Bego Alday lleva meses preparándose para el ‘IronHuman’, que se celebrará este diciembre en la Antártida. Esta es una de las pruebas más extremas del mundo, que combina natación en aguas gélidas, ciclismo y carrera sobre glaciares. Bego decidió embarcarse en esta aventura estando en la Antártida, hace dos años, cuando aún no lo había hecho nadie. Poco después lo consiguió un hombre, y lejos de desanimarse, pensó: “Ahora es más posible todavía”.

La deportista no para de ponerse a prueba, y confiesa que “siempre le han atraído los retos extremos”. La preparación del ‘IronHuman' pasa por sumarse a otras pruebas, como la Copa Mundial de Natación de Invierno 2025, una competición en la que se sumergió hace unos meses (nunca mejor dicho). El reto era nadar en aguas a 2 °C y sin traje de neopreno, lo que supone entrar en hipotermia. “Yo tardo diez minutos en hacer 500 metros y noto cómo mi cuerpo se muere poco a poco", nos cuenta.

bego alday
Ironhuman Project.

Hay una clara intención en el nombre de tu reto ('IronHuman'). ¿Puedes hablarnos de esto?

Estoy convencida de que el lenguaje moldea nuestra forma de pensar y queríamos reivindicar que la prueba de ultradistancia más famosa del mundo se llama, literalmente, “hombre de hierro”. Todo lo que no sea hombre queda fuera.

Es curioso que, cuanto más largas y duras son las carreras, menos mujeres participan. Pero, proporcionalmente, el porcentaje de las que terminan es mayor porque sólo se inscriben si están seguras de que lo lograrán, mientras que los hombres confían más en sí mismos y se apuntan, aunque luego no puedan acabar. Nosotras tenemos unas capacidades increíbles, pero nos falta creérnoslo.

¿Por qué esta prueba?

Porque ya es mundialmente conocida y, por tanto, tiene una referencia clara de dureza y sufrimiento, lo que facilita clasificarla. Sólo un hombre lo ha hecho antes y ni siquiera en el mismo lugar donde yo lo voy a hacer. Es mucho más que una competición deportiva, es una expedición en sí misma, un reto físico y logístico extremo, cuyas condiciones no se pueden prever. Sólo llegar allí ya es dificilísimo.

bego alday
Ironhuman Project.

¿Cómo se prepara la parte mental?

Estoy haciendo terapia, tanto personal como deportiva, y sobre todo muy enfocada a la natación. En el mar tuve mi primer ataque de ansiedad real –entendiendo como real lo que sentían nuestros antepasados cuando les perseguía un león–. Tu cuerpo se pone en visión túnel, te suben las pulsaciones, tienes sudores fríos y empiezas a hiperventilar. Sientes que te estás muriendo y se te empieza a ir la cabeza, pero no puedes permitirte ponerte nerviosa porque entras en ataque, y tampoco relajarte porque pierdes las pulsaciones, que en hipotermia pueden bajar hasta a dos por minuto. Ahí entiendes que este reto no va sólo de deporte, sino de aprender a gestionar la mente.

¿Qué protocolos seguís en esos momentos?

Mi equipo me hace preguntas sencillas como sumas, restas o datos familiares. Si no respondo, me sacan del agua. A veces la hipotermia da una falsa sensación de bienestar, te sientes en paz –como la gente cuando va a morir– porque tu cerebro se apaga poco a poco. Por eso es crucial confiar en el equipo y saber que, si dejo de reaccionar, me sacarán.

"No puedes ponerte nerviosa porque entras en ataque, y si te relajas, pierdes las pulsaciones"

¿Cómo consigues volver al agua después de esas experiencias?

Busco ayuda para salir de ese trauma. Contacté con Johanna Nordblad, que vive en una cabaña en Finlandia y tiene el récord mundial de apnea bajo hielo. Le pedí que me acogiera para entrenar con ella y le caí bien, así que aceptó. Lo primero que hizo fue pedirme que dejase el Garmin encima de la mesa. Su método fue reeducarme con experiencias positivas en las que no podía entrenar hasta el límite, por ejemplo, si yo aguantaba diez minutos bajo el agua, ella me hacía salir al minuto.

El 'IronHuman', además de ser duro físicamente, exige una logística enorme.

Sí, mezcla la logística y la economía porque es un reto peligrosísimo, complejo y carísimo. Además de que asumes muchos riesgos a nivel físico, es imposible hacerlo –sin ningún extra– por menos de 100.000 euros.

bego alday
Ironhuman Project.

¿Cómo lo estás gestionando tú?

He tenido que buscarme la vida para emprender y conseguir patrocinadores. La vía principal es documentarlo, por eso estamos trabajando en un documental, que permite rentabilizar el proyecto, aunque también añade más costes y más estrés.

