- Las dudas más comunes sobre la Inteligencia Artificial y salud mental, resueltas por expertas
- De artista 3D a entrenador de sistemas: en qué trabajará la Gen Z tras la llegada de la IA
- Cómo te puede ayudar a invertir la inteligencia artificial
La inteligencia artificial está más asentada que nunca en nuestro día a día, especialmente la que está integrada en buscadores y asistentes, la inteligencia artificial generativa. Debido a su creciente uso, numerosos expertos han investigado estos sistemas y cada vez más voces indican que los resultados de la IA no son neutrales. El motivo es que reproducen y amplifican los sesgos de género ya existentes en la sociedad. Así lo corrobora un estudio reciente de la UNESCO, en el que se analizaron varios modelos de lenguaje utilizados por estas herramientas. En varios de los casos, se llegó a la conclusión de que las herramientas generativas tendían a asociar los nombres femeninos con términos relacionados con los cuidados, mientras que vinculaba a los masculinos con los negocios o los puestos de poder.
Para contestar a la pregunta de cómo afecta a las mujeres que la IA siga un sesgo machista, Andrea Proenza (Pamplona, 1996), divulgadora y escritora especializada en tecnología y cultura digital, evoca el 'status quo' para explicarlo: "En el imaginario popular, la tecnología se concibe como un ámbito muy neutral, pero está completamente atravesada por las estructuras que rigen la sociedad". El problema –o la solución– no se encuentra en los procesos que siguen las tecnologías de la IA, sino en quién las desarrolla. El Forum Económico Mundial realizó un análisis que sostenía que sólo alrededor del 22% de los talentos que trabajan en el campo de la inteligencia artificial son mujeres y "si vemos las cifras de la cantidad de mujeres directivas que hay en puestos ejecutivos vinculados a la IA, las cifras bajan mucho más, hablamos de alrededor del 14%", dice Proenza. "Esa falta de diversidad trae consecuencias", añade. "En la tecnología se inscriben muchas de las cuestiones que tienen que ver con el ser humano. Por eso es muy importante abordarla desde algo que se conoce como los sistemas sociotécnicos. Cuando hablamos de lo social, nos referimos a las personas encargadas del diseño, de la programación y también del usuario que luego utiliza esa tecnología. Hablamos de los sistemas políticos, económicos, sociales, que existen en ese momento en el que se produce esa tecnología. En todos estos sistemas y en todos estos procesos hay personas detrás y esas personas tienen sus propias ideologías", reflexiona Proenza. "Por lo tanto, la tecnología es indudablemente un territorio que ha sido construido, que ha sido narrado y legitimado desde el conocimiento masculino".
Pero ¿qué influencia tiene esto en la vida cotidiana de las mujeres?
La invisibilización de las mujeres en la inteligencia artificial
"La IA como campo de estudio es machista prácticamente de la misma manera que lo es cualquier otro campo, pero además la IA generativa (los 'chats' con los que interactuamos) se entrena con grandes cantidades de datos procedentes de Internet. Se rige bajo unas lógicas extractivistas. Lo que encuentras en Internet pertenece al canon de pensamiento y conocimiento que durante años ha sido concebido como universal, y eso es sólo una parte de la historia", afirma Proenza.
Este sistema afecta a las mujeres de varias formas, pero una de las más llamativas es la invisibilización: "En las últimas décadas, se ha empezado a reconocer históricamente a las mujeres –antaño no se les permitía generar pensamiento y si lo hacían eran borradas de la ecuación poniendo nombres masculinos en lugar del suyo–, y lo que ahora está haciendo la IA generativa es despreciar e incluso eliminar esa autoría", continúa.
¿No resulta paradójico teniendo en cuenta que, según estudios recientes, las mujeres somos además más dependientes de la IA generativa que los hombres? "Sí que es cierto que en estos últimos años se han publicado estudios que confirman que hay más chicas, sobre todo jóvenes, que acuden a la IA generativa para hablar de cuestiones personales, pedir consejos... Parece que recurren a la IA como si fuera una amiga, pero esto a mí no me indica que las mujeres sean más emocionalmente dependientes que los hombres. A mí me lleva a cuestionar si la educación emocional y la socialización que tienen los chicos jóvenes se encuentra más vetada en todo aquello que tiene que ver con las emociones y con mostrarse vulnerables, incluso aunque se esté tratando de una inteligencia artificial", sostiene Proenza.
A propósito de esta realidad, Samantha Chalmers (Leipzig, Alemania), 'coach' especializada en comunicación intercultural y alfabetización en IA, cuenta una anécdota que le hizo reflexionar: "Recientemente, seguí el 'trend' de pedirle a la IA que hiciera una caricatura de mi persona, basándose únicamente en la información que tenía sobre mí, y ella me devolvió la imagen de un hombre. Me sorprendió bastante. Cuando le pregunté a la IA por qué me había convertido en un varón, concretamente en uno calvo, reveló su sesgo. Aunque mi conversación fue divertida, decidió adjudicarme el género masculino basándose únicamente en mi estilo de escritura, mi enfoque de los asuntos empresariales y la resolución de problemas. El sistema de IA no sabía mi género cuando le hice la pregunta, pero sí sabía que mi nombre era Samantha. Dado que Samantha es generalmente un nombre femenino, supuse que me daría una imagen de mujer como resultado".
