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Marc Márquez siempre ha apuntado maneras. Con sólo 20 años se convirtió en el campeón más joven de MotoGP, y ahora, con 32, acumula ocho título mundiales e incontables victorias. En resumen, una vida llena de éxitos. Los triunfos, además de una preparación física, requieren de una psicológica. Para él, la salud mental es uno de los puntos más difíciles para los deportistas, sobre todo por la presión y la expectación mediática. "Tienes que estar mentalmente estable para que no te tiemble el pulso a la hora de la verdad, porque en los entrenamientos todos somos más rápidos", reconoce. Para él, la mejor batalla psicológica es el tiempo por vuelta, y para eso es muy importante darlo todo en cada entreno y cada fin de semana.
Desde que empezó en 125cc hasta ahora –que es uno de los pilotos más veteranos de la parrilla–, ha cambiado su forma de afrontar cada temporada. Ha pasado de ver cada carrera como una final en la que apostaba todo a entender que la paciencia y el "saber respirar encima de la moto" son claves.
Márquez, embajador de Estrella Galicia 0,0, se sienta con COSMOPOLITAN y nos desvela cuál es la mentalidad que le ha llevado a lo más alto, cómo lidia con el miedo y cómo vuelve a confiar en él cuando las cosas no salen como quiere. 'Spoiler': nos ha dado consejos de esos que todas necesitamos escuchar de vez en cuando. ¡No te pierdas esta entrevista!
¿Cómo te preparas psicológicamente para afrontar un campeonato que cada vez es más largo y exigente?
La psicología es algo que te puedes preparar, pero a la vez, es lo que menos puedes controlar. Creo que la estrategia adecuada es preparar el físico y la técnica para que haya buenos resultados. Eso te contagia de la energía positiva que necesitas para ir cogiendo fuerza, porque la temporada es muy larga y es muy importante estar 100 % concentrado durante las 22 carreras si quieres marcar la diferencia al final de la temporada.
Después de una lesión como la tuya, el miedo es inevitable. ¿Cómo fue tu primera vez de vuelta en la moto?
Miedo nunca he tenido, pero sí que le coges un poquito de respeto. Normalmente cuando vuelves nunca estás al 100 % y piensas en no volverte a lesionar. Aunque no puedes ir diciéndote eso encima de la moto, porque entonces no vas a ir lo más rápido que puedas. La mentalidad que hay que tener está entre ese puntito de inconsciencia, de locura y de dejarte llevar cuando vas a 350 kilómetros por hora, y el ser conscientes de que te la juegas.
¿Tuviste que trabajar en volver a confiar en ti mismo?
Tuve que hacerlo cuando los resultados no salían. Tuve que tomar decisiones y plantearme muchas cosas. Fue complicado, pero el tiempo ha dicho que sí, que tomé las decisiones correctas. Y ahora volvemos a estar ganando fines de semana y, lo más importante, a disfrutar. Vuelvo a disfrutar de mi pasión y a sonreír cada fin de semana.
Has estado en la cima del motociclismo desde muy joven, compitiendo por tanto bajo una gran presión. ¿Cómo se aprende a gestionar esa presión?
La presión es uno de los factores más difíciles de llevar, aunque depende de cómo te la tomes. Es verdad que era mucho más fácil llevar la presión hace quince años –cuando empecé en el mundo de las motos en 2013–, y en mi opinión es por las redes sociales. Es difícil lidiar con comentarios cuando eres joven y acabas de empezar. Por suerte, a mí me ha pillado ya con 32 años y sé muy bien diferenciar lo que ocurre en redes sociales a la realidad. Esa presión no puede nublar la responsabilidad que conlleva el tener a toda una fábrica y todo un equipo humano depositando dinero, tiempo y esperanza en tus resultados.
¿Cómo haces para no dejarte llevar por las expectativas externas?
Cuando hay expectativas externas es buena noticia, porque significa que estás en un buen momento y que la gente espera de ti. Pero tienes que ser realista, centrarte en ti mismo, y no querer hacer más de lo que puedes en ese momento porque la gente espere más. Aunque personalmente la presión me gusta. Normalmente en momentos críticos es cuando mejor he rendido.
A lo largo de tu carrera, has vivido grandes éxitos, pero también momentos difíciles. ¿Cómo aceptas y normalizas los momentos de vulnerabilidad?
