Aparte de la famosa película de Los Javis, todas hemos oído hablar de esa llamada que sienten algunas personas que les lleva a cambiar su vida. Su origen tiene que ver con héroes o heroínas de leyenda, como Ulises o Perséfone. Se trata de una invitación, que se siente en el alma, a un viaje épico de aventura. Si superas tus miedos y la sigues, puede conducirte a una transformación vital. Para Cristina Ramón, coach y autora del libro 'La llamada del corazón',"son profundos anhelos del alma que nos ayudan a desarrollar nuestro potencial y a cumplir con nuestra misión de vida". En su proyecto 'La revolución del Corazón', ayuda a mujeres a escucharse para lograrlo y tener "una vida plena".
Para Pep Marí, psicólogo de alto rendimiento y autor de 'Decisiones Vitales' (ed. Plataforma.), "el principal beneficio de seguir una llamada vital es satisfacer tus necesidades: sentirte segura, aceptada y realizada". Para tomar esas decisiones con calma, Sophia Style, facilitadora y fundadora de Mujer cíclica, ha generado espacios en los que las mujeres puedan germinar su potencial. Style considera que cuando surge esa pasión, "puede que necesites sanar algo a un nivel profundo a través de ello". En su caso, ella sentía un gran rechazo a lo femenino. "Por eso parte de mi impulso ha sido ofrecer estos espacios para ayudar a otras", cuenta, y recomienda "dar los primeros pasos en un entorno seguro, donde construir tu confianza".
Lo cierto es que hacer realidad tus decisiones vitales suele dar vértigo."Surgen miedos", afirma Ramón. Al fracaso, a la crítica, a quedarte sin dinero, a no ser capaz, a la incertidumbre... "Sin embargo, hay muchos beneficios: sentir paz, vivir desde el amor, asumir tu poder personal y tomarlas riendas de tu vida". Para saber si seguir esa llamada o no, Marí sugiere que "antes de decidir, te plantees si puedes asumir su peor consecuencia. En caso de obtener una respuesta negativa, te aconsejo que reprimas ese deseo". Si es positiva, ve adelante con valentía.
LA LLAMADA DE DIOS: EL NACER DE LA VOCACIÓN
Marta, de 27 años, sintió la llamada de Dios a los 16, de viaje con su familia en el monasterio benedictino de Leyre, en Navarra. "En la iglesia, estaban rezando y sentí paz. Que había encontrado lo que yo quería, sin saber bien qué era", explica. Al volver, buscó en internet "todas las webs de las monjas de España". Sus padres, aunque son religiosos, se quedaron en shock. "Les dije que quería contarles algo, y mi madre pensando, 'verás, que está embarazada' –recuerda–.Cuando dije que quería ser monja benedictina en el Monasterio Santa Cruz de Sahagún, no sabían qué responderme".Aunque al día siguiente le regalaron un libro de testimonios de monjas. "Les costó, pero han sabido respetar mi vocación, algo que no suele ser lo habitual", admite.
Con 18 años, comenzó el camino para ser monja. Hoy, sor Marta estudia Ciencias Religiosas y Música, hace vida contemplativa y es feliz. Se nota en su voz y en una serenidad increíble. "Lo más duro es que es una vida muy disciplinada, lo más bonito es el encuentro con Dios y con las hermanas, y saber y sentir que estás en tu sitio, plenamente realizada", confiesa. Desde el principio, enfatiza, "sentí a mi comunidad religiosa como mi familia. Lo comparo a cuando te casas". Cada día, además de la oración, realiza labores como cuidar el huerto o, una de sus favoritas, hacer cosmética y jabones que venden en la tienda online (monasteriosantacruz.com). Además, es muy activa en redes sociales como sor Marta. Si le pides consejo para chicas con sus inquietudes, lo tiene claro: "Que estén confiadas. Esta vida no es encierro ni obligación. Si acabas aquí es porque el Señor te quiere hacer feliz así".
LA LLAMADA DE CAMBIAR URBE POR CAMPO
Para Alice Redfern, profesora de inglés de 34 años, y Antonio Díaz Ruiz, fotógrafo de 30, lo de irse al campo surgió de una forma natural. "Yo crecí trepando árboles en el norte del Reino Unido. Los espacios abiertos me dan paz", reflexiona ella. Él conectó con la tierra al vivir en Churriana, un pueblo de Málaga. "Me encanta ver crecer las plantas, el silencio. Al conocer a Alice, empezamos a fantasear con dejar la ciudad", dice. Cada uno ha aportado un perro a la pareja, "que también son más felices en el campo. Todo conducía a lo mismo", apunta ella.
Para tenerlo claro, Antonio recomienda alquilar una casa en la naturaleza "antes de decidirte". Alice, apuntarse a WWOOF, una plataforma de trabajo en granjas por comida y alojamiento. "Es económico y ves si te gusta", dice. Su proyecto es reciclar agua, tener una cabra y gallinas, y aprender permacultura. "No es sólo irte, sino hacer un cambio en tu vida", recalca. En su entorno les animan, aunque "la reacción más común es 'qué guay, pero, ¿y no va a estar muy lejos?'", afirma él. "Con el 5G en el móvil, estaremos conectados", aclara ella, que se ha apuntado a un curso de sistemas eléctricos, "para poner vallado y placas solares. Queremos ser lo más autosuficientes posible". Con sus trabajos flexibles, harán realidad su sueño, lejos de la ciudad.
