“Yo comencé a ofrecer terapias alternativas porque fueron lo que me curó a mí”, comenta la alicantina Sonia Ferre, creadora del concepto y alma de MasQi, un lugar “muy especial” ubicado en el campo de la sierra de Mariola, aunque próximo a la localidad de Banyeres. Este refugio 'boutique' que hoy recibe visitantes de todo el mundo acaba de cumplir su décimo aniversario oficial (aunque, como dice Sonia, "en realidad su andadura comenzara poco a poco hace 14"). La finca, situada en un terreno natural ahora protegido, acoge a personas que buscan un lugar donde descansar, recargar pilas, disfrutar de la naturaleza, recuperar el equilibrio físico y mental, mejorar su salud o encontrarse a sí mismos, entre otras cosas.

fachada de masqi
MasQi.
La espectacular fachada del resort.

MasQi tiene un plan para ti

El método para lograrlo es aparentemente sencillo. Antes de llegar, desde MasQi preguntan al visitante sobre cuál es su principal objetivo. A continuación, le ofrecen un programa a medida acorde a sus necesidades y los días que tenga disponibles. Su plan puede ofrecer desde clases de yoga (vinyasa, iyengar, flow, hatha….) y meditación, hasta 'coaching' y distintos tipos de masajes y talleres para lograr una relajación efectiva y frenar dinámicas negativas inconscientes. Sin olvidar, por supuesto, la posibilidad de disfrutar de una naturaleza espectacular, que ofrece caminatas únicas como las que llevan al cercano nacimiento del río Vinalopó o la fuente de la Coveta.

“Esta sierra es un punto energético increíble”, comenta Sonia, quien con sólo 27 años decidió –“me pareció superromántico”, dice– lanzarse a restaurar un masía del siglo XIX. "Esta construcción, que estaba dentro de la parcela que mi padre compró años atrás con la intención de que sus hijos pudiéramos construirnos cada uno una casa, estaba derruida. Y yo la rehice cuando el lugar aún no se había declarado como espacio natural protegido".

Ferre, que había estudiado márketing en ESIC en Valencia y contribuido a la puesta en marcha de la empresa Aquaservice, nunca pensó que acabaría abriéndola al público. “Yo vivía en Valencia, me había marchado allí con 17 años y no tenía intención de volver a Banyeres, en todo caso para visitar a mis padres, pero mi hermano, director general de una empresa de hilaturas fundada por mi familia en 1914, no dejaba de insistirme. Y decidí darle una oportunidad. Era un proyecto muy especial, creado por mi abuelo, que fue un visionario porque comenzó a trabajar desde muy pronto con algodón reciclado, cuando no existía la palabra sostenibilidad. Por aquel entonces había escasez y esta era una manera de aprovechar el material. Al final le dije sí a mi hermano porque el proyecto familiar era precioso, sentí que era contribuir a hacer algo bueno por el mundo”, comenta.

habitaciones de masqi
Raul Celestino
Las habitaciones con vistas espectaculares a la sierra.

Cuando la crisis es una oportunidad

Sonia llevaba ya tiempo viviendo en esta casa cuando le sobrevino una crisis. No paraba un minuto. Estaba casada, tenía un niño pequeño y no cesaba de viajar. Tenía la sensación de que tenía que estar para todo y para todos. El estrés le pasó factura. “Enfermé. Lo pasé fatal. Ahora le doy gracias a aquella crisis, fue lo mejor que me pudo suceder”, afirma. La casualidad hizo que cayera en sus manos el libro 'Great Escapes Yoga. The Retreat Book', de la editorial Taschen, e inmediatamente pensó en hacer algo similar con su casa. “Mis hermanos bromeaban con que yo debía abrir un restaurante aquí. Me decían: es un sitio tan bonito que te harás rica si montas un restaurante de paellas. Pero yo no quería abrir mi espacio a eso. Y aquel libro me dio la clave”. En realidad, Sonia comenzó la casa por el tejado… ¡porque nunca había hecho yoga! Así que se puso manos a la obra y lo primero que hizo fue apuntarse a un retiro en Ibiza y buscar unas clases en el pueblo “para no ir a mi primer retiro con cero nivel”.

Sonia se aplicó a fondo y abrió la casa a profesores que daban clases a sus propios grupos en MasQi. Casi sin quererlo estaba viviendo en un máster acelerado. Y ahí no quedó la aventura. Siguió viajando, participó en retiros, estuvo en India, y sumó más profesionales al equipo como, entre otros, a Antonio Pleite, maestro certificado en ayurveda, y Fausto Palomares, especialista en psicobioenergética, haciendo que MasQi creciera en fondo y forma. Reformó su casa para que el salón de la primera planta y las habitaciones familiares se convirtieran en estancias para los huéspedes. Y añadió junto a la piscina un domo donde hoy tienen lugar las meditaciones y las clases de yoga. No fue fácil: “Había veces que no sabía cómo íbamos a conseguir llegar a final de mes, pero al final siempre lo conseguíamos”.

domo de masqi
MasQi.
El domo donde se imparten las clases de yoga.

En primera persona

Mónica de Miguel, periodista con una larga trayectoria en 'lifestyle' y especialista en comunicación boutique, afirma que "no hay ningún sitio igual. Hay que ir hasta allí para entender lo que es, su concepto. No es fácil de explicar si no lo vives". Y tiene razón. Todas y cada una de las experiencias de MasQi parecen increíbles, pero vivirlo es otro nivel. En mi caso, nada más llegar tengo prevista una relajación sonora con cuencos de cuarzo en el domo impartida por Sonia. Cada uno de ellos emite una nota distinta que se combina en armonía siguiendo una escala. El poder sanador del sonido se ha ido convirtiendo en una parte muy importante del método transformador de MasQi, que este pasado verano ha celebrado dos festivales de Sound Healing, con conciertos de gong, 'ecstatic dance' y baños de voz, entre otras muchas actividades sonoras.

