En Bad Bunny, siempre político, nunca impolítico (Teseo, 2025) Ariadna Estévez escribe acerca de cómo la obra de Bad Bunny se plantea como un proyecto cultural con carga política y de la manera en la que el reguetón deja de ser solo fiesta para ser memoria y denuncia. Y eso fue, indudablemente, lo que Benito Antonio Martínez Ocasio ha demostrado con su actuación en la Super Bowl.

“Me tienen que dar varias horas para dejarme entender el tsunami de emociones que estoy sintiendo”

Ha resultado imposible comenzar la semana sin abrir las redes sociales y toparse con cantidad de publicaciones celebrando la ya histórica actuación del cantante. “Me tienen que dar varias horas para dejarme entender el tsunami de emociones que estoy sintiendo”, escribe Ricky Martin, que ha sorprendido con una pequeña intervención durante el show, en una imagen en la que aparece abrazado a Bad Bunny, que ha sido el primer artista en cantar íntegramente en español durante el descanso del evento deportivo.

Su actuación ha sido vista por 135.4 millones de personas (cifra que establece un nuevo récord de audiencia para un 'Halftime Show') y ha revolucionado el universo político al hacer que el propio Donald Trump haya tomado sus redes sociales para arremeter contra él. “¡Ha sido uno de los peores espectáculos de la historia! No tiene sentido, es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia. Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños”, ha dicho el presidente de Estados Unidos.

Lo cierto es que la actuación, que ha cerrado con el mensaje "Lo único más poderoso que el odio es el amor", estaba destinada a enfurecer a Trump y a conmover a medio mundo. “Cree siempre en ti”, le ha dicho en medio de la actuación a un niño llamado Lincoln Fox Ramadan, un actor al que el cantante le ha regalado su Grammy. “Si hoy estoy aquí es porque nunca dejé de creer en mí mismo”, ha exclamado el cantante, lanzando así uno de esos mensajes dignos de tacita buenrollera que aunque suelen resultar molestos, cuando vienen del cantante y especialmente, cuando son verbalizados en una noche tan especial, cobran un nuevo significado. Se vuelven, de alguna forma, más políticos que Mr Wonderful.

Sin perreo no hay revolución. El reggaeton en América Latina lo entendió antes que muchos académicos

Su actuación ha sido histórica por haber hecho más que Duolingo por el español y por sus y cifras pero ante todo, por la fuerza de su mensaje y por su contenido político. Bad Bunny apareció recorriendo una plantación de caña con campesinos que llevan la pava, el sombrero de palma típico de los jíbaros del norte de Puerto Rico. “Sin perreo no hay revolución y el reguetón en América Latina lo entendió antes que muchos académicos. Bad Bunny no inventó esa conversación, pero la empujó a otro nivel”, dicen desde Fundación Dos Latinas. “Ese género habla de placer, de identidad, de historia y cultura que se resiste al despojo. Perrear es decir que el goce también es trinchera, que la cultura popular no es superficial y que nuestros cuerpos no están en venta ni en silencio”, señalan.

"Solo buscaba conectar con mis raíces, conectar con mi gente más que nunca"

Como aclaró el cantante en una rueda de prensa el pasado jueves, este ha sido el proyecto más especial de su carrera. “Yo no estaba buscando nada. No buscaba el álbum del año en los Grammy ni en los Grammy Latinos. No buscaba actuar en el descanso de la Super Bowl. Solo buscaba conectar con mis raíces, conectar con mi gente más que nunca, conectar conmigo mismo, con mi historia, con mi cultura”, dijo. Y con su actuación, ha conectado con (casi) todos.

The Washington Post publica una columna de opinión en la que su autor acusa al cantante de no haber sido lo suficientemente político ni provocador. “¿Fue realmente tan alarmante? En una escala del 1 al 10 —siendo 10 Justin Timberlake mostrando el pecho de Janet Jackson que provocó una investigación federal en 2004—, el espectáculo de Bad Bunny fue un sólido 3. Si acaso”, asegura Shane O’Neill.

"En 13 minutos, Bad Bunny ha hecho más en defensa de la cultura latina que los políticos en décadas"

Por su parte la periodista Almudena Ariza Núñez asegura en sus redes sociales que en 13 minutos, Bad Bunny ha hecho más en defensa de la cultura latina que los políticos en décadas. “Su actuación en la Super Bowl ha sido un golpe en la mesa del trumpismo”, dice. “Ha convertido el medio tiempo de la Super Bowl en una auténtica celebración de identidad, raíces, orgullo y reivindicación de un pueblo hoy criminalizado y castigado por la política migratoria de Trump”, asegura la periodista, que aplaude cómo el puertorriqueño ha defendido “un mensaje de amor frente al odio, de empoderamiento, de memoria colectiva, de cultura y de pertenencia”.

