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Hoy, 10 de septiembre, se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una jornada promovida por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) y avalada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El objetivo de destacar este día en el calendario radica en aportar visibilidad a la cuestión, reducir el estigma y crear conciencia entre las organizaciones, los gobiernos y la sociedad para lanzar el mensaje principal: el suicidio se puede prevenir.
Tristemente, en España, hay un dato que ha hecho saltar las alarmas, y es que varias asociaciones han registrado un notable incremento en llamadas de menores con ideas suicidas. Por ejemplo, sólo en el primer semestre de este año, el Teléfono de la Esperanza (una ONG de voluntariado que tiene como objetivo principal promover la salud emocional de las personas, especialmente, de aquellas que se encuentran en situación de crisis) ha recibido más de 90.000 peticiones de ayuda, y en 3.045 de los casos existía un riesgo de conducta suicida (2,8%).
Celso Arango, jefe de psiquiatría infanto-juvenil del hospital Gregorio Marañón y patrono de la Fundación SOL, hace un matiz en ese sentido: "Lo que se ha incrementado recientemente son los intentos de suicidio. No es lo mismo pensar en quitarse la vida, intentar quitarse la vida o, efectivamente, quitarse la vida. Estamos en cifras récord desde hace mucho tiempo en cuanto al número de suicidios infantiles y adolescentes (son cifras relativas y porcentuales, basadas en números pequeños, pero es cierto que han aumentado), y esta tendencia es algo que se ha observado en varias regiones geográficas, como Estados Unidos y Europa".
Actualmente, en nuestro país, el suicidio es ya la segunda causa de fallecimiento en personas de entre 15 y 29 años y, aunque la vicepresidenta de la ONG Teléfono de la Esperanza, Magdalena Pérez Trenado, dice que es un problema transversal a toda la sociedad, "aún así, cada vez son más los jóvenes y adolescentes los que buscan ayuda". Pero, ¿por qué esta incidencia entre los más jóvenes?
EL SUICIDIO Y LA GENERACIÓN Z: LOS PRINCIPALES PROBLEMAS
Generalizar sobre esta cuestión sería un error pero, según los especialistas, sí que se pueden extraer datos en función de la cohorte. En el caso de los Z, los expertos del grupo Top Doctors España aseguran que las urgencias psiquiátricas de la generación Z relacionadas con trastornos de conducta obsesivo-compulsiva, ansiedad y depresión han derivado en un incremento de las consultas por autolesiones y pensamientos recurrentes de suicidio. Esta tendencia también la avala la OMS, quien advierte que 1 de cada 7 jóvenes con edades entre los 10 y los 19 años padece algún trastorno mental. Por otra parte, Carlota Martínez, educadora social del Servicio de Educación Social del Ayuntamiento de Madrid, Grupo 5, también pone en contexto la situación: "Lo que antes eran casos puntuales, se ha convertido en un notable número de altas familiares con menores y adolescentes que han tenido ideación suicida". Y, ¿por qué se da esta situación?
José Cabrera, portavoz, psicólogo clínico y director técnico del Teléfono de la Esperanza Canarias, aporta: "Tras un suicidio siempre hay una multiplicidad de factores, nunca una única causa. Estamos hablando de una persona que experimenta un sufrimiento emocional intenso y sentimientos de desesperanza, una persona que probablemente ha empezado a aislarse en ese sufrimiento, perdiendo sensación de conexión a personas y motivos para vivir y que, por último, tiene además capacidad y acceso a medios. En el caso de los jóvenes, se han tenido que enfrentar a un contexto difícil en los últimos años. Esta época de postpandemia que nos tocó vivir a todos nos expuso a un mayor sufrimiento y aislamiento en general y, en el caso de los jóvenes, en una edad especialmente vulnerable. Todo esto ha contribuido, sin duda. A veces, escucho expresiones como 'generación de cristal' que me parecen muy desafortunadas, cuando estamos viendo lo contrario, una generación que está ayudando a romper el estigma acerca de la salud mental y a pedir ayuda".
Por su parte, Belén Uzal, técnica de atención integral en Saúde Mental FEAFES Galicia, está de acuerdo y afirma que es necesario "partir de que el suicidio es un fenómeno complejo en el que influyen muchos factores, tanto a nivel individual como social, por lo que es complicado aseverar o dar afirmaciones muy 'tajantes' debido a la multicausalidad que lo define. No obstante, sí podríamos decir que aspectos como la impulsividad, las nuevas formas de comunicación basadas fundamentalmente en lo digital y los riesgos aparejados a las redes sociales, así como un empeoramiento general de la salud mental, pueden estar detrás del aumento del suicidio entre las personas de esta generación".
En ese sentido y haciendo un matiz sobre el universo digital y cómo afecta a los más jóvenes, el psicólogo social estadounidense, Jonathan Haidt, lanzó el libro 'The anxious generation' en el que plantea, a partir de estadísticas, que la 'gen Z' está inmersa en una crisis de salud mental debido al uso de los 'smartphones'. También menciona el aumento en un 145% de la depresión entre las chicas adolescentes de 2010 a 2021 y del 161% entre los chicos, y los incrementos en los trastornos de ansiedad, las autolesiones y el suicidio.
