El verano no se mide en grados, se mide en momentos. En ese primer chapuzón, en las sobremesas que se alargan sin prisa, en las risas que se escapan cuando cae el sol. Es tiempo de terraza, de amigos que llegan sin avisar y de planes que surgen de la nada. Y en todos esos planes, hay algo que encaja perfecto: una copa de algo fresco, suave y sin complicaciones. Y ahí es donde entra esto. No es lo que esperas, y por eso te va a encantar: Ramón Bilbao Early Harvest.
Dos vinos de edición limitada, mil planes
¿Eres más de blanco o de rosado? Da igual, aquí no hay que elegir bando, porque con Early Harvest tienes las dos opciones perfectas para cualquier plan de verano.
Por un lado está Ramón Bilbao Early Harvest Verdejo, un vino blanco de Rueda y fresco. Este vino no va de etiquetas ni rituales, va de sensaciones. Y la primera que te da es esa frescura chispeante que sienta como un ventilador en plena ola de calor. Aromas de fruta verde, flores blancas y un puntito herbal que recuerda a pasear entre plantas de menta recién regadas. Nada pesado, nada complicado. Y va con todo.
Pero no te dejes engañar por su delicadeza: este Verdejo tiene carácter. El tipo de carácter que no necesita llamar la atención para hacerse notar. Es ideal para tomar bien frío mientras cae la tarde, para acompañar una comida sin robar el protagonismo o simplemente para brindar por nada y por todo. Si estás buscando una alternativa a los blancos de siempre, aquí tienes un vino con solo 11% de alcohol, refrescante a rabiar y con un estilo que parece hecho para este preciso momento del año.
Y si eres más de rosado, el Ramón Bilbao Early Harvest Rosado te va a enamorar. Su color rosa pálido ya te da una pista de lo que viene: un vino de Rioja sutil, elegante, pero con una personalidad que no se esconde. Está hecho a partir de dos variedades muy top: Tempranillo blanco, que aporta textura, y Garnacha, que le da ese toque aromático que te hace cerrar los ojos al primer sorbo. Huele a flores, a cítricos, a verano bien servido en una copa.
Este rosado es como una tarde perfecta: empieza suave, se vuelve refrescante y termina con ganas de más. Ideal para tardeo, terraceo, picoteo, fiestas informales o esa quedada improvisada que acaba siendo la mejor del mes. Tiene cuerpo ligero, cero complicaciones y ese puntito ácido que lo mantiene vivo en boca. ¿Y lo mejor? Que no necesitas saber de vino para saber que esto está buenísimo.
Ambos tienen algo en común: no vienen a darte lecciones de vino, vienen a invitarte a pasarlo bien.
El vino para los que no siguen protocolos
No es necesario tener una tabla de maridaje en la cabeza ni saber si huele a fruta de hueso o a recuerdos de barrica. Aquí lo único importante es que tengas una copa en la mano y buena compañía alrededor. Early Harvest no se toma con corbata, se toma con gafas de sol. No se sirve en cenas formales, se sirve donde haya ganas de compartir.
Ideal para un tardeo con vistas, una barbacoa improvisada, una comida en la playa o ese momento sofá + aire acondionado+ buena serie. Es la alternativa perfecta al vino clásico que a veces parece demasiado. Porque no siempre apetece algo intenso. A veces solo quieres algo que se sienta bien, que refresque, que fluya.
Y eso es exactamente lo que ofrece este nuevo estilo de vino: ligereza, versatilidad y frescura. Sin complicaciones, sin postureo.
Brinda sin excusas
Hay vinos que necesitan una ocasión. Este vino, en sí mismo, es la ocasión. Porque no compite con los grandes tintos ni con las catas de expertos. Los Early Harvest vienen a abrir nuevas puertas: la del bar moderno con terraza, la del picnic en el parque, la del salón de tu casa convertido en punto de encuentro.
Su baja graduación permite brindar más, sin dejar de disfrutar. Su sabor fácil hace que guste tanto al que se inicia en el mundo del vino como al que lleva años explorándolo. Y su estética, su actitud, su forma de estar en el mundo… simplemente encajan contigo.
Así que ya sabes: este verano, cambia el “¿qué tomamos?” por un “¿abrimos una de esas fresquitas de los Ramón Bilbao Early Harvest?”. Y deja que el momento fluya, que la conversación se alargue y que el recuerdo se quede.
Sí, hablamos de vino. Pero no como lo conoces. Hablamos de Ramón Bilbao Early Harvest. Un blanco Verdejo y un Rosado diferentes, ligeros, ricos y, sobre todo, diseñados para que tú y los tuyos los disfrutéis como os dé la gana.
Sin manual. Sin etiqueta. Solo con ganas.
Piluca Santos es periodista especializada en moda y belleza, aunque lo que realmente le hubiera gustado en la vida es ser modelo. Podría haber arrancado su trayectoria profesional ganando Elite Model Look, pero nunca se presentó (por falta de centímetros, obvio) y prefirió empezar su carrera en Vocento. Primero en la revista Pantalla, especializada en cine y televisión, y, más tarde, en Mujerhoy. Y, desde entonces, aunque nunca se ha subido a una pasarela, siempre ha estado vinculada al periodismo de moda y belleza en revistas de lifestyle, como la citada Mujerhoy, InTouch, Divinity, Mujer.es, Woman, Lecturas, InStyle, Clara, El Mueble, Elle, Marie Claire..., e incluso ha pasado por las revistas de 'Gran Hermano', 'La Voz'... Ahí es nada.
Actualmente, además de teclear en Esquire y Vozpópuli, trabaja en el departamento de comunicación de una marca cosmética. Vamos, esta chica es, como diría la gran Paquita Salas, una periodista 360: lo mismo te redacta una nota de prensa, que te recomienda los mejores retinoides o te cuenta las últimas novedades en champús anticaída. No hay nada en el mundo que le guste más que probar productos de belleza. Y sí, es de esas personas que cada vez que un pintalabios cae en sus manos tiene que estrenarlo, aunque siempre acabe usando el mismo 'lip combo'. Analiza con lupa los INCIS de los cosméticos y está encantada de ayudarte si alguna vez tienes alguna duda sobre belleza. A veces siente que Sephora se está perdiendo un gran talento.
Con 8 años les dijo a sus padres aquello de "papás, quiero ser periodista". En 2006, por fin, pisó por primera vez la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense. Allí, además de catar una buena cantidad de palmeritas de chocolate de la mítica cafetería, reafirmó su vocación: quería vivir para escribir (o sobrevivir escribiendo, que es parecido, pero no es lo mismo). Sin embargo, después de licenciarse, pensó que le podía sacar más partido a su don de gentes y estudió un Máster en Dirección de Comunicación en CESMA Business School, donde le explicaron que un relaciones públicas no era una persona que repartía flyers, sino un 'guest relation'. Y, oye, sí que lo aprendió bien porque esta formación, sumada a su experiencia como periodista, le sirvió para trabajar en la agencia de Comunicación y Relaciones Públicas Omnicon, catalogada como una de las mejores del mundo. Madrugadora por convicción (y obligación, Piluca tampoco quiere engañar a nadie porque los artículos no se escriben solos), todavía no ha sacado tiempo para escribir una chick lit, su gran proyecto de futuro. Casi todos los días lo intenta. Casi el lunes, casi el martes, casi el miércoles... Pero ese mañana nunca llega ¿o sí?




