No nos vamos a engañar, la vuelta a la oficina tras las vacaciones de verano es uno de los momentos más difíciles del año. Ahí nos esperan los nuevos proyectos, los que no terminamos de cerrar antes de irnos, nuestro jefe, nuestros compañeros… Y, para qué mentir, no siempre es motivo de alegría.

Tener un jefe demasiado exigente, trabajar con unos compañeros algo tóxicos o hacerlo en un clima laboral inadecuado no ayuda a tener una vuelta a la rutina suave y lo hace aún más difícil para las personas que desarrollan una verdadera fobia al trabajo.

Este temor se conoce como ergofobia y se define como un miedo irracional al entorno laboral, que puede venir derivado bien del estrés o bien de algunas vivencias pasadas negativas relacionadas con el puesto de trabajo.

La ergofobia puede, incluso, presentar un cuadro más complicado si está provocada por otros miedos o situaciones traumáticas anteriores, como explican los expertos de MAS Prevención.

Este miedo irracional puede llevar al trabajador a verse impedido a la hora de realizar cualquier tarea, pero también puede manifestarse a través de un temor a acudir a la oficina o a su puesto de trabajo. Ahora bien, ¿cómo se detecta la ergofobia?

Cómo detectar la ergofobia

Desde MAS Prevención detallan cuáles son las señales que pueden ayudarnos a detectar un caso de ergofobia. Se han identificado al menos estos siete síntomas:

  • Mareo.
  • Dolor de cabeza.
  • Malestar general.
  • Nerviosismo y aumento de la frecuencia cardiaca.
  • Ansiedad laboral, angustia y sensación de quedarse sin aire.
  • Problemas de concentración y atención.
  • Comportamientos no habituales con compañeros.

Hay otro factor que puede coadyuvar a que se desarrolle esta fobia. Como explican desde Cigna, la vuelta al trabajo presencial para los empleados que han teletrabajado durante mucho tiempo "puede ser percibido como una pérdida de libertad y control sobre el propio tiempo, exacerbando sentimientos de ansiedad y resistencia".

"A esto se suma que se suele asociar los altos niveles de estrés y la presión constante (tanto propia como externa) al espacio físico de la oficina, lo que puede agravar y desencadenar una sensación de miedo al trabajo", añaden los expertos de la aseguradora, según los cuales la ergofobia también puede darse cuando se trabaja desde casa y puede generar problemas físicos, como dolores de cabeza y problemas gastrointestinales.

Esto hace que muchas de las personas que sufren ergofobia busquen excusas para faltar habitualmente al trabajo, algo que afecta a su rendimiento laboral y al cumplimiento de sus tareas, así como a su relación con los compañeros. Algunos, incluso, solicitan la baja laboral.

Cómo luchar contra la ergofobia

Una vez se ha detectado que un trabajador sufre de ergofobia, es importante ponerle remedio. Pero, ¿cómo? Desde MAS Prevención dan varios consejos:

  1. Relájate y ayúdate de técnicas como la meditación y el 'mindfulness' para mantener la calma y estar tranquila en el trabajo.
  2. Trátate bien y no seas demasiado dura contigo misma, pues algunos casos de ergofobia están provocados por la autoexigencia exacerbada.
  3. No te castigues si las cosas no salen como esperabas.
  4. Si lo necesitas, ve al médico o al psicólogo.

Los expertos de Cigna aportan también ideas de estrategias que las empresas pueden poner en marcha para hacer más llevadera la vuelta a la oficina de sus empleados. Para facilitar la incorporación y que los trabajadores se puedan aclimatar es una buena idea ajustar los horarios en la medida de lo posible, así como evitar poner reuniones muy importantes el primer día.

También lo es organizar un evento de 'team building' de bienvenida, algo que puede ayudar a mejorar las relaciones entre los compañeros y reducir la ansiedad por la vuelta.

"La práctica de ejercicio físico es una de las formas más efectivas de reducir el estrés"

Fomentar la actividad física también facilita la mejora tanto de la salud física como la mental de los empleados. "La práctica regular de ejercicio físico es una de las formas más efectivas de reducir el estrés, ya que libera endorfinas, las llamadas 'hormonas de la felicidad', que mejoran el estado de ánimo y combaten la ansiedad", explican desde Cigna.

Por último, sus expertos destacan que los espacios de trabajo más verdes también ayudan mucho a reducir el estrés y mejorar la concentración y la productividad. Se trata de gestos tan sencillos como incorporar plantas, luz natural o fuentes de agua a la oficina.

Lettermark

Es periodista de economía. En Cosmopolitan escribe sobre trucos para ahorrar fácilmente y consejos para encontrar el trabajo de tus sueños. Le cuesta confesar que le encantan los excels y le obsesionan la ortografía, los pintaúñas y el número 12.