En mi sesión el público es bastante heterogéneo. Hay varias chicas que han venido por su cuenta de Holanda y Francia. Una está de vacaciones, otra se recupera de una enfermedad grave y la tercera quiere reecontrarse tras un despido que no se esperaba. También hay un matrimonio mayor, extranjero, y otra pareja joven valenciana de aspecto deportivo. Al fondo se encuentran un médico hospedado en MasQi y su hermana. Sonia nos pide a todos que busquemos una postura cómoda. La experiencia sonora, que dura alrededor de una hora y pico, resulta increíble. Cuando termina, comentamos haber sentido el sonido en distintas partes del cuerpo y unas emociones muy diferentes. Al compartir la experiencia, hay de todo: desde risas, hasta visiones de colores, sensaciones corporales y algún llanto de emoción. No está mal como bienvenida.

Desde allí el grupo se dirige al comedor, donde el equipo de cocina ha preparado para esta noche una sopa de brócoli, calabacín y albahaca, un plato de tempe con caldo reducido de verduras y una 'mousse' de chocolate y mandarina. Todos los platos son vegetarianos, y en ellos se cuida cada detalle, empezando por el sabor. Doy fe de que están deliciosos.

arroz masqi
MasQi.
También descubrirás el placer de comer sano.

El nuevo 'coaching' es un taller de sueños

A la mañana siguiente, después de una clase de yoga al alba, me encuentro sentada frente a Valeria Fedorowicz, que mira con atención mi carta astral. Esta argentina de enorme sonrisa llegó a la astrología desde el escepticismo. “Yo hoy soy profesora de yoga, pero cuando empecé a practicar había días en que notaba que mi clase de ashtanga se me hacía más difícil. Una de mis maestras me dijo que tenía que ver con la luna y me recomendó abstenerme de hacer ejercicio con la luna llena. No le di demasiada credibilidad, pero me picó la curiosidad. Empecé a leer… y hasta hoy”, afirma. En la actualidad, a Valeria no le interesa la predicción astrológica –"prefiero que la vida me sorprenda"–, afirma, pero sí ver las dinámicas inconscientes que tenemos dentro de nosotros y que vienen marcadas por la posición de los astros en nuestro nacimiento. Me cuenta sobre la posición de mis planetas y su influencia en mi vida. Yo reniego de mi ascendente en virgo, pero ella me asegura que aún hay esperanza. Menos mal. Y, sin saber mi profesión, me dice que, viendo el orden (o desorden) de mi carta, lo más probable es que me dedique a la comunicación. ¡Bingo!

parque de la sierra de mariola
MasQi.
El Parque Natural de la Sierra de Mariola, en Alicante.

Esta experiencia y la sesión de kinesiología que me hace Verónica justo después me resultan todo un descubrimiento. Ambas, no sé muy bien cómo ni por qué, tocan varias teclas insospechadas. Dan en el clavo con detalles tan concretos, muy lejos de generalidades, que me quedo sorprendida. Me veo haciéndome nuevas preguntas sobre mi vida, aunque aún no tenga muy claro adónde me van a llevar las respuestas.

Pienso que quizás me ayude a encontrarlas Sonia Ferre en el Taller de Sueños que viene a continuación. Espero algo relacionado con lo onírico, pero la sesión, que comparto con otros huéspedes, tiene una vocación práctica. La realidad es que asistimos a un 'coaching' en toda regla donde habla del concepto de sueño como sinónimo de meta, de la coherencia entre el cerebro y el corazón, de planes, amor, aceptación y miedos. La charla es clara y directa. Resulta el preludio perfecto para el 'mentoring' del día siguiente con ella, donde llego a la conclusión de que los retos complicados son en realidad oportunidades para algo mejor. ¡Ah! Y salgo con un mantra vital muy útil: hay que buscar activamente, siempre y en toda circunstancia, el sentido del humor.

la piscina de masqi
MasQi.
La piscina está abierta todo el día.

Me doy cuenta de que mi experiencia en MasQi es un viaje en sí mismo. He hecho yoga en un domo, paseado por el campo, conocido gente extraordinaria, disfrutado de una gastronomía saludable y deliciosa, dormido en una habitación con vistas espectaculares a la sierra y tenido unas vivencias increíbles. Todo ello ha formado parte del programa que han diseñado para mí, pero hay planes destinados a cualquier tipo de público, desde más cortos de un solo día para hacer yoga y almorzar en su restaurante macrobiótico, hasta otros mucho más extensos, de incluso 21 días, para recuperar la energía vital, librarse de un 'burn-out' persistente o resetear el estilo de vida. No se me ocurre un regalo de cumpleaños mejor que una experiencia MasQi para esas amigas que, como yo, necesitan a veces un respiro.

creadora de masqi
MasQi.
Sonia Ferre, la creadora de MasQi.

MasQi. The Energy House. Camino de la Mallaeta, s/n. 03450 Banyeres de Mariola
(Alicante). Tel. (+34) 699 094 440, (+34) 965 567 232. info@masqi.es. MasQi.es

    Headshot of Cecilia Múzquiz

    Directora de COSMOPOLITAN. Lleva en esto de la comunicación un rato largo, pero le sigue divirtiendo como el primer día. O incluso más, “porque ahora el universo digital ofrece taaaantas posibilidades”. Así, a priori, le interesa (casi) TODO.