs, para disolver los clichés sobre los 'zoomers'. La desilusión con el mercado laboral explica muchas de las tendencias que hoy se interpretan como descarados escaqueos de los jóvenes. ¿Y si fueran las armas de una revolución silenciosa que reclama no regalar al trabajo lo que este no remunera? En su libro 'Over Work', Brigid Schulte propone la solución que Islandia aprobó en 2020: semana laboral de cuatro días y 36 horas, y sueldos que rebasan con cierta holgura los gastos fijos. Allí, unos 2.800 euros.

‘Job hopping’

Consiste en saltar de un empleo a otro en los sectores de alta demanda (estas son las carreras universitarias con más salidas), como el digital, donde ya es lo normal. Las empresas se quejan de que no logran retener al talento joven, y tienen razón: España es el país europeo con mayor índice de rotación. Según Infojobs, el 42 % de las firmas españolas encuentra muy difícil retener a los empleados. En las industrias digitales, la dificultad es aún mayor. Desde allí se propagó la tendencia del 'job hopping', o sea, saltar de un empleo a otro, a la búsqueda de mejores salarios y horarios.

Según LinkedIn, un 65 % de profesionales planea cambiar de trabajo: tres de cada cuatro 'juniors' quieren hacerlo. Se habla del 'quiet quitting' (dejar el trabajo sin broncas) y del 'soft quitting' (hacerlo suavemente) para no cerrarse ninguna puerta por si en un futuro, ganada experiencia, nómina y hasta ascenso, surge una recontratación con condiciones laborales a la altura.

Autonomía emocional

La autoestima de los zeta ya no depende del éxito laboral: priorizan su salud y su vida personal. Se terminó el romanticismo: los 'zoomers' no esperan encontrar realización, felicidad o diversión en el empleo. Les basta con pagar las facturas y no dejarse la vida en la empresa. Priorizan, sin embargo, la conciliación familiar, la salud mental y poder disfrutar de tiempo para el ocio y los proyectos personales. Es más: están cautivados por el movimiento viral FIRE, siglas en inglés de independencia económica y jubilación anticipada: sueñan con dejar de trabajar.

"Mientras antes parecía que se vivía para trabajar, ahora se trabaja para vivir", explica Mónica Pérez desde Infojobs. "Entienden el empleo como un medio para alcanzar lo que quieren. No están dispuestos a sostener un puesto a cualquier precio. Y son la generación menos predispuesta a quedarse en la oficina fuera del horario laboral o hacer horas extra".

Renunciar a mandar

Ya no se puede seducir a los gen Z con ascensos, sobre todo si estos no incluyen un salario alto. Una de las tendencias que subrayan la diferencia entre los jóvenes que entraron en el mercado de trabajo antes o después de la pandemia, en 2020, es la cuestión de los ascensos.

Un 56 % de los 'zoomers' encuestados por la consultora de reclutamiento Robert Walters rechaza cargos intermedios porque soporta demasiado estrés y carga laboral sin una retribución salarial a la altura. De hecho, el 72 % prefiere gestionar su propia carrera profesional y obtener más experiencia y formación que administrar la carrera de sus compañeros. La tendencia, denominada 'quiet ambition' o ambición silenciosa, apunta a una redefinición del éxito: ya no está relacionado con el sacrificio personal y el estrés, sino con la autonomía personal y la libertad.

Pedirse 'bajaciones'

Los días libres se enmascaran como bajas médicas: un fraude difícil de demostrar. Las bajas se han duplicado en los últimos siete años, especialmente por ansiedad y estrés y entre jóvenes de 16 a 25 años, en los que la casuística se ha disparado un 90 %. Héctor Labarta, de LinkedIn, apunta a la presión, una cultura laboral tóxica o miedo a pedir un descanso.

'Naked quitting'

Dejar un trabajo sin tener otra oferta: los jóvenes no aguantan si no están a gusto en su puesto. Este es otro comportamiento de los 'centennials' que sorprende a los empleadores: se marchan del trabajo sin tener otro en perspectiva y, en muchos casos, sin un plan B. No sufren el miedo de sus hermanos mayores a quedarse sin empleo y priorizan su bienestar.