EL SUICIDIO Y EL DUELO FAMILIAR
Si por alguna razón, tú, lectora, estás familiarizada con algún caso de suicidio, quizás el testimonio de la escritora y cómica, Carmen Romero, te sirva para arrojar algo de luz. Con el objetivo de narrar cómo vivió el suicidio y posterior duelo de su hermano Miguel, ha lanzado un libro: 'Esto no está pasando' (Ed. Planeta), en el que también habla de la culpa y de su proceso. "Me he llegado a sentir culpable porque me haya llevado tanto tiempo, algo que no tiene ningún sentido, y que creo que es producto de la elevada autoexigencia que nos imponemos para todo. Han sido años de procesar lo que ocurrió, de mucha terapia, mucha paciencia y compasión conmigo misma para poder estar en paz con esta situación, que es de por vida. También ha sido tiempo de búsqueda de respuestas, de darle algún sentido, de integrarlo y de aprender a vivir con las consecuencias. Aún a día de hoy sigo trabajando en ello".
Como consejo a alguien que ha vivido el que una persona cercana o un familiar se haya intentado quitar la vida o se la haya quitado, cuenta que el "proceso no es lineal, habrá muchos días malos, pero también habrá días mejores, se van a alternar. Si un día estás mejor y al día siguiente peor no significa que estés fallando o que no haya mejora, sólo significa que el proceso es así. Con intentarlo, ya lo estás haciendo lo mejor posible (y cuando te sientas preparado/a, pide ayuda)".
CÓMO SE PUEDE AYUDAR A UNA PERSONA CERCANA SI HA INTENTADO QUITARSE LA VIDA
Aunque habría aquí bastantes matices, en función de cada caso personal, José Cabrera cuenta que "una persona que ha intentado suicidarse necesita sentir de su entorno que entienden que lo está pasando muy mal. Que aún así, están de su lado. Necesita apoyo cálido, paciencia y tiempo para vincularse de nuevo a través de la cercanía y el afecto. Necesita personas que le ayuden a sentir que importa a los demás. Aquí sobran los reproches, los sermones, los juicios... Lo que sí ayuda es escuchar y acompañar. Y si, además, la persona tiene un riesgo alto, por ejemplo, si es muy reciente, requirió hospitalización, etc., es muy importante atender las indicaciones que nos hayan facilitado los profesionales de salud mental (probablemente, habrán propuesto un plan de seguridad que incluye en la fase de mayor vulnerabilidad estar siempre acompañado y retirar de su entorno todo tipo de materiales que puedan ser utilizados con finalidad suicida. Para esto, es bueno pedir ayuda e involucrar a más personas. En la página web de Teléfono de la Esperanza tienen una guía de prevención del suicidio)", termina.
Por su parte, Belén Uzal, añade: "Es muy importante también que la propia persona nos ayude a definir qué podemos hacer para ayudarle, ya que es quien mejor sabe lo que necesita. Preguntarle qué cree que puedo hacer yo en ese momento es algo que solemos olvidar y, por el contrario, es frecuente que entremos en un ciclo de acciones que, con nuestra mejor intención, pueden no hacerle sentir bien. Seguiríamos con la labor de escuchar y empatizar con un interés verdadero, sin interrumpir su discurso ni restarle valor a su sufrimiento, transmitiéndole que me importa lo que está pasando; no aumentar la culpa aludiendo a expresiones del tipo '¿cómo puedes pensar algo así, si lo tienes todo?' o 'piensa en tu madre, tus hijos...', ya que este tipo de aseveraciones aumentan el riesgo".
Y, por último, Celso Arango puntualiza: "Nunca se debe tratar este tema como algo que pasará con el tiempo, ni pensar que son 'cosas de la vida'. No se debe desviar el tema; siempre que alguien ha pensado o intentado quitarse la vida es fundamental que esa persona reciba apoyo de profesionales de la salud mental. El suicidio puede prevenirse mediante la detección temprana, la prevención y una red de apoyo que facilite que esa persona acceda a la ayuda que necesita".
Silvia Lorente es experta en estilo de vida, 'celebrities' y sexualidad y especializada en cultura pop 'millennial'.
Se licenció en Periodismo en la URJC de Madrid, estudió un módulo de doblaje, un máster de DJ y tiene más de 10 años de experiencia en el manejo de plataformas digitales y redes sociales (escribió y ganó premios con su blog de moda y 'celebrities', 'La Otra Horma del Zapato', y coordinó el equipo de moda y belleza en el departamento digital de la agencia Globally durante dos años). Colaboró con InStyle, Harper's Bazaar y GQ, y genera contenido para Cosmopolitan desde 2015.
En sus ratos libres, pincha como DJ en eventos y echa las cartas del Tarot a quien tiene dudas sobre su futuro.
'Pss': Si te apetece jugar con ella al Trivial de 'Friends' o 'Sexo en Nueva York', has de saber que tienes las de perder.














