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Seguro que te resulta familiar eso de que el estrés y la presión diaria por querer llegar a todo nos afectan cada vez más. Pero aquí no hemos venido a hablarte de problemas sino a proponerte soluciones. El primer paso para decir adiós a los agobios del día a día consiste en liberar tensiones y reconectar con uno mismo. Esto es esencial, pero, ¿cómo se hace? Hay muchas maneras, pero nosotras queremos proponerte una de las más divertidas: el baile.
Cada vez son más los estudios científicos que muestran cómo puede mejorar nuestra salud mental, física y emocional, teniendo un impacto muy positivo en la autoexpresión y el autocuidado. Por ello, podemos decir que no se trata sólo de un acto físico, sino que ayuda a estimular nuestro cerebro, nos hace sentirnos mejor y reduce el estrés.
Además, es un ejercicio que te permite conectar con los demás de una manera rápida, sencilla y divertida. Bailar va más allá de lo que se ve a simple vista: forma identidad, conecta con la moda, la música y todas las formas de arte, activa procesos mentales y neuronales que potencian nuestra creatividad, bienestar, cognición, y un largo etcétera.
Los beneficios del baile
Hemos podido hablar con el Dr. Peter Lovatt, un psicólogo del Reino Unido conocido como Doctor Dance, todo un 'crack' de la investigación en este campo. Además, lo hemos hecho en el mejor de los sitios, un lugar donde el baile y la música son los protagonistas. Se trata del hotel nhow Berlin, que con su lema "Dance nhow, change now" y su impresionante decoración, nos invita a todos a movernos y a ser nosotros mismos.
El Doctor Dance ha explorado las conexiones entre el movimiento, las emociones, el pensamiento y los vínculos sociales, llegando a la conclusión de que bailar puede tener repercusiones en muchos ámbitos de la vida.
Ayuda a comunicarse mejor
También a pensar de forma más creativa y puede acabar con la ansiedad o la depresión. "El movimiento no sólo mejora nuestra creatividad, sino que nos conecta con nuestro ser más profundo, facilitando la resolución de problemas y ayudándonos a vivir más plenamente", dice el Dr. Peter Lovatt.
En su libro 'The Dance Cure: The Surprising Science to Being Smarter, Stronger, Happier', habla de los beneficios cognitivos y emocionales del baile, y además, comparte sus mejores pasos y rutinas para inspirar a todo el mundo (incluso a aquellos que creen que "no saben bailar"). Tratándose de un doctor, no podía ser de otra manera, así que también podrás encontrar toda una 'prescripción médica' de las diferentes formas de bailar para ser feliz. Si quieres ser más empático, busca una pareja de danza country escocesa; para mejorar tu creatividad, muévete al ritmo de la danza contemporánea; si necesitas reducir tu estrés, entonces opta por el punk; si lo que deseas es prolongar tu vida (vivir más y mejor), la zumba es el secreto; para reforzar tu autoestima, prueba el ballet y la danza del vientre. Hay tantas opciones como puedas imaginar.
Mejora enfermedades
Se ha demostrado que la danza mejora de manera significativa muchos síntomas de las personas con Parkinson, una enfermedad que afecta a la movilidad y las funciones cognitivas de quienes la padecen. Te preguntarás cómo es posible que bailar pueda ayudar a alguien con este trastorno neurodegenerativo, y es completamente normal porque incluso el Dr. Peter Lovatt y la neurocientífica Luc Annette (junto a quien realizó el estudio) fueron escépticos al principio.
Decidieron llevar a cabo un experimento en el que invitaban a personas con Parkinson a participar en sesiones de baile durante diez semanas. Los resultados fueron sorprendentes. Los participantes mostraron cambios extraordinarios en su condición, incluso tres meses después del experimento, seguían experimentando mejoras en su capacidad para realizar tareas cotidianas como beber un vaso de agua o comer. Y es que, el cerebro también se entrena.
Además, en un ensayo clínico posterior en el que incluyeron a un grupo de personas sanas para comparar los resultados, descubrieron que no sólo el grupo de Parkinson se beneficiaba de este ejercicio, sino que las personas sin la enfermedad también mostraban notables mejoras. Vamos, que los beneficios cognitivos, emocionales y sociales de bailar son universales.