La inteligencia artificial en la cultura: por qué suele representarse como femenina
Existe una tendencia muy curiosa que consiste en enmarcar lo que sucede en la cultura popular y que, por ende, hace que termine inoculándose en el imaginario colectivo. En el caso de la IA, por ejemplo, es su feminización. Proenza ahonda en este concepto: "Resulta muy interesante ver cómo se representa la IA en la cultura. Por ejemplo, en la película de Kubrick, '2001: Una odisea en el espacio', la inteligencia artificial malvada, Hal 9000, tenía una voz masculina. Y esto tuvo un efecto en la sociedad: muchas personas desarrollaron un miedo real ante la posibilidad de que las máquinas se rebelaran y sucediera como en la película. Por eso, las empresas tecnológicas del momento empezaron a sustituir los aparatos con voces masculinas por otros de voces femeninas, porque de alguna forma esto tranquilizaba a los usuarios. Algo que ha llegado hasta nuestros días con los asistentes de voz actuales, como, por ejemplo, Siri o Alexa: todos ellos aparecieron originariamente con voces feminizadas y cuando, años más tarde, se dio la posibilidad de elegir voces masculinas, la femenina continuaba estando por defecto. Un hecho que además contribuye a perpetuar el rol de la mujer cuidadora, servil, siempre disponible... Se trata de una realidad que hemos seguido viendo incluso en otras tantas películas de estos últimos años, también muy famosas dentro del ámbito de la ciencia ficción, como 'Her', 'Ex Machina', 'La acompañante', 'Alice'... En todos estos largometrajes las inteligencias artificiales son mujeres, ya sea porque tienen la apariencia de una o porque poseen una voz feminizada, en contraposición a sus creadores, que siempre son hombres".
El impacto de la inteligencia artificial en el empleo de las mujeres
Según un estudio de 2025 de la Agencia de Trabajo de la ONU, la IA afecta a 1 de cada 4 puestos de trabajo. Sin embargo, la ONU augura también que la IA simplemente transformará las descripciones de los puestos de trabajo, en lugar de provocar una pérdida total de empleo.
Aun así, ¿cómo se prevé que esta nueva realidad afecte las mujeres? "Los cambios podrían suponer una pérdida potencial del 9,6% de los puestos de trabajo ocupados por mujeres a nivel mundial, especialmente para aquellas que desempeñan funciones administrativas (introducción de datos y programación). Estas ocupaciones muestran una vulnerabilidad del 4,7 %, frente al 2,7 % de los hombres a nivel mundial", comenta Chalmers.
En cualquier caso, la experta incide en la dificultad que supone predecir la manera en la que la IA afectará al empleo según el género: "Lo más importante de la IA es cómo se adaptarán los trabajadores a esta tecnología. La IA es como una calculadora: se trata de una herramienta muy potente si se sabe utilizar. Por ejemplo, yo creo que los creativos están en la mejor posición para utilizar la IA como instrumento para mejorar sus habilidades. En general, la sustitución de puestos de trabajo no se limita a un género en particular, sino que se restringe a determinados sectores, funciones y niveles de antigüedad dentro de una empresa. Sólo el tiempo lo dirá".
¿Es posible una inteligencia artificial más igualitaria?
Por el momento sabemos que la inteligencia artificial no es neutral, que aprende de datos históricos con sesgos de género y que eso reproduce y amplifica las desigualdades, lo que a su vez provoca que la IA esté automatizando el machismo (y puede que incluso lo esté escalando). A este respecto, Proenza obtiene una conclusión: "Aún queda mucho para difuminar ese sesgo en relación con la inteligencia artificial, porque todavía falta bastante trabajo por hacer para diluir los sesgos patriarcales que rigen nuestra sociedad. Hay que cambiar una gran cantidad de cosas, pero no quiero tener una visión negativa, porque es cierto que estamos viviendo avances en diferentes materias y ámbitos, incluidos la tecnología y la inteligencia artificial".
Por su parte, Chalmers añade: "Yo creo en un mundo en el que las mujeres puedan competir en el mercado laboral en igualdad de condiciones con los hombres. Por mucho que podamos ver un sesgo de género evidente en la programación de la IA y en el entrenamiento de datos, el mundo es un lugar muy competitivo y el papel de la mujer en la fuerza laboral seguirá siéndolo, independientemente de la IA". Y como consejo final, arroja una idea: "Deja de tratar a la IA como tu compañera personal y empieza a utilizarla como una herramienta para ser más eficiente. Entrena a esta herramienta para que actúe como tu asistente y avanza. Recuerda que la IA está diseñada en torno al concepto de 'aprendizaje automático', así que si le señalas los sesgos que son evidentes, puedes contribuir al entrenamiento de los datos futuros".
Silvia Lorente es experta en estilo de vida, 'celebrities' y sexualidad y especializada en cultura pop 'millennial'.
Se licenció en Periodismo en la URJC de Madrid, estudió un módulo de doblaje, un máster de DJ y tiene más de 10 años de experiencia en el manejo de plataformas digitales y redes sociales (escribió y ganó premios con su blog de moda y 'celebrities', 'La Otra Horma del Zapato', y coordinó el equipo de moda y belleza en el departamento digital de la agencia Globally durante dos años). Colaboró con InStyle, Harper's Bazaar y GQ, y genera contenido para Cosmopolitan desde 2015.
En sus ratos libres, pincha como DJ en eventos y echa las cartas del Tarot a quien tiene dudas sobre su futuro.
'Pss': Si te apetece jugar con ella al Trivial de 'Friends' o 'Sexo en Nueva York', has de saber que tienes las de perder.













