Estadísticamente, las personas LGBT+ acuden más a terapia y tienen más probabilidades de tener problemas de salud mental que la población general. Según la Asociación Lánzate, tienen entre 2 y 3 veces más. Además, dentro del colectivo, las personas jóvenes trans y no binarias tienen incluso más probabilidades que los jóvenes LGB+ cisgénero de experimentar síntomas de depresión, ansiedad y conductas suicidas, tal y como indica un estudio de Journal of Adolescent Health.

En una sociedad predominantemente heteronormativa, estadísticamente, las personas LGBT+ acuden más a terapia (33,9% frente al 20,8% de la población general), y este mayor sufrimiento psíquico se refleja en que un 48,2% de las personas LGBT+ afirma haber sufrido ansiedad prolongada. Así lo refleja el análisis 'La situación de la salud mental en España' de la Confederación salud mental España.

Con el objetivo de dar visibilidad a todas estas cuestiones, desde COSMOPOLITAN creamos un buzón anónimo a través de Instagram 'stories', para que pudierais consultar a nuestras expertas cualquier duda o preocupación. Aquí están las respuestas a las preguntas que más se han repetido o las que nos han parecido más relevantes.


Soy trans y tengo episodios muy fuertes de ansiedad cuando veo que han pegado a alguien como yo por la calle, porque pienso en la sociedad en la que vivimos y en que me puede pasar a mí, ¿cómo puedo evitar pasarlo tan mal?

"Si sientes ansiedad cuando ves que pegan a alguien, lo violentan o lo tratan injustamente es porque tienes capacidad de empatía y humanidad, y eso dice mucho de ti. Empatizar con el otro es síntoma de buena salud mental y cuando nos sentimos identificados con esa persona, bien porque tiene unas características parecidas a las nuestras, una historia similar o lo consideramos parte de 'los nuestros', dicha empatía se intensifica aún más. Podemos llegar a ponernos tanto en su piel que nos cause emociones muy intensas (casi como si lo que le pasara a la otra persona nos estuviera pasando a nosotros) y por eso, podemos incluso tener ataques de ansiedad o crisis de pánico. Tener empatía está bien, pero como todo, en exceso puede ser perjudicial. En este caso, se llama hiperempatía y debemos aprender a manejarla para que lo que vemos no nos genere un malestar tan exacerbado, pero sin que deje de importarnos. Para ello, te recomiendo que cuides las imágenes y noticias que consumes. Es importante que leamos lo que ocurre a nuestro alrededor y las injusticias que ocurren, sobre todo, para generarnos conciencia y entender que hay que seguir luchando y defendiendo derechos. Pero cuando uno ya es consciente de ello e incluso tiene una sensibilidad extrema, podemos preguntarnos: '¿qué gano viendo esto?' o '¿puedo mantenerme informada sin conocer noticias detalladas?'.

Por último, te recomiendo que practiques ejercicios de regulación emocional habitualmente (como 'mindfundless' o de respiración) para que, cuando sientas que tus niveles de ansiedad empiezan a aumentar, ya estés "entrenada" en dirigir tu atención a algo que te transmita calma (como el momento presente, las sensaciones de tu cuerpo o algún recuerdo 'ancla')", recomienda Alba Cardalda Gómez, psicóloga y escritora (no te pierdas su nuevo podcast sobre salud mental en Podimo: 'Como pudimos').

Vivo con disforia de género desde mi adolescencia y siento que mi psicóloga no me ayuda muy bien, ¿se lo digo o cambio de psicóloga?

    "Cuando sentimos que en terapia no se nos está ayudando es importante trasladárselo al psicólogo para poder revisar la línea terapéutica que se está llevando, valorar si ambos os sentís cómodos con el cambio de línea, y si no, de manera saludable, desde el agradecimiento y el apoyo recibido, despedirse y buscar otra ayuda psicológica.

    Por parte del psicólogo, estamos preparados para recibir estos mensajes, y son importantes ya que nos dan 'feedback' sobre cómo el cliente percibe el proceso", aconseja Pilar Conde, psicóloga y Directora Técnica en Clínicas Origen.

    Soy una chica de 18 años, soy lesbiana y mi familia es ultraconservadora. Creo que no les podré decir nunca lo que soy porque nunca lo entenderán, incluso creo que me odiarían. ¿Debería decirles mi orientación?

    "Quizás la pregunta que debes hacerte es, más bien, si estás dispuesta a fingir ser quien no eres el resto de tu vida para obtener una aprobación que, en el fondo, nunca te hará sentir verdaderamente en paz. El hecho de que tu familia sea ultraconservadora puede hacer que les cueste entender tu orientación sexual, pero para aceptar no es necesario comprender. Cuando uno acepta a alguien tal y como es no significa que comprenda todo lo que hace, cómo piensa o lo que siente. Aceptar significa querer y respetar a pesar de no comprender sus porqués.

    Muchas veces es complicada esa aceptación y lleva tiempo, sobre todo, cuando choca con nuestras creencias, pero eso es algo puede trabajarse en terapia. Proponer esta opción en la que podáis trabajar conjuntamente vuestro vínculo en terapia familiar puede ser un punto de inflexión en la manera en cómo tu familia percibe las distintas orientaciones sexuales y, concretamente, la aceptación de la tuya.

