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La tarea que antes hacías en dos horas, ahora te cuesta horrores terminarla. Tardas el doble, la haces con menos ganas y no llegas a estar satisfecha con el resultado. Lo achacas a que no estás inspirada, porque ese día te has levantado con el pie izquierdo. Pero te sientes igual a la mañana siguiente, y a a la siguiente, y a la otra... Esta falta de productividad no es invencible: necesitas recargar tu energía corporal y mental para poner fin a ese círculo vicioso. Te contamos cómo hacerlo y qué pequeños cambios en tu rutina pueden suponer una vuelca de tuerca.
El afán por dar el 110% de ti (un porcentaje imposible) puede derivar en ansiedad, que en muchas ocasiones se confunde con desánimo. La 'coach' Belén Ramírez, autora del libro ‘Fórmula On. Diseña tu Plan de Activación Energético para rendir más y vivir mejor’ (Plataforma editorial) lo explica con este ejemplo: "En una empresa me decían que la fuerza de ventas estaba desmotivada. Y no es que estén desmotivados, es que los pobres están desfondados, porque no recargan energía", afirma. "El estrés viene cuando tengo esa sensación de que no puedo con todo. Y a veces es una sensación en mi mente, y otras veces una realidad, porque no hay horas al día para hacerlo”, continúa.
El no parar con tal de aprovechar cada segundo pasa factura. No dedicamos tiempo alguno a que esa batería imaginaria que acompaña a nuestro cuerpo (igual que la que aparece en nuestro móvil) se recargue. Si este escenario te resulta familiar, te contamos los cambios que puedes introducir en tu vida.
La regla de los cinco segundos
Uno de los puntos claves para relajar nuestro estado corporal y emocional es la respiración. “Inhala durante cinco segundos, y exhala otros cinco. Y presta atención en exhalar más cantidad de aire de la que inhalas, porque al exhalar es cuando eliminamos todas las toxinas. Exhala profundamente durante cinco segundos”, explica ella. “Al principio, puede que tengas cierta sensación de ahogo porque no dispones de esa capacidad pulmonar trabajada. Pero cualquiera puede ampliarla”, añade.
Si al leer esto has pensado que no tienes tiempo para pararte a respirar, entonces sigue leyendo. “En el libro hablo del milagro del cinco. Busca cinco minutos que tú sepas que vas a tener todos los días. Entonces, si yo todos los días desayuno, puedo dedicar mientras lo preparo cinco minutos a respirar”.
Tus ciclos del sueño
Sí, lo hemos escuchado cientos de veces: necesitamos dormir ocho horas. Sin embargo, lo más probable es que si preguntamos en una habitación atestada de gente quién cumple este consejo, nos encontremos con apenas un par de manos levantadas. Es cierto que no todo el mundo necesita las mismas horas de sueño, pero el porcentaje de la población que puede dormir cinco horas y estar bien a la mañana siguiente es muy reducido. “Son ciclos de hora y media. Cuéntalos para llegar a tus siete horas. Te observas durante una semana”, explica Belén. Es decir, el truco está en despertarnos cuando termina de manera natural el ciclo de sueño.
Pero, ¿y si hemos dormido fatal? ¿Se puede remontar ese día? La respuesta es: sí. Lo primero es prestar especial atención a la alimentación, que afecta a tu estado de ánimo. "Para empezar no te tomes un bollo que te dé un subidón de azúcar, porque ese subidón te va a durar poquísimo y luego te va a dar un bajón horroroso”, señala la ‘coach’, aconsejando comer platos donde las protagonistas sean las verduras y bebiendo mucho líquido. “Te va a costar mucho hacer deporte, pero obtendrás esa energía que no has podido recuperar con el sueño”, termina.
Atención a tu cuerpo
“Cuando estés bloqueada, por ejemplo, con un trabajo, cambia la postura. Si estás sentada, levántate y ve a darte un paseo. Y mira hacia arriba. Tu cuerpo va a conectar con tu cerebro, y éste se va a desbloquear”, indica Belén sobre cómo la postura corporal puede afectar a tu rendimiento.
Y, de nuevo, la respiración es clave cuando notas que algo no va bien. Si el pensamiento negativo crece en tu interior y desajusta tu día, generando estrés, hay otra técnica de respiración a la que puedes recurrir. “En un momento dado, inhala hasta que ya no puedas más, paras y exhalas. Lo haces tres veces y verás que ese pensamiento desaparece debido a la ingesta de oxígeno”, aconseja ella.
Cuándo tomar café
“Los estudios han determinado que la ingesta de café, si lo que quieres es que te de energía pero no te acelere el corazón, debes hacerla coincidir con las bajadas de tu pico de cortisol”, señala, indicando que las horas aconsejadas son las once de la mañana y las cuatro de la tarde, cuando habitualmente se tiene la bajada de cortisol.
Identifica tus emociones
El hecho de que la inteligencia emocional sea actualmente un tema de actualidad no es ninguna casualidad. Si no reconocemos cómo nos sentimos, somos incapaces de hacer frente a lo cotidiano. Y aquí es donde entra la palabra ‘PEAR’ (pera en inglés). El Pensamiento genera una Emoción, que puede ser miedo, el cual te paraliza y afecta a tus Acciones, por lo que no tienes el Resultado anhelado. “Lo primero que tenemos que hacer es buscar la emoción, e ir al pensamiento que está generando eso, porque la emoción no viene por sí sola”, señala Belén Ramírez. Desde ahí, como si fuéramos un ordenador, reseteamos.
Que forme parte de tu rutina
“Coge tres cambios como los más importantes, porque tienes que construirte unos buenos hábitos. Y para ello necesitas repetir, repetir y repetir”, destaca Belén. Si queremos que esta transformación haga mella de verdad, primero tiene que ser algo natural, que no nos cueste esfuerzo. Se estima que para lograr que algo se vuelva habitual se necesitan al menos veintiún días. No te agobies si después de este tiempo todavía debes forzar esa rutina un poco, apoyándote en alarmas en el móvil o en post-its, ya que algunos cambios necesitan un poco más de tiempo para calar en nosotros.
Cristina es redactora de belleza y ‘lifestyle’. Para sorpresa de nadie, adora escribir sobre tendencias, propuestas de maquillaje y todo tipo de consejos de estilismo (especialmente aquellos para chicas bajitas). Nada le inspira más que un buen libro y tomar notas en una libreta ‘cute’. Le apasiona todo lo que tenga que ver con la cultura ‘pop’ y se pasó una importante parte de su adolescencia analizando el ‘street style’ de las famosas y aprendiendo a hacer el ‘eyeliner’ en menos de cinco minutos.
Se trasladó a la capital para estudiar Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid, para después adentrarse en el mundo de las marcas con el Máster de Gestión Publicitaria de la Universidad Complutense. Los meses en los que vivió en París los dedicó a impregnarse de ese ‘je ne sais quoi’ de una de las capitales mundiales de la moda.
Comenzó como periodista en la revista El Duende, donde redactaba sobre eventos culturales. Lleva escribiendo desde que tiene uso de razón, y cuando tenía dieciséis años nació su novela ‘Contando estrellas apagadas’. Actualmente cursa el diploma de Marketing y Comunicación de Moda y Lujo, organizado por la revista Elle junto a Mindway y la Universidad Complutense.
















