¿Sabías que algunos complejos pueden llegar a convertirse en enfermedades mentales? El trastorno dismórfico corporal es una enfermedad mental por la que la persona se preocupa excesivamente por defectos percibidos en su apariencia (aunque estos puedan ser inexistentes o insignificantes para otros). En España, el TDC afecta hasta a un 2,5% de la población, según la Organización Mundial de la Salud.

La OMS define salud mental como un estado de bienestar por el que una persona puede reconocer sus capacidades, manejar las tensiones, trabajar de forma productiva y contribuir a su comunidad. Y li​diar con un complejo puede ser la causa por la que muchas personas tengan problemas con ella.

L​os complejos suelen estar muy relacionados con nuestro autoconcepto, el canon de belleza de la sociedad en la que vivimos y las experiencias en la infancia y la adolescencia, y pueden convertirse en un grave problema cuando ocupan mucho espacio emocional, según la plataforma 'Psicología y mente'. Desde inconformidad por la estatura, por tener marcas o diversas condiciones, hasta llegar a desarrollar un trastorno alimenticio o conductas suicidas, un complejo puede llegar a ser muy limitante.

¿Te resuena todo esto por algo concreto? En COSMOPOLITAN abrimos un buzón anónimo hace unas semanas a través de nuestras 'stories' para que las lectoras enviarais preguntas y ahora publicamos las respuestas de nuestras psicólogas expertas. ¿Alguna de estas eran tus preguntas?

Tengo 30 años, mido 1,49m y aparento mucha menos edad. Tengo complejo desde que soy adolescente, ¿qué podría hacer para que me importaran menos los comentarios que hace la gente sobre mi aspecto?

"Es normal que duela cuando los comentarios sobre tu físico se repiten. Trabaja en construir una autoestima centrada en tus valores, no en tu imagen. Pregúntate: ¿qué valoras tú en los demás? Casi nunca tiene que ver con lo físico. Rodearte de personas que te vean por lo que eres puede ayudarte a soltar ese peso. También elegir cuándo y qué responder, protegiendo tu paz mental y siendo firme", aconseja Paula Patrón, directora en Metta Psicólogos.

Debido al estrés, desarrollé vitíligo en la barbilla y otras zonas (y va creciendo con los años). A veces me gustaría que la sociedad no le diera importancia a que tengo manchas en la cara, pero casi cada día tengo que hacer frente a algún comentario… ¿Qué respuestas podría dar cuando alguien lo señale?

"No siempre es necesario responder. Si no tienes energía, puedes ignorarlo o usar una respuesta con cierto humor (en el grado que tú quieras). Pero si te apetece contestar con firmeza, bastará con algo breve: 'Es vitíligo, estoy bien con ello'. Y si el comentario viene de alguien cercano, puedes marcar límites con un 'prefiero que no me lo recuerdes'. Tú decides si quieres explicar, desviar o simplemente cuidar tu paz. No le debes nada a nadie", sugiere Patrón.

Sufro de TCA y dismorfia corporal desde la adolescencia (siento que es algo que nunca se cura), ¿es normal tener 36 años y seguir padeciendo estos trastornos?

"Sí, es completamente comprensible y, de hecho, bastante común que una persona continúe padeciendo un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA) y dismorfia corporal incluso a los 36 años, especialmente si comenzaron durante la adolescencia. Los TCA no son simplemente una fase juvenil ni un problema que desaparece con el tiempo por sí solo, son trastornos complejos, profundamente arraigados en aspectos emocionales, psicológicos y, muchas veces, relacionales. Si no se ha recibido un tratamiento adecuado o si el acompañamiento no ha sido el correcto, es muy posible que los síntomas persistan o incluso se intensifiquen con el tiempo.

La dismorfia corporal, que suele acompañar a los TCA, puede mantenerse incluso cuando ciertas conductas alimentarias mejoran. No se trata de una superficialidad o un capricho estético, sino de una distorsión real en la percepción del propio cuerpo, profundamente conectada con la autoestima, la autoimagen y muchas veces con la historia personal de inseguridad, exigencia o trauma. En este sentido, muchas personas en la adultez siguen lidiando con esta lucha interna, especialmente en contextos donde los cambios corporales, las presiones sociales o las comparaciones constantes (como en redes sociales) exacerban el malestar. Es entendible también sentir que esto "nunca se cura", porque en algunos casos el proceso de recuperación no es lineal y requiere un trabajo profundo y sostenido. Sin embargo, es importante saber que sí es posible mejorar, aliviar el sufrimiento y alcanzar una relación más sana con la comida y con el cuerpo. Para algunas personas, la recuperación no significa una desaparición absoluta de todos los pensamientos negativos, sino aprender a manejarlos con herramientas adecuadas, reducir su intensidad y frecuencia, y vivir una vida plena a pesar de ellos.

