Demasiado estrés, muchos conflictos, problemas de conciliación, falta de expectativas de crecimiento... Son variadas las causas que pueden motivar que te plantees renunciar a un puesto de trabajo. Una decisión que no tienes por qué identificar necesariamente con un fracaso, si nos atenemos a las palabras de Annie Duke, experta en la toma de decisiones inteligentes, quien en su libro 'Abandona. El poder de saber cuándo retirarse a tiempo' (ed. Alienta) asegura: "Abandonar puede convertirse en una habilidad que puedes utiizar para enriquecer tu vida". Aunque, eso sí, conviene hacerlo de la mejor forma posible y tener preparado el plan B.

Antes de...

Dimitir no es algo que se piense de un día para otro. Atenta a estas cuestiones.

  • Ojo a las señales previas. Según Elena Arnaiz, psicóloga organizacional, "antes de presentar tu renuncia ya has renunciado hace tiempo". Y lo has verbalizado alguna vez seguro.
  • Confirma lo que quieres. Quizás te interese negociar o intentar cambiar la situación. Al menos, para no quedarte con ese "y si hubiera…".
  • El error más común. La tristeza, el enfado o la ira no son buenas aliadas a la hora de tomar una decisión de tal calibre.

Llegó el momento de anunciarlo

No sólo debes actuar de la manera que la ley marca; la ética profesional también importa. Recuerda algunos pasos a dar:

  • Comunícalo en tiempo. A no ser que tu convenio diga otra cosa, debes dar un preaviso de 15 días naturales (incluye fines de semana y festivos). Y si no se cumplen, cuidado: pueden descontarte los días en el finiquito.
  • Cuida las formas. Como recuerda la compañía de software y contenido jurídico Lefebvre, puedes presentar tu dimisión hasta por WhatsApp, pero mejor hazlo en persona. Así que... pide una reunión con tus superiores y explícales los motivos de modo constructivo. Eso sí, no olvides "agradecer el tiempo y vivencias compartidas", sugiere Elena Arnaiz.
  • ¿Causa justificada? No tienes por qué justificar los motivos, pero tu decisión nunca debe ser producto de una coacción. "No puede estar viciada por el error, la intimidación, la violencia o el dolor", señala Lefebvre.
  • Surgen las dudas. Tal vez en el momento de anunciar tu dimisión, tus jefes te planteen alguna contraoferta. Es el momento de revisar los motivos de tu decisión y sólo dependerá de ti si te compensa aceptarla.
  • No bajes la guardia. Mantén tu ritmo de trabajo hasta el último momento. Así nadie podrá poner en tela de juicio tu rendimiento. Como dice Arnaiz, autora del libro 'Pon tu talento en acción' (ed. ESIC), "tu actitud y tu profesionalidad te definen y te acompañarán siempre". Quién sabe. Quizás vuelvas a encontrarte con alguno de tus excompañeros.
  • Sin indemnización. Tampoco tendrás prestación por desempleo porque no es un despido ni fin de contrato.
  • ¿Puedes arrepentirte? Sí, si lo haces con preaviso y no han contratado a nadie para sustituirte.

El día después

Termina una etapa pero empieza otra. Ahora toca preocuparse por el futuro laboral. Aquí tienes algunas pautas.

  • Desconexión. Antes de comenzar un nuevo trabajo, te vendrá bien tomarte un tiempo para reflexionar y hacer balance.
  • El plan B. "La búsqueda de empleo comienza antes de comunicar la renuncia", afirma Arnaiz. Muévete con antelación.
  • Estrategia. La psicóloga Elena Arnaiz aconseja construir "un plan de acción que te acerque de forma eficaz a tus objetivos".
  • Sin rencor. Y un consejo para futuras entrevistas: no conviene hablar mal de la empresa que abandonas. Por si acaso.