¿Qué es lo primero que te viene a la mente cuando te hablan de La Habana? ¿Sonrisas, calor, música, buena gente y ron? Pues ten por seguro que eso (y mucho más) es lo que vas a encontrar si decides visitar la capital de Cuba.

Para iniciar tu incursión por la ciudad, lo ideal es buscar un hotel bien ubicado, que permita desplazarte a pie por el centro de la Habana vieja. Una buena opción es el Hotel Paseo del Prado, que se encuentra frente al malecón donde muchos cubanos se reúnen para charlar, tocar algún instrumento, contemplar el mar o darse un paseo.

Las calles de la Habana vieja aún mantienen todo el encanto de una ciudad repleta de edificios testigos de su increíble historia. Declarada en 1982 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es recomendable empezar el recorrido por la Plaza de Armas y continuar la visita por la Plaza de la Catedral, la Plaza Vieja y el Castillo de la Real Fuerza, donde se encuentra el símbolo de la Giraldilla, una veleta emblema de la ciudad. Todos estos edificios esconden las primeras aventuras de una colonia fundada oficialmente por el español Diego Velázquez de Cuéllar en 1519, y donde convivieron indígenas, españoles, ingleses y esclavos africanos.

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Matthieu Garcon
La Habana, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

A principios del siglo XIX, La Habana se erigió como la urbe más rica del mundo. Su localización la convirtió en un puerto estratégico entre Europa y América. El cultivo de tabaco y la caña de azúcar la hicieron florecer, llegando a ser esta última el gran motor económico de la isla. Precisamente, el ron de Cuba se elabora a partir de la melaza de la caña de azúcar. Por eso, si lo que se quiere es entender mejor la cultura de esta isla única y cómo el ron ha sido una parte fundamental de su relato histórico, social y económico, lo ideal es empezar por pedir cita en el Museo del Ron Havana Club, que ocupa una espectacular casa señorial (Avenida del Puerto 262, esquina Sol, Habana Vieja). Nuestra recomendación para asegurarse de que está abierto en las fechas de tu visita es cerciorarse a través de su página web.

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Caleb Krivoshey
Havana Club, el ron de Cuba

Reserva aquí tu visita

En su interior, además de conocer todas las curiosidades sobre el ron cubano, tendrás la oportunidad de utilizar una guaparera, la máquina tradicional con la que se prensaba la caña de azúcar. Y ya de paso, probar el guarapo (o zumo de caña de azúcar), que los cubanos toman solo con hielo o –si la ocasión lo merece– acompañado de zumo de naranja y ron. Sus instalaciones cuentan con un recorrido explicativo sobre el proceso de elaboración de esta bebida nacional, así como el funcionamiento de una destilería y los procesos en los almacenes de envejecimiento. Pero eso no es todo. Si eres fan de las maquetas de trenes, aquí encontrarás una de las más sorprendentes que vayas a ver nunca. Al final del itinerario, podrás hacer además una deliciosa cata de rones y, si tienes suerte, coincidir con un extraordinario cuarteto de música cubana, que en ocasiones ameniza la experiencia al son de 'Guantanamera' y otros éxitos de salsa y bolero. Aquí tendrás opción de degustar, comprar (o admirar) algunos de los distintos rones que elabora Havana Club.

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Guarapera tradicional para prensar la caña de azúcar

La oferta es generosa y la hay para todos los gustos. Encontrarás desde los más tradicionales, como 'Havana Club 3 años' –ron blanco ideal para el mojito– o 'Havana Club 7 años', hasta las botellas de sus elaboraciones más premium, como 'Havana Club Selección de Maestros' o 'Havana Club Máximo', del que sólo se producen mil botellas al año. Eso sí, las 'chicas Cosmo' más audaces tienen que probar el 'Havana Club Cuban Spiced', más dulce, y perfecto para probar en un cóctel. ¿Nuestra recomendación para hacerlo? Pide el 'Smokey Spiced Ginger', un combinado que preparan con jengibre en el 'rooftop' con vistas al mar del Loft Bahía Terrace (Oficios 402, entre Luz y Acosta). Con horario 'non-stop', su comida fusión es deliciosa y sus sesiones 'dj' un temazo. Echa un vistazo a su Instagram, @loftbahia, y terminarás por autoconvencerte.

No muy lejos de allí se encuentran los Almacenes San José, en la Avenida del Puerto. En esta antigua nave reconvertida en un mercado de artesanía actual encontrarás pequeños establecimientos que ofrecen todo tipo de 'souvenirs' con la iconografía de la isla, pero también tiendas 'cool' como la fundada por la cubana Idania del Río y la española Leire Fernández. Su marca, Clandestina en casa, especializada en ‘upclycling’, produce camisetas, pósters y complementos que también se venden en tiendas 'trendy' de Nueva York y Miami.