Cuando tienes esos momentos difíciles en los que no salen las cosas, toca trabajar más que nunca. Es opuesto a lo que quiere tu cuerpo –que te está pidiendo tirar la toalla–, porque no te apetece entrenar tanto y no tienes energía ni esa gasolina o motivación que te da el buen resultado. Y, sobre todo, la clave es no perder nunca la esperanza y establecer objetivos. Cuando estás en un momento muy bajo hay que marcarse objetivos realistas: no puedes marcarte ser campeón del mundo. Tienes que ir creciendo poco a poco y construyendo una buena base.
¿Cómo gestionas que los resultados no sean los esperados?
La clave es la resiliencia, la constancia y la perseverancia. No le das la vuelta a la situación de un día para el otro. No te vas a dormir y te levantas sin molestias y siendo más fuerte. Hay un proceso de evolución. Hay que darle la vuelta a la tortilla y cocinarlo a fuego lento, porque si no, te quemas.
En el deporte de élite, la salud mental ha sido un tema tabú durante mucho tiempo. ¿Cómo crees que ha cambiado esta percepción?
De salud mental se está hablando más en general, en la vida. Yo creo que es porque hay más preocupaciones. Las redes sociales son muy buenas, en muchos casos –puedes llegar a mucha gente, interactuar con tus 'fans', difundir noticias muy positivas y necesarias–, pero luego está la otra cara de las redes. Cuando te llega un comentario malo, te centras en él, porque el ser humano es así: tienes diez comentarios buenos y uno malo, y te quedas con el malo. Pero todo se puede trabajar. Sobre todo, tienes que darle importancia a los problemas que tienes en ese día. Tú puedes sentir que tienes muchos problemas hasta que hay un problema que requiere de tu atención. Cuando hay un problema, te enfocas en él y los otros quedan fuera.
¿Vas a terapia?
En mi caso, nunca la he necesitado. He tenido la gran suerte de tener un equipo humano alrededor muy bueno siempre que he necesitado gente arropándome, compartiendo ideas o gente que me reforzara en mis momentos más bajos. Pero siempre era gente de mi entorno: amigos o gente que trabaja conmigo de hace muchos años.
Nunca he ido a un profesional de la salud mental, pero lo respeto muchísimo porque hay gente que lo necesita. Yo he tenido la suerte de tener un entorno fabuloso y una familia también maravillosa, que me ha ayudado en ese sentido.
¿Es tu entorno lo que más influye en la gestión de tu salud mental?
Sí, es la mejor manera de ayudar a mi salud mental. Intento estar siempre con los de siempre. Tengo la suerte que tener una familia estable, ahora tengo una pareja maravillosa que me apoya, mi mano derecha también me ayuda, tengo un equipo detrás maravilloso y humano, que siente el deporte y lo que me pasa a mí es como si les pasara a ellos.
Tu chica, Gemma Pinto, te acompaña en muchas de tus carreras, ¿qué significa su apoyo para ti?
Sí, hace ya dos años que empecé con Gemma. Ella vive mis éxitos como si fueran suyos y yo vivo los suyos como si fueran míos. Los dos nos intentamos ayudar mutuamente. La verdad es que creo que me ha tocado la lotería, porque me siento muy feliz y estable. Ella entiende mi faena, yo entiendo su faena, y luego, en la vida personal, lo vivimos todo intensamente –que es como se tiene que vivir, como si fuera el último día–, porque nunca sabes lo que pasará mañana. Esperemos que sea así por muchos años más.
Raquel Ortega es experta en estilo de vida y le apasiona escribir sobre los temas que más interesan (y afectan) a su generación: relaciones, psicología, bienestar, cultura, viajes, gastronomía y autocuidado. En pocas palabras, adora todo lo que le ayuda a entenderse mejor y, sobre todo, aquello que tiene que ver con el placer (el físico, pero también el de comer bien, descubrir una historia que te remueve o hacer un viaje de esos que te recoloca por dentro). Raquel es esa amiga que escucha tus audios de cinco minutos hablando sobre tu ex y, además, lo analiza y te responde con referencias de series, libros y estudios sobre apego.
Graduada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III de Madrid, ha trabajado como videoperiodista en EL PAÍS y colaborado con medios como El Generacional. Su especialidad son las entrevistas a cantantes, escritoras y deportistas. Cuando no la encuentres escribiendo, probablemente esté probando un nuevo WOD de ‘crossfit’ o, simplemente, en un bar entre unas copas de vino con sus amigos.
P.D.: ¿Recuerdas lo del audio de cinco minutos? Podría ser ella perfectamente. Raquel no manda audios, manda podcasts (y sueña con, algún día, tener uno de verdad).














