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“Dar la turra” sobre los problemas del cambio climático desde un bar de Malasaña… y con una cerveza en la mano. Así, sin más contexto, la propuesta te podría sonar bastante loca, ¿no? Y quizás, de forma un tanto irónica, te preguntarás: ¿qué puede salir mal? Pues bien, viendo los resultados de su cuenta de Instagram @climabar__, más bien al contrario. A estas chicas no les está yendo nada mal. Porque hasta han logrado, por ejemplo, que el sector energético esté muy pendiente de todo lo que dicen. ¡¡¡Literal!!!! Pero… ¿cómo lo han conseguido?
Cuando hablamos de “estas chicas”, nos referimos a Belén Hinojar y Carmen Huidobro, a quienes, por un momento, hemos pedido que abandonen el bar (no siempre están ahí, que quede bien claro: Belén trabaja como creativa publicitaria y Carmen, en comunicación climática estratégica) para instalarse en nuestro plató, y que nos cuenten cómo y por qué decidieron, durante la pasada pandemia del COVID, abrir una cuenta de Instagram donde dejan bien claro su compromiso con la salud del planeta. “Nosotras no sabemos hacer bizcochos. No se nos da bien. Por eso, decidimos economizar un poco el 'pedo' que nos estábamos cogiendo en nuestra casa grabando vídeos del clima”, afirma Belén.
Aunque la preocupación de ambas por el medioambiente no surgió por generación espontánea durante el confinamiento. Carmen recuerda que, de pequeña, era “una niña traumatizada”, según sus propias palabras: “Ya era consciente de que nos estábamos cargando los bosques, que existía sobrepesca o que había contaminación”. Por eso – y para “intentar salvarnos el culo, básicamente”, porque “nosotras necesitamos unas condiciones muy específicas para poder sobrevivir”– decidió estudiar Ciencias Ambientales en la Universidad Autónoma de Madrid.
La historia de Belén, en cambio, es un tanto diferente. Y es que, pese a ser amiga de Car (Carmen) desde los tres años, cuando coincidieron en el mismo colegio, confiesa que “la máxima conexión que tenía con la naturaleza era hacer de oveja en la función de Navidad e ir a la granja escuela”. ¿Te suena? Hasta que un día, en el pasillo de los lácteos de un supermercado, tuvo un 'mental breakdown', como así ella misma lo define. Una revelación que le abrió los ojos: si nos bebemos nosotros la leche de las vacas, ¿cómo alimentan a sus crías? A partir de entonces, recuerda Belén, “empecé a preguntar por un montón de cosas. Como tenía a Car, ella respondía, pero me di cuenta de que hay un montón de gente que no tiene a Car y que no va a hacer estas búsquedas en Internet porque te da mucha pereza y estás muy ocupada en hacerte el 'tupper' del lunes”.
Después de casi cinco años, Climabar está consiguiendo muchos, muchísimos frutos, además de una legión de seguidoras y seguidores en su cuenta de Instagram, lo que confirma que el medioambiente preocupa a los millennials (el 57 %, de hecho, así lo asegura) y a la generación Z. El pasado año Carmen y Belén recibieron el primer galardón de Sostenibilidad en los Premios Ídolo, convocados por Ecovidrio y dirigidos a los creadores de contenido sobre la lucha contra el cambio climático. Hace apenas unos meses fueron incluidas en la lista '30 under 30' elaborada por Forbes España. Aparecen frecuentemente en medios de comunicación, como ya lo hicieron con el programa 'El Intermedio', de LaSexta, donde contaron con una sección fija: 'On Fire'. Y hasta la prestigiosa organización ecologista y pacifista internacional Greenpeace las ha llamado para presentar la segunda temporada de su videopodcast 'Greenflags'.
Comprometidas. Directas. Divertidas. Ambas saben que “la lucha climática es grande”. “Los combustibles fósiles, las petroleras, los bancos que invierten en deforestación y en combustibles fósiles… Hay todo un sistema basado en extraer recursos que son limitados”, recuerda Carmen. Pero eran y son más que conscientes de que buena parte de ese problema se les escapa. Por eso, deciden enfocarse “en lo que se nos da mejor: la comunicación”: “El primer paso es que la gente se entere, y luego aplicar todas esas soluciones que ya existen”, afirma Belén. Pero el reto, aunque al alcance de su mano, no resulta sencillo. En absoluto. Y es que, en su opinión, en ocasiones no sólo son muchos y difíciles los mensajes científicos que sobre el clima se transmiten, sino que también dichos mensajes “no llegan, porque no tienes ese conocimiento, esa inquietud o no te lo están explicando bien”. Pese a ello, están logrando “romper esa barrera de concienciación, esa comunicación verde tradicional y llegar a todo el mundo”.
Lo consiguen cargadas de buenas dosis de cercaní, y con la necesaria complicidad. No sólo por el tono y la forma que utilizan para transmitir sus mensajes (como si fuera alguna de tus amigas de toda la vida) sino también por el contenido que comparten en redes. Allí, por ejemplo, dejan bien claro que “la crisis climática no va sólo de arbolitos, de deshielo, de osos polares... Esto va de todas las personas en este planeta”, precisa Carmen, quien, para confirmarlo, prosigue con algunos ejemplos: “Si te importa el esquí, te importa la crisis climática; te importa tu cervecita de por la tarde, crisis climática; la ropa, crisis climática; la factura de la luz, crisis climática. Toda tu vida, todo está, por desgracia, relacionado con esta crisis”.
Aunque, eso sí, son conscientes de la importancia de darle la vuelta a la narrativa que existe sobre el cambio climático para, por ejemplo, no generar ningún tipo de ecoansiedad o con la intención de dejar bien claro que “no tienes que ser un ecologista 'abraza-árboles' para sumarte a la lucha”, precisa Carmen.
Su misión no es sencilla. En absoluto. Y los obstáculos surgen a diario en forma, sobre todo, de prejuicios. “Somos chicas jóvenes, con cierta ideología, con cierta manera de vestir, y ya, por ese motivo, hay un montón de personas que no nos van a escuchar, porque nos categorizan en un punto que piensan que estamos en su contra o directamente no nos toman en serio”, reconoce Carmen. De ahí que consideren que sea necesario que “la magnífica lucha climática” se llene de referentes que ayuden a transmitir el mensaje. “Yo a mi abuela, por mucha turra que le dé durante años, nunca le entra, pero el Papa lo menciona una vez y mi abuela se convierte en Greta (Thunberg)”, admite Belén.
La última duda que les planteamos a Carmen y Belén en esta sección que hemos titulado 'Tú puedes cambiar el mundo' parece más evidente. ¿Qué podemos hacer cada una de nosotras para sumarnos a esta lucha? Lo primero lo tienen claro: “Dar la turra a tus amigos”. Pero no sólo esp. Como recuerda Carmen, “somos ciudadanía”, y, por eso, les parece importante “votar a partidos que no sean negacionistas”. La lista de 'things to do' no termina aquí. También es prioritario normalizar alternativas sostenibles que te benefician, como comprar ropa de segunda mano o consumir menos proteína animal. Y, además, algo que consideran esencial: “No criticar a la gente que lo está intentando porque no existen los activistas perfectos. Todo el mundo puede hacerlo mal de vez en cuando, mejorar, luego empeorar... No hay que ser ni Greta (Thunberg) ni una petrolera. Hay un montón de escalas de grises”, concluye Belén.