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Tienda ’La Clandestina’

Al salir, puedes seguir a pie hasta la Bodeguita del Medio para tomar un refresco y firmar en las paredes de uno de los lugares predilectos del escritor norteamericano Ernest Hemingway, quien acuñó la frase “Mi mojito en La Bodeguita y mi daiquirí en El Floridita”, haciendo alusión a dos de los establecimientos más icónicos (y aún vigentes) de la ciudad. Hemingway visitó por primera vez la ciudad en 1928, en una escala de un viaje hacia España, cuando en Estados Unidos ya se había prohibido el consumo del alcohol. Durante la llamada Ley seca (vigente desde 1920 hasta 1933), Cuba, y en particular La Habana, a sólo 90 millas de Florida, se convirtió para los norteamericanos en el lugar perfecto para perderse. Las excursiones en sus ferries ('rum-runners trips') les permitían disfrutar sin restricciones de la vida nocturna, con bares, cabarets, casinos y cócteles. Entonces la vida era una fiesta y Hemingway, que no se perdía una, regresaría muchas veces a la isla hasta establecerse definitivamente allí desde 1939 hasta 1960, cuando se vio obligado a huir tras el triunfo de la revolución cubana.

El Floridita, otro de sus sitios favoritos, es un lugar que no debes pasar por alto. La decoración del espacio, los camareros y la música en directo no han perdido un ápice de su atractivo. Por supuesto, y tal y como manda la tradición aquí, pídete un daiquirí.

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Restaurante Bar "El Floridita"

Si quieres salir a cenar, puedes ir caminando desde su puerta, en la calle Obispo, hasta el restaurante Chachacha, en Monserrate 159, con comida deliciosa y donde no puedes dejar de probar la canchánchara realizada con Havana 7. Se trata de uno de los cócteles más antiguos de Cuba y que tiene su origen en los mambises, los soldados independentistas de la isla, que antiguamente combinaban ron blanco, miel y zumo de limón. Originariamente, la mezcla se tomaba caliente para ayudar a soportar el frío de las noches de guardia, pero hoy, servido bien frío, resulta superrefrescante. ¡Está realmente deliciosa!

Si te apetece algo un poco más tradicional, pídete un 'coco taxi' y acércate a cenar a La Guarida, un espectacular paladar cubano que nació hace treinta años como un espacio reducido para sólo doce comensales y hoy es el 'place to be' de la gente que quiere dejarse ver por la isla. Ubicado en el tercer piso de un edificio de principios del siglo pasado y plató improvisado de la película 'Fresa y Chocolate' (1993), nominada al Óscar, no ha perdido ni un ápice de su sabor. Sus vecinos aún sacan las sillas fuera de sus puertas para tomar el fresco y conviven pacientemente con los clientes –y las 'celebrities'– que suelen pasar por sus escaleras de camino al restaurante del matrimonio formado por Enrique y Ode. Ambos chefs de categoría, ofrecen con un gusto exquisito platos tradicionales de la cocina cubana a la que saben cuándo y cómo añadir un 'twist' cosmopolita.

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Prueba el restaurante La Guarida, un espectacular paladar cubano que nació hace treinta años

A pesar de la situación de bloqueo internacional y los apagones continuos que vive la isla, lugares como este tratan de mantener la ilusión por los negocios locales y se mantienen como un fuerte símbolo de hospitalidad a los turistas, cuyas visitas han descendido dramáticamente a la mitad desde la pandemia. Si en 2019 Cuba era elegida como “Mejor destino cultural del Caribe” en los World Travel Awards y batía récords con casi cinco millones de visitas, hoy los números giran alrededor de los dos millones y medio.

Uno de los principales motivos hay que buscarlo en la actual política exterior de los Estados Unidos, que ha frenado el deshielo diplomático que asomaba hace una década. En 2016, por primera vez en 88 años, un presidente norteamericano visitaba la isla. Tras aquel aplaudido cameo de Barack Obama, otros tomaron el testigo. Los Rolling Stones dieron un multitudinario concierto gratuito en su estadio y el diseñador Karl Lagerfeld celebró, al aire libre y en plena calle, un increíble desfile para Chanel aplaudido en todo el mundo.

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El bloqueo internacional y los apagones continuos que sufren son dos de los principales motivos que explican el descenso de turistas

Cuando parecía que la fortuna regresaba a Cuba, la llegada del covid dejó la isla en suspenso. Para colmo, el paso del reciente huracán Melissa ha causado grandes daños en edificios e infraestructuras. Hoy, la situación económica es complicada (a pesar de los fondos de emergencia aprobados por la ONU, EE UU y Europa tras el ciclón), y las inversiones externas resultan bastante tímidas y controladas. Si, por ejemplo, un ciudadano extranjero desea invertir debe nacionalizarse cubano o casarse con alguien natural de Cuba. Un ejemplo de este tipo de inversión es, por ejemplo, el hotel Casa Italia (Quinta Avenida, en el barrio de Miaramar), resultado de un matrimonio entre un italiano y su mujer cubana, que decidieron rehabilitar una espectacular mansión neoclásica del siglo XIX y reconvertirla en hotel y restaurante. Su impresionante jardín ofrece refugio para un cóctel –su Cuba Libre está espectacular– o una deliciosa cena de inspiración italiana.