    Por otro lado, es importante que tengas una red en la que apoyarte en el momento de tomar la decisión. Rodearte de personas que sabes que te apoyan y que te aceptan te ayudará a sentirte más fuerte y transitar las emociones que vengan en esa etapa. Probablemente, que sean personas que ya han pasado por un momento similar y que puedas compartir con ellas tus miedos, dudas y tus sentimientos te ayudará a sentirte acompañada y más comprendida", sugiere Cardalda.

    ¿Cómo puedo saber si soy bisexual? Siento algo de miedo…

      "La orientación sexual es algo libre, si tienes dudas, puedes explorar y así poder percibir y discriminar en lo que te provoca deseo, excitación, placer sexual. Si no te atreves a probarlo físicamente puedes probar con fantasías, lecturas, películas eróticas y ver qué te provoca placer y excitación. Si lo que te frena son los prejuicios asociados, es normal que al principio puedas tener miedo, pero tienes que decidir si permitirte averiguarlo para encontrarte en sintonía contigo misma o, por el contrario, esas creencias (que son prejuicios culturales) quieres que te limiten. Puedes apoyarte en asociaciones, grupos, para darte cuenta que lo que te sucede es sano, y poner en prioridad encontrarte a ti misma sin las limitaciones sociales o culturales", aconseja Conde.

      Mi familia no deja de decirme: “cuándo te echas novio” y no sé cómo decirles que odio que me hagan esa pregunta, porque me genera mucha presión (y en todo caso, sería “novia”). ¿Cómo debería hacerlo?

      "A veces, lo más sencillo es lo correcto. Tal y como dices, ese comentario te genera presión, por tanto ya tienes identificado por qué te resulta incómodo que te digan ese tipo de cosas y ahora, sólo tienes que comunicarlo. Una buena manera de hacerlo y de marcar ese límite es haciéndole entender a la otra persona cómo te hace sentir su comportamiento. Empezar por un 'me siento incómoda/siento presión/me hace sentir muy mal, etc, cuando me preguntas cuándo me echaré novio', es una buena manera de iniciar una conversación de forma muy asertiva.

      Esto crea un clima en el que transmites que quieres expresar cómo te sientes sin atacar a nadie. También puedes añadir que 'entiendes que quizás te lo preguntan porque les gustaría verte feliz saliendo con alguien', pero que ahora eso no está entre tus prioridades. De esta manera, expresando que entiendes que su intención no es mala, le ofreces validación y respeto, lo que hace que la otra persona no se sienta atacada y no se ponga a la defensiva. De esta manera, es mucho más probable que también te devuelva lo mismo que tú le has dado: validación y respeto. No es necesario que des más motivos sobre por qué te genera malestar: que algo te haga sentir mal ya es razón suficiente para marcar un límite. Cuando estés preparada para comunicarles que eres lesbiana, ya lo harás, sin necesidad de que tenga que ser un justificativo para que respeten tus límites", cuenta Cardalda.

      Estoy orgullosa de ser una chica trans, pero a veces desearía no serlo, porque siento mucha presión por parte de la sociedad, ¿cómo puedo conseguir que no me afecten las miradas en la calle?

        "Me alegra que te sientas así, orgullosa de ello. Las personas podemos experimentar emociones opuestas ante una misma situación, por lo que es normal que aunque te sientas orgullosa, haya veces que estés cansada y que 'fantasees' con la vida que tendrías si no fueses una chica trans, es una huida de la presión a la que te puedes estar enfrentando. Quiero decirte que si el orgullo ya está presente, lo estás haciendo bien, sigue por ese camino. Lo que recibes en mirada define lo que la persona siente al ver o conocer a una persona trans, por lo que miradas amables significarán que ves a personas abiertas, respetuosas, que no juzgan y respetan que cada persona sea como quiera ser. Miradas hostiles, reflejan personas rígidas, con prejuicios, irrespetuosas, por lo que no eres tú, sino sus valores, sus creencias y prejuicios. Distánciate de esa mirada, no es responsabilidad tuya. Entiende que esas miradas de las que hablas no te definen a ti, sino a la persona que te mira", concluye Conde.

        Headshot of Silvia Lorente

        Silvia Lorente es experta en estilo de vida, 'celebrities' y sexualidad y especializada en cultura pop 'millennial'.

        Se licenció en Periodismo en la URJC de Madrid, estudió un módulo de doblaje, un máster de DJ y tiene más de 10 años de experiencia en el manejo de plataformas digitales y redes sociales (escribió y ganó premios con su blog de moda y 'celebrities', 'La Otra Horma del Zapato', y coordinó el equipo de moda y belleza en el departamento digital de la agencia Globally durante dos años). Colaboró con InStyle, Harper's Bazaar y GQ, y genera contenido para Cosmopolitan desde 2015.

        En sus ratos libres, pincha como DJ en eventos y echa las cartas del Tarot a quien tiene dudas sobre su futuro.

        'Pss': Si te apetece jugar con ella al Trivial de 'Friends' o 'Sexo en Nueva York', has de saber que tienes las de perder.