En las redes se ha hecho viral la idea de la amistad 'low cost'. 'A priori', todo son ventajas: exigen poco tiempo ya que no hay una imposición de verse a menudo, mínimo compromiso y, claro, poco gasto económico para mantenerlas (es lo que tiene quedar de Pascuas a Ramos). En realidad, se trata de una etiqueta que viene de un tópico bien machista, el cual distingue a las novias de alto mantenimiento –a las que hay que invitar a cenas y viajes– de aquellas que se conforman con peli y pizza. La cuestión es: ¿puede funcionar una amistad que se nutre de tan poco? Se lo consultamos a la psicóloga Alicia González, directora del centro de psicoterapia 'online' que lleva su nombre.

‘Besties’ sin cargo a la tarjeta de crédito

Empecemos por el asunto del dinero, porque el concepto de amistad de bajo mantenimiento remite inmediatamente a esas colegas con las que siempre haces planes baratos. Pero, ¿de verdad es tan importante lo que nos gastamos con ellas? Alicia González sostiene que no. "Pese a lo que pueda parecer, en el grupo de amigas aparecen más problemas cuando alguien maneja mucho dinero, no cuando alguien pasa por una mala racha. Por eso las personas que están en muy buena situación económica suelen ocultarlo. Por el contrario, cuando una amiga va justa de presupuesto se pone sobre la mesa y no suele haber inconveniente en cambiar el plan por otro más accesible o invitarla entre todas si se prioriza la actividad".

Una alta demanda de atención

Otro de los argumentos de las defensoras de esta corriente es que, de este modo, se pueden poner límites a las amigas muy demandantes: esas que te llaman continuamente para contarte sus problemas y quieren quedar a menudo. Sin embargo, en opinión de Alicia González, "a veces necesitamos más y eso no nos convierte en mejores ni peores. El problema viene cuando mi amiga no me puede dar el tiempo que necesito y termino ahogando la relación al insistir: a ella le apetecerá cada vez menos buscarme hueco y yo me sentiré castigada. Ahora imagina que dos amigas coinciden en la misma situación, que rompen con sus parejas y vuelven a la soltería. En ese momento, las dos van a demandar mucha atención, pero van a poder dar mucho y estarán felices".

Por definición, la amistad de bajo mantenimiento exige poca inversión emocional. Aunque ojo, los vínculos se vuelven más frágiles si descuidamos los sentimientos ajenos. Si ante un problema con tu 'bestie' reaccionas sin pensar, diciendo lo primero que te sale, puedes llegar a perder la relación. "Cuando no vas de frente en un conflicto o eres demasiado agresiva al hablar, no estás siendo responsable afectivamente –dice la psicóloga–. Quizá prefieras pasar de tu amiga porque tienes un apego evitativo, pero debes recordar que la quieres".

La clave es la flexibilidad

Nuestra experta no ve claro el concepto: merece la pena dedicarle tiempo y mimo a las amigas. "Lo que sí funciona es la flexibilidad –asegura–. Se trata de entender que la vida cambia y que no siempre te van a dar de la misma manera ni con la misma intensidad. Y que tú tampoco vas poder responder siempre igual. El otro día supe de una pandilla en la que, al quedar una embarazada, hicieron una cena de despedida de la amistad hasta la fecha, para interiorizar que iba a pasar a una nueva etapa. Es una idea preciosa".

Así es la amistad verdadera

En su libro 'Amigos mejores', la psicóloga Alicia González nos cuenta cómo podemos reconocer a nuestras auténticas 'BFF'.

  • Son sinceras: no tratan de imaginar lo que sientes. Si tienen dudas, celos o te echan de menos, te lo dicen abiertamente.
  • Te hacen favores: sabes que puedes pedirles cualquier cosa, incluso dinero. Y que puedes llorar, mostrarte vulnerable y discutir sin rencores.
  • Eres prioridad: si les llamas con alguna urgencia, dejan lo que sea y acuden. Como una familia.
  • Te dan tiempo: una nueva relación, convertirse en madre o un trabajo más exigente puede llenar tu agenda. Ellas se adaptan.
  • Evolucionáis juntas: cuando cambiamos, también muta la amistad. Quizá no sea ya tan prioritaria, pero se trabaja para no perder la conexión.