Despidos 'quit-tok'

No existe privacidad para los secretos de oficina: lo cuentan todo en TikTok. ¿Otra revolución en la cultura corporativa? Los jóvenes graban sus despidos y dimisiones y los cuelgan en TikTok. Además, aprovechan para denunciar comportamientos tóxicos, problemas laborales, casos de acoso… Pesa más el apoyo de su comunidad 'online' que la discreción laboral.

'Blue collar'

Se imponen los trabajos manuales, esos que ninguna IA podrá reemplazar. Si los trabajos 'white collar' son los trabajos de oficina, los 'blue collar' se refieren a los oficios, a los manuales, a aquellos que no usan camisa blanca, sino el mono azul que vemos en los talleres. La demanda de este tipo de empleos entre los 'zoomers' tiene sus razones, sobre todo la estabilidad. Y unos salarios que van subiendo conforme aumenta la demanda.

Electricistas, fontaneros, carpinteros y todo tipo de técnicos y artesanos cumplen tareas que ninguna inteligencia artificial puede realizar. Son, en este sentido, insustituibles. Por eso crecen más las oportunidades para los trabajadores 'blue collar' que para los 'new collar', los que han aprendido habilidades tecnológicas muy especializadas en 'bootcamps' y similares. Recordemos: el sector tecnológico perdió 5.000 empleos en España en 2024.

Retiros mini

Como la jubilación queda muy lejos, los jóvenes de la generación Z la adelantan en microdosis. Como vemos, la preocupación por la conciliación, por no perder la vida personal y el tiempo de ocio lleva a los 'zoomers' a aprovechar cualquier oportunidad para tomar distancia de su puesto de trabajo.

La estrategia más decidida en este sentido son los llamados minirretiros o microjubilaciones, unas semanas o meses de descanso que pueden tomarse al dejar un trabajo y antes de incorporarse a otro, sobre todo en aquellos sectores profesionales donde la exigencia de productividad es intensa y las jornadas son largas. A veces, los zeta pueden utilizar estos parones para impulsar proyectos propios, formarse o incluso viajar. Eso sí, requiere un importante ahorro que permita afrontar la escapada con los gastos cubiertos, cosa complicada. En España, el 46 % aún depende de la ayuda de sus padres.

'Ghosting' laboral

El desconsiderado "ya te llamaremos" de los reclutadores ya tiene una respuesta a la altura. La disrupción laboral de los jóvenes tiene su cara A, la que expresa su preocupación por la salud mental, las jornadas excesivas y los salarios bajos, y su cara B, cuando la desafección con el empleo toma rumbos censurables. Por ejemplo, el 'ghosting' laboral, cuando los candidatos no acuden a las entrevistas o no se presentan en su primer día de trabajo.

Una respuesta radical al vacío del "ya te llamaremos" que suelen recibir de los reclutadores. El portal de empleo Indeed desveló que el 78 % de los candidatos ha ignorado a un posible empleador en el último año. Una encuesta de PapersOwl descubrió que el 95 % de los 'zoomers' creen aceptable salir antes de la hora o llegar tarde. También se ha popularizado el 'task making' o fingir estar trabajando para que no te encarguen una nueva tarea. Lo practica un 37 % de los jóvenes encuestados por la consultora Work Human.

Las empresas contraatacan

Las compañías tienen problemas para retener a los talentos más jóvenes, de ahí que empiecen a tomar medidas frente a sus demandas.

  • Ni reuniones ni 'mails'. Entre otras medidas para no sobrecargar las jornadas, triunfa el 'feedback' constante e informal de las 'apps' colaborativas: Slack, Teams, chats...
  • Equidad de marca. La equidad de marca del empleador (EBE) puntúa valores subjetivos que realzan a una compañía y que son capaces de mantener a los más brillantes: entorno de trabajo, factores organizativos, cultura laboral… Las mejores compañías trabajan por un EBE alto.
  • Camelo corporativo. No sólo los candidatos mienten en las entrevistas: las empresas también pueden asegurar que tendrás teletrabajo o un 'mentoring' para así poder contratarte.