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El hotel Casa Italia se ubica en la Quinta Avenida, en el barrio de Miaramar
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También el hotel La Reserva, en el barrio de Vedado, es otro ejemplo de un negocio con vocación internacional. Fundado en 2014 por una cubana y tres arquitectos europeos (belga, suizo y español), esta mansión colonial, construida en 1914, ofrece espacios tan acogedores que no querrás salir de allí. Más aun si pruebas la cocina de su restaurante La Bodega, ubicado en el patio interior. Los divertidos cócteles de la casa, que hacen con las botellitas de minibar de Havana Club dentro del vaso, son una fantasía. Pide uno: tu Instagram te lo agradecerá.

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Otra de nuestras recomendaciones es el hotel La Reserva, en el barrio de Vedado
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Destacan sus divertidos cócteles, con botellas de Havana Club dentro de sus vasos

Ambos establecimientos son ejemplos de que la rehabilitación de los edificios más impresionantes de La Habana añoran inversión del exterior. Tal y como hizo Pamela Ruiz, neoyorquina casada con el artista plástico cubano Damian Aquiles y ‘curadora’ de exposiciones internacionales, cuya casa, ecléctica y rodeada de árboles y plantas, alberga las mejores 'parties' de la isla. Cuenta la leyenda que por sus estancias han pasado desde Will Smith a Katy Perry. Una cena en su casa es la antesala perfecta para salir de fiesta como una 'celebrity' y acabar la noche en FAC (Fábrica de Arte Cubano), en calle 26 esquina Vedado: cinco naves con distintos espacios, donde podrás desde ver una exposición, hasta bailar salsa o pedirte una piña colada.

Vivir en primera persona la escena artística actual de La Habana puede ser algo complicado, pero no imposible. Una recomendación para acceder a las experiencias más exclusivas y especiales de la isla es recurrir a la agencia NovelaCuba. Tú pide y ellos harán su magia. No hay secreto que se les escape. Son capaces de organizar un concierto privado con un cuarteto de habaneros de música a capela, abrirte el taller del famoso escultor José Ramón Villa Soberón o los espacios de los artistas Vicente Hernández y Damián Aquiles, subirte a un ‘almendrón’ descapotable para que conozcas la ciudad, gestionar un pase exclusivo a un club de Habanos para aprender de primera mano toda su liturgia o apuntarte a una clase de coctelería para que vuelvas a España siendo una auténtica profesional del mojito.

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Di sí a subirte a un ’almendrado’ disfrutando de la ciudad mientras conduces

Así es el ron cubano

La historia del ron cubano está intrínsecamente relacionada con la de Cuba. El destilado que hoy mejor representa a la isla, el Havana Club, surgió en 1934 como un producto del grupo azucarero Arechabala. Su secreto radicaba en que la destilación partía de la melaza, un subproducto de la caña de azúcar, produciendo así un ron ligero distinto a los más pesados de otras islas del Caribe. Con la llegada de la Revolución Cubana en 1959, la empresa pasó a manos de la compañía estatal Cuba Ron S.A., que en 1993 estableció a su vez una 'joint -venture' con la francesa Pernod Ricard para relanzar Havana Club al mercado internacional. Hoy, a pesar del veto del mercado estadounidense, Havana Club se ha convertido, además de un símbolo de Cuba, en uno de los rones más vendidos del mundo, con presencia en más de 125 países y nuevas expectativas, como es el interés creciente por sus botellas en China.

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Añejo de tres años de Havana Club

En la actualidad Havana Club trabaja en cuatro tipos de ron (flavoured, white, spiced y dark), que destila en varias de las roneras distribuidas por la isla, aunque la más moderna es la Ronera de San José de Las Lajas, cerca de La Habana, donde mayor cantidad de ron oscuro se produce mediante un proceso de añejamiento continuo en barricas de whisky procedentes de Irlanda y Escocia. Este sistema, ideado por el maestro ronero Don Navarro en los años 70, dio como resultado la mítica botella Havana Club 7. "La auténtica esencia del ron cubano", como la definió su creador.

Ha sido precisamente el perfeccionamiento de este proceso por parte de los maestros roneros, ahora bajo la batuta de Asbel Morales, lo que ha derivado en la creación de su colección premium Icónica. A ella pertenecen las botellas de edición limitada Gran Reserva Añejo 15 años, Máximo, Unión, Selección de Maestros y Tributo. Todos ellas forman parte de una estrategia de 'upgrade' a largo plazo para la compañía y un acierto seguro. ¿Su objetivo? Seguir siendo la mejor expresión del verdadero y legítimo ron cubano.

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Rosie Harriet Ellis
Havana Club Iconica
Headshot of Cecilia Múzquiz

Directora de COSMOPOLITAN. Lleva en esto de la comunicación un rato largo, pero le sigue divirtiendo como el primer día. O incluso más, “porque ahora el universo digital ofrece taaaantas posibilidades”. Así, a priori, le interesa (casi) TODO.