“La sociedad siempre se beneficia de la igualdad de género”. Lo decía hace ya más de dos siglos la escritora y filósofa inglesa Mary Wollstonecraft, pionera feminista. Décadas después, en 1848, tuvo lugar la primera convención sobre los derechos de la mujer en Estados Unidos. Fue en Seneca Falls, Nueva York, y en el documento final se llegaba a afirmar: “La historia de la humanidad es una historia de repetidas lesiones y usurpaciones por parte del hombre hacia la mujer”. Sí, han pasado muchos años de una más que larga lucha por los derechos de las mujeres… pero, hoy en día, todavía hay camino por recorrer. Al menos así lo dicen las cifras. Y es que, según el Barómetro Juventud y Género 2023, la mitad de los y las jóvenes cree que en España las desigualdades entre hombres y mujeres son todavía grandes… Y hay un dato aún más alarmante: casi el 20% siguen pensando que la violencia de género no existe.

Por eso, las palabras de María Murnau – Feminista Ilustrada– están más que justificadas: “Hay que seguir siendo feminista en pleno siglo XXI porque las leyes, aunque se han trabajado mucho, no cambian de manera automática la mentalidad de la gente”. Lo dice alto y contundente. Feminista Ilustrada es el alter ego y el proyecto de sensibilización contra el machismo que arrancó, en 2015, esta escritora, ilustradora y divulgadora gaditana, de San Fernando, quien descubrió el feminismo en la Universidad, “por desgracia muy tarde”, precisa. Aunque, sin duda, marcó su vida: “El feminismo me descubrió muchísimas cosas que no me había planteado, pero dieron sobre todo respuestas a situaciones que había vivido a lo largo de mi vida, como el acoso callejero, como que en clase tuviera que destacar más que mis compañeros para que me tuvieran en cuenta y, sobre todo, te ayuda a comprender cómo funciona el mundo porque nos afecta directamente a las mujeres y nos alivia…. En una situación de desigualdad que creíamos superada”.

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Getty/Klaus Vedfelt

Un proyecto que surgió para aportar una visión más amplia del feminismo –“antes estaba más reducida al ámbito universitario o al ámbito político”, reconoce– y que, en un primer momento, tomó forma como cuenta de Instagram –@feministailustrada–, en la que sigue, hoy por hoy, buscando “acercar el feminismo al público” y “contribuir a la lucha contra la violencia de género”. “Me daba cuenta de que, cuando hablaba, al utilizar términos, que quizás ahora sí que tenemos más asentados, pero en ese momento no eran muy populares, como patriarcado, por ejemplo, la gente se llevaba las manos a la cabeza y no lo entendía”.

Para ello, María Murnau recurre ilustraciones y textos breves, donde incorpora dos elementos clave: el humor y la ironía. Una estrategia que explica en el hecho de que “más del 70% del aprendizaje lo hacemos a través de la vista. Por eso es tan necesario que nuestra cultura visual –un lenguaje muy universal– esté llena de imágenes transformadoras”.

"Más del 70% del aprendizaje lo hacemos a través de la vista. Por eso es tan necesario que nuestra cultura visual esté llena de imágenes transformadoras"

Poco a poco el proyecto ha ido creciendo. Ahora, María lleva a cabo también acciones de sensibilización, imparte talleres y conferencias sobre feminismo y colabora con diferentes instituciones en campañas contra la violencia machista. Además, ha publicado libros, como 'Feminismo ilustrado: ideas para combatir el machismo', que publicó junto a Helen Sotillo, 'Diario de una rebelde: guía de insumisión y supervivencia', 'No puedo vivir sin mí, Manual para incendiar el paraíso: la revolución prohibida de las mujeres o Wonderveggie: Salvar el planeta para principiantes', junto a Paloma de Pando.

Diez años después, María considera que Feminista Ilustrada le ha ayudado también a “crecer como persona”. Y tiene claro dónde poner el foco: “Todos los estudios nos enseñan que la violencia de género está aumentando entre los adolescentes y sigue habiendo mucha brecha de género, como la brecha salarial, el techo de cristal… Solo hay que mirar las estadísticas de cómo el poder político, económico sigue todavía en manos de los hombres y muchos por inercia y otros con iniciativa van alejando completamente a la sociedad de la igualdad”.

Aunque, eso sí, a la hora de llevar a cabo su “artivismo” (arte y activismo), reconoce que no son pocos las reticencias que se encuentra tanto ella como quienes luchar por vivir en igualdad. “El principal problema que tiene el discurso feminista es que tiene muchas etiquetas y muchas empresas, mucha gente con poder lo han utilizado como algo que pertenece a un bando o a otro. La etiqueta feminista se ha vinculado a ciertas ideas, cuando realmente es una idea muy concreta que debería asumir toda la sociedad: creer en la igualdad de oportunidades y condiciones, y luchar por ello”.

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De ahí que, para articular el nuevo feminismo del siglo XXI, María considere prioritario poner el foco en los referentes, en personas que tienen influencia en la sociedad. “Hay una generación enorme que está imitando a sus ídolos y creen en lo que ellos dicen. Si esos referentes rompen con el esquema que se ha venido dando toda nuestra historia –como el típico prototipo de machote, de malote, que es muy antiguo–, pueden conseguir que la sociedad piense de otra manera”, precisa.

“Hay una generación enorme que está imitando a sus ídolos y creen en lo que ellos dicen. Si esos referentes rompen con el esquema que se ha venido dando toda nuestra historia, pueden conseguir que la sociedad piense de otra manera"

Pero también llama a la acción de cada una de nosotras. “Si nos quedamos esperando a que todos los hombres se revisen y cambien, a la igualdad le quedan otro par de milenios”, suele decir María. Su mensaje encaja a la perfección con nuestra sección “Tú puedes cambiar el mundo” y con frases como la que, por ejemplo, pronunció Michelle Obama ("Como mujeres, debemos defendernos a nosotras mismas. Debemos defendernos unas a otras. Debemos defender la justicia para todas") o la de la actriz Katherine Hepburn: "La mujer tiene poderes que asustarían a los hombres si supieran cuán fuertes son".

La pregunta es: ¿por dónde empezamos a la hora de reclamar más igualdad? Y, sin duda, las palabras de María nos dan algunas pautas, cuando nos recuerda: “A través de nuestros pequeños actos podemos apoyar a las mujeres, podemos rechazar comportamientos machistas y simplemente en cualquier conversación con amigos o con familia podemos dar a conocer nuestras ideas y toda la realidad a la que no siempre todo el mundo tiene acceso. Al final en las redes sociales creamos un universo que se prepara perfectamente para nosotros y hay veces que hay que salir de la burbuja y de la zona de confort”.