¿Qué quieres contar en ese documental?

El reto deportivo se une al reto narrativo. No quiero que sea un simple vídeo mío haciendo algo interesante, sino que pretendo enlazar el deporte con la ruptura de barreras y techos y añadir la lucha de género y el ‘beyond labels’. El deporte de competición está muy clasificado y es muy binario. Todas las ambigüedades generan un montón de problemas. Quiero que el documental no cuente una historia única, sino una historia universal.

bego alday
Ironhuman Project.

¿El documental abrirá un debate más allá del deporte?

Sí, buscamos una reflexión sobre otra manera de hacer las cosas. Muchas veces se comercializan los logros de las mujeres como espectáculo
–como si fuesen un león en un circo–, diciendo "es mujer y mira las cosas que hace”. Detrás de esas historias casi siempre hay hombres, por eso para mí era muy importante poder controlar el relato y que la gente detrás de cámaras fueran mujeres o disidencias. Hemos creado una productora audiovisual y nos hemos aliado con otra más grande. No vamos a cambiar el mundo de golpe y no quiero adoctrinar ni imponer lo que yo pienso, sólo pretendo que sea una propuesta diferente sobre un proyecto deportivo que abra un debate.

¿De dónde sacas el tiempo para entrenar y producir todo esto?

Es lo más difícil. Los deportistas profesionales dedican su vida a entrenar, pero en mi caso, el lanzar un proyecto tan personal implica tener que repartir mi tiempo. Las horas que paso entrenando son de mi tiempo libre, y eso requiere mucho sacrificio y esfuerzo. He recibido ofertas de productoras que me han dado vía libre y dinero para hacer lo que quiera, pero con condiciones como cambiar mi título. Es tentador, pero esa vía deja totalmente fuera la razón por la que hago esto.

Has trabajado en el Ejército y en la marina mercante, ¿cómo fue estar en ambientes tan masculinizados?

Esto es un poco metafórico, pero siempre digo que no nos han cedido sus sillas; nos han puesto nuevas, diseñadas para nosotras, y aún nos dicen cómo sentarnos. No se espera lo mismo de una teniente que de un teniente, o de una capitana que de un capitán. De nosotras se espera orden, planificación, pulcritud, mientras que ellos pueden ser un desastre. Me han llegado a decir: “Qué bien que estés a bordo, así los marineros se duchan más”. Y lo consideran un cumplido. No he estudiado una carrera y un máster para que ellos se laven, sino para hacer mi trabajo. Son sólo algunos ejemplos de cómo el sistema se construye desde lo más pequeño del día a día. Invisibilizar esto es superpeligroso, pero también una posición muy cómoda para gran parte de la sociedad.

bego alday
Ironhuman Project.

Ahora que expones tu vida en redes, ¿cómo lo llevas?

Es complicado. Me ha pasado que he entrenado más rápido de lo que se me había pautado –desajustando así la planificación– sólo porque pensaba que, si subía unas marcas lentas, iban a criticarme. “Estás delgada, estás gorda, estás fuerte, estás buena, qué despacio corres, qué has hecho hoy, has entrenado poco, deberías entrenar menos…”, son los comentarios que recibo. Te juzgan por tu cuerpo, tu rendimiento, tu aspecto... Todo esto, aunque te sientas fuerte, te afecta.

¿Cómo pones distancia o desconectas?

A veces no publico resultados o los comparto sólo para mis mejores amigos. También hago ’detox’ digitales y apago las redes varios días.

Headshot of Raquel Ortega

Raquel Ortega es experta en estilo de vida y le apasiona escribir sobre los temas que más interesan (y afectan) a su generación: relaciones, psicología, bienestar, cultura, viajes, gastronomía y autocuidado. En pocas palabras, adora todo lo que le ayuda a entenderse mejor y, sobre todo, aquello que tiene que ver con el placer (el físico, pero también el de comer bien, descubrir una historia que te remueve o hacer un viaje de esos que te recoloca por dentro). Raquel es esa amiga que escucha tus audios de cinco minutos hablando sobre tu ex y, además, lo analiza y te responde con referencias de series, libros y estudios sobre apego.

Graduada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III de Madrid, ha trabajado como videoperiodista en EL PAÍS y colaborado con medios como El Generacional. Su especialidad son las entrevistas a cantantes, escritoras y deportistas. Cuando no la encuentres escribiendo, probablemente esté probando un nuevo WOD de ‘crossfit’ o, simplemente, en un bar entre unas copas de vino con sus amigos.

P.D.: ¿Recuerdas lo del audio de cinco minutos? Podría ser ella perfectamente. Raquel no manda audios, manda podcasts (y sueña con, algún día, tener uno de verdad).