Mientras navego por TikTok, me encuentro con el vídeo de una chica que habla de su tormentosa relación con un exnovio perverso narcisista (PN) y tengo la extraña sensación de reconocerme en su testimonio. Peor aún: reconozco a mi ex, Thomas. Con la ayuda del algoritmo, me topo con decenas de publicaciones del mismo tipo y mi diagnóstico se afina: sin duda, salí con un PN.

Les cuento mi descubrimiento a mis amigas, que me aseguran que no, que Thomas no era un perverso narcisista, sólo un idiota. Pero los 'posts' que cuelga la gente describen todas las características: seductor, ego desmesurado, necesidad constante de atención, tendencia a cuestionar las palabras de los demás... Según mis amigas, no hay motivo para alarmarse: esto refleja a la mitad de los hombres (sobre todo a los 'machos').

Sentirse identificada

Aun así, me pregunto por qué me identifico tanto con este testimonio. ¿A qué se debe esta necesidad de etiquetar mi historia? Sin duda, a que la salud mental ha invadido las redes sociales; cada emoción fuerte puede percibirse como un trastorno, y cada relación complicada como una relación tóxica. Afortunadamente, esto también ha ayudado a mucha gente a comprenderse mucho mejor a sí misma y poner palabras a su malestar.

"Los testimonios en internet han ayudado a mucha gente a comprenderse mejor a sí misma"

A sus 24 años, Alice es una de esas personas a las que las redes les han salvado la vida, literalmente. Padece dermatilomanía, una patología que consiste en rascarse mecánicamente hasta provocar lesiones. "Las crisis comenzaron en la adolescencia, cuando empecé a tener acné. Me obsesionaba especialmente la espalda, me rascaba cada imperfección. Acababa sangrando y tenía que ponerme base de maquillaje para camuflar las heridas –confiesa–. Esto me generó muchas discusiones con mis padres, que no entendían por qué me hacía eso. Consulté a médicos, dermatólogos, seguí tratamientos, pero nada funcionaba... Hasta que un día, en Snapchat, vi una noticia de un medio de comunicación: '¿No puedes evitar rascarte? Quizás sufras dermatilomanía', decía el titular. Hice una captura de pantalla pensando que lo miraría más tarde. Pero ese más tarde se convirtió en varios años. Estaba en una fase de negación total. Me llevó dos años y una última crisis poder escribir dermatilomanía en Google. En unos pocos clics, encontré decenas de artículos y foros que trataban sobre esta enfermedad. Cientos de personas contaban lo que yo vivía a diario. Me sentí liberada y busqué un psicólogo especializado que me ayudó un montón. Lo cierto es que, si las redes no me hubieran abierto la primera puerta, seguiría perdida en el laberinto médico".

Fuera estigmas

El psiquiatra Stéphane Mouchabac nos lo confirma: "Las redes sociales han permitido a muchas personas hablar abiertamente sobre sus trastornos y han contribuido a desestigmatizar la salud mental. Gracias a ellas, se crean intercambios, circula la información y los tabúes se disipan. Pero cuidado, su impacto depende de cómo se usen. Bien utilizadas, ofrecen un espacio para expresarse y recibir apoyo. Sin embargo, si se interpretan erróneamente sus mensajes, pueden transmitir ideas falsas, dar lugar a autodiagnósticos arriesgados o provocar una idealización de ciertas patologías. Un peligro".

"El peligro es que se haga un autodiagnóstico arriesgado o que se idealicen ciertas patologías"

El efecto Barnum

Cuando le explico a Stéphane Mouchabac que he reconocido una experiencia personal en el testimonio de otra persona, no se sorprende. Y cuando le cuento que me producen inquietud los trastornos mentales que aparecen en mi 'feed', me dice: "Eso es lo que se llama el efecto Barnum". En los años 50 se llevó a cabo un estudio psicológico con estudiantes. Se les hicieron varios tests de personalidad y luego se les dio a todos el mismo análisis 'personalizado', con afirmaciones bastante vagas. En él se podían leer frases del tipo: "Por lo general eres sociable, pero a veces necesitas estar solo". Un análisis que podría aplicarse casi a cualquiera.

