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El filósofo coreano Byung-Chul Han asegura que nos encontramos inmersos en la sociedad del rendimiento, cuyo fin es incrementar la productividad. Para lograrlo, los trabajadores son disciplinanados no por aquellas normas externas vigentes en la estructura social, sino por normas autoimpuestas con las que, según asegura el pensador, se explotan a sí mismos.
Para sobrellevar tal situación y para poder superar la ansiedad, el cansancio crónico y la depresión, es decir, para sobrellevar esa enfermedad del “no puedo más” o del “no me da la vida”, las medicinas se han erigido como las grandes aliadas, encontrándonos por tanto inmersos en una sociedad medicada. Es más: la nueva entrega de PFinsight habla de la tendencia hacia una sociedad sobremedicada. Según los datos, un 34 % de la población está diagnosticada con algún tipo de enfermedad o dolencia crónica, ya sea de tipo mental o físico, y alrededor del 60 % de la población consume medicamentos con una frecuencia mensual, siendo el consumo diario del 32 % de los españoles, alcanzando al 55 % en el segmento 'boomer'.
Lo preocupante no es sólo la sobremedicación, sino que frente a esta, emerge la automedicación, siendo los más jóvenes quienes ejercen una automedicación más elevada. La practican el 42 % de los Z's y 'millennials', mientras que el porcentaje de los 'boomers' responde al 26 %. “La automedicación es más habitual entre los jóvenes debido a su mayor exposición a las redes sociales, donde abunda información no contrastada sobre salud. En ocasiones, algunos 'influencers' comparten consejos sin bases científicas, lo que lleva a los jóvenes a tomar decisiones impulsivas sobre su salud”, explican Delia García Moratilla, psicóloga de Blua de Sanitas y Stefanie Ebba Hoffmann, médico de Blua de Sanitas.
“Por otra parte, nos encontramos con la influencia de las plataformas digitales donde se normalizan, en algunas ocasiones, prácticas peligrosas al difundir casos de automedicación con aparentes resultados positivos. Ante esta situación, sería conveniente impulsar campañas educativas que fomenten el pensamiento crítico y alerten sobre los riesgos de confiar en fuentes no verificadas para cuestiones de salud", señalan.
Incluso la medicación tiene cierta brecha de género. Así lo indican datos del STADA Health Report, un estudio con más de 32.000 encuestados de 16 países europeos que revela que, por género, las mujeres son quienes más utilizan analgésicos para tratar el dolor de cabeza (76 %) frente a un 64 % de los hombres; mientras que un 37 % de ellas los utilizan para paliar los dolores menstruales. Al adentrarnos en algunos de los motivos que empujan a muchos a automedicarse se encuentra el mal funcionamiento de la Sanidad a la hora de gestionar las citas médicas, pues según los datos de PFinsight, el 54 % recurre a medicarse por su cuenta a causa de la tardanza en conseguir citas médicas. ¿Los fármacos más habituales? Los destinados al alivio del dolor y la inflamación, con un 45 % de la población habiéndolos tomado en el último mes, seguidos de los medicamentos para el sistema nervioso y la salud mental (18 %), el sistema cardiovascular y endocrino (17 %) y el sistema digestivo (9 %).
Las cifras revelan que el estrés sigue siendo el gran enemigo de una sociedad condenada a la sobreproductividad. La 'Gen Z' opina que lleva una vida muy estresante y que, por ello, necesita recurrir a algo para superar el día y enfrentarse a obligaciones de estudios o trabajo y, ante estas creencias, García Moratilla y Ebba Hoffmann consideran esencial ofrecer alternativas saludables y accesibles. “En este sentido, promover actividades como el deporte, la meditación, programas de apoyo psicológico, técnicas de gestión del tiempo y de gestión de problemas puede ayudar a los jóvenes a manejar la presión académica y personal”, explica. Añaden que es también vital cambiar la narrativa social que normaliza el estrés como una parte inherente del día, fomentar un diálogo abierto sobre salud mental y reducir el estigma asociado a buscar ayuda profesional contribuirá a que los jóvenes opten por herramientas más saludables.
PFinsight considera que los datos obtenidos de su análisis son un reflejo de una preocupante tendencia que merece ser muy tenida en cuenta. “Causas como una población cada vez más envejecida y con una mayor esperanza de vida, unos ritmos de vida (laboral y personal) cada vez más intensos y una notable falta de apoyo social-sanitario parecen estar empujando a la sociedad hacia una medicalización excesiva y donde la automedicación está muy presente. Es importante, por ello, fomentar una cultura de prevención y autocuidado, así como garantizar un acceso adecuado a los servicios de salud, para evitar caer en una espiral de sobre consumo de medicamentos en el que parece que estamos instalados los españoles”, explican.
La decisión de automedicarse puede derivar en un diagnóstico erróneo, llegando incluso a agravar enfermedades al no recibir un tratamiento adecuado y, como explican Delia García Moratilla, psicóloga de Blua de Sanitas y Stefanie Ebba Hoffmann, médico de Blua de Sanitas, el abuso de medicamentos como analgésicos o ansiolíticos puede generar adicciones o efectos secundarios que impactan negativamente en la salud y calidad de vida. “Por otro lado, dificulta la detección temprana de problemas graves, como trastornos mentales o enfermedades agudas y crónicas, que requieren intervención especializada”, advierten.
Por ello es siempre es aconsejable acudir a consultas profesionales para que evalúen la situación y, si procede, prescriban el tratamiento adecuado y ajustado a las necesidades particulares de la persona.
Marita Alonso es experta en cultura pop y estilo de vida. Escribe acerca de fenómenos culturales desde una mirada feminista en la que la reflexión está siempre presente. No tiene miedo de darle una pincelada de humor a las tendencias que nos rodean e intenta que el lector ría y reflexione a partes iguales. Cuando escribe sobre relaciones, su objetivo es que la toxicidad desaparezca y que las parejas sean tan saludables como las recetas que intenta cocinar... Con dramáticos resultados, claro. Los fogones no son lo suyo.
Ha publicado dos libros ("Antimanual de autodestrucción amorosa" y "Si echas de menos el principio, vuelve a empezar") y colabora en diversos medios y programas de radio y televisión luchando por ver las cosas siempre de una manera diferente. Cree que la normalidad está sobrevalorada y por eso no teme buscar reacciones de sorpresa/shock mediante sus textos y/o declaraciones.
Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense, imparte master classes de cultura pop, estilo de vida y moda en diversas universidades. En Cosmopolitan, analiza tendencias, noticias y fenómenos desde un prisma empoderador.