LA LLAMADA DE LA MATERNIDAD EN SOLITARIO
Para Elena López, todo comenzó con un cambio. Tras seis años en una agencia de publicidad en Valencia, decidió abrir su empresa. "Y supe que quería ser madre", dice. Ya de adolescente, aseguraba que quería serlo sola. "Mi madre decía que eran tonterías, que ya encontraría al futuro padre de mis hijos", recuerda. Pero con 32 se puso a ello, sin pareja. Realizó el proceso a través de la sanidad pública. En la primera inseminación se quedó embarazada de Alejandro, que tiene 8 años y con quien se ama "incondicionalmente". Le cambió la vida, literal. Por compartir información en redes sociales sobre ser madre en solitario, es hoy una popular creadora de contenidos con más de 100K en su cuenta @elenalosanz.
"Me encanta ayudar a las mujeres en el proceso, empoderarlas para que sepan que son capaces de hacerlo solas. Recibir a diario sus mensajes me hace pensar que he conseguido mi objetivo", afirma. Como ventajas, señala que las decisiones "las tomas tú, sin tener que consensuarlas". Al mismo tiempo, "nadie te dice que te estás equivocando y no tienes descanso". Por eso, a quien sueñe con tener un bebé sola, le aconseja "que se haga con una tribu, un grupo de madres en el que apoyarse y que sepa que las dudas son normales, pero no debe de tener miedo. Todo saldrá bien".
LA LLAMADA DE AYUDAR A OTRAS PERSONAS
La llamada de Esther Pastor, ingeniera de 34 años, se fraguó poco apoco. "Quería ayudar, pero esperaba a encontrar una organización que encajara con mis valores", confiesa. En un viaje a Masai Mara con su madre, la encontró y pudo contribuir en los proyectos de la asociación de desarrollo ADCAM. "Tanto Rosa Escandell como William Kikanae, sus fundadores, plantean una experiencia muy completa", explica. De cada voluntario se aprovechan sus conocimientos en asistencia médica, clases o tareas de mantenimiento."En mi caso, puse en orden el área informática de la escuela y les enseñé a usar herramientas y software a los profesores", cuenta.
Pero lo mejor se lo llevó ella misma, "no imaginaba volver con el corazón tan lleno". De allí, destaca "las ganas de aprender de alumnos y maestros",pero también "Siana, un pueblo en el que hervían la corteza de árbol para dar algo de comer a los niños. No somos conscientes de la situación...". Como es madre reciente, no ha podido volver, pero sabe que repetirá, aunque matiza: "Hay infinidad de opciones, incluso en tu barrio. En realidad, a quien más aportas es a ti mismo".
LA LLAMADA DE ASUMIR TU IDENTIDAD SEXUAL
En su adolescencia, María, periodista de 35 años, veía que "todo era sota, caballo y rey". Parecía que la única opción era ser hetero."Estaba condicionada por mitos románticos a los que me he expuesto desde mis 20", subraya. Sin embargo, algo no le cuadraba. "No me permitía sentir. Ni estaba dentro del armario, lo tenía directamente bloqueado", explica. "La llamada real de asumir mi orientación sexual me pasó con 31 años. Una amiga me dijo que se identificaba como bisexual y, de repente, abrí los ojos".
Hoy, su voz transmite alegría y disfrute. "Nos han educado para estar con el príncipe azul, pero con un hombre no llegaría ni a la mitad de conexión que tengo con una mujer", cuenta. "Dentro de la liberación que para mí fue aceptar que soy lesbiana, ahora tengo la preciosa oportunidad de explorarme y ver hacia dónde me lleva". Y en ello anda. Entre los referentes que la han ayudado, destaca a JoJo Siwa, MileyCyrus, Dulceida y Nerea Pérez de las Heras. "Y a mis amigas", porque "es una suerte tener un buen entorno, poder apoyarte y hablar sin miedo cuando estás tan vulnerable". También se siente privilegiada por ir a terapia, algo que recomienda a quien tenga sus dudas.
"Si se puede, ayuda a conocerte y ver qué te hace feliz", dice, y recuerda que siempre sin presionarse. "Tu momento llegará y seguro que será muy bonito".
Periodista, guionista y escritora especializada en feminismo y cualquier tema que tenga que ver con los derechos humanos y la igualdad de género y el colectivo LGTB+. Además de viajar, sus otras pasiones son los libros, el cine, la música. La podéis encontrar de festivales y conciertos, dándolo todo bailando. Coautora con Mabel Lozano del libro ‘Te invito a un mojito', sobre el cáncer de mama. Le encanta entrevistar a mujeres 'power' y se motiva en 3, 2, 1...