Fomenta el bienestar y la positividad
El baile no sólo mejora nuestra salud física, sino que cambia la química de nuestro cerebro y contribuye a fortalecer el vínculo social (así que, es hora de moverse en grupo). Entre otras cosas, activa áreas especializadas en el movimiento (el acoplamiento sensoriomotor), que a su vez estimulan el lóbulo frontal (la parte del cerebro encargada de los sentimientos de placer y recompensa). Como consecuencia, bailar provoca la liberación de neuroquímicos como las endorfinas, que generan una sensación de bienestar y positividad instantánea.
"Así, no sólo estamos disfrutando de los beneficios del movimiento, sino que también estamos estimulando nuestra capacidad de vincularnos con los demás. Creo que es una de las cosas más increíbles del baile”, nos dice Lovatt. Lo más interesante es que se ha demostrado que incluso sin comunicación verbal (en el estudio también se incluyeron bebés), el movimiento compartido genera una conexión profunda entre las personas.
Potencia la creatividad
El baile activa el pensamiento convergente (el que está relacionado con la lógica) y, sobre todo, el divergente (ambos esenciales para las tareas cotidianas). Este último está relacionado con la creatividad y la imaginación. Es una realidad que pasamos la mayor parte del tiempo sentados (aquí tienes unos ejercicios fáciles para luchar contra el 'sitting' o 'culo de oficina'), lo que limita nuestro pensamiento creativo y nuestra capacidad de tomar decisiones ágiles.
El movimiento, ya sea a través de la danza o de otras formas de ejercicio, activa partes del cerebro que, de otro modo, quedarían inactivas. Esto tiene un gran impacto en nuestra capacidad para pensar, resolver problemas y enfrentarnos a los desafíos cotidianos con una mente más clara y resolutiva.
Bastan 5 minutos al día
No hace falta que le dediques una gran cantidad de tiempo si no lo tienes, "sólo con bailar durante cinco minutos al día, notarás la diferencia", nos asegura el doctor. Cuando le preguntamos cómo podemos integrar el baile en nuestra vida cotidiana, lo primero que nos dice es que "debemos encontrar en qué parte del cuerpo se encuentra nuestro ritmo". Para ello, tenemos que tumbarnos en la cama con los ojos cerrados y nuestra música favorita, tratando de identificar qué zona del cuerpo nos sale mover de forma natural: las manos, los pies... Tenemos que repetir este proceso sentados en la cama y luego, de pie. Se trata de hacerlo hasta que nos sintamos completamente sincronizados con la música.
Te recomendamos que intentes incluir nuevos movimientos cada día. A veces dejamos de aprender porque caemos en la rutina de hacer las mismas cosas una y otra vez. Por eso, según explica el doctor, "aprender nuevos patrones de baile, por ejemplo, mejora la cognición general al estimular la memoria espacial".
Raquel Ortega es experta en estilo de vida y le apasiona escribir sobre los temas que más interesan (y afectan) a su generación: relaciones, psicología, bienestar, cultura, viajes, gastronomía y autocuidado. En pocas palabras, adora todo lo que le ayuda a entenderse mejor y, sobre todo, aquello que tiene que ver con el placer (el físico, pero también el de comer bien, descubrir una historia que te remueve o hacer un viaje de esos que te recoloca por dentro). Raquel es esa amiga que escucha tus audios de cinco minutos hablando sobre tu ex y, además, lo analiza y te responde con referencias de series, libros y estudios sobre apego.
Graduada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III de Madrid, ha trabajado como videoperiodista en EL PAÍS y colaborado con medios como El Generacional. Su especialidad son las entrevistas a cantantes, escritoras y deportistas. Cuando no la encuentres escribiendo, probablemente esté probando un nuevo WOD de ‘crossfit’ o, simplemente, en un bar entre unas copas de vino con sus amigos.
P.D.: ¿Recuerdas lo del audio de cinco minutos? Podría ser ella perfectamente. Raquel no manda audios, manda podcasts (y sueña con, algún día, tener uno de verdad).