"Benito 'Bad Bunny' cuenta historias arraigadas en su cultura, su gente y su verdad"


Jessica Alba fue una de las invitadas a La Casita, la reproducción de una fonda icónica en el corazón del barrio Santurce de San Juan, conocido por ser cuna de una de las ramificaciones de la bomba puertorriqueña. "Benito 'Bad Bunny' cuenta historias arraigadas en su cultura, su gente y su verdad, y ayer, esas historias se centraron en uno de los escenarios más grandes del mundo. Verlo honrar la diversidad de nuestra comunidad me dio escalofríos y fue muy emotivo. Algunos de los momentos más significativos no necesitan explicación ni traducción; simplemente los sientes", escribe la actriz en sus redes.

"Ha logrado poner ritmo, bailes y estribillos a reivindicaciones políticas"

Los puertorriqueños se refieren como “generación de la crisis” a la que engloba a quienes crecieron en la isla en las décadas de 1990 y 2000. Dicen que el cantante, además de dar voz a sus experiencias y miedos, ha abierto los ojos del mundo a la tensa relación territorial de Puerto Rico con el gobierno estadounidense. Porque mientras muchos ¿bromean? con que Bad Bunny solo habla de sexo en sus canciones, en realidad ha logrado poner ritmo, bailes y estribillos a reivindicaciones políticas. "No hace falta saber español, solo aprender a bailar", dijo el cantante al hablar de lo que planeaba para la Super Bowl. Y así, Bad Bunny ha hecho del baile un acto combativo. Durante su actuación, muchísimas personas se emocionaron ante sus mensajes y reinvidicaciones. Otras, posiblemente muchas, se enfadaron. Pero todo el mundo bailó. Y en tiempos de crisis, bailar puede ser tremendamente revolucionario.

"Ha hecho un trabajo magistral en conectar con personas que no son de la misma ideología"

El historiador Jorell Meléndez-Badillo fue contactado por el equipo de Bad Bunny para trabajar con él de cara al estreno de DeBÍ TiRAR MáS FOToS. Durante una semana, trabajó en 17 fragmentos de la historia de Puerto Rico que son las que acompañan a las visualizaciones de cada canción en Youtube. "Ha hecho un trabajo magistral en conectar con personas que no necesariamente son de la misma ideología política. Al mezclar sonidos como la salsa, la plena, el bolero, ha logrado apelar a sectores que antes decían 'ah es un mal hablado ese Bad Bunny", dice al medio Cenital. "Ha logrado trascender la cuestión ideológica, por eso digo que el disco es totalmente político en la propuesta. Entonces no está diciendo 'Independencia ahora', 'Patria o muerte', 'Venceremos', sino que está articulando de otra manera. Adelanta la conversación sobre las condiciones de Puerto Rico ahora", asegura el historiador.

“Fue una celebración del simple hecho de estar vivo: de bailar en lugar de fruncir el ceño”

“Fue una celebración del simple hecho de estar vivo: de bailar en lugar de fruncir el ceño”, escribe en New York Magazine Will Leitch, un periodista deportivo que señala que indudablemente, esta Super Bowl no será recordada por el partido, sino por Bad Bunny, y se pregunta si su actuación no funcionó de alguna manera como una forma de pensar durante un ratito que por fin, es posible disfrutar de algo sin que Trump esté al acecho. “Fue simplemente un evento estadounidense de gran envergadura en el que no tuvo ningún papel. Fue agradable. Fue un alivio. Antes era siempre así. Fue un recordatorio de que podría volver a ser así”, dice.

Confieso que no tengo ni idea de quién jugó en la Super Bowl, pero tengo clarísimo que Bad Bunny fue el gran ganador de la noche. Ojalá una gorra que rece Make america dance again porque a veces, tras los pasos de baile y los ritmos pegadizos, hay mensajes poderosos. Y si alguien es experto en hacer bailable lo combativo, ese es Benito Antonio Martínez Ocasio.

Headshot of Marita Alonso

Marita Alonso es experta en cultura pop y estilo de vida. Escribe acerca de fenómenos culturales desde una mirada feminista en la que la reflexión está siempre presente. No tiene miedo de darle una pincelada de humor a las tendencias que nos rodean e intenta que el lector ría y reflexione a partes iguales. Cuando escribe sobre relaciones, su objetivo es que la toxicidad desaparezca y que las parejas sean tan saludables como las recetas que intenta cocinar... Con dramáticos resultados, claro. Los fogones no son lo suyo.

Ha publicado dos libros ("Antimanual de autodestrucción amorosa" y "Si echas de menos el principio, vuelve a empezar") y colabora en diversos medios y programas de radio y televisión luchando por ver las cosas siempre de una manera diferente. Cree que la normalidad está sobrevalorada y por eso no teme buscar reacciones de sorpresa/shock mediante sus textos y/o declaraciones.

Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense, imparte master classes de cultura pop, estilo de vida y moda en diversas universidades. En Cosmopolitan, analiza tendencias, noticias y fenómenos desde un prisma empoderador.