¿El resultado? La mayoría de los participantes se identificaron con el análisis, ¡a pesar de que todos tenían el mismo! El efecto Barnum explica por qué tantas personas se ven reflejadas en las descripciones de trastornos psicológicos que aparecen en internet. En el caso de las enfermedades mentales, el error es partir de uno o dos síntomas aislados y aferrarse a un diagnóstico.

chatgpt
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Al igual que Alice, Manon, de 28 años, también detectó un problema gracias a las redes. Hace un año empezó a sentirse deprimida tras pasar una temporada en la montaña: "Al principio pensaba que era la vuelta a la ciudad lo que me hacía infeliz. Lloraba con frecuencia y vivía mis emociones de forma exagerada. A veces, por la mañana estaba genial y por la noche, fatal. No me reconocía a mí misma". Entonces, comenzó a ver publicaciones que trataban sobre la hipersensibilidad y le resultó familiar. "Había muchas citas textuales que se ajustaban a mí, como 'sientes una barrera social', 'tienes cambios de humor', 'lloras a menudo'.... Mi novio de entonces me recomendó consultar con un profesional y seguí su consejo. Era consciente de que la hipersensibilidad se había convertido en una moda en las redes sociales. Aunque a mí, en el fondo, lo que más me preocupaba era la posibilidad de ser bipolar debido a mis cambios de humor".

Mi psicólogo me tranquilizó: no era bipolar, sino hipersensible. No existe ningún tratamiento, así que estoy teniendo que aprender a vivir con ello. Pero al menos lo sé. Sin las redes sociales, Manon quizá no habría recibido este diagnóstico. Sin embargo, también destaca los excesos: "Cuando veo algunos vídeos tipo '24 horas en mi vida de hipersensible', se me ponen los pelos de punta. La hipersensibilidad no es un estilo de vida, es un rasgo de la personalidad, que puede ser una ventaja o una carga. Y con sus publicaciones demasiado simplistas o románticas, algunas personas tienden a ensalzar lo que en realidad es una enfermedad".

La IA es el futuro

¿Y qué hay de ChatGPT como psicólogo? No se me había ocurrido consultarlo. Cuando le pido su opinión sobre mi ex, su respuesta es sorprendente: "Lo que describes parece un comportamiento problemático, que puede ser tóxico en una relación". "Pero, ¿es por ello un perverso narcisista?", le pregunto. "Este término se utiliza a menudo para describir a personas egocéntricas y manipuladoras, aunque el verdadero trastorno de personalidad narcisista es más complejo... En cualquier caso, lo importante no es hacer un diagnóstico, sino saber cómo te sientes en esta relación. ¿Te respeta? ¿Te escucha?", me contesta.

ChatGPT termina aconsejándome que pida ayuda a amigos o a un terapeuta para ver las cosas con más claridad. Según el psiquiatra Stéphane Mouchabac, "a muchas personas les resulta más fácil hablar con una IA que consultar a un especialista porque es benevolente y no juzga ni estigmatiza, mientras que acudir a un profesional sigue siendo a veces un tabú".

"Algunas personas consultan a la inteligencia artificial porque no juzga y es gratis"

Es el caso de Janice, de 32 años, que reconoce, un poco avergonzada, que recurre regularmente a ChatGPT para compartir sus estados de ánimo: "La primera vez que di el paso fue por una situación profesional en la que había reaccionado de forma exagerada. Le expliqué a ChatGPT lo que había pasado de la forma más neutral posible y le pedí su opinión. Fue muy comprensivo y me dijo que quizá había reaccionado de manera desmesurada, pero que la otra persona también había sobrepasado ciertos límites. Al día siguiente, pude charlar tranquilamente con mi compañera y la situación se calmó. Desde entonces, le consulto muy a menudo sobre mi estado psicológico. Lo que me gusta es la inmediatez. No tengo que llamar a una amiga ni ir al psicólogo para pedir consejo... Y además, es gratis".

¿Qué me pasa, doctor ChatGPT?

La IA y las terapias digitales están transformando el tratamiento de la salud mental. Según el psiquiatra Stéphane Mouchabac, "esto va a modificar la relación entre el paciente y el terapeuta". Pero no es oro todo lo que reluce…

  • A favor. Si Doctissimo ya ofrecía autodiagnósticos, la IA actual va mucho más allá al sintetizar eficazmente la información. "Así, detectar pequeños indicios incluso antes de que se manifieste un trastorno se convierte en una posibilidad... y quizás en un reto importante para la medicina del futuro", apunta Mouchabac.
  • En contra. Según este experto, "la inteligencia artificial, con sus respuestas y su lenguaje adaptados, capta nuestra atención y crea la ilusión de una presencia viva. Pero, por muy avanzada que sea, sigue siendo un programa... y no sustituye el acompañamiento de un verdadero profesional". Hay que tener esto en cuenta y no confundirse.