Buscar tratamiento especializado sigue siendo válido y necesario, incluso a esta edad. Hay profesionales y enfoques terapéuticos que trabajan específicamente con TCA en adultos, y también existen comunidades y grupos de apoyo donde podrías sentirte comprendida y acompañada. Lo esencial es que sepas que tu experiencia no es rara, que no estás sola y que todavía hay caminos posibles hacia el alivio y la libertad. No estás rota, ni estás más allá de la posibilidad de cambio", cuenta Eugenia Ponte, psicóloga experta en TCA y directora de Genesiis.

Mi madre me creó un complejo porque estaba 'rellena' de pequeña, y a día de hoy siento que no tengo una relación buena con la comida. Actualmente, además, mi madre sigue haciendo comentarios sobre mi peso que me generan complejos, ¿qué le podría decir?

"Lidiar con comentarios dañinos de una madre sobre el peso, especialmente cuando vienen desde la infancia, duele profundamente y deja marcas que a menudo persisten toda la vida. Es muy valiente que reconozcas el impacto que eso ha tenido y que busques una forma de protegerte ahora. Aquí te dejo una posible forma de responderle, con firmeza, pero sin confrontación destructiva: 'Mamá, sé que no lo haces con mala intención, pero cuando comentas sobre mi cuerpo o mi peso, me duele más de lo que imaginas. Me afecta porque desde pequeña eso me marcó mucho, y estoy intentando mejorar mi relación con la comida y conmigo misma. Te agradecería que no hicieras más comentarios sobre mi físico. Necesito sentirme en paz, y tu apoyo en esto sería muy importante para mí':

Este tipo de mensaje tiene tres puntos importantes:

  • Valida tu dolor sin atacarla.
  • Pones un límite claro.
  • Le das la oportunidad de acompañarte en lugar de criticar.

Si no está dispuesta a cambiar, también está bien tomar distancia emocional. A veces no podemos cambiar a las personas, pero sí protegernos de lo que nos hace daño. Tu bienestar emocional es más importante que la aprobación de nadie, incluso la de tu madre", desarrolla Ponte.

Tengo alopecia femenina, la controlo con la píldora pero me quiero quedar embarazada y me da muchísimo miedo dejarla y que se me vuelva a descontrolar la caída de pelo y me cause complejo. ¿Debería ir a terapia?

"Es comprensible temer los cambios físicos, especialmente cuando afectan a cómo te ves y sientes. Pero cuando ese miedo empieza a pesar demasiado, la terapia puede ayudarte a poner el foco en lo que realmente quieres —en este caso, ser madre— y a convivir mejor con las inseguridades sin que decidan por ti. No se trata de no tener miedo, sino de poder avanzar a pesar de él", dice Patrón.

Tengo un complejo muy grande con mis gemelos por culpa de los niños del colegio, que se reían de mí. ¿Es normal que no se me vaya? Tengo 37 años…

"Muchos complejos, que se mantienen en la edad adulta, tienen origen en experiencias traumáticas de la infancia. Es muy probable que ciertas situaciones del presente activen experiencias emocionales dolorosas de la infancia. Por ello, en ocasiones, puedes sentirte como esa niña al que dañaron, a pesar de ser un adulto", afirma Patricia Zori, psicóloga en Psicogabinete Retiro, especializada en la prevención y tratamiento de adicciones y trastornos de la conducta alimentaria.

¿Qué herramientas mentales se necesitan para poder eliminar un complejo?

"Las principales herramientas en las que puedes trabajar para mitigar los efectos de los complejos son la autocompasión y el 'mindfulness'. La autocompasión te ayudará a practicar el amor propio y la aceptación de una misma. Aunque es difícil, podemos tratar de focalizar la atención en las cosas gustosas y hermosas que nos permite hacer nuestro cuerpo al relacionarnos con el mundo: pasear, reír, bailar, saborear, sentir... Recuerda que la belleza del cuerpo es subjetiva y efímera. Practicar 'mindfulness' ayuda a llevar nuestros sentidos y emociones al momento presente. Esto ayudará a mitigar los pensamientos recurrentes y negativos acerca de tu cuerpo, te permitirá a dejar a un lado tu propia crítica y el miedo a ser juzgada y rechazada por los demás", concluye Patricia.

Headshot of Silvia Lorente

Silvia Lorente es experta en estilo de vida, 'celebrities' y sexualidad y especializada en cultura pop 'millennial'.

Se licenció en Periodismo en la URJC de Madrid, estudió un módulo de doblaje, un máster de DJ y tiene más de 10 años de experiencia en el manejo de plataformas digitales y redes sociales (escribió y ganó premios con su blog de moda y 'celebrities', 'La Otra Horma del Zapato', y coordinó el equipo de moda y belleza en el departamento digital de la agencia Globally durante dos años). Colaboró con InStyle, Harper's Bazaar y GQ, y genera contenido para Cosmopolitan desde 2015.

En sus ratos libres, pincha como DJ en eventos y echa las cartas del Tarot a quien tiene dudas sobre su futuro.

'Pss': Si te apetece jugar con ella al Trivial de 'Friends' o 'Sexo en Nueva York', has de saber que tienes las de perder.