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Hace solo unos días nos enterábamos de la terrible noticia del fallecimiento de tres mujeres en Buenos Aires, víctimas de un delito de odio por su orientación sexual. Dos parejas de lesbianas, una embarazada, convivían en un hotel de la capital argentina cuando un hombre, que ya se encuentra a disposición judicial, lanzó un cóctel molotov a la habitación, provocando el incendio que acabaría con la vida de tres de las cuatro mujeres que se encontraban allí. En España, uno de los últimos casos de violencia hacia el colectivo sucedió hace poco más de un mes. Un hombre de 36 años recibía una paliza en Madrid a grito de ‘maricón’.
El denominador común de estos ataques es el mismo: la homofobia, la falta de libertad que sufren los miembros del colectivo LGTB+. Por supuesto, es necesario e importante mencionar que en España se han dado muchos pasos en la erradicación de estas situaciones. Los casos de violencia física son los menores dentro de todas las discriminaciones con las que todavía tienen que convivir las personas lesbianas, gays, trans, bisexuales y demás miembros de las siglas. Pero la diferenciación y comparación con la heterosexualidad sigue acompañándoles.
Es de vital importancia tener consciencia sobre estas distinciones que se atribuyen al colectivo, nombrar lo que sucede con ellos con el título que merece y continuar luchando y defendiendo esta causa. Es lo mínimo que podemos hacer, sobre todo hoy, 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia. Y, además, te traemos unos datos que solo demuestran todo lo mencionado. Pero antes, un poco de contexto histórico.
Según el Ministerio de Igualdad del Gobierno de España, ‘‘el 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud dejó de considerar la homosexualidad como una enfermedad. Hasta ese momento, la OMS aún la clasificaba como una enfermedad mental’’. Este dato, que sitúa a la homosexualidad como lo que es, una orientación sexual más y ajena al significado de una dolencia, fue primordial en la lucha contra la LGTBIfobia. Aunque en España se tardó algo más en conseguir una legislación antidiscriminatoria y el reconocimiento de los derechos de las lesbianas, gays, trans...
Como se destaca en el manual ‘Políticas de Igualdad en España y Europa’ de María Bustelo y Emanuela Lombardo, las primeras ocasiones en las que los homosexuales fueron mencionados en textos legales fue en la reforma de 1954 de la Ley de Vagos y Maleantes (1922), la cual calificaba a estas personas como un peligro para la sociedad. La cosa no mejoró con la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social (1970), impuesta para vigilar los comportamientos del colectivo y poder juzgarlos con atenuante por su sexualidad. Es más, a los hombres gays se les llegaba a practicar lobotomías. Y como dato curioso, te contamos que a las mujeres lesbianas no se les solía castigar porque, claro, en su sexualidad siempre tenía que estar involucrada una figura masculina y cualquier práctica lésbica se podía corregir con un matrimonio forzoso. Aquí te contamos un poco más sobre la Invisibilidad Lésbica.
No fue hasta la transición democrática, finales de los 70 y principios de los 80, cuando los grupos reivindicativos organizados fueron consiguiendo que se extinguiese la diferenciación y agravante por la orientación sexual. En la Constitución de 1978 se escuchó por primera vez eso de no permitir la discriminación por razón de sexo, raza, religión o cualquier otra condición social. Pero no fue hasta 1995 cuando las ambigüedades e interpretaciones a nivel legislativo dejaron de tener su espacio. A partir de este año surgen en comunidades autónomas como la de Cataluña las primeras uniones de parejas de hecho y, en 2005, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero iguala el término matrimonio a todo tipo de parejas sentimentales con la Ley de Matrimonio Igualitario. En 2007, se aprueba la Ley de Identidad de Género, en la que cualquier persona tiene derecho a autopercibirse, autodeclararse y ser respetada.
Como menciona el documento ‘Algo habremos hecho’ de 2023 publicado por el Ministerio de Igualdad, ‘‘desde la aprobación del Matrimonio Igualitario en 2005 y la Ley de Identidad de Género en 2007, España no había conocido nuevos avances verdaderamente reseñables en lo que respecta a políticas estatales a favor de la igualdad tanto legal como real y efectiva de las personas LGTBI’’. Incluso reconocen la carencia de datos recogidos y analizados sobre la homofobia, transfobia y bifobia. Así que nuestra labor este día era investigar sobre los mismos y, aquí te dejamos algunos muy interesantes y que delatan el largo camino que nos queda por recorrer.
- La homosexualidad todavía es ilegal en 62 países. Según un estudio que recoge Amnistía Internacional España, realizado por la ILGA (Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex), 62 estados pertenecientes a la ONU aún criminalizan los actos sexuales entre personas del mismo sexo, llegando a suponer incluso la pena de muerte. Todos ellos pertenecen a las zonas de África, Caribe, Oceanía y Asia.
