- ¿Te han despedido? Por qué tendrías que estar orgullosa
- Cómo hacer un perfil de LinkedIn infalible para encontrar un buen trabajo rápido, según los expertos.
- Estos son los trabajos en los que te pagarán mejores sueldos
"Durante la mayor parte de mi carrera profesional he tenido trabajos temporales –sin bonus y con sueldos miserables– pero ahora he conseguido un buen puesto fijo y, la verdad, es un alivio. Soy auxiliar administrativa en un hospital y me encanta lo que hago.
¿Lo peor? Mi jefa. Vigila cada uno de mis movimientos –a pesar de que reconoce que soy una gran trabajadora– y empieza a hacerme dudar de mis capacidades. Y no sólo a mí. Otros compañeros también están siendo presionados y han comenzado a cuestionar su autoridad, así que el ambiente está enrarecido. Yo he tratado de hacer piña con ellos, pero llevan aquí muchos años y son muy cerrados.
El otro día les pregunté a tres de ellos si querían salir a comer y cada uno me dio una excusa diferente para no ir, aunque luego los vi caminar juntos hacia la cafetería. Soy consciente de que esto me está afectando, pero gano más que nunca y no sé cómo actuar. He hecho algunas entrevistas de trabajo, pero en ningún sitio me igualan el sueldo. Así que mi dilema es si debo aguantar para conservarlo o irme", relata una lectora que prefiere mantener el anonimato.
La clave está en hablarlo
Esta cuestión necesita mucha autorreflexión, según la terapeuta Minaa B. "Por una parte, comprometer la salud mental por dinero no es lo mejor. Pero por otra, la inestabilidad financiera también afecta negativamente al bienestar, así que dejar el trabajo sin más puede que no sea la decisión más adecuada. Haz una lista de pros y contras que te ayude a evaluar lo que te aporta este puesto y lo que te supondría perderlo", sugiere. La especialista propone empezar por lo negativo. "Por cada cosa que escribas que no te complace, pregúntate si puedes soportarla otro año más. Así sabrás a qué te enfrentas y podrás decidir si te compensa o si, por el contrario, no vale la pena seguir".
A continuación, esta experta en salud mental recomienda que reflexiones sobre las ventajas. "Es genial que estés ganando más que nunca, pero piensa qué te aporta este trabajo. ¿Estás aprendiendo nuevas habilidades, te ofrecen un seguro médico privado…? Ahora valora cada punto positivo y determina si puedes conseguir estas condiciones en otra empresa. Si la respuesta es sí, puedes seguir aplicando a otras vacantes. Podría llevarte algún tiempo lograr lo que buscas, pero ahora que has identificado lo bueno, todo será mucho más llevadero y puedes ser un poco más paciente hasta que te salga un nuevo trabajo".
En todo caso, antes de tomar una decisión precipitada, Minaa B. aconseja tratar de resolver la situación y, para ello, lo primero es preguntarte si depende de ti que se produzca un cambio. "El hecho de que tu jefa no reconozca tus esfuerzos puede indicar que ella no es consciente de la imagen que da de dura, y tal vez esté lidiando con conflictos internos, como ansiedad o inseguridad, para hacer frente a la presión de dirigir un departamento", apunta. Esta terapeuta sugiere que tengas una conversación con ella. "Hablar de cómo le hace sentir liderar un equipo podría aliviarle la carga de estrés –aclara–. Transmítele tu aprecio, pero también tu preocupación por lo que sientes como una falta de confianza por su parte y propón pautas para solucionarlo. Estas charlas nunca son fáciles, pero demuestran que estás involucrada en tu trabajo y que buscas maneras de mejorar vuestra relación".
Con respecto a tus compañeros, si pese a su falta de interés consideras importante esta relación, deberías darles otra oportunidad. "Si obtienes la misma respuesta, asume que son personas con las que sólo tendrás un trato superficial, y no pasa nada. Aceptar estas relaciones como lo que son podría hacerte la vida más fácil a largo plazo", concluye la experta.