- La Organización Mundial de la Salud estipuló la transexualidad dentro de su capítulo de trastornos mentales y del comportamiento hasta 2018.
- Y hablando de personas trans, ‘‘se puede estimar entre las personas trans una tasa de paro del 46,5 % (41,5 % entre mujeres trans, 48,7 % entre hombres trans y 69,2 % entre personas no binarias), muy superior a la de la media de la población española’’, según el Estudio exploratorio sobre la inserción sociolaboral de las personas trans de 2022 del Ministerio de Igualdad.
- Por género u orientación sexual es el segundo tipo de delito de odio más cometido en nuestro país. Los últimos datos registrados por el Ministerio de Interior sitúan en 364 los incidentes relacionados con la identidad y la sexualidad. Es un número algo más bajo que en 2022, que se sitúa en 459 incidentes, o que en 2021, con la escalofriante cifra de 466 delitos de odio por género u orientación sexual.
- Las terapias de conversión no han estado prohibidas a nivel legislativo hasta el 2023 con la implantación de la conocida Ley Trans (Ley 4/2023, de 28 de febrero, para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI).
- Esta misma ley de 2023 ha supuesto un gran avance para las parejas de mujeres lesbianas en cuanto al derecho de filiación, ya que antes solo podían registrar a un bebé en conjunto si estaban unidas bajo el matrimonio, algo que para las parejas heterosexuales no era necesario.
- ‘‘Solo el 41% de las personas del colectivo han ‘salido del armario’ en el trabajo en España’’. Esto es lo que expresa Júlia Salander, politóloga y activista digital, en su libro ‘Tu argumentario feminista en datos’, basándose en un estudio de 2020 de la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Las razones de por qué esto ocurre no son otras que la falta de visibilidad y la no normalización ni respeto de las uniones más allá de la heterosexual.
- Y terminamos con otro dato de la politóloga, basado también en el mencionado estudio, que destaca que ‘‘En España, el 50% de las parejas homosexuales evitan darse la mano por la calle’’.
El mundo en general, y España en particular, tienen mucho trabajo por delante que realizar. Ya no solo a nivel legislativo, cuyas leyes necesitan seguir protegiendo los derechos de las personas LGTB+. También a un nivel de visibilidad, que al final es un elemento importante para conocer y, por tanto, respetar.
Además, no queríamos cerrar este artículo acerca de datos sobre la homofobia, transfobia y bifobia sin mencionar el último que nos ha llegado, que es tremendamente positivo. Según el índice Rainbow, que es una iniciativa de ILGA (Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex) para medir los derechos para el colectivo LGTBI a nivel de Europa, España se encuentra en el 4º puesto. Subió del 10º al 4º en 2023 gracias a la Ley Trans, y este 2024 se ha mantenido con una puntuación del 76%. En el mismo puesto, se encuentra Dinamarca, y hacia arriba está Bélgica (78%), Islandia (83%) y Malta (88%).
El servicio de atención integral en derechos LGTBI es el Servicio Arcoíris. Marcando el 028 podrás obtener la ayuda e información necesarias para las víctimas de delitos de odio y discriminación, 24 horas, los 365 días al año. También cuentan con un correo electrónico, 028-online@igualdad.gob.es y un chat online.
Nerea Panicello es experta en música, series y redes sociales. No hay canción pop que no haya pasado por los auriculares que siempre lleva puestos, entrega de premios Grammy o MTV VMA’s que no haya cubierto en directo o festival al que se haya quedado con ganas de ir. Tampoco ficción (serie o película) de Netflix o HBO Max de la que no se obsesione con el reparto y busque todas las teorías de los fans. Ni reel de Instagram o vídeo de TikTok viral que no haya recibido su ‘iike’. Su carpeta de guardados en IG está repleta de ideas para crear contenido.
Su momento favorito de la jornada laboral es cuando se sienta frente al artista o intérprete de turno para someterle a sus preguntas o a unos de los retos en vídeo de COSMOPOLITAN. Ha entrevistado a cantantes como Lola Índigo, Rauw Alejandro, Camilo o la banda Morat. También a actrices como Claudia Jessie (‘Bridgerton’), Kristen Stewart o Maisie Williams. Aunque siempre recordará sus cinco minutos de gloria con los Jonas Brothers.
Nerea se graduó en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos en 2018. Antes de colocarse el birrete, realizó prácticas durante 2017 en la Revista de Ana Rosa Quintana. Lleva formando parte de Cosmopolitan desde 2018. Actualmente está terminando un Máster de Periodismo Digital y Nuevos Perfiles en la Universidad Rey Juan Carlos. En sus ratos libre, recibe clases de lengua musical y batería para seguir mostrando lo que no se ve las canciones.
Acumula seis años de experiencia, en los que ha elaborado temas para sus versiones ’print’, diariamente en digital y ejercido de Community Manager en cuantiosas ocasiones.










